Juan Pablo Forner
| Nombre completo | Juan Pablo Forner |
|---|---|
| Descripción | Escritor español |
| Fecha de nacimiento | 17-02-1756 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 16-03-1797 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | escritor, poeta |
| Géneros | poesía |
| Grupos | Real Academia de Jurisprudencia y Legislación |
| Idiomas | español |
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Juan Bautista Pablo Forner y Segarra nació en Mérida el 17 de febrero de 1756 y murió en Madrid el 16 de marzo de 1797. Su vida se inscribió en el tránsito entre la Ilustración y los retos de una España que buscaba afirmarse culturalmente. Académicamente versátil, crítico mordaz y defensor acérrimo de la lengua y la memoria literaria de su nación, Forner dejó una estela intensa marcada por la polémica, la erudición y una constante pugna entre tradición y modernidad.
Juan Bautista Pablo Forner y Segarra nació en Mérida el 17 de febrero de 1756 y murió en Madrid el 16 de marzo de 1797. Su vida se inscribió en el tránsito entre la Ilustración y los retos de una España que buscaba afirmarse culturalmente. Académicamente versátil, crítico mordaz y defensor acérrimo de la lengua y la memoria literaria de su nación, Forner dejó una estela intensa marcada por la polémica, la erudición y una constante pugna entre tradición y modernidad.
Biografía
Procedente de una familia valenciana, Forner recibió la educación en el seno de su entorno familiar, donde sobresalió su tío materno, un filósofo ecléctico que también ejercía como médico de renombre: Andrés Piquer. Bajo esa influencia, el joven cultivó el gusto por la filosofía, la jurisprudencia y las humanidades, iniciando una trayectoria académica que lo llevó a la Universidad de Salamanca, a la que ingresó en 1771. Allí se acercó a figuras influyentes como Pedro Estala, Iglesias de la Casa, José Cadalso y Meléndez Valdés, entre otros, lo que consolidó un ambiente de conversación intelectual de alto nivel.
En busca de un grado formal, trasladó su expediente a la Universidad de Alcalá en 1778 y obtuvo el título de Bachiller en Leyes. Su vínculo con las aulas no se limitó a Salamanca: se desempeñó como profesor de jurisprudencia en aquella misma universidad, participe de una tradición jurídica que luego confluiría con su vocación literaria. La protección política de Manuel Godoy, figura decisiva del ministerio de la época, le abrió puertas en la administración: en 1790 obtuvo la jefatura fiscal del crimen en la Audiencia de Sevilla y, en 1796, fue designado para el Consejo de Castilla.
La Real Academia Española reconoció su talento en 1782 al premiar su sátira contra los vicios introducidos en la poesía castellana, un índice de su capacidad para combinar humor, crítica y una voluntad pedagógica de renovación. Forner era, a la vez, un hombre de amplios saberes y de carácter polémico; su pluma era afilada y su curiosidad, incansable, lo llevó a explorar distintos modos de escritura bajo variados seudónimos para dirigir ataques a muchos de sus contemporáneos. Este temperamento le valió admiradores pero también enemigos, y su actividad estuvo acompañada por restricciones oficiales toscas que llegaron a requerir autorización real para la publicación.
Fue un nacionalista atento a la cuestión cultural de España. En su defensa de la herencia hispana, respondió a las descalificaciones que llegaban desde fuera, y su labor fue sostenida por encargos oficiales. En particular, trabajó una defensa pública de la lengua y la literatura de su país en la respuesta a una salida crítica publicada en una enciclopedia francesa de renombre en la época. Por encargo del Conde de Floridablanca, presentó una obra de carácter apologético que buscaba justificar la grandeza de España y su mérito literario ante el mundo. Este conjunto de iniciativas le granjeó, no obstante, críticas y burlas de parte de quienes veían con recelo su cercanía a poderosos y su estilo contundente.
Forner murió en 1797, y su biografía profesional ya apuntaba hacia la culminación de una carrera que, de no haber sido interrumpida tan prematuramente, habría desembocado en la presidencia de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Su fallecimiento dejó a la Ilustración española con una figura compleja: un intelectual que conectó la crítica literaria, la teoría de la historia y la defensa de la lengua en un momento de crisis cultural de la Monarquía.
Polémicas
La trayectoria de Forner estuvo atravesada por debates encendidos que revelaban tanto su impulso de notoriedad como su convicción de intervenir en la vida pública. Su primera gran polémia surgió frente a Tomás de Iriarte, ya consolidado como poeta cortesano de reconocimiento. En 1778 la Real Academia Española organizó un concurso para elogiar la vida campestre y premiaron una égloga de Meléndez Valdés, con Iriarte como accésit. Este episodio encendió la conciencia de Forner y lo llevó a escribir una defensa irónica de la calidad literaria de Meléndez y del valor de la sátira que proponía. >Forner respondió con una pieza dedicada a comparar églogas y a sostener que la crítica debía ir acompañada de un juicio más profundo sobre la naturaleza del poeta y su oficio. Este primer envite dio paso a la publicación de su Comparación de églogas, obra que, aunque breve, dejó constancia de su voluntad de conversar con la tradición poética desde una posición crítica y original.
