Vida Icónica VIDAICÓNICA

Norman Haworth

Nombre completo Norman Haworth
Nombre nativo Walter Norman Haworth
Descripción Químico británico
Fecha de nacimiento 19-03-1883
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 19-03-1950
Nacionalidad Reino Unido, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda
Ocupaciones químico
Grupos Royal Society, Academia Alemana de las Ciencias Naturales Leopoldina, Sociedad Filosófica y Literaria de Manchester
Idiomas inglés
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Con una vida dedicada a desentrañar la química de lo cotidiano, Walter Norman Haworth emergió como una figura clave de la ciencia británica del siglo XX. Nacido en el norte de Inglaterra y formado entre laboratorios universitarios y estudios avanzados en el extranjero, su nombre quedó asociado a avances fundamentales en carbohidratos y a la elucidación de la vitamina C. Su trabajo le valió, en 1937, el Prestigioso Premio Nobel de Química, otorgado junto a Paul Karrer, por sus investigaciones sobre los azúcares y este nutriente esencial.

Norman Haworth — Imagen principal
Firma de Norman Haworth

Con una vida dedicada a desentrañar la química de lo cotidiano, Walter Norman Haworth emergió como una figura clave de la ciencia británica del siglo XX. Nacido en el norte de Inglaterra y formado entre laboratorios universitarios y estudios avanzados en el extranjero, su nombre quedó asociado a avances fundamentales en carbohidratos y a la elucidación de la vitamina C. Su trabajo le valió, en 1937, el Prestigioso Premio Nobel de Química, otorgado junto a Paul Karrer, por sus investigaciones sobre los azúcares y este nutriente esencial.

Biografía

Nacido en la localidad de Chorley, Haworth vivió en un entorno industrial y, pese a la oposición de sus progenitores, eligió la ciencia como camino. Su ingreso a la Universidad de Manchester en 1903 marcó el inicio de una trayectoria académica con proyección internacional, y consiguió su licenciatura con distinción en 1906. Tras un periodo de trabajo investigativo, obtuvo una beca que lo llevó a Göttingen, donde defendió su doctorado en 1910. De regreso a Manchester, completó un Doctor en Ciencias en 1911 y ejerció un breve periodo como Demostrador Superior antes de trasladarse a Escocia.

En 1912, Haworth aceptó una plaza de profesor en el United College de la Universidad de Saint Andrews, en Escocia, y allí inició una línea de investigación centrada en la química de los azúcares. Sus primeros hallazgos se relacionaron con la estructura de los terpenos, y logró la síntesis del compuesto silvestrene, un logro que consolidó su reputación experimental. A partir de 1915 empezó a trazar estrategias para entender la arquitectura de los hidratos de carbono presentes en polisacáridos y, con el tiempo, desarrolló métodos para su estudio y manipulación. Durante la Primera Guerra Mundial, Haworth organizó laboratorios universitarios para respaldar los esfuerzos industriales y gubernamentales de la nación.

Entre 1920 y 1925 ocupó cargos docentes en Saint Andrews y en la Universidad de Durham, donde se desempeñó como profesor de química orgánica. A partir de 1925 asumió la dirección del departamento de química en la Universidad de Birmingham, cargo que ejerció durante un tramo decisivo de su carrera. En esas décadas combinó la enseñanza con una investigación que amplió la comprensión de los azúcares y su reactividad, a la vez que potenciaba la capacidad productiva de laboratorios con proyecto de interés público.

En el plano institucional, Haworth ocupó roles de liderazgo: presidió la Sociedad Británica de Química entre 1944 y 1946 y, poco después, ejerció como vicepresidente de la Royal Society de Londres (1947-1948). Su influencia trascendió la academia al vincularse con iniciativas nacionales y al contribuir a la planificación científica durante la posguerra. En 1947, el monarca Jorge VI le concedió el título de caballero por sus investigaciones sobre la obtención de energía atómica, reconocimiento a una trayectoria marcada por la interdisciplinaridad y la relevancia tecnológica. Su fallecimiento, ocurrido en Barnt Green, Worcestershire, el 19 de marzo de 1950, dejó un legado cuyo alcance se extendía más allá de la química, hacia los métodos de extracción, síntesis y aplicación de compuestos bioquímicos.

