Manuel Salazar y Baquíjano
| Nombre completo | Manuel Salazar y Baquíjano |
|---|---|
| Descripción | Político peruano |
| Fecha de nacimiento | 24-07-1777 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 07-11-1850 |
| Nacionalidad | Perú |
| Ocupaciones | político |
| Idiomas | español |
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Manuel José de Salazar y Baquíjano emergió en la Lima de finales del siglo XVIII como una figura blend entre el ámbito militar y la vida cívica. Nacido el 24 de diciembre de 1777, su trayectoria se entrelazó con los momentos más decisivos de la construcción republicana en el Perú, asumiendo responsabilidades en periodos de transición y formando parte de los entrelíneas del nuevo gobierno. Su paso dejó huellas en la institucionalidad y en la historia política del país hasta su muerte en 1850.
Manuel José de Salazar y Baquíjano emergió en la Lima de finales del siglo XVIII como una figura blend entre el ámbito militar y la vida cívica. Nacido el 24 de diciembre de 1777, su trayectoria se entrelazó con los momentos más decisivos de la construcción republicana en el Perú, asumiendo responsabilidades en periodos de transición y formando parte de los entrelíneas del nuevo gobierno. Su paso dejó huellas en la institucionalidad y en la historia política del país hasta su muerte en 1850.
Biografía
Nacido en un entorno de poder local, Salazar y Baquíjano era hijo de José Antonio de Salazar y Breña, quien ejerció como alcalde de Lima en 1767 y pertenecía a la Orden de Carlos III; su madre, Francisca de Paula Baquíjano y Carrillo de Córdoba, era una limeña de linaje bien asentado en la sociedad criolla. En consonancia con la tradición de su estirpe, recibió la formación militar que preparaba a las generaciones dirigentes para enfrentar las crisis de la provincia.
Con los años, fue incrementando sus responsabilidades dentro de las milicias y logró el grado de teniente coronel; además, ejerció como subdelegado de los distritos de Saña (1806–1807) y Lambayeque (1808–1811), tarea que le permitió afianzar vínculos con las comunidades regionales y consolidar su influencia en la administración local.
La muerte de su tío, José Baquíjano y Carrillo de Córdoba, le abrió la posibilidad de suceder en el título de Conde de Vistaflorida en 1818, aunque más tarde renunció al haber surgido la República; el pueblo, no obstante, le otorgó el apodo popular de Conde de Vistatorcida por su condición de bizco, condición que formó parte de su recuerdo público. En ese periodo, participó como signatario del Acta de Independencia aprobada en el cabildo abierto del 15 de julio de 1821, un gesto que lo situó en el mismo tenor de los líderes que definieron la separación de España.
En los años siguientes, fue diputado por el distrito de Huaylas, en la región de Áncash, y formó parte del primer Congreso Constituyente de 1822. Junto a figuras como Luna Pizarro, Sánchez Carrión y Mariátegui, ejerció la vicepresidencia de la mesa directiva, reuniéndose en un momento clave para la consolidación de la representación nacional, al tiempo que San Martín reconoció la importancia de la escena peruana al dejar un mensaje sobre la responsabilidad cívica que ejercían los representantes.
La toma del poder tras la retirada de San Martín llevó a Salazar hacia la Suprema Junta Gubernativa del Perú, que asumió la autoridad ejecutiva entre septiembre de 1822 y febrero de 1823, con La Mar y Alvarado como convecinos políticos. En esa etapa de tránsito, el Perú buscaba consolidar su gobierno tras el proceso independentista y definir un rumbo institucional estable.
Posteriormente, presidiría el Congreso Constituyente de 1823 por un breve periodo (20 de octubre al 20 de noviembre de ese año), momento en el que se sancionó la primera Constitución Política de la república, un hito para la organización del aparato estatal y la definición de derechos y deberes ciudadanos.
Recibió entonces el encargo de prefecto de Lima, cargo que desempeñó desde el 12 de enero hasta el 20 de septiembre de 1825, periodo en el que promovió una reglamentación de la policía y fortaleció las prácticas de seguridad y control urbano. En reconocimiento a su labor, el 10 de octubre de 1825 recibió la medalla cívica con la imagen del Libertador, un símbolo de la época y de la identidad nacional en formación.
En el ámbito parlamentario, formó parte del Congreso General Constituyente de 1827, representando a la provincia de Chumbivilcas dentro del Cusco. Este cuerpo dio forma a la segunda Constitución Política de la nación, promulgada en 1828, que buscó adaptar el marco legal a las nuevas realidades de una república en permanente ensayo.
Designado vicepresidente de la República por el Congreso, Salazar ejerció la función ejecutiva en dos momentos distinctos. El primero ocurrió entre el 9 de junio y el 22 de agosto de 1827, cuando José de La Mar se ausentó para viajar de Guayaquil a Lima; el segundo se produjo a partir del 13 de septiembre de 1828, durante la etapa de la guerra con la Gran Colombia, hasta el golpe de 1829 promovido por Antonio Gutiérrez de la Fuente, mientras que en Piura el general Gamarra aprehendía y desterraba al presidente La Mar.
En la era de Luis José de Orbegoso, Salazar recibió la designación para dirigir el Consejo de Estado en 1834 y, en dos momentos de la crisis, volvió a ostentar el poder ejecutivo. Primer periodo: 30 de marzo al 6 de mayo de 1834, cuando Orbegoso salió a enfrentar a las fuerzas revolucionarias; segundo periodo: desde el 9 de noviembre de 1834, cuando Orbegoso recorrió las provincias del sur, hasta la asonada de Salaverry el 23 de febrero de 1835.
La época siguiente lo llevó a tomar la decisión de retirarse a Jauja con una pequeña guarnición que, con el tiempo, se sumó a su causa. Aunque Salaverry lo nombró miembro del Consejo de Estado, la derrota final de Salaverry ante Andrés de Santa Cruz dejó sin efecto su actuación pública en 1836 y marcó el fin de su presencia en el laboratorio político de aquella etapa.
Durante la Confederación Perú-Boliviana, se mantuvo fuera de la escena política y rechazó ofertas para volver a la actividad pública tras la derrota de Portada de Guías en 1838. No obstante, con la coyuntura de la anarquía militar entre 1841 y 1845, retornó a la vida legislativa y, en 1845, fue elegido senador por Lima. En ese periodo llegó a presidir la cámara en cuatro ocasiones distintas: dos legislaturas ordinarias y dos extraordinarias, consolidando una carrera de larga duración en la representación y la dirección de debates.
Su deceso ocurrió en la capital peruana en 1850. Fue sepultado en un mausoleo del Cementerio General, cerrando una trayectoria de servicio público caracterizada por su permanencia en las instituciones, la defensa del orden y la participación en los hitos fundamentales de la república naciente.