Lucero Tena
| Nombre completo | María de la Luz Tena Álvarez ` |
|---|---|
| Descripción | Bailaora de flamenco y ejecutante de castañuelas mexicana |
| Fecha de nacimiento | 16-09-1938 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | España, México |
| Ocupaciones | bailarín, músico |
| Idiomas | español |
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María de la Luz Tena Álvarez, conocida artísticamente como Lucero Tena, emerge como una figura clave del flamenco que cruzó océanos para sembrar su huella en la escena internacional. Nacida en Durango, México, el 16 de septiembre de 1937, su trayectoria combina el dominio del baile con una destacada interpretación de las castañuelas. A lo largo de décadas, su arte transitó entre teatros ibéricos y escenarios extranjeros, consolidando una presencia influyente tanto en la ejecución como en la pedagogía de este género.
María de la Luz Tena Álvarez, conocida artísticamente como Lucero Tena, emerge como una figura clave del flamenco que cruzó océanos para sembrar su huella en la escena internacional. Nacida en Durango, México, el 16 de septiembre de 1937, su trayectoria combina el dominio del baile con una destacada interpretación de las castañuelas. A lo largo de décadas, su arte transitó entre teatros ibéricos y escenarios extranjeros, consolidando una presencia influyente tanto en la ejecución como en la pedagogía de este género.
Biografía
Procedente de una estirpe artística, Lucero Tena forma parte de una genealogía que enlaza España y México. Su abuela, María Rosario del Pilar Bonachea de Mendoza, nació en Vitoria, mientras que su madre era Luz Álvarez; a la vez, su familia mantiene lazos en Pasadena y Cuernavaca, dos ciudades que le ofrecieron miradas distintas sobre la cultura y el movimiento. Su padre, Guillermo Tena, se desempeñaba como ingeniero, y su madre, dedicada a la educación, le inculcó el valor del estudio y el rigor en cada tarea artística.
Una infancia marcada por la salud y el baile abrió el camino de su vocación: a los cuatro años superó una fiebre de Malta que, en palabras suyas, despertó su curiosidad por el movimiento. En sus primeros años recibió una formación sólida en ballet clásico con Nina Shestakova durante ocho temporadas, y profundizó en la danza española con la bailaora madrileña Emilia Díaz, quien le presentó las danzas del folclore ibérico y la escuela bolera del siglo XVIII, así como las ideas de maestros españoles como Falla, Albéniz, Granados y Turina. Más adelante llegó la influencia de Domingo José Samperio, quien introdujo en su método la crotalogía concertada, una disciplina que uniría música y percusión en un marco teatral propicio para su talento naciente.
Un encuentro decisivo fue su contacto con Carmen Amaya, quien la invitó a reemplazar a una compañera cuando la compañía de la gran bailaora giraba por México. A partir de ese momento, Lucero Tena integró el elenco y emprendió una trayectoria de giras por México y Estados Unidos que se extendió durante tres años, hasta 1957. En 1958 dio un importante salto al desplazarse a Madrid junto a su madre, iniciando una nueva etapa en la que su nombre comenzaría a resonar en el corazón del flamenco.
La vida artística en Madrid y la Morería La llegada a la capital española la llevó a consolidarse como figura estelar en el célebre Corral de la Morería, donde su presencia brilló durante años como una de las principales protagonistas. Más tarde, decidió reunir a un grupo propio de flamenco y, con el tiempo, amplió sus horizontes con giras internacionales que permitieron al público de otros países conocer su interpretación única del cante y del baile. Este periodo marcó su transición de intérprete de palco a referente de escena global.
El dominio del idioma y la proyección internacional se fortaleció gracias a una educación bilingüe que le dio seguridad para comunicarse con audiencias diversas. Este dominio del inglés se convirtió en una herramienta valiosa para su creciente actividad en escenarios extranjeros, facilitando la colaboración con orquestas y directores de renombre y enriqueciendo su capacidad para presentar el flamenco ante públicos variados.
La castañuela como sello orquestal Su virtuosidad con las castañuelas no pasó desapercibida: la fama de su técnica llevó al maestro Joaquín Rodrigo a dedicarle sus Dos danzas españolas en 1966. En la esfera de la interpretación, participó en una cita histórica: el concierto inaugural del Palacio de la Música y Congresos de Valencia, celebrado el 25 de abril de 1987, evento que se convirtió en un hito para la difusión de las castañuelas como instrumento dentro de un marco orquestal.
Una transición hacia la concertística y la pedagogía Tras su retirada de la escena como bailaora, su actividad como intérprete de castañuelas se intensificó. Colaboró con maestros y directores de prestigio internacional, entre ellos Rostropóvich, Frühbeck de Burgos, López Cobos, Sergiu Comissiona, Franz-Paul Decker y Miguel Ángel Gómez Martínez, consolidando una trayectoria en la que las castañuelas ocuparon un lugar central en el repertorio sinfónico. Se le reconoce como una de las precursoras de la castañuela como instrumento orquestal.
Compromiso con la educación musical En el ámbito pedagógico, ejerció como juez en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, dejando un legado de enseñanza que vinculó tradición y técnica. Su discografía, extensa y variada, recoge propuestas como Lecciones de castañuelas (1966), la serie Palillos flamencos y la colección Música española en castañuelas (1992), además de otros proyectos discográficos que muestran su versatilidad y claridad interpretativa.
Una interpretación recordada y su resonancia tecnológica Entre sus actuaciones más destacadas figura La boda de Luis Alonso, dirigida por Enrique García Asensio en 2007. Un registro audiovisual de aquella obra se difundió en plataformas modernas y alcanzó un número apreciable de visualizaciones, testimonio del perdurable interés por su arte y de la capacidad de sus interpretaciones para trascender generaciones, semanas y continentes.
Una vida personal de larga duración En el terreno afectivo, contrajo matrimonio con el médico gallego José Carlos de Mendoza Feijóo, traumatólogo de profesión, con quien compartió 44 años hasta su fallecimiento. La ceremonia de boda se llevó a cabo en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe el 14 de septiembre de 1977, un acontecimiento que supuso un encuentro entre dos mundos dedicados a la cultura y la salud pública.
Residencia y presencia continua en Madrid Actualmente reside en Madrid, en el barrio de Salamanca, tras prolongar su vida en Boadilla del Monte durante años. Su oficio mantiene una presencia constante en centros culturales y conservatorios, alimentando la conversación entre la tradición flamenca y las expresiones artísticas contemporáneas, con un bagaje que continúa inspirando a nuevas generaciones de bailarines y músicos.
Origen del sonido de sus castañuelas Las castañuelas que la acompañan en sus actuaciones son obra de un lutier de Alaquàs, José Tárrega Peiró, quien las fabricó a su medida para realzar el color y la resonancia de su interpretación, dotando a cada golpe de una identidad sonora inconfundible y reconocible para el público más exigente.
Premios y distinciones
- Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (1965).
- Dama de la Orden de Isabel la Católica (1968).
- Socia de honor de la Asociación Manuel de Falla-Ernesto Halffter de Cádiz (2013).
- Corbata de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (2003).
- Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
- Alta Distinción de la Generalidad Valenciana al Mérito Cultural.
- Medalla de Oro de la Ciudad de Valencia concedida por el Ayuntamiento (2002).
- Encomienda con Placa de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (2015).
- Premio a la Cultura de la Revista Escaparate de Sevilla (2022).