Vida Icónica VIDAICÓNICA

Juan Domingo Perón

Nombre completo Juan Domingo Perón
Nombre nativo Juan Domingo Perón
Descripción Presidente de Argentina de 1946 a 1955 y de 1973 a 1974
Fecha de nacimiento 08-10-1895
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 01-07-1974
Nacionalidad Argentina
Ocupaciones oficial militar, político
Idiomas español
EsposasAurelia Gabriela Tizón de Perón, Eva Perón, María Estela Martínez de Perón
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Juan Domingo Perón emergió como una figura decisiva en la historia política de Argentina, cuyo accionar transformó estructuras sociales, laborales y económicas durante décadas de cambio. Su trayectoria combina carrera militar, liderazgo político y una doctrinación que dio forma a un movimiento con influencia duradera. Este retrato ofrece una visión amplia y renovada de sus orígenes, sus aportes y las contiendas que marcaron su tiempo, sin perder de vista los hechos más relevantes de su vida.

Juan Domingo Perón — Imagen principal
Firma de Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón emergió como una figura decisiva en la historia política de Argentina, cuyo accionar transformó estructuras sociales, laborales y económicas durante décadas de cambio. Su trayectoria combina carrera militar, liderazgo político y una doctrinación que dio forma a un movimiento con influencia duradera. Este retrato ofrece una visión amplia y renovada de sus orígenes, sus aportes y las contiendas que marcaron su tiempo, sin perder de vista los hechos más relevantes de su vida.

Antecedentes familiares

Padre, madre y hermanos

Su padre, Mario Tomás Perón, ejercía de manera modesta como quintero y oficio judicial, mientras que su madre, Juana Salvadora Sosa, era una trabajadora con raíces tehuelches. Nacido en Lobos, recibió la educación y el sostén necesario para desarrollar un camino que combinaría disciplina y vocación cívica. En la intimidad de su familia, los dos progenitores se habían unido después del nacimiento de Juan Domingo, y este lazos de sangre y de vida compartida marcaron de forma profunda su sensibilidad social.

En el propio seno familiar surgieron varios hijos, y la vida de Perón estuvo atravesada por la presencia de sus hermanos y sus sobrinos, que enriquecieron su entorno humano. Desde temprano, la experiencia de juventud campesina y rural dio forma a una identidad que más tarde influiría en sus decisiones políticas. En ese marco, Juan Domingo recibió una educación que combinaría la educación formal con las lecciones de la vida en el mundo rural.

Rama paterna

Sus antepasados paternos trazaron un linaje complejo: un abuelo que ejerció la medicina y la actividad pública, y una abuela que aportó una herencia de oficio y conocimiento. Este linaje mostró una mezcla de tradiciones técnicas y prácticas, lo que dio lugar a una herencia familiar que se inclinaba hacia la disciplina, la ética profesional y una cierta vocación pública que se iría manifestando en las décadas siguientes. En el registro de su historia, se destacan perfiles vinculados a la medicina legal y a la gestión pública, cuyas huellas se mantuvieron presentes en el desempeño posterior del protagonista.

Además, la genealogía paterna muestra la interacción de distintas culturas que circulaban en la región, con influencias genéticas y culturales que, en la discusión histórica, se han utilizado para debatir la identidad nacional y regional de Perón. Aun así, la figura central que emergió de este linaje fue la de un hombre que, desde la juventud, dio muestras de una voluntad de servicio y de un comportamiento disciplinado, rasgos que más tarde se vieron reforzados por su formación militar.

Rama materna

La ascendencia de la madre, de origen mixta y con raíces indígenas, aportó a la biografía de Perón una visión de lo popular y de las comunidades que habitan los entornos rurales y urbanos. Sus abuelos maternos eran artesanos y trabajadores que transmitieron un sentido práctico de la vida, así como una consideración por las condiciones de vida de las capas trabajadoras. Este trasfondo materno dejó una impronta en la persona que crecería para dirigir un movimiento cuyo eje central fue la atención a las capas trabajadoras y la promoción de derechos sociales.

