Manuel Pertegaz
| Nombre completo | Manuel Pertegaz |
|---|---|
| Descripción | Diseñador y modista español |
| Fecha de nacimiento | 01-01-1917 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 30-08-2014 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | sastre, diseñador de moda, empresario, diseñador |
| Idiomas | español, catalán |
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Manuel Pertegaz Ibáñez nació en Olba, Teruel, el 18 de mayo de 1918, y falleció en Barcelona el 30 de agosto de 2014. Su trayectoria como diseñador y modista dejó una huella indeleble en la moda española y consolidó su nombre como símbolo de sofisticación y artesanía. Sus inicios modestos dieron paso a una carrera que convirtió talleres en casas de alta costura reconocidas internacionalmente, con tejidos, cortes y acabados que marcaron época.
Manuel Pertegaz Ibáñez nació en Olba, Teruel, el 18 de mayo de 1918, y falleció en Barcelona el 30 de agosto de 2014. Su trayectoria como diseñador y modista dejó una huella indeleble en la moda española y consolidó su nombre como símbolo de sofisticación y artesanía. Sus inicios modestos dieron paso a una carrera que convirtió talleres en casas de alta costura reconocidas internacionalmente, con tejidos, cortes y acabados que marcaron época.
Biografía
Originario de Olba, Pertegaz abandonó pronto la villa natal para alcanzar Barcelona junto a su familia cuando apenas era un niño. Allí, con tan solo diez años, dio sus primeros pasos laborales en una sastrería y, a partir de esa experiencia, forjó una vocación que combinaría habilidad técnica con una visión estética ambiciosa.
Con 25 años, dio un salto decisivo al inaugurar su primera casa de modas de alta costura en un entresuelo de la Avenida Diagonal de Barcelona en 1942, una obra de coraje empresarial que reveló su dominio de la sastrería y su interés por las formas modernas.
En 1948 abrió la primera tienda propia en Madrid, en la confluencia de Hermosilla y Velázquez, y no quiso perder la oportunidad de ampliar su horizonte explorando París y sus talleres de inspiración, buscando recursos que fortalecieran su sello creador y su red de contactos.
En 1954 consolidó su proyección internacional al emprender un viaje conjunto a Estados Unidos junto a referentes como Valentino, Pierre Cardin, Pierre Balmain y las hermanas Fontana, entre otros. Presentó su colección en ciudades emblemáticas como Nueva York, Boston, Atlanta y Filadelfia, y la comunidad académica de Harvard reconoció su aporte con un galardón que le otorgó un prestigio adicional. Sus creaciones comenzaron a lucirse en tiendas privilegiadas de América, abriendo cauces para futuras colaboraciones.
En 1951 llevó su talento al cine al diseñar el vestuario de Alba de América, una producción cuyo rodaje se gestó en la sastrería de Humberto Cornejo. Esta incursión cinematográfica fortaleció la relación entre moda y cine y aportó una visión narrativa a sus patrones y tejidos.
En 1957 trasladó sus salones de Madrid al Paseo de la Castellana, consolidando una ubicación moderna y representativa de su estatus. En esos años circuló el rumor de que podría suceder a Christian Dior tras su fallecimiento, una conversación que él y Elio Berhanyer rechazaron para respetar sus propios caminos. Paralelamente, sus piezas comenzaron a cruzar fronteras y a llegar con mayor frecuencia a mercados de Inglaterra, Suiza y Canadá, mientras que sus colecciones se mostraban en escenarios tan diversos como El Cairo, Venecia, Londres, Santiago de Chile y Copenhague. En 1958 recibió una Medalla de Oro en El Cairo y, dos años después, fue invitado a una primera gala de la moda europea celebrada en México.
En 1961 diseñó y confeccionó un extraordinario vestido de novia para la actriz Carmen Sevilla, conocida como la Novia de España, cuya ocasión quedó registrada en la memoria audiovisual de la época mediante un reportaje NO-DO que acompaño el momento. Este encargo consolidó su vínculo con la alta costura española y su capacidad para convertir un momento ritual en una pieza icónica.
Durante 1964 participó en la Feria Mundial de Nueva York y, al año siguiente, dio a conocer el perfume Diagonal, ampliando su universo creativo hacia la perfumería y fortaleciendo la presencia de la firma en nuevas categorías de producto.
En 1966 recibió la Medalla de Oro de la Ciudad de México y, dos años después, llevó a cabo la apertura de la primera de sus cinco tiendas propias en España. También recibió la Medalla de Oro de la Ciudad de Nueva Orleans, otro reconocimiento que subrayó su influencia internacional. Sus desfiles y presentaciones alcanzaron ciudades diversas y se consolidaron como eventos de referencia en la industria.
En 1969 sus talleres de Madrid y Barcelona crecieron hasta incorporar a unas 700 personas entre artesanos y trabajadores, y su colección se presentó en Nueva York. Ese año recibió la distinción de Comendador de la Orden de Isabel la Católica y fue declarado Amigo de la Ciudad de Barcelona, con lo que su vínculo con la vida cultural y cívica de España quedó afianzado.
En 1969 la cantante Salomé lució un vestido de porcelana con flecos de su firma en el Festival de la Canción de Eurovisión, un atuendo que pesaba 14 kilos y que quedó grabado como símbolo de audacia y creatividad. Este año marcó un antes y un después al demostrar que la moda podía combinar estructuras voluminosas y un impacto escénico sin perder la elegancia.
