Lorenzo Villalonga
| Nombre completo | Lorenzo Villalonga |
|---|---|
| Descripción | Author (1897–1980) |
| Fecha de nacimiento | 01-03-1897 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 28-01-1980 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | periodista, escritor, psiquiatra, médico, novelista |
| Idiomas | catalán, español |
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Lorenzo Villalonga y Pons nació en una ciudad mediterránea a finales del siglo XIX y dejó una marca notable en la literatura de su tiempo al combinar expresiones de Mallorquín y castellano. Hijo de un militar, optó por un camino distinto al de su padre y siguió su propio destino literario y científico. Su hermano, también escritor, fue figura de referencia en su entorno, y juntos desarrollaron una sensibilidad creativa que atravesó varias lenguas y corrientes culturales del siglo XX.
Lorenzo Villalonga y Pons nació en una ciudad mediterránea a finales del siglo XIX y dejó una marca notable en la literatura de su tiempo al combinar expresiones de Mallorquín y castellano. Hijo de un militar, optó por un camino distinto al de su padre y siguió su propio destino literario y científico. Su hermano, también escritor, fue figura de referencia en su entorno, y juntos desarrollaron una sensibilidad creativa que atravesó varias lenguas y corrientes culturales del siglo XX.
Biografía
Inicios
Con fecha de nacimiento el 1 de marzo de 1897, Villalonga se crio en Palma y forjó su vocación fuera de la tradición familiar militar. Tras contemplar otras sendas, decidió estudiar Medicina y, para completar su formación, se trasladó a distintas ciudades: Murcia, Barcelona, Madrid y Zaragoza, culminando la carrera en 1926 y especializándose en Psiquiatría. Su vida profesional lo llevó a ejercer como médico en su ciudad natal, primero en un consultorio particular y luego en un hospital psiquiátrico, donde la práctica clínica se entrelazó con su curiosidad intelectual.
Ya desde la etapa estudiantil, su pluma había comenzado a tomar forma: dos años antes de completar la carrera, iniciaba colaboraciones periodísticas en el diario El Día, medio de orientación liberal que lo acompañaría en sus primeros años creativos. En esa primera etapa, su interés por las corrientes estéticas europeas se hizo presente con especial afinidad hacia Marcel Proust, cuya influencia marcaría un rumbo literario decisivo para su obra.
Mort de dama y la controversia regional
En 1931 publicó su primera novela, Mort de dama, una narración que, tomando como pretexto la agonía de una dama de la alta sociedad mallorquina, expone con ironía la vida de la aristocracia de la isla durante los años veinte. El libro recibió un prologo de Gabriel Alomar y desató críticas contundentes desde sectores vinculados al regionalismo mallorquín, especialmente por las críticas dirigidas a la Escuela Mallorquina, representada en la figura de la chueta Aina Cohen. En esa época, Villalonga manifestó una postura literaria que privilegiaba el castellano como lengua de expresión, en medio de un debate cultural intenso sobre lenguas y identidades de la región.
Entre 1934 y 1936 ejerció como director literario de la revista Brisas, espacio donde dio salida a cinco relatos breves y a una pieza teatral, Silvia Ocampo, así como al inicio de otra novela, Madame Dillon, que no vería su edición en libro hasta 1937. Ciertas obras de esa época, como Silvia Ocampo y la obra dramática Fedra, fueron entendidas por Jaume Vidal Alcover como parte de un “ciclo de Fedra”, mostrando ecos de la relación personal del autor con la poeta Emilia Bernal, de origen cubano.
En ese periodo, su postura política se inclinó de forma marcada hacia el anticatalanismo, lo que lo llevó a optar por el castellano como vehículo principal de su creación literaria. Durante la década previa a la Guerra Civil, también editó un volumen con artículos que criticaban el catalanismo y, en general, el proyecto republicano, titulado Centro, junto a otros escritos de tono beligerante.
La Guerra Civil y la posguerra
Con el estallido de la Guerra Civil, Villalonga respaldó a Falange Española, el movimiento político fundado por José Antonio Primo de Rivera, y desde su Mallorca natal difundió artículos y conferencias radiofónicas en apoyo a los sublevados. En 1936 contrajo matrimonio con María Teresa Gelabert Gelabert, una pariente lejana procedente de Binisalem, en un enlace celebrado como una unión de conveniencia.
La posguerra. Bearn
El fin de la contienda marcó un periodo de silencio editorial para Villalonga. Publicó apenas una decena de artículos entre 1942 y 1947 en El Español, y a partir de 1947 volvió a colaborar con la prensa regional Baleares, órgano del régimen que resultó de la fusión de El Día y Falange. En la década de los años cincuenta, recuperó la ilusión por escribir en su lengua materna y, tras mejorar sus vínculos con los defensores del catalanismo en Mallorca, dio a conocer en catalán La novel·la de Palmira (1952).
