Julien Green
| Nombre completo | Julian Hartridge Green |
|---|---|
| Nombre nativo | Julien Green |
| Descripción | Escritor estadounidense |
| Fecha de nacimiento | 06-09-1900 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 13-08-1998 |
| Nacionalidad | Estados Unidos |
| Ocupaciones | escritor, biógrafo, autobiógrafo |
| Grupos | Academia Francesa, Real Academia de la Lengua y Literatura Francesa de Bélgica, Academia Bávara de Bellas Artes, Academia Estadounidense de las Artes y las Letras |
| Idiomas | inglés estadounidense, francés, alemán |
| Hermanos | Anne Green |
| Parejas | Robert de Saint-Jean |
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Julian Hartridge Green, conocido también como Julien Green, nació en París el 6 de septiembre de 1900 y dejó de existir en 1998, con una vida que atravesó continentes y alfabetos. Su obra, amplia y versátil, amalgamó novelas memorables y diarios que documentan décadas de lucha espiritual y reflexión artística. Aunque su alma creativa se forjó en el francés, su origen americano dejó una marca indeleble; él vivió entre identidades, religiones y tradiciones, sin dejar de buscar una voz propia que desbordara fronteras.
Julian Hartridge Green, conocido también como Julien Green, nació en París el 6 de septiembre de 1900 y dejó de existir en 1998, con una vida que atravesó continentes y alfabetos. Su obra, amplia y versátil, amalgamó novelas memorables y diarios que documentan décadas de lucha espiritual y reflexión artística. Aunque su alma creativa se forjó en el francés, su origen americano dejó una marca indeleble; él vivió entre identidades, religiones y tradiciones, sin dejar de buscar una voz propia que desbordara fronteras.
Biografía
Hijo de padres estadounidenses asentados en París, Julian Hartridge Green recibió una herencia cultural que cruzaba el Atlántico. Su apellido materno y el linaje de un senador sureño se entrelazaron en su destino, y su nombre recibió un cambio funcional: bautizado como Julian, la edición francesa de su época convirtió su grafía en Julien, término que acompañaría a su figura pública durante toda su trayectoria.
Procedente de una familia protestante, su conversión al catolicismo se consumó en 1915, un giro que orientó gran parte de su pensar y de sus escritos. En París estudió en el Lycée Janson de Sailly, una escuela que le abrió horizontes intelectuales y culturales para afrontar el siglo veinte. A los dieciséis años entró como voluntario en ambulancias dentro del American Field Service, una experiencia de conflicto que no tardó en modificar su vida; al descubrirse su edad, fue invalidado su alistamiento inicial, y él siguió buscando formas de servir.
De inmediato se unió a una unidad de ambulancias de la Cruz Roja estadounidense, y al terminar ese semestre se alistó en el ejército de Francia, donde ejerció como segundo teniente de artillería hasta 1919. Su educación universitaria continuó en la Universidad de Virginia, entre 1919 y 1922, periodo que consolidó su formación y le abrió nuevas perspectivas para su futura carrera literaria.
La madurez literaria de Green se encauzó poco después de su regreso de los Estados Unidos, momento en el que emergió como una de las figuras más destacadas de la literatura francesa del siglo XX. En 1940, tras la caída de Francia, regresó a los Estados Unidos y, dos años después, fue movilizado para trabajar en la Oficina de Información bélica de ese país. Desde Nueva York, durante casi un año, realizó transmisiones para Francia a través de la Voz de América, colaborando con figuras como André Breton y Yul Brynner, entre otros. Tras la Segunda Guerra Mundial, Green retornó a Francia y continuó su labor creativa con una mirada que integraba fe, crítica social y un sentido agudo de la historia.
Como persona profundamente religiosa, la mayor parte de sus obras se centró en la fe, la religión y la crítica de la hipocresía humana. Sus novelas frecuentemente dialogaron con los estados del Sur de Estados Unidos y él, a lo largo de su vida, se identificó con ese nacional imaginado; se autodenominó a sí mismo como un sudista, herencia que recibió de su madre, quien provenía de una prominente estirpe sureña. Este trasfondo tugurioso y afectivo alimentó una sensatez literaria que influyó en su visión del mundo.
En Francia, su legado está atado especialmente a sus Diarios, recopilados en diez volúmenes que cubren el periodo 1926-1976. Estas páginas, leídas con devoción, ofrecen una crónica detallada de su vida literaria y de su trayectoria espiritual, y presentan una ventana única a la escena artística parisina de medio siglo. El estilo de Green —sobrio, con un uso notable del passé simple— consolidó su aceptación entre tradiciones literarias tan conservadoras como la de la Académie Française, de la que formó parte durante un tramo de su vida.
