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Juan García del Río

Nombre completo Juan García del Río
Descripción Diplomático colombiano
Fecha de nacimiento 01-01-1794
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 01-01-1856
Nacionalidad Colombia
Ocupaciones diplomático, político
Idiomas español
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Juan García del Río (Cartagena de Indias, 1794 – Ciudad de México, 1856) fue un diplomático, escritor y político colombiano cuya trayectoria se extendió entre la etapa de la independencia y la consolidación de las repúblicas. Integró el Consejo de Ministros que asumió funciones ejecutivas durante un periodo de transición en el que Domingo Caicedo buscaba retomar el mando. Su labor combinó gestión pública, actividad literaria y labores diplomáticas en varios escenarios del continente.

Juan García del Río — Imagen principal

Juan García del Río (Cartagena de Indias, 1794 – Ciudad de México, 1856) fue un diplomático, escritor y político colombiano cuya trayectoria se extendió entre la etapa de la independencia y la consolidación de las repúblicas. Integró el Consejo de Ministros que asumió funciones ejecutivas durante un periodo de transición en el que Domingo Caicedo buscaba retomar el mando. Su labor combinó gestión pública, actividad literaria y labores diplomáticas en varios escenarios del continente.

Orígenes y formación

Hijo del español Felipe García del Río, recibió su educación inicial en Cádiz desde los ocho años y eligió la carrera de Letras, obteniendo una beca en 1810. En esas tierras participó, en calidad de partícipe de las fuerzas que defendían la península durante la coyuntura napoleónica.

Convocado por su padre para sumarse al ejército realista que sostenía la Monarquía en Santa Marta, García del Río regresó a Colombia en 1812 y, si bien respondió a la influencia paterna, la muerte de don Felipe le llevó a replantear su postura. En 1814 fue nombrado secretario de José María del Real, quien desempeñaba la función de embajador en Londres, y durante la etapa de la reconquista trasladó su actividad a Chile para colaborar con las autoridades locales en ese proceso.

Giros australes y funciones en Chile y Perú

En el sur del continente, García del Río ocupó cargos destacados en Chile y Perú. Desempeñó la secretaría de la sección de Relaciones Exteriores y la subsecretaría de ese mismo ramo bajo el mandato del director supremo Bernardo O'Higgins (1817-1823), y luego ejerció como secretario de relaciones exteriores del gobierno de José de San Martín, con quien mantenía una estrecha amistad forjada durante sus años en Cádiz.

San Martín lo envió a Perú como ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores, cargo desde el que promovió la creación de la Biblioteca Nacional de Perú y impulsó medidas sobre libertad de imprenta y naturalización. Su experiencia en la legación de la Nueva Granada en Londres le abrió la puerta para desempeñar funciones como ministro plenipotenciario de Perú en Europa, con miras a avanzar en procesos de reconocimiento y acuerdos con ese país.

Entre sus cometidos en Perú brilló la negociación de un empréstito en Londres y la gestión para atraer la llegada de un príncipe europeo —el duque de Sussex, un gran duque de la Casa de Romanov o el duque de Luca— con el objetivo de erigir un marco monárquico para un posible Reino del Perú, ideas que respondían a las inclinaciones monárquicas de José de San Martín en aquel momento.

Regreso a la patria y meditaciones políticas

De retorno a su tierra, en 1829 publicó sus Meditaciones Colombianas, una obra en la que defendía la creación de una monarquía constitucional con Bolívar como regente, alineándose con la línea del Consejo de Ministros que administraba el poder ejecutivo. Fue diputado en el Congreso de 1830, un cuerpo que Bolívar calificó de admirable, y se opuso a la propuesta de designar a Joaquín Mosquera como presidente de Colombia.

Ascenso, tensión y el Pacto de Apulo

Con el ascenso al poder de Rafael Urdaneta, García del Río asumió la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ante la debilidad del régimen, participó en las negociaciones que condujeron a la salida de Urdaneta, compartiendo la mesa de dialogo el 26 de abril de 1831 en las Juntas de Apulo junto a José María del Castillo Rada y el general Florencio Jiménez, para delinear las condiciones de rendición ante las autoridades de Caicedo.

García del Río no admitió de inmediato la exigencia de reconocer la continuidad del poder a partir del decreto mediante el cual Caicedo se designó como encargado, al señalar su inconstitucionalidad. En presencia de Castillos Rada se planteó que, si fuera necesario, Urdaneta podría renunciar ante el Consejo de Estado para que ese cuerpo reconociera a Caicedo como titular de la presidencia.

El 28 de abril quedó sellado el Pacto de Apulo, y Urdaneta y sus acompañantes regresaron a Bogotá para proseguir con el proceso. García del Río pasó a integrar el Consejo de Estado para gestionar la recepción de la renuncia de Urdaneta e invitar a Caicedo a asumir, generando así una vía constitucional; sin embargo, Caicedo se mantuvo al margen del proceso y defendió la validez del decreto que lo puso al frente como vicepresidente.

El Consejo de Ministros, compuesto por García del Río, Castillo Rada, De Mendoza y Pey, ejerció el poder de forma colegiada hasta la llegada de Caicedo a Bogotá el 3 de mayo de 1831. Mientras tanto, el secretario designado de relaciones exteriores, Alejandro Vélez, acompañó a Caicedo, quien mantuvo a García del Río dentro del equipo y su presencia en el Consejo de Estado.

Últimos cargos y legado

En la etapa final de su carrera, García del Río mantuvo su idea de que Caicedo debería prestar juramento ante el Consejo de Estado para legitimar su acceso a la presidencia, dado que habría sido nombrado por ese cuerpo. Caicedo sostuvo que respetaría lo acordado y que no sería necesario recurrir a la ceremonia de juramento, si con ello se reconocía el acuerdo alcanzado; sin embargo, las presiones políticas, acrecentadas por las gestiones de Obando, debilitaron el pacto y erosionaron la forma de que Caicedo reforzara su posición.

En 1833 recibió la designación como ministro de Hacienda de Ecuador, durante la primera administración de Juan José Flores, y su apoyo en la naciente prensa ecuatoriana consolidó su influencia. A la par, tal como señalaban sus contemporáneos, Flores y García del Río habían sido fervientes partidarios de Bolívar en vida; con el tiempo García del Río también desempeñó roles en los gabinetes de otros gobernantes, entre ellos Andrés de Santa Cruz y, posteriormente, integró el equipo del primer gobierno de Antonio López de Santa Anna en México. Su herencia intelectual y política se expresa en un nutrido acervo de publicaciones que lo sitúan entre los intelectuales que promovieron la identidad y las ideas americanas del siglo.

La vida de García del Río se cerró en la Ciudad de México, dejando un perfil de diplomático y pensador que transitó entre la diplomacia, la acción política y la literatura, dejando constancia de su impacto en la configuración de las derechas y las izquierdas de su tiempo, así como de su compromiso con la cultura de las Américas.

Imágenes de Juan García del Río