Dos años después apareció en Barcelona una edición de Mort de dama, pero el tiraje provocó conflictos con los correctores de estilo locales. La continuación de esta línea se dio cuando, entre 1952 y 1954, escribió en catalán lo que muchos críticos consideran su obra más notable: Bearn o La sala de las muñecas. Aunque el autor había contemplado publicarla en catalán, la editorial Selecta de Barcelona buscó imponer correcciones de estilo que motivaron su decisión de reeditar la novela en castellano.
La primera edición en castellano apareció en 1956 con una tirada modesta y un prólogo de Camilo José Cela que abordaba cuestiones sobre la identidad del autor, lo que provocó cierta incomodidad. La recepción crítica y de público de la versión española fue discreta, lo que llevó a que optara, sin éxito, a premios literarios de renombre como el Nadal y el Ciudad de Barcelona. En cambio, la edición en catalán, publicada en 1961, logró atravesar las fronteras y obtener reconocimiento significativo.
En 1963 recibió el Premio de la Crítica y, un año después, una votación de Serra d'Or lo situó como la segunda mejor novela de la literatura catalana, detrás de la célebre La plaza del Diamante de Mercè Rodoreda. A partir de entonces, Bearn o La sala de las muñecas se consolidó como una obra central del imaginario literario en catalán, con múltiples traducciones y adaptaciones a formatos diversos, incluida la televisión y el cine.
El vínculo entre Villalonga y la literatura catalana fue profundo: el autor tradujo al catalán la novela de Lampedusa El gatomardo y mostró admiración por esa obra, que comparte con la suya una mirada crítica al declive de la aristocracia rural de otros siglos. Su labor creadora continuó y se convirtió en una referencia en círculos culturales de Mallorca y más allá, inspirando a lectores y estudiosos a lo largo de las décadas siguientes.
Últimos años
A partir de los años sesenta, la voz autobiográfica adquirió un peso cada vez mayor en su escritura. Entre sus novelas más destacadas de esa etapa figuran L'àngel rebel (1961), Falses memòries de Salvador Orlan (1967), Les Fures (1967) y El misantrop (1972). Paralelamente, mantuvo una intensa actividad periodística, tanto en Mallorca como en publicaciones de Barcelona, cultivando colaboraciones en Diario de Mallorca, Destino y El Correo Catalán.
Sus últimos años estuvieron también marcados por novelas de tono visionario y experimental, entre las que se cuentan obras como Andrea Victrix, que recibió el prestigioso Premio Josep Pla, y la novela de temática teatral convertida en novela Un estiu a Mallorca. Falleció en su ciudad natal, Palma, el 28 de enero de 1980, dejando un legado que ha trascendido su tiempo y que sigue siendo objeto de estudio y lectura.
Obra traducida al español
- Bearn o la sala de las muñecas.
- Disparates. Editorial Fundamentos, 2015. Serie Espiral. Traducción y edición Julio Escalada.
- Las comadrejas. Ediciones Invisibles, 2020. Colección Pequeños Placeres. Traducción Juan Carlos Gentile Vitale.
Adaptaciones cinematográficas
La novela Bearn o la sala de las muñecas dio pie a una versión cinematográfica estrenada en 1983, dirigida por Jaime Chávarri. En el reparto figuran Amparo Soler Leal e Imanol Arias, quienes dieron vida a la compleja atmósfera de la obra en la pantalla grande.
Su obra
A lo largo de su trayectoria, Villalonga produjo una vasta producción literaria: quince novelas, cinco volúmenes de relatos, cinco colecciones de teatro y más de mil quinientos artículos de prensa. Gran parte de su legado quedó en gran medida en manos de ediciones póstumas que ayudaron a consolidar su influencia en la tradición literaria de su tiempo.
- Cuentos sintéticos (El Día, 1924-1927).
- La catástrofe del hotel (El Día, 1926).
- Cuentos blancos (El Día, 1928).
- Julieta Récamier (El Día, 1931).
- Mort de dama (1931). Ediciones posteriores en catalán y castellano.
- Diálogos socráticos (El Día, 1931).
- Fedra (1932, 1954 y 1966), primeras versiones en castellano.
- Centro (1934), crónicas y artículos críticos de tono anticatalanista.
- Silvia Ocampo (1935, 1936; primera edición en castellano). Última obra publicada en vida del autor.
- Madame Dillon (1937).
- Chateaubriand, el vizconde romántico (1944).
- La novel·la de Palmira (1952-1966).
- Bearn o La sala de las muñecas (1956). En catalán Bearn o La sala de nines (1961). Múltiples ediciones y traducciones.
- L'àngel rebel (1961).
- Desenlace en Montlleó (1958, 1971).
- Falses memòries de Salvador Orlan (1967).
- Les fures (1967, 1994).
- Andrea Victrix (1974).
- Un estiu a Mallorca (novelización de su obra teatral Silvia Ocampo).
- Poesía (1971).
- Narracions 1924-1973 (1974).
- Relats (1996). Antología coordinada por Joan Oleza.