Vida Icónica VIDAICÓNICA

Mauricio Bacarisse

Nombre completo Mauricio Bacarisse
Descripción Poeta, ensayista y traductor español
Fecha de nacimiento 20-08-1895
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 04-02-1931
Nacionalidad España
Ocupaciones poeta, escritor, traductor, crítico literario
Géneros poesía
Idiomas español
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Mauricio Bacarisse Casulá nació en la capital española en 1895 y, a lo largo de una trayectoria marcada por la versatilidad, dejó una huella singular entre la poesía, la narrativa, el ensayo y la traducción. Su vida, de corta duración pero intensamente productiva, se inscribe en el tránsito entre el Modernismo y la renovación ultraísta que caracterizó la escena literaria de su tiempo. Fue primo del compositor Salvador Bacarisse, una afinidad familiar que reforzó su acercamiento a los círculos creativos de Madrid y más allá.

Mauricio Bacarisse — Imagen principal

Mauricio Bacarisse Casulá nació en la capital española en 1895 y, a lo largo de una trayectoria marcada por la versatilidad, dejó una huella singular entre la poesía, la narrativa, el ensayo y la traducción. Su vida, de corta duración pero intensamente productiva, se inscribe en el tránsito entre el Modernismo y la renovación ultraísta que caracterizó la escena literaria de su tiempo. Fue primo del compositor Salvador Bacarisse, una afinidad familiar que reforzó su acercamiento a los círculos creativos de Madrid y más allá.

Trayectoria

Sus primeros años formativos transcurrieron en el Collège de la Société Française de Madrid, hoy conocido como Liceo Francés, una experiencia que le dio una mirada cosmopolita y enriquecida por la diversidad cultural. La crisis económica que afectó al negocio familiar de joyería obligó a interrumpir esa etapa educativa y empujó a Mauricio a buscar ingresos por su cuenta.

En 1911 ingresó como meritorio en la aseguradora La Unión y el Fénix, una experiencia laboral que compatibilizó con sus estudios y le permitió continuar avanzando en su formación. Como alumno, exploró de modo autodidacta la sección de Filosofía en la Universidad de Madrid, desde la que emergió una trayectoria académica que pronto sería reconocida con un galardón de alto impacto: Premio Extraordinario de fin de carrera en 1922.

Con esa base, consolidó su presencia como docente mediante la cátedra de filosofía por oposición en distintas ciudades. Desarrolló su labor en institutos de Mahón, Lugo y Ávila, donde dejó constancia de una educación que combinaba rigor metodológico y una sensibilidad que luego asomaría en su escritura. Esta labor pedagógica reforzaba su vocación por comunicar ideas complejas a públicos diversos y ampliar las fronteras del pensamiento.

Obra poética

La primera entrega poética de Mauricio llegó en El esfuerzo, publicada en 1917, y se inscribe en la continuidad del Modernismo con ecos de la voz de Juan Ramón Jiménez. Más adelante, obras como El paraíso desdeñado (1928) y Mitos (1930) revelan ya una transición firme hacia la poesía pura, al tiempo que asimilan rasgos del Ultraísmo, movimiento que aboga por la economía de palabras y una creatividad menos sujeta a las galas retóricas anteriores.

La consistencia de su lenguaje y la audacia de sus imágenes le ganaron el reconocimiento de sus pares, de modo que Gerardo Diego lo incorporó a la segunda edición de su antología Poesía española contemporánea, publicada en 1934. A pesar de un olvido temporal tras su desaparición prematura a los 36 años, la reedición de Poesía completa en 1989 permitió redescubrir una voz que sintetizaba tensión lírica y experimentación estructural.

En paralelo a la lírica, su obra narrativa se fue formando con una mirada que ya intuía vías vanguardistas. Entre sus textos se destacan Las tinieblas floridas (1927) y Los terribles amores de Agliberto y Celedonia (1931), esta última premiada con el Premio Nacional de Literatura en 1930. Su prosa breve, cuando no paródica, solía exhibir un pulso onírico y una atención a los resortes del lenguaje que anticipan rasgos de la modernidad narrativa española.

Fue un asiduo de la tertulia que animaba el Café Pombo, punto de encuentro de intelectuales y artistas de la época. Su presencia quedó inmortalizada por el pintor José Gutiérrez Solana en la emblemática escena de la Tertulia del café de Pombo, sirviendo de registro visual de la convivencia entre artes y letras que definió un periodo clave de la cultura madrileña.

Traducción y aportes culturales

Como traductor, amplió horizontes al traer a la lengua española obras influyentes de Paul Verlaine, entre ellas Los poetas malditos y Antaño y hogaño, que consolidaron su interés por las músicas del simbolismo y su diálogo con las corrientes modernas. En colaboración con Luis Fernández Ardavín llevó a escena la versión de Edipo rey de Sófocles, una labor que mostró su voluntad de tender puentes entre la antigüedad y la modernidad escénica.

La imagen pública de Mauricio también quedó marcada por una fotografía icónica que lo presenta como el hombre de la gabardina blanca en un retrato del Ateneo de Sevilla, realizado en 1927 durante un homenaje a la figura de Góngora. Esta iconografía se convirtió en un símbolo de su generación: discreta, elegante, pero profundamente vinculada a la memoria de la literatura y la cultura andaluza.

Además de su labor literaria, su vida quedó entrelazada con Salvador Bacarisse Chinoria, compositor de la misma generación, lo que refuerza la idea de una constelación familiar y creativa que conectaba ciudades y disciplinas en la España de su tiempo.

Legado y memoria

A lo largo de su carrera, la voz de Bacarisse se distinguió por su sintonía con la renovación de las formas y por una mirada que no rehuyó las tensiones entre tradición y ruptura. Aunque la atención crítica se dispersó con el paso de los años, su obra se revalorizó gracias a reediciones y a la inclusión de su nombre en manuales y antologías que explican la transición entre el Modernismo y el Ultraísmo en la literatura española.

En esa memoria compleja, la dimensión humana de un joven que combinó labores docentes, periodismo y una intensa actividad creadora cobra protagonismo. Su vida breve no impidió que su obra cruzara fronteras entre géneros y siguiera dialogando con lectores que buscan en la poesía y la narrativa una articulación entre sensibilidad y rigor. Su aporte, por tanto, no se reduce a un repertorio de títulos, sino a una actitud de experimentación constante, que invitó a mirar con otros ojos tanto la tradición como las promesas de la modernidad literaria.