Primeros años

Aunque la partida oficial de nacimiento ubica a Perón en una fecha y lugar, la trayectoria que lo llevó a la vida pública empezó en un marco de movilidad geográfica, con paso por distintas regiones y sectores. En un primer tramo de su vida, su formación se gestó entre la ruralidad de Lobos y Roque Pérez y la ciudad que le abriría las puertas a la educación formal. Su experiencia temprana incluyó el aprendizaje de la vida en el campo y de las costumbres prácticas que la sociedad de la época imponía a quienes aspiraban a una carrera en las Fuerzas Armadas.

Entre los vericuetos de su juventud, se cuenta la decisión de enviar a los hijos de la familia a la capital para que pudieran iniciar estudios formales, con el apoyo de tutores y maestras de finas condiciones profesionales. En ese tránsito por la ciudad, la vida de Perón adquirió una forma educativa que combinaba disciplina y curiosidad intelectual, preparando el terreno para una trayectoria que desembocaría en el servicio público y la defensa de derechos sociales.

Matrimonios

Perón contrajo matrimonio en varias ocasiones, formando una “carrera” de la vida personal que estuvo entrelazada con su ascenso político. Su primer enlace fue con Aurelia Gabriela Tizón, con quien compartió un tramo de la juventud; luego, su relación con Eva Duarte —conocida también como Evita— marcó un hito decisivo en su vida pública y en el desarrollo de su iniciativa política, ya que Evita se convirtió en una figura central de la acción social y política durante su presidencia.

Más tarde, Perón contrajo matrimonio con María Estela Martínez Cartas, conocida como Isabelita, quien acompañó al líder en su último tramo de gobierno y ejerció un papel clave durante la etapa final de su mandato y de la historia nacional. En su vida sentimental también está reflejado un proceso de duelo y renovación que coincidió con los vaivenes de su carrera pública.

En la biografía de Perón, la vida matrimonial se entrelaza con su proyección política: Evita impulsó una agenda de asistencia social y derechos de la mujer que se convirtió en un componente central de la acción del gobierno, mientras que Isabelita tuvo un papel importante como figura política en la segunda mitad de su trayectoria.

Carrera militar

La vocación militar empezó muy temprano: a los dieciséis años ingresó en la formación castrense y, tras completar el ciclo académico, egresó con honores y rango de subteniente. A lo largo de los años siguientes, su paso por los diferentes cuerpos y escuelas militares lo llevó a adquirir una visión estratégica de la defensa nacional, así como una notable capacidad de liderazgo y organización.

En las filas del Ejército, Perón desarrolló una intensa trayectoria formativa: cursó estudios de historia militar, participó en misiones y campañas, y escribió obras técnicas y doctrinarias que fueron ampliamente utilizadas en academias militares. Su formación en la Escuela Superior de Guerra y su desempeño en el Regimiento 12 de Infantería lo hicieron ganar reconocimiento por su disciplina, su interés por la educación de las tropas y su talento para la comunicación y la dirección de personal.

Durante su desempeño, Perón cultivó una imagen de militante profesional: un militar que, al mismo tiempo, defendía la innovación tecnológica y la autonomía de la defensa nacional. Sus aportes bibliográficos, entre ellos manuales y tratados, se enumeraron como parte de su legado académico y práctico.

Revolución del 43

En 1943 tuvo lugar un movimiento que alteró el tablero político del país: un golpe de Estado que derrocó a un gobierno de corte conservador, impulsado por un grupo de militares nacionalistas organizados en torno a un GOU que buscaba frenar las políticas de la época. Este episodio dio inicio a una reorganización política y estructural en la que Perón emergió como figura de peso dentro de un proceso decisivo para el futuro del país.

