Oliverio Girondo
| Nombre completo | Oliverio Girondo |
|---|---|
| Nombre nativo | Oliverio Girondo |
| Descripción | Poeta argentino |
| Fecha de nacimiento | 17-08-1891 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 24-01-1967 |
| Nacionalidad | Argentina |
| Ocupaciones | periodista, escritor, poeta |
| Géneros | poesía |
| Idiomas | español |
| Esposas | Norah Lange |
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Octavio José Oliverio Girondo nació en la gran ciudad de Buenos Aires el 17 de agosto de 1891 y cerró su historia en la misma metrópolis el 24 de enero de 1967. Su nombre artístico, Oliverio Girondo, lo situó de inmediato en la primera línea de la vanguardia porteña de los años veinte, un movimiento que agitó las formas y las convenciones. Su vida se cruzó con Norah Lange, con quien compartió un vínculo de pareja y de trabajo creativo que dejó una huella notable en su trayectoria.
Octavio José Oliverio Girondo nació en la gran ciudad de Buenos Aires el 17 de agosto de 1891 y cerró su historia en la misma metrópolis el 24 de enero de 1967. Su nombre artístico, Oliverio Girondo, lo situó de inmediato en la primera línea de la vanguardia porteña de los años veinte, un movimiento que agitó las formas y las convenciones. Su vida se cruzó con Norah Lange, con quien compartió un vínculo de pareja y de trabajo creativo que dejó una huella notable en su trayectoria.
Biografía
Orígenes y primeros años
La biografía de Girondo comienza en una familia de clase media-alta asentada en Buenos Aires, y su llegada al mundo coincidió con un contexto urbano en pleno cambio. Su hogar le proporcionó bases que facilitaron una apertura temprana hacia otras culturas, y su infancia estuvo marcada por estancias fuera del país en las que descubrió ciudades y ambientes que alimentarían su sensibilidad artística. Estas experiencias juveniles en el extranjero sembraron la curiosidad que luego sería motor de su voz poética.
De regreso a la capital, terminó la etapa escolar y se lanzó a estudiar Derecho. Su plan no era desconectar de Europa; más bien, acordó con sus padres continuar la carrera si le permitían viajar durante las vacaciones para retomar sus intereses culturales. En ese régimen de estudio y viajes, forjó amistades y amistades literarias que lo introdujeron a círculos de innovadores en Europa, donde la imaginación convulsionaba con nuevas corrientes estéticas, entre ellas el surrealismo que toparía con su propio modo de expresión.
Entre las lecturas que marcaron su juventud figuran la tradición simbolista francesa, las ideas de Remy de Gourmont y la obra de Rubén Darío, así como una influencia filosófica de Nietzsche. Estas referencias se convertirían más tarde en un trasfondo para sus exploraciones lingüísticas y para su visión del mundo como un cosmos colorido, irónico y a veces implacable ante la realidad.
Experiencias teatrales e inicio académico
En 1915 dio un paso hacia la escena y firmó su primera incursión como dramaturgo: coautoría en una pieza titulada La madrastra, que compartió con Zapata Quesada. Juntos trabajaron también en otra puesta en escena, La comedia de todos los días, que no llegó a presentarse ante el público. El año siguiente concluyó sus estudios de abogacía con una tesis titulada Warrants agrícolas. Legislación argentina a su respecto. Juicio crítico sobre los mismos, a la que siguió, sin embargo, una decisión personal de no ejercer la profesión.
Entre 1920 y 1921 amplió sus exploraciones geográficas, recorriendo España, Francia, Italia, el norte de África y Brasil. Cada una de esas experiencias se convirtió en material para su primer libro de poemas, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, publicado en 1922 en Francia y con aportes gráficos realizados por el propio Girondo. Este volumen, cargado de color y humor, fue más que una colección de observaciones urbanas: representó una afirmación de cosmopolitismo y una crítica de las costumbres contemporáneas.
Vanguardia, redes literarias y primeros reconocimientos
La aparición de ese libro marcó a Girondo como uno de los pilares de la vanguardia porteña, un movimiento que se articuló en revistas como Proa y Martín Fierro durante los años 1922 a 1927. En ese entorno participaron no solo Girondo y Borges, sino también otros nombres que serían decisivos para la dirección estética de la época, como Evar Méndez, Samuel Glusberg, Jacobo Fijman, Xul Solar, Leopoldo Marechal, Raúl González Tuñón y Macedonio Fernández. En esas reuniones, cada quien aportaba una mirada elitista y audaz que contrastaba con otros grupos de la ciudad, y la discusión literaria se volvía un laboratorio de experimentación.
Durante estos años, Girondo también recibió influencias de las corrientes europeas y mantuvo un intenso contacto con la cultura de cada lugar que visitaba. Tras un nuevo viaje por España, tuvo la oportunidad de conocer a Ramón Gómez de la Serna, entre otros. En 1925 apareció su segundo libro, Calcomanías, que consolidó su estilo de búsqueda y juego verbal. A ese tiempo siguieron peregrinaciones por Chile, Perú, Cuba, México y Estados Unidos, en calidad de representante de movimientos vanguardistas ante distintos foros y audiencias.
