Pietro Parolin
| Nombre completo | Pietro Parolin |
|---|---|
| Nombre nativo | Pietro Parolin |
| Descripción | Cardenal italiano y Secretario de Estado de la Ciudad del Vaticano (1955-) |
| Fecha de nacimiento | 17-01-1955 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | Italia |
| Ocupaciones | sacerdote católico, diplomático, arzobispo, secretario, jurista, obispo católico |
| Grupos | Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino, Academia del Reino de Marruecos |
| Idiomas | italiano, inglés, francés, español |
| Hermanos | Giovanni Parolin, Maria Rosa Parolin |
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Entre los nombres más influyentes del Vaticano contemporáneo destaca Pietro Parolin, figura clave de la diplomacia pontificia y de la administración eclesiástica en las últimas décadas. Nacido en el municipio de Schiavon, en la provincia de Vicenza, este sacerdote y jurista italiano ha desarrollado una trayectoria marcada por la gestión de crisis, la negociación entre naciones y la articulación de la política exterior de la Santa Sede. Su biografía reúne décadas de servicio al Papa y a la Iglesia, desde sus primeros años formativos hasta su consolidación como líder de la Secretaría de Estado, cargo que ocupó durante un periodo de cambios profundos para la Iglesia y el mundo.
Entre los nombres más influyentes del Vaticano contemporáneo destaca Pietro Parolin, figura clave de la diplomacia pontificia y de la administración eclesiástica en las últimas décadas. Nacido en el municipio de Schiavon, en la provincia de Vicenza, este sacerdote y jurista italiano ha desarrollado una trayectoria marcada por la gestión de crisis, la negociación entre naciones y la articulación de la política exterior de la Santa Sede. Su biografía reúne décadas de servicio al Papa y a la Iglesia, desde sus primeros años formativos hasta su consolidación como líder de la Secretaría de Estado, cargo que ocupó durante un periodo de cambios profundos para la Iglesia y el mundo.
Biografía
Primeros años
Pietro Parolin nació en la primavera del año 1955 en el territorio veneciano de la región del Véneto, dentro de la histórica villa de Schiavon. Fue el hijo menor de una familia compuesta por un ferretero y una docente de primaria; su padre, Luigi Parolin, falleció cuando el futuro diplomático tenía apenas una década, dejándolo al cuidado de su madre Ada Miotti y de sus dos hermanos. Su infancia transcurrió entre los homenajes a la memoria de su progenitor y la dedicación de su madre al sostén de tres jóvenes. Esta experiencia temprana de pérdida y esfuerzo familiar sería una huella que aparecería en su visión de la responsabilidad, la solidaridad y la justicia en el mundo de la fe.
Durante esos años, la vida educativa de Parolin se orientó desde muy joven hacia la vocación clerical: ingresó al seminario de Vicenza a los catorce años y luego fue enviado a Roma para continuar su formación. Su interés se centró en la justicia canónica, de modo que se decidió su ingreso en la formación para el servicio diplomático de la Santa Sede, un itinerario que marcaría toda su carrera posterior. En ese periodo, la Iglesia le abriría las puertas hacia una labor que combinaría la fe con la política internacional y la administración religiosa.
Estudios y formación
En Roma se consolidó la ruta académica de Parolin: fue admitido en la Universidad Pontificia Gregoriana para estudiar Derecho Canónico, con una tesis dedicada al Sínodo de los Obispos. Sus superiores, ante la promesa de su vocación, lo enviaron a ampliar su formación en la Pontificia Academia Eclesiástica, centro al que se incorporaron los futuros diplomáticos de la Santa Sede. Hablar con fluidez de varias lenguas fue una de las fortalezas que acompañaron su trayectoria: su lengua materna era el veneciano, y dominó también el italiano, además del inglés, el francés y el español, lo que ampliaba su radio de acción en el mundo multilateral de la Iglesia.
La vida académica y la preparación profesional se completaron con la obtención de una licenciatura en Derecho Canónico, lo que le permitió acercarse a la estructura doctrinal y a la organización de las instituciones eclesiásticas, circunstancia clave para su labor en las misiones diplomáticas futura. Su formación en Vicenza y en la capital italiana fue el trampolín para un itinerario que lo llevó a vivir entre centros universitarios y sedes diplomáticas, en un proceso de aprendizaje que combinaría teoría jurídica, ética pastoral y experiencia de negociación internacional.
