Vida Icónica VIDAICÓNICA

Pedro Montengón

Nombre completo Pedro Montengón
Descripción Escritor español
Fecha de nacimiento 17-07-1745
Fecha de fallecimiento 01-01-1824
Nacionalidad España
Ocupaciones escritor, poeta, pedagogo
Géneros poesía
Idiomas español
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Pedro Montengón y Paret nació en Alicante en el año 1745 y falleció en Nápoles en 1824. Su vida estuvo marcada por la orilla difusa entre la devoción jesuita y la inquietud ilustrada, un itinerario que atravesó Europa cuando las instituciones religiosas atravesaban tensiones profundas. Durante la madurez de la Ilustración, Montengón emergió como un escritor polifacético: poeta, novelista, dramaturgo y traductor, cuyas ideas sobre educación y libertad individual dejaron huella en su tiempo.

Pedro Montengón — Imagen principal

Pedro Montengón y Paret nació en Alicante en el año 1745 y falleció en Nápoles en 1824. Su vida estuvo marcada por la orilla difusa entre la devoción jesuita y la inquietud ilustrada, un itinerario que atravesó Europa cuando las instituciones religiosas atravesaban tensiones profundas. Durante la madurez de la Ilustración, Montengón emergió como un escritor polifacético: poeta, novelista, dramaturgo y traductor, cuyas ideas sobre educación y libertad individual dejaron huella en su tiempo.

Trayectoria

De linaje mixto, con antepasados franceses asentados en la ciudad portuaria, los Montengón se integraron en una familia numerosa cuando el matrimonio de su padre, Pedro Montengón Larraux, y Vienta Paret dio lugar a quince hijos. Nuestro biografiado fue el segundo de esos vástagos, y desde joven tuvo padrinos vinculados al comercio francés en la misma Alicante. Este entorno cosmopolita le brindó una primera mirada al mundo más allá de la península y sembró en él un gusto por las letras y las ideas distintas.

La entrada en la Compañía de Jesús ocurrió el 25 de noviembre de 1759, a petición de sus progenitores, en Valencia, bajo la tutela del maestro Antonio Eximeno. Tras completar el noviciado, se trasladó al colegio de Tarragona y convivió con colegas que luego serían reconocidos en la escena intelectual de la época, como Francisco Masdeu y Francisco Gusta. Entre 1763 y 1765 estudia filosofía en Gerona y, a la misión de sus superiores, se le encomienda la enseñanza de gramática en Onteniente. Esta fase formativa consolidó su vocación literaria y pedagógica que luego desarrollaría de manera más explícita.

La expulsión de los jesuitas en la década de 1760 trajo consigo un tránsito forzado: en 1767, la provincia de Aragón se congregó en Tarragona, y Montengón optó por viajar hacia Italia. Aunque el decreto no afectaba de manera formal a los novicios, la decisión respondió a coyunturas políticas y personales. En ese periodo, las dudas sobre su lealtad religiosa fueron objeto de rumores y debates que influyeron en su trayectoria de exilio y libertad intelectual.

Durante su etapa en Italia, Montengón escribió sátiras en latín que criticaban la enseñanza aristotélica de los jesuitas. Publicadas en forma de hexámetros, estas composiciones llevaron a serias disputas con comisarios reales y a la pérdida temporal de la pensión. La intención, sin embargo, fue más bien la de cuestionar un sistema educativo que él percibía como rígido y desfasado. Sus escritos satíricos mostraron ya un afán de romper moldes y buscar nuevas vías de pensamiento.

Luego se trasladó a Ferrara junto a otros expulsos y allí inició estudios teológicos, para después abrazar la secularización. En esa ciudad entabló una estrecha amistad con Juan Andrés, intelectual que más tarde influiría en su visión de la literatura y la libertad. Carlos III, por su parte, reconoció sus méritos y elevó su pensión, signo de un reconocimiento real a su labor. En Ferrara comienza a firmar sus primeras Odas con el seudónimo Filopatro, momento que marca su transición hacia una voz más madura y crítica. Este periodo de consolidación le permitió afianzar un lenguaje poético que combinaría ideas filosóficas y un tono humanista.

Entre 1786 y 1788 aparece la novela educativa Eusebio, obra que enamora a lectores y que se convierte casi en un paradigma de su labor pedagógica. Su recepción en la Inquisición, en 1799, obligó a una revisión y a la publicación de una edición corregida en 1807-1808, mostrando su capacidad para responder a la censura sin abandonar su mensaje central. En este título, Montengón articula propuestas sobre la educación y la formación de la personalidad desde una ética de la convivencia. La novela resalta por su intención pedagógica y por su eco en la escena ilustrada de la época.

