Manuel de Mendiburu
| Nombre completo | Manuel de Mendiburu |
|---|---|
| Descripción | Militar, escritor y político peruano |
| Fecha de nacimiento | 01-10-1805 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 21-01-1885 |
| Nacionalidad | Perú |
| Ocupaciones | historiador, político, militar |
| Idiomas | español |
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Manuel de Mendiburu Bonet nació en Lima el 20 de octubre de 1805 y partió de esta vida el 21 de enero de 1885, dejando una estela de múltiples facetas en la historia peruana. Militar, político y historiador de enorme trayectoria, supo compaginar la acción bélica con la gestión de la hacienda y la vida pública, además de desarrollar una investigación historical que lo convirtió en referente indispensable para comprender la Perú premodernista. Su impronta también se plasma en una obra enciclopédica de gran alcance.
Manuel de Mendiburu Bonet nació en Lima el 20 de octubre de 1805 y partió de esta vida el 21 de enero de 1885, dejando una estela de múltiples facetas en la historia peruana. Militar, político y historiador de enorme trayectoria, supo compaginar la acción bélica con la gestión de la hacienda y la vida pública, además de desarrollar una investigación historical que lo convirtió en referente indispensable para comprender la Perú premodernista. Su impronta también se plasma en una obra enciclopédica de gran alcance.
Biografía
Procedía de una familia limeña de clase modesta: su padre fue Manuel de Mendiburu Orellana y su madre, Getrudis Bonet Junco. El progenitor ocupaba cargos judiciales en la Real Audiencia del Cuzco, y la relación familiar se estrecha con la figura de un primo, Juan Crisóstomo de Mendiburu y Salazar, involucrado en el proceso de independencia. Su formación inicial se dio en el Real Colegio de San Fernando, bajo la dirección de un líder espiritual y educativo de entonces, Francisco Xavier de Luna Pizarro.
En 1819 ingresó al Tribunal del Consulado como amanuense, pero la llegada de la Expedición Libertadora de San Martín en 1821 marcó un viraje decisivo: Mendiburu engrosó las filas del ejército como alférez de caballería y obtuvo su primera experiencia de combate en las campañas de Intermedios de 1823, experiencias que lo dejaron claro en su vocación militar aunque las derrotas iniciales condicionaran su carrera.
Tras la caída de la Fortaleza del Real Felipe, su ruta lo llevó hacia Chancay y luego, para recuperar su posición, se vio obligado a regresar y rendirse, haciendo que su unidad pasara a las filas españolas. Aun así, su espíritu decidió continuar la lucha, fingiendo enfermedad para trasladarse a Arequipa y emprender, luego, viajes a Brasil y España que ampliarían su visión de la hacienda y la administración.
Regresó a América en 1826 y se estableció en Santiago de Chile, donde contrajo matrimonio con Margarita Rey y Riesco. Con la coyuntura republicana aún reciente, decidió regresar a Perú a comienzos de 1827 y, nuevamente en Lima, empezó a ganarse la confianza de autoridades militares y políticas, entre ellas el general Andrés de Santa Cruz, quien lo nombró secretario privado. Su trayectoria siguió ligada al Estado al asumir como secretario del presidente José de la Mar y a su participación en la Guerra contra la Gran Colombia (1828-1829) acompañando al general Agustín Gamarra en funciones de ayudante.
En aquella etapa defendió la causa peruana en la batalla del Portete de Tarqui, pero no formó parte del golpe de Estado de Gamarra contra La Mar. Durante el primer gobierno de Gamarra ejerció funciones en el Estado Mayor y, ya en 1834, apoyó la rebelión de Pedro Pablo Bermúdez contra Luis José de Orbegoso, para luego adherirse al gobierno these del propio Orbegoso. Con el grado de teniente coronel, comandó el Regimiento de Lanceros y acompañó al vicepresidente Manuel Salazar y Baquíjano a Jauja ante el pronunciamiento de 1835 encabezado por Felipe Santiago Salaverry; su afinidad con el caudillo y la defensa de la unidad nacional lo llevaron a apoyar la autoridad salaverriana, pese a que el gobierno era de facto.