Green escribió principalmente en francés, aunque era plenamente bilingüe y llevó a cabo la traducción de algunas de sus obras al inglés, a veces con la colaboración de su hermana, Anne. Un volumen que reúne algunas de estas versiones, Le langage et son double, ofrecía un formato bilingüe que favorecía la comparación entre ambos idiomas. A pesar de su dominio de ambas lenguas, su obra no encontró un amplio eco en el mundo angloparlante.
La repercusión de su labor fue tal que tres de sus novelas pasaron a la pantalla grande: Leviathan, Adrienne Mesurat y La Dame de pique, siendo Leviathan la producción más célebre, para la que él mismo redactó el guion. Estas adaptaciones ampliaron su alcance más allá de la literatura, consolidando su presencia en el imaginario cultural internacional.
En su trayectoria, Green se convirtió en el primer no francés en ingresar a la Académie française, sucediendo a François Mauriac y tomando la silla n.º 22 el 3 de junio de 1971. Aunque se discutió la posibilidad de doble nacionalidad, él, pese a haber nacido en París y a haber escrito casi exclusivamente en francés, no se convirtió en ciudadano francés. En 1972, el presidente Georges Pompidou le ofreció la ciudadanía, pero Green, fiel a su identidad sudista y a sus vínculos con Estados Unidos, rechazó la oferta.
Sobre su dimensión personal, Green fue tutor y figura paterna de Éric Jourdan, escritor de ficción abiertamente gay. En 1994, se trasladó a Forlì, en Italia, a una casa histórica que perteneció a Caterina Sforza; la salud, sin embargo, le impidió completar ese proyecto. Falleció en París y fue enterrado en la iglesia parroquial de Klagenfurt, en Austria, cerca de una estatua dedicada a la Virgen María que lo conmovió años antes. Sus deseos finales incluían ser sepultado en una de las capillas de la misma iglesia.
Premios y reconocimientos
En 1970 recibió el Gran Premio de Literatura de la Académie Française, un galardón que consolidó su estatus dentro de la alta cultura de Francia. Dos años después, en 1971, fue elegido para ocupar la silla n.º 22 de la Académie française, un hito que marcó su aceptación institucional en el seno de la tradición francesa. En 1996 anunció su renuncia a esa institución citando su sentimiento de pertenecer más a Estados Unidos que a Francia.
El año 1991 le otorgó el Premio Grinzane Cavour, reconocimiento que, junto a otros hitos, consolidó su influencia en la escena literaria europea. Su trayectoria, por tanto, no solo abarcó la creación, sino también un diálogo cultural que atravesó fronteras y épocas, dejando una marca indeleble en la crítica y en la memoria de la literatura en francés.
Obras (selección)
- Pamphlet contre les catholiques de France (1924)
- Mount Cinère (1926). Mont-Cinére fue reeditada posteriormente con variantes de título y versión, destacando su carácter de exploración introspectiva.
- Suite anglaise (1927). Una de sus primeras obras que dialoga con temas de identidad y fe desde una mirada transatlántica.
- Le voyageur sur la terre (1927). Texto que acompaña la senda de un viajero por la existencia y la moralidad.
- Adrienne Mesurat (1927). Novela que, como otras, entrelaza la experiencia humana con un lenguaje sobrio y preciso.
- Un puritain homme de lettres (1928)
- Léviathan (The Dark Journey, 1929). Figura central de su corpus literario, que ha sido traducida y reeditada en múltiples ocasiones.
