Lola Membrives
| Nombre completo | Lola Membrives |
|---|---|
| Descripción | Actriz argentina |
| Fecha de nacimiento | 28-06-1885 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 31-10-1969 |
| Nacionalidad | Argentina, España |
| Ocupaciones | actor |
| Idiomas | español |
| Esposas | Juan Reforzo |
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Dolores "Lola" Membrives Fernández, nacida en Buenos Aires el 28 de junio de 1885 y fallecida allí el 31 de octubre de 1969, fue una figura señera del teatro hispano-argentino. Su recorrido atravesó continentes y décadas, dejando una estela de interpretaciones que conectaron escenarios de España y América con la sensibilidad de una artista que supo adaptar su voz a distintos géneros y corrientes escénicas sin perder su sello personal.
Dolores "Lola" Membrives Fernández, nacida en Buenos Aires el 28 de junio de 1885 y fallecida allí el 31 de octubre de 1969, fue una figura señera del teatro hispano-argentino. Su recorrido atravesó continentes y décadas, dejando una estela de interpretaciones que conectaron escenarios de España y América con la sensibilidad de una artista que supo adaptar su voz a distintos géneros y corrientes escénicas sin perder su sello personal.
Biografía
Hija de inmigrantes españoles, Membrives dio sus primeros pasos escénicos como cantanta y cantante de varietés, experiencias que la acercaron a la escena antes de su salto al teatro de autor. Sus inicios en el circuito barcelonés se dieron en el año previo a 1904, cuando actuó en el teatro Eldorado, una experiencia que afianzó su vocación y le abrió las puertas de Madrid, donde debutó formalmente en 1904 con La viejecita en el Teatro Apolo.
Una etapa de consolidación y ruptura, la joven actriz dejó constancia de su talento en varias temporadas y, con el acompañamiento al piano de Enrique Granados, dio un paso decisivo el 26 de mayo de 1913 en el Ateneo de Madrid: estrenó las Tonadillas en estilo antiguo, acompañada por Granados y la colaboración de Fernando Periquet. Este hito marcó su entrada en un repertorio más diverso y cultivado, que le permitió abrirse camino en América a partir de los clásicos del compás popular y de la música de escena.
La consolidación como figura teatral vino acompañado de una prosperidad de giras y una expansión de su repertorio. Gracias al rotundo éxito obtenido, Lola Membrives pudo abordar papeles dramáticos y cómicos de autores de referencia, recorriendo con su compañía escenarios de España e Hispanoamérica y consolidando una imagen de intérprete capaz de transitar entre lo trágico y lo ligero con la misma solvencia.
En la segunda mitad de la primera mitad del siglo XX se forjaron para Membrives cargos y colaboraciones que la situaron entre las intérpretes más destacadas de la época. Entre las obras que la marcaron figuran títulos de la llamada dramaturgia de vanguardia y de los autores clásicos: Madreselva y Ventolera, escritas por los hermanos Álvarez Quintero; Las adelfas, de 1928; La Lola se va a los puertos, de 1929; Pepa Doncel, de Benavente. En estas piezas, la actriz mostró su habilidad para enfrentar personajes femeninos complejos y para sostener el pulso cómico cuando el guion lo demandaba. En la década siguiente, su presencia ocupó el escenario con roles que dialogaban con la tradición y con la renovación teatral, incluyendo la interpretación de Seño ra Ama y escenas de La noche del sábado, además de estrenarse La infanzona en Buenos Aires en 1945.
La colaboración con Federico García Lorca marcó un punto crucial en su carrera. Conoció al autor en 1931 y, junto a figuras de peso como María Tereza Montoya y Margarita Xirgu, participó de una gira por Hispanoamérica que dejó constancia de su afinidad con el teatro del poeta granadino. En esa etapa llevó a escena Bodas de sangre (1933) y, poco después, La zapatera prodigiosa, obra que Xirgu había estrenado y que Membrives asumió con solvencia en varias temporadas.
Durante la década de 1930 y en adelante, la vida profesional de Membrives se cruzó con el ámbito empresarial teatral: su esposo, Juan Reforzo, gestionó desde 1936 el Teatro Cómico; a partir de 1943, la actriz llevó a su propia compañía una intensa temporada de presentaciones allí, alternando funciones entre Argentina y España y abordando un repertorio amplio que abarcaba autores de distintas tradiciones y formatos. En ese periodo trabajó con dramaturgos de renombre como Bertolt Brecht, Calderón de la Barca, Jean Cocteau y Jacinto Benavente, así como con autores de otras corrientes que le permitieron lucirse en papeles de tono cómico y en ballets escénicos cantados o de interpretación coral. Entre sus producciones destacó la puesta en escena de Y amargaba y La infanzona, entre otras, y la interpretación de títulos de Ros, Ochaíta, Rafael De León y los hermanos Álvarez Quintero, así como de Ventolera. En paralelo, dio vida a personajes de la propia familia artística, como su hijo Juan Reforzo Membrives, que narraba bajo el seudónimo de Juan Albornoz la trayectoria de la artista en proyectos posteriores, dándole continuidad a un legado teatral que compartía con la escena de aquel entonces.