Familia y compromisos
En 1926, durante un almuerzo organizado por la Sociedad Rural en honor del escritor Ricardo Güiraldes, Girondo conoció a la escritora Norah Lange. El vínculo se consolidó a lo largo de los años y culminó en un compromiso en 1934, que cristalizó en matrimonio en 1943. Este matrimonio no solo significó una unión sentimental, sino también una alianza intelectual que influiría en la estética y la producción creativa de Girondo durante las décadas siguientes.
Aventuras europeas y la invitación a Sur
Tras la etapa de la revista Martín Fierro, Girondo prosiguió sus viajes por distintas tierras europeas y por el norte de África, incluidas Portugal, Francia, Italia y Egipto, donde contempló las pirámides y navegó por el Nilo. Victoria Ocampo invitó a Girondo a integrarse al consejo de redacción de la revista Sur, aunque él rechazó la propuesta, prefiriendo continuar su propio itinerario de experimentación y exploración literaria.
Espantapájaros y la vorágine de la creatividad
En 1932, apareció Espantapájaros, un volumen heterogéneo que incorpora caligramas, prosa poética y versos. Para promocionarlo, Girondo ideó una llamativa campaña: creó una escultura de papel maché del espantapájaros representado en la portada, la instaló en una carroza decorada y la desfiló por la ciudad. Paralelamente, abrió un puesto en Florida para vender el libro, atendido por jóvenes que llamaban la atención de los transeúntes. La acción resultó exitosa: la tirada de cinco mil ejemplares se agotó en treinta días, y la figura de ese espantapájaros permaneció como símbolo de su audacia promocional.
En 1933, Girondo y Norah se mudaron a su domicilio definitivo en la calle Suipacha del barrio de Retiro, inaugurando un nuevo capítulo de su vida. En esa casa organizaron una fiesta para celebrar la publicación de la novela de Norah, 45 días y 30 marineros, donde la anfitriona lució un atuendo de sirena y los invitados adoptaron trajes de marineros. Ese año, la pareja también estrechó lazos con admirados contemporáneos como Pablo Neruda y Federico García Lorca, que solían acudir a Buenos Aires y fueron amigos cercanos en ese periodo.
Interlunio y la sala de exposiciones de la palabra
En 1937, Girondo aportó en La Nación dos artículos sobre la coyuntura política europea y publicó su única obra de ficción en prosa, Interlunio, acompañada de aguafuertes de Lino Enea Spilimbergo en la editorial Sur. Este libro consolidó su presencia como creador que atravesaba fronteras entre géneros y que buscaba nuevas formas de expresión que integraran imagen, lenguaje y silencio. Un año después, volvió a recorrer distintos países y volvió a ampliar su radio de acción artística.
En 1940 vio la luz Nuestra actitud ante el desastre, volumen que reúne ensayos sobre la Segunda Guerra Mundial, y en 1942 apareció Persuasión de los días, su primer libro de poesía en una década. Dos años después, apareció Campo nuestro, un extenso poema telúrico que celebra la pampa y, a la vez, observa la realidad con una mirada que oscila entre la exaltación y la nostalgia. En esa década, Girondo siguió viajando con Norah, llevando su oficio más allá de las fronteras argentinas.
La década de 1950: experimentación, pintura y poesía tardía
A partir de 1950, Girondo incursionó en la pintura con una orientación surrealista, sin que existiera una exhibición pública de sus cuadros. En 1953, publicó En la masmédula, su último libro de poesía, y este título fue objeto de revisiones y reediciones hasta 1963. Los años siguientes lo vieron convertirse en un referente para una generación de poetas jóvenes que buscaban una voz capaz de desafiar las convenciones del lenguaje. Entre los nombres que se asocian a esa renovación figuran Enrique Molina, Aldo Pellegrini, Olga Orozco, Francisco Madariaga, Mario Trejo y Alberto Vanasco, entre otros.
Últimos años, enfermedad, viajes y memoria
En 1961 sufrió un accidente automovilístico que le dejó limitado físicamente, aunque no frenó su labor creativa. En 1962 grabó un disco en el que recitó veintitrés poemas de En la masmédula para una antología sonora dirigida por Arturo Cuadrado y Carlos Mazzanti; es el único registro sonoro que se conserva de su voz. Un año más tarde apareció la edición definitiva de En la masmédula, enriquecida con más textos. En 1965 emprendió un último viaje a Europa junto a Norah, y en ese recorrido se encontraron con Rafael Alberti y María Teresa León en Roma, encuentros que cerraron con una mirada de camaradería entre generaciones y países. Al regresar, Girondo retornó a Buenos Aires y, pocos años después, el poeta dejó de existir el 24 de enero de 1967, a la edad de setenta y cinco años. Norah Lange le sobrevivió cinco años, y ambos fueron enterrados en el Cementerio de la Recoleta, donde su memoria permanece como un punto de referencia para la historia de la poesía argentina.
Obra
Poesía
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Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922)
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Calcomanías (1925)
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Espantapájaros (1932)
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Persuasión de los días (1942)
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Campo nuestro (1946)
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En la masmédula (1953) (ediciones posteriores: 1956 y 1963)
Prosa
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Interlunio (1937); relato
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Nuestra actitud ante el desastre (1940); ensayo político