- L'autre sommeil (1930)
- Épaves (The Strange River, 1932)
- Le visionnaire (The Dreamer, 1934)
- Minuit (Midnight, 1936)
- Journals I, II, III (1938-46)
- Varouna (Then Shall the Dust Return, 1940)
- Memories of Happy Days (1942)
- Si j'étais vous... (If I Were You, 1947)
- Moïra (1950)
- Sud (1953)
- L'ennemi (1954)
- La malfaiteur (The Transgressor, 1956)
- L'ombre (1956)
- Le bel aujourd'hui (1958)
- Chaque homme dans sa nuit (1960)
- Partir avant le jour (To Leave Before Dawn, 1963)
- Mille chemins ouverts (The War at Sixteen, 1964)
- Terre lointaine (Love in America, 1966)
- Les années faciles (1970)
- L'autre (The Other One, 1971)
- Qui sommes-nous (1972)
- Ce qui reste du jour (1972)
- Jeunesse (1974)
- La liberté (1974)
- Memories of Evil Days (1976)
- La Nuit des fantômes (1976)
- Le Mauvais lieu (1977)
- Ce qu'il faut d'amour à l'homme (1978)
- Dans la gueule du temps (1979)
- Les Pays lointains (The Distant Lands, 1987)
- Les Étoiles du sud (The Stars of the South, 1989)
- Paris (1991)
Obras en español
- Viajero por la Tierra. Zig-Zag, Santiago de Chile, 1934. 120 pp. Traducción de Hernán del Solar
- Adrienne Mesurat. Sudamericana, Buenos Aires, 1939. 421 pp. Traducción de Lyzandro Z. D. Galtier
- Mont-Cinére. Ánfora, Barcelona, 1943. 210 pp. Traducción de María Teresa Mayol
- Varuna. Siglo veinte, Buenos Aires, 1949. 249 pp. Traducción de Pablo Palant
- Si yo fuese usted. Emecé, Buenos Aires, 1950. 245 pp. Traducción de Abel Mateo
- El viajero sobre la tierra. Emecé, Buenos Aires, 1950. 98 pp. Traducción de Silvina Ocampo
- Moira. Emecé, Buenos Aires, 1951. 226 pp. Traducción de Silvina Bullrich
- Medianoche. Sur, Buenos Aires, 1954. 204 pp. Traducción de Enrique Pezzoni
- Sur. Emecé, Colección Teatro del Mundo. Buenos Aires, 1954. 166 pp. Traducción de Bonifacio del Carril
- Despojos. Troquel, Buenos Aires, 1955. 258 pp. Traducción de Jean Rémy
- El otro sueño. Tirso, Buenos Aires, 1958. 174 pp. Traducción de Renato Pellegrini y Abelardo Arias
- El malhechor. Emecé, Buenos Aires, 1958. 180 pp. Traducción de Alfredo J. Weiss
- OBRAS. Leviathan, Mont-Cinére, El peregrino en la tierra, Las llaves de la muerte, Cristina. Plaza y Janés, Barcelona, 1961. 765 pp.
- Cada hombre en su noche. Emecé, Buenos Aires, 1962. 362 pp. Traducción de Inés Oyuela de Estrada
- Partir antes del día. Emecé, Buenos Aires, 1964. 278 pp. Traducción de Augusto Guibourg
- Mil caminos abiertos. Emecé, Buenos Aires, 1965. 202 pp. Traducción de Enrique Molina
- Tierra lejana. Emecé, Buenos Aires, 1967. 254 pp. Traducción de Eduardo Eggers
- Mont-Cinére, El peregrino en la tierra, Cristina. Ediciones G.P., Barcelona, 1967. 320 pp.
- Cada hombre en su noche. Ediciones G.P., Barcelona, 1969. Traducción de J. Ferrer Aleu
- El malhechor. Planeta, Barcelona, 1980. 248 pp. Traducción de Enrique Sordo
- Moira. Debate, Madrid, 1985. 210 pp. Traducción de Juan A. Pérez Masson y Ana D. Pabón
- Adrienne Mesurat. Destino, 1987. 308 pp. Traducción de Joan Vinjoli
- Países lejanos. Narradores de Hoy, 1988. 862 pp. Prólogo de Rafael Conte. Traducción de Mauricio Wacquez
- París. Libertad querida. Paradigma, Barcelona, 1990. 124 pp. Traducción de Mónica Maragall
- Lugar de perdición. Anaya & Mario Muchnik, Barcelona, 1992. 246 pp.
- Las estrellas del sur. Anaya & Mario Muchnik, Barcelona, 1992. 696 pp. Traducción de Mauricio Wacquez
- Hermano Francisco. Atlántida, Buenos Aires, 1996. 286 pp. Traducción de María Cristina Sardoy
- Cada hombre en su noche. Planeta, 1997. 332 pp. Traducción de Enrique Sordo
- Dixie. Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1997. 292 pp. Traducción de Francisco García-Cardona
- París. Pre-Textos, 2005. 160 pp. Traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar Barrena
- Suite inglesa. Ariel, Barcelona, 2008. 173 pp. Traducción de Jesús Aguirre
En conjunto, la trayectoria de Julian Hartridge Green se sostiene sobre un eje de búsqueda espiritual, una percepción del yo tan rigurosa como los formatos literarios que exploró. Su vida, entre la ciudad de París y el extranjero, se convirtió en un testimonio de cómo una voz puede sostenerse entre dos lenguas, dos identidades y dos mitades de una misma memoria. Sus diarios, su obra en francés y su relación con instituciones tan señeras como la Académie française constituyen una pieza clave para entender la literatura del siglo XX en términos de fe y duda, de identidad y universalidad.