Con el Regimiento de Coraceros, Mendiburu participó en la campaña contra la alianza boliviana en Arequipa y fue prefecto de esa ciudad, enfrentando las batallas de Uchumayo y Socabaya. En Socabaya intervino de forma inédita, reuniendo a los desordenados para reinsertarlos en la lucha, aunque las fuerzas morales y materiales ya estaban debilitadas. Tras la derrota, partió hacia Islay y luego al Callao, donde se retiró temporalmente. Fue detenido, acusado de conspirar contra la Confederación Perú-Boliviana, y desterrado a Guayaquil.
Más tarde viajó a Chile para integrarse a la Segunda Expedición Restauradora, que desembarcó en Ancón en 1838; combatió en Portada de Guías, enfrentando a las fuerzas del gobierno provisional de San Román y a los bolivianos aliados. Con el establecimiento del gobierno provisorio de Gamarra, Mendiburu asumió como oficial mayor del Ministerio de Guerra, cargo que ejerció durante la campaña de la época. A la vez, fue nombrado ministro plenipotenciario ante Bolivia y, desde Tacna, promovió la difusión del periódico local El Mensajero de Tacna y fomentó relaciones comerciales con Bolivia. Su labor diplomática se enfocó en la demarcación de intereses y la derrota de movimientos regeneracionistas liderados por Manuel Ignacio de Vivanco, al tiempo que respaldó la campaña peruana en Bolivia de 1841.
Tras la derrota en Ingavi, Mendiburu logró refugio en Chile y luego volvió a Tacna para luchar contra la invasión boliviana. Una vez firmada la paz, fue convocado a Lima cuando se desató la anarquía militar. En ese contexto asumió como Ministro de Hacienda durante el gobierno de Manuel Menéndez y, mientras él se retiraba ante la llegada de Francisco de Vidal, Mendiburu se mantuvo activo, y cuando vivió la llegada del Directorio de Vivanco fue objeto de persecución y debió partir al destierro. En su ruta volvió a Arica y se sumó a la revolución encabezada por Castilla y Domingo Nieto en 1842, aunque no participó activamente por mucho tiempo, pues viajó a Bolivia para buscar apoyo y terminó en Chile como emisario de la Junta Revolucionaria.
Regresó al Perú cuando la revolución prevalecía y, al recomponerse el escenario político, Manuel Menéndez asumió la presidencia legal y Mendiburu fue nombrado Ministro de Hacienda, cargo que ejerció entre el 5 de octubre de 1844 y el 19 de abril de 1845. Con la llegada del primer gobierno de Ramón Castilla, se le dio la responsabilidad de la cartera de Guerra el 20 de abril de 1845; al moverse Castilla a otras tareas, Mendiburu volvió a ocupar el Ministerio de Hacienda desde el 21 de abril de 1846 hasta el 21 de agosto del mismo año. También formó parte del Consejo de Estado como vicepresidente entre 1848 y 1850, y fue presidente del mismo entre 1850 y 1851.
El 20 de agosto de 1851 recibió el ascenso a general de brigada y, con Castilla aún vigente, se le encomendó nuevamente la Hacienda. En 1852 viajó a Inglaterra como ministro plenipotenciario para negociar un empréstito de 2 600 000 libras destinado, en parte, a pagar deudas con Chile y a cubrir necesidades del erario. A su regreso, en diciembre de 1853, retomó el Ministerio de Hacienda y asumió, fuera de su cargo habitual, las carteras de Guerra y Marina cuando faltaba personal, a la vez que ejercía como comandante general de artillería. Aun en un ambiente de fuerte oposición, se mantuvo fiel a Echenique y ocupó la Jefatura de Estado Mayor durante la Revolución Liberal de 1854, además de servir como secretario general del presidente en campaña. Por diferencias con sus colegas, renunció a varios cargos, conservando la jefatura de la Artillería; la derrota de Echenique en 1855 lo llevó al destierro en Chile, y su vivienda en Lima fue saqueada por quienes triunfaban entonces.