Desde la primera intervención en el nuevo gobierno, Perón desempeñó cargos de menor a mayor relevancia, y su crecimiento culminó en la jefatura de un departamento clave. Su alianza con sectores sindicales y sociales, que incluía corrientes de raíz socialista y sindicalista revolucionaria, le permitió impulsar una agenda que buscaba institucionalizar derechos laborales y ampliar la protección social de la población trabajadora.

La trayectoria de Perón en el marco de la Revolución del 43 estuvo marcada por un giro progresivo hacia la centralidad de las relaciones entre el poder político y el movimiento obrero, con un marco de reformas que incorporarían al conjunto de la sociedad una serie de derechos sociales y laborales que iban configurando la identidad de lo que más tarde sería conocido como peronismo.

Inicios de Perón en el nuevo gobierno: la alianza con los sindicatos

En el contexto de la nueva autoridad, Perón adoptó un papel influyente como secretario privado de un ministro estratégico. En las primeras reuniones, sindicalistas y líderes de distintas corrientes propusieron acordar un camino común mediante la creación de espacios de negociación, y la propuesta de una alianza con el nuevo gobierno cobró fuerza. Este proceso sentó las bases para una política laboral que buscaba dar mayor peso a las leyes laborales y al fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores.

Con Mercante como figura destacada de la gestión, se hicieron esfuerzos para designar a Perón en la dirección del Departamento Nacional de Trabajo, una entidad recién creada que empezó a tomar cuerpo con una serie de iniciativas que buscaban resolver conflictos laborales mediante la negociación colectiva. A partir de esa orientación, el movimiento obrero amplió su influencia y consolidó alianzas entre corrientes socialistas y sindicalistas revolucionarias, enriqueciendo la vida pública con una nueva experiencia de concertación social.

Entre las medidas iniciales debidas a esta alianza, se destacaron políticas para controlar alquileres y contener el costo de la vida urbana y rural, así como la implementación de un programa de seguridad social y servicios para trabajadores. La energía de este movimiento creció con la designación de líderes sindicales en posiciones clave, lo que permitió la ejecución de un plan para resolver disputas laborales a través de Convenios Colectivos de Trabajo y otros instrumentos de protección social.

Secretario de Trabajo y Previsión

En una jugada decisiva para su carrera, Perón fue nombrado secretario en una Secretaría que integraba múltiples funciones del sistema social del Estado, con atribuciones ministeriales de facto. Este nuevo organismo asumió la tarea de centralizar la acción social del Estado y supervisar la aplicación de las leyes laborales, con presencia en todo el territorio. Bajo su gestión, se promovieron acuerdos de negociación colectiva y la creación de tribunales de trabajo, además de instrumentar políticas de seguridad social para diversos sectores.

La Secretaría de Trabajo y Previsión representó un avance sin precedentes: se fortaleció la representación de los trabajadores ante el capital, se ampliaron derechos como indemnización por despido, jubilaciones para empleados de comercio y estatutos específicos para peones, entre otras piezas normativas. Este proceso generó apoyos sustantivos entre dirigentes de distintos espectros del sindicalismo y consolidó una nueva identidad de la acción obrera en la vida nacional.

Secretario de Trabajo, ministro de Guerra y vicepresidente

La designación a la cabeza del Ministerio de Guerra fue un hito crucial: en un corto lapso se promovió un incremento del presupuesto de defensa, una reorganización profunda de las fuerzas armadas y un marco que buscaba limitar la intervención militar en la política. Paralelamente, su labor en la Secretaría de Trabajo se convirtió en una labor de construcción de un nuevo marco laboral, con avances como la generalización de la negociación colectiva y la expansión de la justicia laboral.

La combinación de estos roles dio lugar a la aparición de un movimiento que, a partir de la década de 1940, adquiriría una identidad propia: una visión que buscaba armonizar el crecimiento económico con la justicia social y el fortalecimiento de la industria nacional. En esa época, Perón participó de forma decisiva en la creación de un conjunto de instituciones y políticas que sentaron las bases de un nuevo pacto social y laboral.