En 1970 emergió el prêt-à-porter como una vía de democratización de la moda y Pertegaz presentó su primera colección orientada a boutiques. Viajó a San Antonio, Texas, para la Gala de España, con Joan Crawford como invitada de honor, y recibió el reconocimiento de Importante de la Ciudad de Barcelona por su proyección internacional y su aportación a la imagen de la ciudad.
En 1971 fue distinguido con el título Popular por el diario Pueblo, y en 1972 recibió la Medalla de Oro de Berlín y la Medalla de Oro de la Ciudad de Boston. En 1973 recibió la Cruz de Caballero de San Jorge, condecoración vinculada a Teruel, que reforzó su relación con su tierra de origen y remitió a una etapa de reconocimiento institucional.
En 1974 viajó a São Paulo a invitación de la Cámara de Comercio y obtuvo el Premio Galena. En 1975 lanzó el perfume Muy Pertegaz y, tras cerrar los salones de Madrid, continuó desarrollando las líneas de prêt-à-porter y accesorios desde Barcelona. Recibió la Galena por segunda vez, consolidando su trayectoria de premiaciones y su capacidad para reinventarse. En 1980 visitó Japón, invitado por la Cámara de la Moda, y también viajó a México para la inauguración de un nuevo Palacio de Hierro, enlazando mercadotecnia y prestigio internacional. En 1982 presentó el tercer perfume de la firma, Sport, que amplió su repertorio olfativo y comercial.
En 1992, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, diseñó el vestuario de Pat Cleveland, a quien se dio el mérito de representar la Dama del Paraguas, y recibió la Peseta de Oro por su colaboración en el evento. En los años siguientes se le otorgaron nuevas distinciones como la Medalla de Oro de la Universidad Complutense de Madrid (1993) y la Medalla del Fomento de Artes Decorativas (1994). En 1997 inauguró su primera colección para caballeros y, al año siguiente, cerró el ciclo de un desfile celebrado en Expo'98 en Lisboa. Fue condecorado con la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Barcelona, y en 1999 recibió la Medalla de Oro Antonio Gaudí y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. En ese mismo periodo, los Reyes de España le otorgaron distinciones durante una ceremonia en Santiago de Compostela y obtuvo la designación de Hijo Predilecto de la villa de Olba, una mención que unía su vida profesional con su origen.
En 2000 continuó activo, supervisando cada una de las líneas que portan su nombre y asegurando la coherencia de la marca en el mercado internacional. Un año después fue declarado Aragonés de Honor y recibió el Premio T de Telva, un reconocimiento que reforzó su estatus dentro del panorama creativo español.
Durante años mantuvo una relación de cercanía con figuras culturales y personales, entre ellas la escritora María Teresa Salisachs Rowe, esposa de Juan Antonio Samaranch, con quien compartió vínculos estrechos y colaboraciones discretas que reflejaban la amplitud de su círculo profesional.
En 2004 se celebró una exposición retrospectiva en el Museo Reina Sofía y diseñó el vestuario nupcial para Letizia Ortiz, actual reina Letizia, momento que situó a Pertegaz en un diálogo entre la memoria histórica y la moda contemporánea. Ese año también recibió la Aguja de Oro, la máxima distinción de la moda española, compartida con el veterano Valentino Garavani, y se organizaron nuevas muestras en el Palacio Robert de Barcelona.
En 2009 obtuvo el Premio Nacional de Diseño y Moda, y un año más tarde recibió el título de Hijo Adoptivo de la ciudad de Teruel, reconocimientos que sellaron su impacto cultural y regional. En los años siguientes continuó vinculado a su casa y a las generaciones que le siguieron, asesorando, creando y manteniendo viva la identidad de su firma.
El 30 de agosto de 2014 dejó de existir en la ciudad de Barcelona a los 96 años, dejando tras de sí un legado de elegancia, precisión y creatividad que trascendió fronteras y generaciones, consolidando a Pertegaz como una referencia permanente de la moda española en el mundo.
Estilo
Entre sus rasgos distintivos se cuenta la osada internacionalización de sus creaciones, siendo el primer diseñador español en llevar sus vestidos hasta la exclusive Quinta Avenida de Nueva York, un hito que abrió pasos para otros creadores nacionales en el mercado estadounidense.
En los años finales de la década de los sesenta, se anticipó a los cambios que iban a presidir la moda en las décadas siguientes, lo que le ganó la reputación de visionario y precursor de tendencias audaces, sin perder la precisión constructiva que definía su obra.
El cine y el espectáculo ejercieron una influencia constante en su enfoque, y él supo traducir esa inspiración en siluetas que combinaban dureza estructural con un glamour teatral, capaz de adaptarse a la pantalla tan bien como a la pasarela.
Durante su periodo de mayor esplendor, vistió a figuras de alto perfil y a mujeres que definían estéticas globales: desde la esposa del régimen y la alta sociedad, pasando por actrices de renombre internacional, hasta heroínas de la moda que se convertirían en iconos de estilo para generaciones posteriores.
Su legado vestimenta se convirtió en un archivo vivo de la historia de la moda española: cortes impecables, sastrería refinada, textiles elegidos con esmerada selección y acabados que buscan la longevidad de cada prenda, más allá de las colecciones de temporada.