El año de su matrimonio, Montengón publica Antenor (1788), una novela antibélica que toma como fuente la Eneida y el Telémaco para plantear una visión crítica de la guerra. En 1793 cierra con Eudoxia, hija de Belisario, una obra que expone los amores de su protagonista y que se distingue por defender la educación de las mujeres en términos de igualdad de oportunidades. Montengón sostiene con claridad una tesis que contrasta con corrientes pedagógicas de su tiempo: la capacidad de las mujeres para recibir una enseñanza amplia y autónoma no debe ser denegada. Estas obras revelan su compromiso con una educación más humana y equitativa.

En 1790 Montengón se encuentra en Venecia y da a la luz El Rodrigo (1793), una narración de doce libros cuyo marco se infringe entre la novela histórica y la épica culta. El relato, ambientado en el siglo VIII, aborda la leyenda del conde don Julián, la ocupación musulmana de la Península y el cierre del reino visigodo, entretejido con un marco narrativo que despliega una visión crítica de la realidad española de la época. Su última novela de ese periodo, El Mirtilo o Los pastores trashumantes (1795), toma una premisa mínima para explorar la vida poética lejos de la corte, apuntando a una última forma de novela pastoril. Con estas obras Montengón conjuga la tradición y la innovación, en un esfuerzo por reimaginar la novela española.

En 1800 retorna a España para traducir a Ossian, pero la expulsión jesuita se repite en 1801, año en que publica Frioleras eruditas y curiosas para la pública instrucción. Después de este episodio, regresa a Nápoles, donde se instala definitivamente, desarrollando su labor en un marco de exilio que le permitió pensar la cultura como una herramienta de progreso. Las Frioleras recogen ensayos sobre gusto, economía antigua y temas de historia natural y, de paso, muestran su interés por el neoclasicismo y la exploración de lenguas y tradiciones antiguas. En esa obra se aprecian también observaciones sobre la latitud y la longitud, entre otros temas curiosos de la naturaleza. Este conjunto ilustra su afán por una educación que conecte artes, ciencias y pensamiento práctico.

Entre sus últimos productiones destaca La conquista de México (1820), un poema épico que reafirma su inclinación por una poesía culta y su interés por grandes relatos de la historia. A lo largo de su trayectoria, Montengón cultivó un estilo prerromántico en puntos de sus obras, y su poesía recoge influencias de la tradición filosófica y de la sobriedad de autores como Luis de León y Fernando de Herrera. tradujo cuatro tragedias de Sófocles, ampliando así el repertorio teatral disponible para su público. Su vida, convulsa y viajera se convirtió en una fuente de reflexión sobre la justicia, la fraternidad y la posibilidad de una sociedad que armonice libertad individual y bienestar común.

La:: Eusebio, considerada por muchos críticos como el equivalente español de un Emilio, llevó a Montengón a un apogeo de lectores en el siglo XVIII. El fenómeno de su éxito, y la lectura de su novela desde una óptica pedagógica, consolidó la imagen de un pensador que buscaba emparentar la educación con la ética cívica. En palabras de sus admiradores, llegó a ser visto como el Rousseau español, por su concepción de la educación como base de una sociedad más justa y mejor educada. La recepción de su obra y su influencia en la educación de su tiempo constituyen una parte esencial de su legado.

Obras

Verso

  • De tota Aristotelaeorum schola sermones quatuor ad Luc. Sextilium, Marsella, 1770.
  • Odas, (1778).

Narrativa en prosa

  • Eusebio (1786-88); segunda edición (enmendada) 1807-1808.
  • Antenor (1788)
  • El Rodrigo (1793)
  • Eudoxia, hija de Belisario (1793)
  • El Mirtilo o Los pastores trashumantes (1795)

Varios

  • Frioleras eruditas y curiosas para la pública instrucción

Épica

  • La conquista de México (1820).

Teatro

  • Matilde
  • El impostor
  • Los ociosos
  • El avaro enamorado

Traducciones y Adaptaciones

  • Agamemnon, adaptación del Agamenón de Vittorio Alfieri
  • Egisto y Clitemnestra, adaptación del Orestes de Vittorio Alfieri
  • Antigona y Emon, adaptación de la Antigona de Vittorio Alfieri
  • Edipo, adaptación del Edipo de Séneca
  • El Edipo, traducción de Sófocles
  • La Electra, traducción de Sófocles
  • El Filoctetes, traducción de Sófocles
  • Fingal, de Ossian (James Macpherson)
  • Témora, de Ossian (James Macpherson)