Investigaciones científicas

Los primeros trabajos de Haworth se orientaron a descifrar la arquitectura de los terpenos, y en 1912 dio pasos decisivos al recrear en el laboratorio el silvestreno. Con el tiempo, su curiosidad se volcó hacia los azúcares que componen los polisacáridos, tema sobre el que empezó a trabajar de forma sistemática a partir de 1915. En esa etapa conceptualizó técnicas para la metilación de azúcares y su aplicación experimental, lo que hoy se reconoce como la metilación de Haworth, un procedimiento fundamental para estudiar estructuras de azúcares y su reactividad.

A partir de la década de 1920, su investigación se orientó a desentrañar las estructuras de disacáridos y a comprender cómo se conectan las unidades simples para formar cadenas biológicas. Este enfoque teórico se combinó con una labor práctica destinada a abastecer de material químico y farmacéutico a las instituciones de gobierno británicas durante la Gran Guerra. Su profesionalismo convirtió a Saint Andrews en un polo de innovación ligado a la fabricación de productos y fármacos de interés público.

La etapa de madurez de su obra se centró en la química de los azúcares y en el descubrimiento de principios generales para su manipulación, sentando las bases para nuevas aplicaciones en biología y medicina. Su contribución más destacada, documentada en la obra La Constitución de los Azúcares, publicada en 1929, consolidó su posición como uno de los pioneros en la estructuración de compuestos carbohidratos. Más allá de la teoría, Haworth colaboró estrechamente con otros investigadores para validar estructuras y propiedades de moléculas relevantes para la salud humana.

En 1933, trabajó junto a Edmund Hirst y con un equipo conducido por Maurice Stacey para confirmar la estructura correcta y la estereoisomería óptica de la vitamina C, y anunció la síntesis de la sustancia. Fue así como se vinculó, de forma decisiva, la vitamina con un nombre nuevo: ácido ascórbico, cuyo isómero activo resultó ser L-ascórbico. Este hallazgo estuvo estrechamente ligado a las muestras obtenidas a partir de fuentes vegetales, a través de la cooperación con Albert Szent-Györgyi, quien había dado las pistas iniciales sobre la vitamina y su potencial. En el contexto de esa investigación, Haworth y Szent-Györgyi propusieron la denominación de ácido ascórbico para la molécula, que con la convención formal recibió el nombre químico de ácido L-ascórbico.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Haworth integró el Comité MAUD, que orientó las investigaciones británicas sobre el desarrollo de la bomba atómica, una participación que refleja su implicación en proyectos de gran envergadura científica y tecnológica. Sus estudios de síntesis y estructura de carbohidratos se integraron así en un marco más amplio de investigación aplicada y estratégica para el país.

Premios y reconocimientos

La distinción más destacada llegó en 1937 cuando recibió el Premio Nobel de Química, compartido con Paul Karrer, en reconocimiento a sus avances en la comprensión de los azúcares y de la vitamina C. Este reconocimiento subrayó la relevancia de su labor para la química orgánica y bioquímica, y para la ciencia de los carbohidratos en particular.

Con el paso de los años, la Universidad de Birmingham rindió homenaje a su figura con la construcción del Edificio Haworth, que acoge gran parte de la Escuela de Química y sirve como memorial a su legado docente y científico. En la propia institución se instituyó una Cátedra Haworth de Química, ocupada por distintos docentes que continuaron su línea de investigación y docencia hasta la actualidad. En reconocimiento a su impacto, la historia de Birmingham conserva su nombre asociado a avances prácticos y educativos en sustancias químicas.

Otra muestra de su prestigio llegó a través de la condecoración de 1937 y la emisión posterior de sellos oficiales por parte del Royal Mail en 1977, conmemorando su logro en la síntesis de la vitamina C y la distinción Nobel, acto que difundió su nombre más allá de los círculos académicos. En el conjunto de sus galardones, el Nobel figura como hito central, pero su influencia se extiende a la cultura científica y a la formación de generaciones de estudiantes y docentes.

Eponimia

  • El cráter lunar Haworth honra su memoria y su aporte al conocimiento químico y científico a nivel internacional.

Imágenes de Norman Haworth