Lucio V. Mansilla
| Nombre completo | Lucio Victorio Mansilla |
|---|---|
| Nombre nativo | Lucio Victorio Mansilla |
| Descripción | Militar y periodista argentino |
| Fecha de nacimiento | 23-12-1831 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 08-10-1913 |
| Nacionalidad | Argentina |
| Ocupaciones | periodista, escritor, diplomático, militar |
| Idiomas | español |
| Hermanos | Eduarda Mansilla |
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Lucio Victorio Mansilla nació en una familia de fuertes vínculos políticos en el Buenos Aires del siglo XIX y, a lo largo de su vida, tejió una trayectoria que fusionó la disciplina militar con la actividad periodística, la creación literaria y la función pública. Alcanzó el grado de general de división en el Ejército Argentino, destacó como mandatario del Territorio Nacional del Gran Chaco entre 1878 y 1879, y dejó una huella profunda como cronista y pensador político. Su obra más difundida, Una excursión a los indios ranqueles, surgió de una expedición de 1870 destinada a observar de cerca a los pueblos originarios del interior continental.
Lucio Victorio Mansilla nació en una familia de fuertes vínculos políticos en el Buenos Aires del siglo XIX y, a lo largo de su vida, tejió una trayectoria que fusionó la disciplina militar con la actividad periodística, la creación literaria y la función pública. Alcanzó el grado de general de división en el Ejército Argentino, destacó como mandatario del Territorio Nacional del Gran Chaco entre 1878 y 1879, y dejó una huella profunda como cronista y pensador político. Su obra más difundida, Una excursión a los indios ranqueles, surgió de una expedición de 1870 destinada a observar de cerca a los pueblos originarios del interior continental.
Biografía
Lucio Victorio Mansilla vino al mundo en una casa del barrio de Montserrat, en Buenos Aires, el 23 de diciembre de 1831, siendo el primogénito de una familia vinculada a la milicia y a la política. Su padre fue Lucio Norberto Mansilla, reconocido por su participación en la defensa de la nación durante la confrontación de la Vuelta de Obligado, y su madre, Agustina Ortiz de Rozas, pertenecía a la rama de los Rosas, una estirpe que marcó la escena porteña de la época. Su hermana mayor fue Eduarda Mansilla, destacada mujer de letras y periodismo, mientras que una figura cercana a Rosas —la tía de Mansilla— era recordada por su juventud y su belleza dentro de la Federación.
Sus primeros años transcurrieron entre aulas y tareas familiares; ingresó al mundo laboral en la empresa familiar Adolfo Mansilla y Cía., donde se ocupaba de la contabilidad. A los dieciséis años vivió un intenso romance con Pepita, hija de inmigrantes franceses que trabajaba como modista y con quien soñó escapar a Montevideo. Un giro adverso truncó el plan: un allegado traicionó la confidencia, Pepita fue internada en un convento y Mansilla terminó en la cárcel, regresando forzosamente al seno de su familia. La madre exigió su reconciliación pública y la entrega de cartas y retratos, condiciones que él rechazó, lo que intensificó la ruptura familiar y lo llevó a la estancia familiar en el Rincón de López, desde donde emprendió una huida a Chascomús, enamorándose luego de otra prima, Catalina, con la que contrajo matrimonio más tarde.
De regreso a Buenos Aires, Mansilla obtuvo un puesto en el saladero de la familia, cercano a San Nicolás, bajo la autoridad de su padre. Allí dedicaba sus momentos libres a la lectura de volúmenes prestados de la biblioteca paterna. La curiosidad intelectual le llevó a leer obras subversivas para la época, como el Contrato Social de Rousseau; este hecho provocó el recelo de su progenitor, que temía el impacto de tales lecturas en su tío Rosas, y decidió enviarlo como comisión comercial a la India, con paradas en ciudades orientales y europeas, en especial Calcuta, Egipto, y finalmente Londres y París.