Primera presidencia (1946-1952)

El inicio de su primer mandato confirmó un giro sustantivo en la orientación del Estado: se consolidó un vasto Estado de bienestar, con un conjunto de organismos orientados a la protección social, la promoción industrial y la redistribución de la riqueza. Entre las transformaciones más destacadas figuran la creación de ministerios, fundaciones y entidades que buscaron ampliar derechos y cobertura para la población trabajadora, al mismo tiempo que se promovía un proceso de industrialización y nacionalización de sectores estratégicos de la economía.

Política económica En el marco de estas reformas, se impulsó la sustitución de importaciones y una estrategia de fortalecimiento de la industria ligera, con especial atención a sectores clave como la siderurgia, la química, la minería y la energía. Se reforzó la intervención estatal como regulador de mercados y como promotor de inversiones, al tiempo que la agricultura recibió un impulso orientado a modernizar su productividad y ampliar el proceso de industrialización.

Durante este periodo, se dio un giro en el manejo de la banca y las finanzas: se nacionalizaron depósitos y se crearon bancos oficiales orientados a apoyar la actividad industrial, la agroindustria y la vivienda, estableciendo un sistema de crédito público para canalizar recursos hacia la economía real y para sostener la expansión de la actividad productiva. La economía nacional mostró un crecimiento sostenido gracias a este marco de intervención y coordinación entre Estado, industria y trabajo.

Para enfrentar desequilibrios externos, se nacionalizó el comercio exterior a través de un sistema estatal de promoción de intercambios, mientras se avanzaba en la creación de un marco institucional para regular las relaciones entre capital y trabajo y para sostener la defensa de la soberanía económica. En ese sentido, se disputó con la región un fortalecimiento de las capacidades productivas, con especial atención a la industria siderúrgica, la energía y el transporte.

Política educativa El periodo fundacional de la educación pública de este ciclo se caracterizó por una expansión notable de la matrícula en todos los niveles, con avances en la gratuidad universitaria y una apertura hacia la formación técnica y profesional de la fuerza laboral. Se promovió la creación de nuevas instituciones y programas que facilitaron el acceso a la enseñanza superior, especialmente para trabajadores y sus familias, fortaleciendo la idea de una universidad vinculada a las necesidades del desarrollo nacional.

Política sanitaria En el terreno de la salud, se amplió la cobertura mediante obras y servicios financiados por el Estado, se promovió la salud como derecho social y se impulsó la creación de hospitales y clínicas que aumentaron la disponibilidad de atención para la población. Se fortaleció la seguridad social vinculada a la atención sanitaria, con el crecimiento de las obras sociales y la extensión de seguros de salud a distintos sectores de trabajadores.

Política social En el plano social, se llevó a cabo un amplio programa de vivienda, redes de seguridad social y apoyo directo a las familias, con un énfasis en la dignificación del trabajo y en el reconocimiento de derechos laborales. Se implementaron políticas de apoyo a la madre trabajadora y a la mujer en el ámbito público, junto con iniciativas que fortalecieron el papel de la Fundación Eva Perón en la promoción de la asistencia social y la defensa de los derechos de las personas vulnerables.

Política exterior En el ámbito internacional, Perón impulsó una visión de tercera posición, orientada a mantener relaciones equilibradas entre potencias y a buscar la cooperación regional. Se fortalecieron lazos con países del continente y se promovieron acuerdos de cooperación económica, comercial y cultural que buscaron reducir dependencias y ampliar el desarrollo autónomo. En el plano institucional, se fortaleció la participación de Argentina en foros regionales y mundiales, y se avanzó en la consolidación de un marco de cooperación interamericano y global que buscaba un orden político y económico más equitativo.

