Muley Hacén
| Nombre completo | Muley Hacén |
|---|---|
| Descripción | Sultán nazarí de Granada |
| Fecha de nacimiento | 30-11-1435 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 01-01-1485 |
| Nacionalidad | Reino nazarí de Granada |
| Ocupaciones | soberano |
| Parejas | Isabel de Solís |
| Esposas | Aixa |
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Abū ul-Ḥasan ‘Alī ibn Sa‘ad es la figura central de la dinastía nazarí que gobernó Granada en el siglo XV. Nacido hacia 1436, su vida estuvo marcada por intrigas palaciegas, alianzas con Castilla y guerras que configuraron el destino de un reino rodeado de enemigos. Su nombre aparece asociado a Mulay Hasan o Muley Hacén, un monarca que atravesó un tramo convulso de la historia peninsular y dejó una marca indeleble en la memoria de la región.
Abū ul-Ḥasan ‘Alī ibn Sa‘ad es la figura central de la dinastía nazarí que gobernó Granada en el siglo XV. Nacido hacia 1436, su vida estuvo marcada por intrigas palaciegas, alianzas con Castilla y guerras que configuraron el destino de un reino rodeado de enemigos. Su nombre aparece asociado a Mulay Hasan o Muley Hacén, un monarca que atravesó un tramo convulso de la historia peninsular y dejó una marca indeleble en la memoria de la región.
Biografía
Durante la juventud, Abu Nasr Saad, padre de la futura figura regia, lo crió como heredero principal junto a sus hermanos El Zagal y Yúsuf, inmersos en un ambiente de rivalidades internas que condicionaron la sucesión. Ante la usurpación de Muhámmed X, trabó alianzas complejas y, para rescatar la autoridad perdida, su progenitor aceptó la dependencia hacia Enrique IV de Castilla e envió a su hijo a la corte cristiana, con la finalidad de aprender las reglas de convivencia entre dos mundos. En el mes de abril de 1455 arribó a la corte nazarí como intérprete entre el monarca y su padre, momento tras el cual su mediación facilitó la caída de Muhámmed X, cuyo linaje fue eliminado en el Patio de la Alhambra.
En 1458 recibió la encomienda de administrar Almería en nombre de su padre, consolidando la presencia nazarí en esa franja costera. Tres años después, su hermano Yúsuf optó por escapar hacia las fortalezas cristianas de Alcalá la Real y Jaén para eludir la captura, un movimiento que reveló las fisuras de la familia gobernante y la presión de los reinos vecinos.
La dinámica dinástica dio un giro estratégico cuando Muley Hacén logró desplazar a su progenitor, obligándolo a refugiarse en Málaga el 7 de septiembre. A renglón seguido, Enrique IV aprovechó la coyuntura para atacar, y Muley Hacén aceptó reconocer a su padre como sultán, aunque sin ejercer poder real desde Almería. A pesar de las fricciones, se selló una tregua que mitigó las pugnas abiertas y dejó el escenario político en una frágil ecuación hasta la muerte de su padre en 1465. Tras ese episodio, el arráez de Málaga, Alquirzote, se alzó en 1468 con el visto bueno de la Corona castellana, lanzando una guerra que se prolongó hasta 1473 y fortaleció la posición de Muley Hacén cuando las hostilidades comenzaron a decaer.
En el terreno matrimonial, el sultán consolidó una alianza con Aixa, con quien procreó tres herederos: Boabdil, Abu al-Hajjaj Yusuf y Aixa. En 1474 añadió un nuevo vínculo al trono mediante la unión con la cautiva cristiana Isabel de Solís, que abrazó el Islam con el nombre de Zoraida. De esa unión nacieron Nasr, más tarde conocido como Juan de Granada, y Sa’ad, que sería conocido como Hernando de Granada. Los hijos quedaron al menos como príncipes de derecho y recibieron bienes propios como el Cortijo de Arenales y la heredad de Dar Aldefla, una situación que provocó celos entre Aixa y la corte real.
