Nicolás Olivari
| Nombre completo | Nicolás Olivari |
|---|---|
| Descripción | Argentinian author and translator (1900-1966) |
| Fecha de nacimiento | 08-09-1900 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 22-09-1966 |
| Nacionalidad | Argentina |
| Ocupaciones | traductor, escritor, periodista, poeta |
| Géneros | poesía |
| Idiomas | español |
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Nicolás Olivari nació en Buenos Aires a comienzos del siglo XX y, a lo largo de su vida, forjó una trayectoria que abarcó poesía, narrativa y periodismo con una voz única en la escena cultural argentina. Figura central del movimiento Boedo, su obra dialogó siempre con la vida urbana, la crítica y el cine, permitiéndole permanecer activo hasta su partida en 1966. En cada faceta, su nombre quedó asociado a una sensibilidad meticulosa y una curiosidad constante por las formas del lenguaje.
Nicolás Olivari nació en Buenos Aires a comienzos del siglo XX y, a lo largo de su vida, forjó una trayectoria que abarcó poesía, narrativa y periodismo con una voz única en la escena cultural argentina. Figura central del movimiento Boedo, su obra dialogó siempre con la vida urbana, la crítica y el cine, permitiéndole permanecer activo hasta su partida en 1966. En cada faceta, su nombre quedó asociado a una sensibilidad meticulosa y una curiosidad constante por las formas del lenguaje.
Biografía
Miembro destacado del Grupo Boedo, Olivari formó parte de aquella generación que buscaba alternativas estéticas en la Buenos Aires de entreguerras, frecuentando el Café El Japonés y publicando en la editorial Claridad. Su vida literaria comenzó a consolidarse en el terreno de la narrativa breve, y ya en los años veinte su escritura mostraba un pulso propio dentro de una fringe de escritores que desafiaban convenciones.
Su primera entrega de cuentos apareció en 1922 con Carne al sol, y poco después emergió su primer libro de poesía, La amada infiel (1924). A ello siguieron una serie de títulos que conformaron un arco poético sostenido durante la década: La musa de la mala pata (1926) y El gato escaldado (1929). Estas etapas iniciales delinearon una voz que oscilaba entre lo lírico y lo crítico, entre lo íntimo y lo social.
Para firmar tangos y textos periodísticos, adoptó el seudónimo Diego Arzeno, una práctica que le permitió explorar distintos registros. Nacido en la misma ciudad el 8 de septiembre de 1900 y fallecido el 22 de septiembre de 1966, Olivari ejerció como poeta, periodista y guionista de radio y cine, acercándose a diversos medios y géneros con una curiosidad constante. Su juventud profesional ya apuntaba hacia una carrera diversa.
En el ámbito periodístico se desempeñó con asiduidad en publicaciones como Crítica, El Pregón, Noticias Gráficas, Reconquista, La Época, El Laborista y Democracia, donde ejerció como crítico teatral y, en varias etapas, ocupó la jefatura de redacción. Su labor se extendió a revistas y emisoras, convirtiéndose en un rostro habitual de la crítica cultural de la época. La crónica teatral y la opinión crítica fueron componentes constantes de su oficio.
En el teatro colaboró con Enrique González Tuñón para la escena, mediante obras que se estrenaron en teatros de la ciudad: Un Auxilio en la 34, estrenada en 1927 en el Teatro Nuevo, y Dan tres vueltas y luego se van (1934) junto a Raúl González Tuñón. A ello se sumaron textos como Amargo Exilio, Tedio, Irse y La pierna de plomo, que mostraban la capacidad de Olivari para transitar entre la prosa y la dramaturgia. La cooperación teatral enriqueció su perfil artístico y su versatilidad creativa.
La radio y el cine le depararon nuevos espacios de experimentación: colaboró con Roberto Valenti en adaptaciones para la primera, entre ellas Hormiga Negra y El Morocho del Abasto (referida a Gardel). Esta última se convirtió en referente para una película posterior sobre la vida del legendario intérprete. En la pantalla, Olivari aparició en Emigrantes (1948), dirigida por Aldo Fabrizi, y también formó parte de El tango en París, de Arturo S. Mom. La trayectoria audiovisual se complementó con su labor de traducción de obras europeas de teatro, ampliando horizontes para el público local.
Aun cuando su quehacer abarcó múltiples lenguajes, la literatura impresa le dio el alcance más perdurable. Su labor como traductor y adaptador dejó constancia de un interés por llevar textos ajenos al ámbito hispano, cuestión que enriqueció la escena cultural de la época con otras miradas y ritmos. La traducción teatral fue, así, una pieza clave de su legado.
Paralelamente a su labor crítica y creativa, Olivari se consolidó como una figura literaria cuyo prestigio creció gracias a la poesía y a la narrativa breve. Su capacidad para articular imágenes urbanas y emociones humanas en diferentes formatos le permitió atravesar décadas y cambiar de medio sin perder identidad. La voz poética de Olivari se convirtió, con el tiempo, en una de las referencias más sólidas de la literatura porteña.
Obra poética y narrativa
- La Amada Infiel (1924) — su primera gran entrega poética que marcó el inicio de una trayectoria sostenida.
- La Musa de la mala pata (1926) y El gato escaldado (1929) — dos volúmenes que consolidaron un tono urbano y crítico.
- Diez poemas sin poesía, Los poemas rezagados, Pas de quatre — hitos que reforzaron su perfil como poeta moderno y visionario.
- Esta noche es nuestra, La mosca verde, El Almacén, El hombre de la baraja y la puñalada, Mi Buenos Aires Querido — colecciones de relatos y estampas de la ciudad, con la obra póstuma que cerró su ciclo.
En su faceta de letrista, dejó una huella importante en el tango: escribió letras que acompañaron melodías célebres y que resonaron en la voz de intérpretes destacados. Entre ellas se destacan Tengo Apuro (1927), creada junto a Enrique González Tuñón y Antonio Scatasso para Un auxilio en la 34, y La Violeta (1929), popularizada por Gardel. La aportación musical de Olivari se complementó con otras melodías que encontraron su cauce en diferentes compositores como Cobián, Visca, di Sarli, Donato, De los Hoyos y Pecci.
Políticamente, Olivari mostró simpatía con el peronismo durante las décadas del cuarenta y cincuenta, una postura que se vería complicadamente con la llegada de la Revolución Libertadora. El mandato posterior de Aramburu marcó un periodo de proscripción para él y para un grupo de poetas y escritores críticos de la época. En esa etapa, varias obras suyas fueron retiradas de circulación y la lectura en las escuelas fue restringida, mientras que algunas ediciones fueron destruidas. La censura de la época dejó cicatrices en su trayectoria.
En 1957 el ensayista Bernardo Koremblit publicó Nicolas Olivari, poeta unicaule: Un ensayo sobre la originalidad, un estudio que analizó su legado desde una óptica crítica y académica. Ese libro marcó un hito en la revalorización de su obra dentro de la literatura argentina del siglo XX.
Un 1962 Olivari se sumó a la fundación de la Academia Porteña del Lunfardo, institución que se propuso preservar y estudiar el lunfardo como patrimonio cultural de la ciudad. Formó parte de la academía hasta su muerte y aportó experiencia y prestigio a un proyecto que buscaba institucionalizar una tradición popular.