Regreso y vida política ante la insurrección de Urquiza contra Rosas, Mansilla volvió al país y en 1852 ingresó al Ejército, alineándose con la Confederación. Tras la derrota de Rosas en la Batalla de Caseros emprendió otro viaje a Europa, acompañado de su padre y de su hermano, y compartiendo parte del trayecto con Domingo Faustino Sarmiento. Al regresar en agosto de 1852, reanudó la relación con su prima Catalina, con la que selló su unión el 18 de septiembre de 1853.
La paternidad y la península periodística llegaron temprano: en 1854 nació su primer hijo, Andrés Pío. Para mediados de la década, Mansilla ya ejercía en el periodismo político; sin embargo, un altercado teatral lo llevó a enfrentarse públicamente con el senador José Mármol y a ser sometido a un consejo de guerra que terminó con su arresto y una extradición que lo instaló en Paraná, capital de aquella Confederación que Buenos Aires había dejado de lado. Allí desarrolló labores periodísticas y ocupó cargos de secretaria de Salvador María del Carril, y más adelante fue diputado por Santiago del Estero y secretario de la Convención Constituyente de 1860, resultado de la revisión constitucional impulsada tras la batalla de Cepeda y la subsecuente unión de Buenos Aires a la Confederación.
La Guerra del Paraguay marcó una etapa decisiva. Participó en la campaña, estuvo presente en Humaitá y en combates como Estero Bellaco, Tuyutí, Boquerón y Sauce, y recibió una herida en Curupaytí. En 1868 ya ostentaba los rangos de mayor y de teniente coronel, y ejerció como secretario militar de Emilio Mitre hasta que fue relevado por Agustín Mariño. Su ascenso continuó gracias al respaldo de Sarmiento, llegando a coronel y buscando que San Juan lo nombrara ministro de guerra; la respuesta fue negativa y fue destinado a la frontera sur de Córdoba, bajo las órdenes de José Miguel Arredondo.
La cartografía de la frontera sur y la expedición de 1870 como comandante de esa zona, Mansilla dibujó un detallado mapa topográfico del área entre los ríos Cuarto y Quinto. Luego organizó una misión pacificadora hacia los cacicazgos, viajando con dos frailes franciscanos y una pequeña escolta para conversar con los líderes originarios. Partió el 30 de marzo de 1870 desde el Fuerte Sarmiento, cerca de la actual Villa Sarmiento, y se dirigió hacia Laguna Leubucó, territorio de Mariano Rosas, cacique Ranquel, para sostener conversaciones de paz. El viaje terminó en Villa Mercedes y el retorno al Fuerte Sarmiento el 17 de abril de 1870. La experiencia dio origen a su obra más emblemática, Una excursión a los indios ranqueles, recopilada en forma de cartas que se publicaron en el diario La Tribuna y, posteriormente, como volumen independiente.
La controversia y la reapertura a su regreso, Mansilla fue suspendido por haber ordenado, sin consulta, el fusilamiento de un desertor reincidente, decisión que llevó a un proceso que el presidente Sarmiento cerró con un apercibimiento y la reserva de sus servicios. Pese a ello, retomó su actividad periodística y, pasados dos años, Nicolás Avellaneda lo reinstaló en el escalafón como jefe de Estado Mayor en Córdoba y, luego, como jefe de fronteras e intendente militar.
La fase de diputados y la actividad exterior En 1882 ejerció como diputado durante la administración de Julio Argentino Roca y, en los años siguientes, llevó a cabo varias misiones diplomáticas en el extranjero. En 1895, la muerte de su esposa, Catalina, lo sorprendió mientras cumplía una misión en Niza; un año después inició una nueva etapa en París, donde solicitaría su baja del ejército en 1898 y comenzó a perfilar una biografía de su tío, Juan Manuel de Rosas, como ensayo histórico-psicológico. En los años siguientes, escribió ensayos de carácter político, En vísperas (1903) y Un país sin ciudadanos (1907), y mantuvo colaboraciones para la prensa de Buenos Aires.