La muerte de Enrique IV en 1474 dejó un escenario europeu más complejo, mientras que Isabel la Católica mantenía las treguas con los nazaríes para consolidar su posición frente a la guerra de sucesión castellana que se prolongó hasta 1479. Aprovechando la coyuntura, Muley Hacén tomó la plaza de Zahara de la Sierra el 27 de diciembre de 1481, en una maniobra que desbordó las expectativas de la corona cristiana. En represalia, Isabel ejecutó la toma de Alhama de Granada el 28 de febrero de 1482, dando inicio a la Guerra de Granada que enfrentó a ambas coronas. El conflicto fue intenso y cambiante, con avances y retrocesos que forzaron a la Granada nazarí a responder con una estrategia que combinaba resistencia y astucia.
Durante la temporada estival de 1482, Fernando el Católico intentó apoderarse de Loja, sin lograr su objetivo. En ese contexto, Boabdil, protegido por Aixa y respaldado por los Abencerrajes, dio pasos para consolidar una nueva autoridad en la corte y, de manera paralela, Muley Hacén debió hacer frente a la presión externa mientras mantenía la cohesión interna. En años siguientes, las fuerzas cristianas lograron incontables avances y la guerra se intensificó con la toma de varias plazas clave; el propio Boabdil aprovechó las circunstancias para consolidar su posición, tras derrotas y victorias que definieron el curso de 1483 y 1484. En ese marco, Muley Hacén se retiró a Málaga y, con el tiempo, dejó a su hermano El Zagal la responsabilidad de la defensa de la frontera. Las campañas en Ronda, Tarifa, Cañete la Real y la Axarquía malagueña permitieron recuperar terreno, mientras que Boabdil se imponía en Almuñécar y buscaba capitalizar el impulso para asegurar su liderazgo. En la batalla de Lucena, Boabdil fue derrotado y capturado, lo que llevó a que la nobleza granadina reconsiderara la legitimidad de su padre y volviera a respaldarlo como sultán de Granada.
Con el prolongado desgaste de la guerra, Fernando y Isabel continuaron explotando las fracturas internas. En ese clima, el monarca cristiano liberó a Boabdil a cambio de compromisos para no atacar a las villas que permanecían fieles a su padre. En respuesta, Muley Hacén emitió una fetua contra su propio hijo, acusándolo de traición al orden islámico. La dinámica entre ambos lados fue oscilante, con una sucesión de victorias y derrotas que culminaron en la caída definitiva de varias plazas a partir de 1484: Álora, Alozaina y Setenil de las Bodegas cayeron en manos cristianas. Aun así, el desgaste dejó al sultán ciego y enfermo, y su dominio quedó reducido a una sombra de poder, con el Zagal proclamado sultán de Granada el 17 de junio de 1485.
Con la salud quebrantada y la visión prácticamente perdida, Muley Hacén abandonó la corte y se refugió junto a sus hijos en Almuñécar. Falleció en octubre de 1485 y su cuerpo fue trasladado al mausoleo de la Alhambra, que meses después de la caída de la ciudad en 1492 abandonó su función de depósito dinástico y recibió un nuevo destino en Mondújar.
Influencia
- Una tradición popular sostiene que, cansado de la vida de palacio y de las intrigas, pidió ser enterrado en el lugar más alto y cercano a la inmensidad del cielo: el Mulhacén, de donde proviene el nombre de la cumbre más elevada de la península; pese a ello, los rastros de su tumba han eludido a las expediciones y las catas a lo largo del tiempo.
- Entre las expresiones literarias medievales, el Romance del rey moro que perdió Alhama aparece asociado a su trayectoria y a la derrota que marcó a Granada en la memoria colectiva.
- En la ficción audiovisual, la figura de Muley Hacén ha sido recreada por intérpretes como Horst Buchholz en la serie Réquiem por Granada y por Roberto Enríquez en la segunda temporada de Isabel, contribuyendo a popularizar una historia que sigue siendo materia de debate histórico y cultural.