Reforma constitucional de 1949 En ese marco, tuvo lugar una reforma constitucional que incorporó derechos laborales y sociales, junto con la posibilidad de reelegir al presidente. La Constitución modificada introdujo normas que protegían la justicia social y ampliaban el alcance del Estado en materia económica, educativa y de bienestar. No obstante, esta reforma enfrentó controversias y resistencias que, con el tiempo, producirían reformas y reinterpretaciones en distintos momentos de la historia republicana.

Derechos políticos de los habitantes de los territorios nacionales Se avanzó en la participación electoral de habitantes de territorios, con reglas que gradualmente permitieron que votaran y se integraran en procesos electorales nacionales, además de crear figuras representativas para esos territorios. Estas medidas pretendían ampliar la base cívica y democratizar la vida territorial, reforzando la idea de una patria que se extendía hacia todas las regiones del país.

Gabinete El equipo de gobierno integró a dirigentes sindicales, empresarios y figuras técnicas en un esfuerzo de coordinación para sostener las políticas públicas, con un liderazgo que buscó mantener la cohesión entre distintos sectores sociales y económicos. Este Gabinete reflejaba la diversidad de voces que formaban parte del proyecto, y cada miembro aportó a la ejecución de las reformas en sectores como la economía, la educación, la salud y la infraestructura.

Segunda presidencia (1952-1955)

El segundo mandato se enmarcó en una coyuntura internacional compleja y en tensiones internas que obligaron a ajustar la estrategia de desarrollo. Se mantuvo la meta de consolidar un modelo de industrialización sostenido por una mayor intervención del Estado y por una distribución más amplia de la renta, aunque con desafíos fiscales y de balanza de pagos.

Economía En este periodo se fortaleció la intervención estatal en la asignación de crédito y en la planificación de grandes proyectos, incluyendo una agenda de expansión de la infraestructura y de diversificación productiva. Se promovió la expansión de la inversión nacional y externa bajo marcos regulatorios ministeriales y de organismos estatales estratégicos, con un énfasis en la industrialización y la modernización de la producción.

La política energética y de recursos fue central: se buscaron mecanismos para sostener la oferta de energía y fomentar la creación de capacidades en la industria y la generación de energía. En ese proceso, se exploró la posibilidad de alianzas estratégicas y de desarrollo de proyectos que facilitaran la autonomía energética, con una visión de largo plazo para la economía nacional.

Plan Quinquenal y política educativa Durante este tramo, se delineó un segundo plan quinquenal orientado a ampliar la base industrial, con foco en sectores como la automotriz, la petroquímica y la metalmecánica. En paralelo, se continuó fortaleciendo la educación técnica y universitaria, abriendo nuevas instituciones y fortaleciendo la gratuidad y la matrícula. Se extendió la colaboración entre sector público y sector productivo, con miras a formar profesionales y trabajadores capacitados para el esfuerzo de industrialización.

La política educativa también contempló reformas en las estructuras universitarias y la creación de instituciones de formación superior para atender las demandas de una economía en desarrollo. El sistema universitario se orientó hacia una mayor vinculación con el desarrollo regional y con la industria nacional, buscando una mayor autonomía universitaria y una participación estudiantil más activa en la gestión académica.

Relación con la Iglesia y crisis social En esta etapa se intensificaron tensiones con la Iglesia Católica, a raíz de tensiones políticas y de cambios en la orientación de políticas sociales y culturales. La cuestión de la Iglesia y su influencia en la educación y la vida pública fue objeto de debates, reclamos y medidas gubernamentales que reflejaron la complejidad de la relación entre el poder civil y la religión. En ese marco, se produjeron episodios de violencia política que conmocionaron a la sociedad y dejaron profundas cicatrices en la convivencia cívica.