La década final estuvo marcada por la pérdida de otros seres queridos y por la progresiva ceguera que afectó sus últimos años. A pesar de ello, siguió participando con notas y artículos desde París, y, en medio de episodios de salud, conservó una memoria activa sobre la historia y la vida de la época. En 1913 falleció en la capital francesa, cerrando un itinerario lleno de confluencias entre el mando, la escritura y la política.
Mansilla el escritor
Además de su labor militar y político‑diplomática, Mansilla cultivó la escritura y el periodismo con una voz que combinaba la experiencia cotidiana y la observación sociocultural. Su obra literaria más difundida, Una excursión a los indios ranqueles, se presentó en forma de cartas dirigidas a su amigo Santiago Arcos, y fue publicada en el diario La Tribuna entre mayo y septiembre de 1870, para luego consolidarse como libro.
El relato de la expedición describe el encuentro con los caciques ranqueles y con Panguitruz Guor, hijo del líder Painé, conocido también como Mariano Rosas. La memoria del autor recuerda su infancia en la estancia de Rosas, donde aprendió labores del campo y recibió el bautismo religioso que lo vinculó a su padrino. Las versiones sobre su origen familiar indican que Rosas habría orchestrado un reencuentro con su padre a cambio de otro acuerdo, aunque esa interpretación permanece discutida.
La travesía de 1870 se inició a finales de marzo desde el Fuerte Sarmiento, recorriendo la frontera hacia Córdoba y luego hacia Leubucó, la sede del dominio ranquel. Acompañó al coronel a dos frailes franciscanos y a una pequeña escolta, y llevó ornamentos religiosos, provisiones y presentes para los caciques. El itinerario concluyó en la zona de Leubucó y el retorno a Villa Mercedes, dejando como testimonio una colección de cartas que se convertiría en la obra literaria más reconocida de Mansilla.
Contribuciones a un nuevo formato literario Este periodo también vio nacer una modalidad de escritura más directa y coloquial. Munido de recuerdos y anécdotas, Dana anunciaba una práctica de publicación en Sud América, que recogía diálogos, viñetas y viñetas autobiográficas conocidas como las causeries de los jueves. Estas piezas, reunidas en cinco volúmenes entre 1889 y 1890 bajo el título Entre nos, fueron reeditadas por la editorial Hachette en 1963 dentro de la colección El Pasado Argentino.
Retratos y recuerdos Escrito en clave de memoria, este volumen ofrece descripciones de 17 figuras históricas que Mansilla llegó a conocer durante su exilio en Paraná; también probó la crítica de la era de Rosas con un enfoque histórico‑psicológico, ejercicio que recibió críticas mixtas por su juventud al asumir ese tono analítico.
Otras experiencias literarias Su primera gran obra, De Adén a Suez, narra su viaje inicial a tierras lejanas, desde Calcuta y el Extremo Oriente hasta Egipto y el regreso por Londres y París, articulando una mirada de enciclopedismo viajerosco. Más tarde, Memorias recogió recuerdos de su infancia y juventud, con especial atención a las particularidades del barrio de San Telmo, que describió con detalle nostálgico.
El itinerario del viajero Otra colección, El excursionista del planeta, reúne selecciones de su producción y da a conocer por primera vez en formato libro las Cartas de Amambay, Ecos de Europa y Diario de un expatriado, que en su momento aparecieron como columnas periodísticas. Estas piezas muestran la amplitud de su mirada y su capacidad para cruzar fronteras entre periodismo y literatura.
Obras
- De Adén a Suez (1855)
- Atar-Gull o Una venganza africana (1864)
- Una excursión a los indios ranqueles (1870)
- Entre nos: Causeries de los jueves (1889/90, 5 volúmenes)
- Retratos y recuerdos (1894)
- Estudios morales o sea el diario de mi vida (1896)
- Rosas, ensayo histórico-psicológico (1898)
- Máximas y pensamientos (1904)
- Mis Memorias (1904)
- El excursionista del planeta. Escritos de viaje. Selección de Sandra Contreras (2012)
- En Montevideo, en 1877, escribe Una Huaca, La confesión de un pirata, y La crisis presidencial de Estados Unidos.