En los años cuarenta y cincuenta, Membrives continuó perfilando una carrera marcada por la versatilidad y la voluntad de explorar nuevos formatos. Entre 1943 y 1946, presentó obras de Benavente como Y amargaba, Al fin mujer, La infanzona y El mal que nos hacen; también llevó a escena títulos como La noche del sábado y Titania, además de trabajos de Samuel Ros y José Antonio Ochaíta. Su repertorio se enriqueció con piezas de autores tan diversos como Enrique García Lorca, Cocteau y Marc-Gilbert Sauvajon, así como con la figura de Alejandra Boero, con quien compartió proyecciones de Luz y escena en distintos momentos de su trayectoria. En esa etapa también promovió la obra de Cardeñoso o Derechos de autor en el terreno del drama lírico y popular, aportando su carisma a montajes en los que la crítica halló un equilibrio entre tradicionismo y renovación.
En el ámbito político, la actriz manifestó públicamente su simpatía por el gobierno de Juan Domingo Perón, que sería derrocado por la Revolución Libertadora a partir de 1955. El 7 de octubre de 1955 se estrenó Su amante esposa, de Benavente, y durante la sesión inaugural se desató una silbatina unida a insultos que obligaron a suspender la función; el gesto de rechazo no sólo respondió a motivos ideológicos, sino que desvió la experiencia teatral hacia un episodio de confrontación social. A finales de ese mismo mes, un grupo antiperonista atacó las instalaciones y, el 8 de enero de 1956, Membrives emprendió un exilio que la llevó primero a Venezuela y luego a España, desde donde continuó su labor escénica durante años.
En 1965 regresó a Argentina para una gira por el interior y, en la ciudad de Buenos Aires, participó en una producción televisiva de Bodas de sangre para Canal 9, dentro del ciclo Teatro del Sábado, que se emitió el 27 de noviembre de ese año. Su último acto escénico lo llevó a las tablas del Teatro Odeón, donde presentó Los verdes campos del Edén, de Antonio Gala. Poco después, la actriz dejó de actuar y su trayectoria quedó grabada en la memoria de generaciones que la vieron transitar entre la emoción de la escena y el compromiso con la dramatúrgica de su tiempo.
Distinciones
La labor de Membrives fue reconocida con varios galardones y condecoraciones que subrayaron su influencia cultural. Entre los honores se destacan la Cruz de Isabel la Católica y la Placa con Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio, ambos otorgados por España; además recibió una medalla concedida por el presidente mexicano Álvaro Obregón y una Medalla de Oro del Ministerio de Instrucción Pública de Valladolid, España. Estas distinciones reflejan una trayectoria apreciada en distintas latitudes y épocas.
En el ámbito nacional, tanto Madrid como Argentina reconocieron su legado con gestos simbólicos. En la capital española, una sala del Teatro Lara y una calle llevan su apellido, como reconocimiento a su trayectoria. En Argentina, el Teatro Cómico fue rebautizado para honrar a Lola Membrives, y en el municipio de San Isidro se conservó un nombre homenajeando su figura como referente cultural y teatral.
Legado
El impacto de Membrives trasciende las obras que protagonizó. En Madrid, el Teatro Lara conserva una sala de aforo cómodo dedicada a su memoria, donde cada espectador puede conectar con un pasado teatral intenso y variado. el programa humorístico Nadie sabe Nada, transmitido en la cadena Ser, incluyó una sección llamada Los Membridatos, en la que Berto Romero aportó datos biográficos sobre la artista cuando el programa se grababa en Madrid, fortaleciendo su presencia en la cultura popular contemporánea.
Patrimonio disciplinar del teatro español, así como la memoria colectiva de Argentina, establecieron que Lola Membrives era una intérprete capaz de sostener la emoción de la escena y, a la vez, de impulsar una educación escénica para futuras generaciones. Su huella se percibe tanto en los teatros que llevan su nombre como en la forma en que se contó la historia del teatro hispano durante varias décadas, donde la actriz aparece como una figura de transición entre el melodrama tradicional y las propuestas de renovación.
Filmografía
La actividad cinematográfica de Membrives, aunque menos extensa que su trayectoria teatral, dejó obras de interés que reflejan su versatilidad. Entre sus participaciones se cuentan trabajos producidos entre 1917 y 1955, en los que se combinó la interpretación teatral con la interpretación fílmica para consolidar su presencia en la memoria audiovisual de la región.
- Por mi bandera (posible año de realización cercana a 1917)
- Tierra argentina Dios te bendiga (posible año de realización cercana a 1917)
- La chismosa (1938), dirigida por Luis Marquina y Enrique Telémaco Susini
- La cigüeña dijo ¡Sí! (1955), bajo la dirección de Enrique Carreras
Premios
- Medalla al Mérito Artístico, otorgada por la República Argentina, en 1954.
- Gran cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, España.
- Gran cruz de la Orden de Isabel la Católica, España.
- Medalla especial del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en 1956.
- Medalla del Mérito al Trabajo, concedida en 1969.