El final de esta etapa estuvo marcado por un giro político que culminó en la destitución del gobierno mediante un golpe de Estado, episodio que abrió un periodo de exilio y reconfiguración del panorama político nacional. A partir de ese momento, Perón inició un largo itinerario de vida en el extranjero, con variadas estancias y experiencias que influyeron en su visión de la política y de la confrontación con las élites gobernantes.

Exilio (1955-1966)

Tras la salida del país, Perón emprendió un itinerario que lo llevó a distintas latitudes, atravesando países de América y Europa. Este periodo estuvo marcado por la introspección política, la elaboración de ideas y la gestación de proyectos destinados a recuperar influencia y liderazgo. En el transcurso de esos años, su figura continuó inspirando a millones de argentinos y dio lugar a una narrativa que, pese a la distancia, nunca dejó de convertirlo en un eje central de la vida política.

Durante este intervalo, su presencia pública se mantuvo mediante publicaciones, entrevistas y encuentros que permitieron mantener viva la memoria del movimiento y su propuesta de justicia social. En el marco de su exilio se intensificaron los intercambios con actores políticos y sociales, así como con compañeros de lucha que habían partido junto a él, consolidando una red de relaciones que mantuvo la esperanza de un retorno y de una renovación de la vida institucional.

En la década de 1960, surgieron nuevos escenarios de confrontación y negociación: la política argentina transcurría entre golpes de Estado, cambios de alianzas y esfuerzos de reconciliación que buscaron ciertas respuestas frente a las demandas sociales. En este contexto, Perón siguió jugando un papel de referencia para las corrientes que, desde diversos matices, reivindicaban la justicia social, la ética laboral y la industrialización como ejes centrales del desarrollo nacional.

1966-1972

La etapa de los años sesenta estuvo signada por un intenso ciclo de reorganización política, con el surgimiento de movimientos que aspiraban a redefinir la relación entre el Estado, las organizaciones laborales y las fuerzas políticas. En ese marco, Perón mantuvo lazos con distintas corrientes y promovió estrategias que pretendían integrar de manera plural a la sociedad. La vida en el exilio continuó siendo un campo de reflexión sobre la trayectoria del movimiento y su proyección al retorno a la vida institucional del país.

Durante este periodo se fortalecieron relaciones internacionales, se exploraron avenidas de cooperación y se trabajó en la construcción de una vía que condujera a la reconciliación; la idea de un pacto social se mantuvo como norte, aun cuando la realidad interna de Argentina estaba atravesada por tensiones y contradicciones que requerían soluciones políticas y sociales complejas.

En la década de 1970, la temática política volvió a cobrar protagonismo: surgieron reuniones, encuentros y esfuerzos para planificar una estrategia de retorno que lograra unir a amplios sectores y, a la vez, sostener a la figura del líder. En ese periodo, la memoria de Perón siguió siendo una brújula para quienes aspiraban a un giro en la vida pública del país.

Tercer peronismo y tercer periodo presidencial (1973-1974)

El retorno a la vida democrática se presentó con una doble lectura: por un lado, la esperanza de una renovada relación entre el movimiento y el electorado; por otro, la complejidad de un contexto regional marcado por crisis políticas y tensiones internacionales que afectarían el curso de los acontecimientos. En 1973 se celebraron elecciones que le devolvieron la investidura presidencial y abstractamente la posibilidad de completar su proyecto político, pero el periodo estuvo atravesado por un clima de confrontación y por la presencia de conflictos internos dentro del movimiento y en la vida pública.

La figura de Perón fue objeto de un intento por consolidar una coalición que integrara diversas corrientes políticas, sociales y culturales, con la apertura hacia fuerzas que habían adoptado posiciones dispares en el pasado. En esa coyuntura, se buscó una fórmula que permitiera asegurar un marco de convivencia y de cooperación entre distintos sectores con el fin de sostener un proyecto de desarrollo y justicia social.