La relación entre Iriarte y Forner escaló con la aparición del folleto El asno erudito, una sátira que tomó la forma de una fábula en verso y que, pese a su apariencia lúdica, escondía ataques directos a la figura del poeta rival. En Madrid, en 1782, este texto circuló y fue reimpreso en Valencia ante la sorpresa de muchos lectores. Las insinuaciones y las referencias personales señalaron un choque entre dos generaciones de literatos que defendían modos de ver la poesía y su función social. Iriarte respondió enseguida con una réplica que pretendía devolver el golpe a su oponente, y Forner, lejos de retroceder, elevó la virulencia de su crítica en una nueva publicación que llevaba por título su polémica más explícita.
Con la secuela de estas confrontaciones, apareció la obra Los gramáticos. Historia chinesca, un texto en el que Forner volvió a desplegar su tónica satírica y satírico-simbólica. La acción de la ficción transcurre en una corte imaginaria y usa a personajes que, en clave alegórica, personifican a Iriarte y a Forner, de modo que Pekín simboliza España y Japón Francia. A través de esta parodia, el autor ofrecía una visión teatral de la rivalidad literaria, al tiempo que exponía su lectura de la escena cultural española y la necesidad de una crítica que trabajara para mejorarla, no solo para herir a adversarios.
Entre ellas destaca también la llamada a la polémica pública que supuso la Oración apologética por la España y su mérito literario, una obra publicada a expensas del Estado como respuesta a una crítica internacional sobre la nación. En su defensa de la patria y de la cultura, Forner pretendía demostrar que la literatura española merecía un reconocimiento acorde con su propia tradición y su grandeza histórica; sin embargo, el proyecto enardeció a numerosos adversarios y generó una cadena de ataques que no se detendría hasta bien entrado el siglo.
La frescura de estas confrontaciones está ligada a un fenómeno más amplio: la afirmación de una identidad nacional en pleno auge de la Ilustración. Forner buscó defender la lengua y su estirpe frente a lo que él percibía como una desvalorización ajena. En ese sentido, su figura es la de un polemista que, movido por la pasión intelectual, no temía enfrentar a figuras de prestigio y a instituciones culturales, aun cuando ello le supusiera costos personales y profesionales.
Valoración
La evaluación de Forner ha cambiado con el tiempo, y la crítica moderna ha intentado leer su figura con una mirada que vaya más allá de la provocación. En su monumental estudio Juan Pablo Forner y la crisis de la conciencia española en el siglo XVIII, el hispanista François López propone ver al autor como una persona compleja y, a la vez, fiel a una ética ilustrada que quiere ordenar la experiencia española desde una reflexión estética de la historia. Este libro, coordinado por la Junta de Castilla y León, se ha convertido en una referencia ineludible para comprender su alcance y su contexto.
Así, la valoración de Forner ya no se limita a verlo como un reaccionario aislado, sino como un hombre que, desde una posición crítica, comprendía la necesidad de una renovación de la cultura española. José Antonio Maravall ya había sugerido la idea de que Forner era un personaje profundo y contradictorio, cuyo conjunto de ideas resulta, en última instancia, más lúcido que el de otros ilustrados de su época. En esa línea, López aporta una lectura que sitúa a Forner dentro de un grupo intelectual brillante y en un momento de crisis y renovación cultural de finales del siglo XVIII.
La edición de 1990 de su Discurso sobre la tortura, con una introducción de Santiago Mollfulleda, subraya otro rasgo significativo de su pensamiento: la preocupación social y política que se manifiesta en su voluntad de respaldar reformas de justicia y de acabar con prácticas como la tortura. Este texto revela a un Forner que, además de crítico literario, era un articulista de derechos humanos y un magistrado que defendía principios de dignidad y justicia universal, incluso frente a resistencias de su propio entorno.
Obras
- Obras reunidas y ordenadas por D. Luis Villanueva, Madrid, imprenta de una asociación cultural, 1843. Compilación póstuma que conserva gran parte de su legado textual.
- Sátira contra los vicios introducidos en la poesía castellana, premio de la Real Academia Española. Texto señero que consolidó su fama de polemista por su aguda mirada sobre la poética de su tiempo.
- Oración apologética por la España y su mérito literario (1786). Ensayo encomiástico encargado por el Estado para sostener la imagen cultural de la nación ante críticas extranjeras.
- Discurso sobre el modo de escribir y mejorar la historia de España. Estudio teórico que propone una visión estética de la Historia y su relación con la poesía.
- Exequias de la lengua castellana. Ficción híbrida que alterna prosa y verso para examinar las glorias y los defectos de la lengua de España, además de señalar a los pedantes y a quienes deforman la expresión honesta.
- El asno erudito. Fábula original, obra póstuma de un poeta anónimo. Publicada por Pablo Segarra (1782). Crítica mordaz contra Tomás de Iriarte.
- Los gramáticos. Historia chinesca (1782). Novela satírica que, mediante alegoría, expone la rivalidad entre Forner e Iriarte y comenta la literatura de su tiempo.
- Discurso sobre la tortura, edición de Santiago Mollfulleda. Barcelona: Crítica, 1990. Tratado jurídico-social que manifiesta su postura en favor de la abolición de la tortura.
- La corneja sin plumas (1795). Diálogo crítico dirigido contra Vargas Ponce y otros contemporáneos.
- Carta de don Antonio de Varas, dirigida contra Trigueros. Epístola polémica que recoge su postura sobre la crítica y la memoria histórica.
- Reflexiones sobre la "Lección crítica" que ha publicado don Vicente García de la Huerta, vindicación de la memoria de Cervantes. Estudio crítico presentado en la edición impresa de Madrid, 1786.