Durante el exilio, la situación personal fue dura: su esposa atravesó una grave enfermedad nerviosa que afectó su habla. En diciembre de 1856 obtuvo el permiso del presidente Castilla para regresar a Lima y así reintegrarse al escalafón. En 1860 reapareció en la arena política al ser electo diputado por la provincia de Quispicanchi en la Asamblea que dio la Constitución Moderada de 1860. Inicialmente, Bartolomé Herrera dejó la presidencia de la asamblea y Mendiburu lo sustituyó como vicepresidente, manteniendo su influencia en la cámara.
En 1862, con el ascenso de Miguel de San Román, se perfiló para encabezar el gabinete democrático, pero una intensa campaña mediática adversa frenó aquella designación; en lugar de ello, fue nombrado inspector y comandante general de artillería. Durante el mandato de Juan Antonio Pezet ejerció la jefatura del Estado Mayor en la campaña contra la revolución de Mariano Ignacio Prado, y, tras el triunfo revolucionario de noviembre de 1865, debió exiliarse de nuevo, y se refugió en Guayaquil. Regresó al Perú a finales de 1867 y asumió la dirección y reorganización de la Escuela de Artes y Oficios, cargo que desempeñó entre 1870 y 1879; en 1878 fue presidente de la Junta Reformadora de las ordenanzas militares.
En 1879, durante el segundo gobierno de Prado, Mendiburu fue nombrado general en jefe del Ejército de Reserva. Con el estallido de la Guerra del Pacífico, asumió el Ministerio de Guerra en abril y, desde el 19 de mayo, se hizo cargo de la Presidencia del Consejo de Ministros en la administración interina de Luis La Puerta, dada la partida del presidente Prado hacia el frente de combate. Su gestión se vio ensombrecida por la falta de cohesión interna; el 16 de octubre de 1879 presentó su renuncia, alegando mala salud y la avanzada edad como motivos esenciales para alejarse de la escena pública.
Obras
Obra principal
Desde mediados de la década de 1850, Mendiburu volcó su energía en la investigación histórica y dio a la luz una obra monumental integrada por ocho volúmenes que lleva como título Diccionario histórico-biográfico del Perú. Esta compilación, cuyo inicio se centra en la época de la dominación española, representa la primera entrega de un ambicioso proyecto que pretende describir la historia peruana a través de biografías, desde la conquista hasta el siglo XIX. El autor supervisó directamente los primeros cuatro tomos en 1874, 1876, 1878 y 1880, mientras que los restantes vieron la luz póstumamente, con el último en 1890. Años después, Evaristo San Cristóval realizó una amplia reedición que enriqueció la obra con un apéndice sustancial, materia de 15 volúmenes publicados entre 1931 y 1938.
La relevancia de esta obra radica en su profundidad documental y en la amplitud de fuentes históricas que emplea para reconstruir perfiles, jornadas y contextos de personajes y acontecimientos del periodo colonial y de los albores republicanos. Si bien no estuvo exento de críticas por su enfoque biográfico y la magnitud de su ambición, la obra sigue siendo un punto de apoyo para historiadores y estudiantes que buscan comprender la complejidad de las estructuras sociales, políticas y administrativas del Perú en la era temprana de la nación.
- Archivo Nacional de Lima: Mendiburu organizó este repositorio de documentos para fundamentar sus investigaciones, una tarea que fortaleció la calidad y la fiabilidad de su diccionario biográfico.
- Fuentes y bibliografía: la metodología empleada combinaba materiales de archivo con memorias administrativas y crónicas de la época, lo que ofrecía una visión integral de la historia peruana.
- Recepción histórica: la obra fue considerada una fuente básica para estudiar la transición entre la colonia y la república, y su valor creció con las reediciones y las continuaciones bibliográficas elaboradas por otros estudiosos.