El periodo estuvo marcado por hitos como la llamada Masacre de Ezeiza, que dejó huellas profundas en la memoria nacional y en las relaciones entre las distintas corrientes del peronismo y sus oponentes. En ese contexto, surgieron movilizaciones, maniobras políticas y un proceso de reconfiguración del mapa partidario que, con el paso del tiempo, desembocó en una nueva etapa histórica.

Perón regresó a la escena política y dio forma a una coalición amplia que buscaba integrar a sectores de la izquierda, del frondizismo y de la democracia cristiana, entre otros, para sostener un proyecto de país que aspiraba a mantener la línea de cambios sociales, de distribución de la riqueza y de fortalecimiento industrial. En ese marco, el movimiento impulsó nuevas alianzas y proyectos que tendrían un impacto duradero en la vida nacional.

Fallecimiento, sepelio y posteridad

El 1 de julio de 1974, Perón falleció en la Quinta presidencial de Olivos, tras sufrir un fallo cardíaco que salió a la luz después de una larga trayectoria de lucha y de servicio público. Su desaparición dejó un vacío en la vida política del país, pero su legado continuó siendo un referente para amplios sectores, que siguieron articulando el movimiento y redefiniéndolo en las décadas siguientes.

Su sepelio y la posteridad estuvieron marcados por una mezcla de duelo nacional y de procesos de conmemoración que, a la larga, consolidaron su figura como símbolo de un proyecto político que transformó la vida de millones de argentinos. Las exequias y la memoria colectiva que se tejió alrededor de su figura sostuvieron un relato de fortalecimiento de derechos sociales y de reivindicación de la justicia laboral que, pese a las condiciones políticas de cada época, siguió teniendo influencia en la historia nacional.

Producción escrita y audiovisual

Paralelamente a su vida pública, Perón dejó una obra escrita y audiovisual que recoge su pensamiento, su doctrina y su experiencia. A lo largo de los años publicó ensayos y reflexiones sobre política, estrategia militar y la historia de su tiempo, así como una serie de textos doctrinarios que sirvieron para difundir su visión del desarrollo nacional y del papel del Estado.

Libros y artículos

  • Silvino Abrojo (circa 1915), obra teatral firmada con seudónimo, que forma parte de su temprano quehacer literario.
  • El detective de la máscara negra (circa 1915), pieza teatral que revela facetas de su aproximación literaria.
  • Reglamento de gimnasia alemán para el ejército y la armada (1923), ensayo técnico ilustrado por él mismo.
  • Moral militar (1925), ensayo sobre ética en las fuerzas armadas.
  • Las campañas en el Alto Perú (1810-1814) (1928), estudio histórico.
  • Lo que yo vi de la preparación y realización de la revolución del 6 de septiembre de 1930 (1930), testimonio personal.
  • El frente oriental de la guerra mundial en 1914 (1931), ensayo histórico.
  • Apuntes de historia militar (1932), manual académico.
  • La guerra ruso-japonesa de 1904-1905 (1933), análisis bélico.
  • Toponimia patagónica de etimología araucana (1935-1936), estudio lingüístico.
  • La idea estratégica y la idea operativa de San Martín en la campaña de los Andes (1938), ponencia en un congreso internacional.
  • Infantería de Montaña (1941-1943), serie publicada en una revista militar.
  • Una amplia variedad de títulos que abarcan temas de historia militar, política y visión estratégica.

Documentales

Durante su exilio en Madrid, Perón fue objeto de entrevistas en dos documentales que abordaron su vida y su pensamiento político. En esas producciones reflexiona sobre la marcha del peronismo, su doctrina y su proyección hacia el futuro.

La biografía de Perón es, la historia de un actor central en un proceso de cambio que abarcó la defensa de derechos laborales, la modernización industrial y la tentativa de construir un modelo de desarrollo autónomo para Argentina. Su trayectoria, su influencia y los debates que provocó continúan siendo materia de estudio y de memoria para entender las complejidades de la política latinoamericana en el siglo XX.

Imágenes de Juan Domingo Perón