Sacerdocio
Fue ordenado sacerdote en 1980, en una ceremonia presidida por un obispo de la época. Tras su ordenación, ejerció un tiempo como vicario parroquial en una comunidad de Schio, experiencia que reforzó su cercanía con el tejido pastoral y el contacto directo con los fieles y los sacerdotes de base. Sin abandonar la vida pastoral, su vocación lo llevó a la Secretaría de Estado de la Santa Sede, donde comenzó un camino que lo conectaría con las grandes líneas de la diplomacia vaticana.
En los primeros años de su servicio diplomático, trabajó en las nunciaturas de Nigeria y México. En este último país intervino en las gestiones que facilitaron el reconocimiento jurídico de la Iglesia y la restauración de relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede, en un periodo de gran complejidad política y social. Sus labores en África y América Latina le permitieron comprender el peso de la Iglesia en los procesos políticos y sociales de los países, así como la necesidad de un encuadre legal y pastoral que dialogara con los Estados.
Regresó a Roma y se integró a la segunda sección de la Secretaría de Estado, dedicándose a la gestión de asuntos múltiples hasta que en 2000 se trasladó a Italia para colaborar con la actividad del entonces obispo Attilio Nicora. En esa etapa, Parolin se ocupó de temas vinculados al ordinariato militar y a la atención religiosa a personas privadas de libertad y a pacientes hospitalarios.
Entre 1996 y 2000, mientras residía en la capital, dirigió la escuela Villa Nazareth, una institución educativa que había sido creada para apoyar a jóvenes sin recursos después de la Segunda Guerra Mundial, una experiencia que evidenciaba su interés por la educación y la inclusión social dentro de la Iglesia.
Trayectoria diplomática y servicios en la Santa Sede
El 30 de noviembre de 2002 asumió la función de subsecretario en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, bajo la presidencia de Juan Pablo II. En ese rol trabajó primero bajo la guía del cardenal Angelo Sodano y luego con Tarcisio Bertone, enfocándose especialmente en las relaciones con naciones asiáticas, con énfasis en Vietnam y China. Durante ese periodo viajó a Beijing en dos ocasiones y participó en la articulación de la estrategia de la Santa Sede para encauzar los vínculos con la República Popular China.
Entre 2005 y 2007, Parolin impulsó la adhesión de la Santa Sede al Tratado de No Proliferación Nuclear y supervisó, como líder de la Santa Sede, la elaboración y puesta en marcha de acuerdos vinculados a este tratado. En su intervención en la sede de la Organización Internacional de Energía Atómica, habló sobre la necesidad de mantener el marco legal para el desarme y para el desarrollo pacífico de la energía nuclear, enfatizando que la cooperación multilateral era indispensable para un mundo más seguro.
En relación con Irán, el cardenal seguidor de las agendas diplomáticas negó que existieran obstáculos insuperables para avanzar por caminos de diálogo; subrayó que las dificultades debían superarse a través del uso inteligente de los canales diplomáticos y con la voluntad de eliminar obstáculos a la confianza mutua.
La relación entre Vietnam y la Santa Sede evolucionó tras las primeras conversaciones de 1990; Parolin mantuvo encuentros con las autoridades vietnamitas y sostuvo que la libertad de conciencia y la vida de la Iglesia en Vietnam habían mostrado avances y retos. Se exploró la vía de un grupo de trabajo conjunto para avanzar hacia relaciones formales y se insistió en la necesidad de fortalecer la cohesión entre la Iglesia y la sociedad vietnamita a través de aportes prácticos a la vida nacional.
Episcopado
Nuncio apostólico en Venezuela
En agosto de 2009 el Papa Benedicto XVI le confirió el cargo de nuncio apostólico en Venezuela y, por ende, la sede arquidiocesana de Aquipendium, con la responsabilidad de representar a Roma ante el régimen y la Iglesia locales. Fue consagrado como obispo ese mismo año, en una ceremonia celebrada en la Basílica de San Pedro, a manos del Pontífice, y asumió de inmediato una misión que implicaba un marco político y social en medio de la tensión entre el Estado y la Iglesia venezolana.
La tensión entre el Estado venezolano y la Iglesia hacía prever un entorno complejo para la tarea de Parolin, ya que el gobierno de esa nación intentaba impulsar transformaciones políticas profundas que afectaban el rol de la Iglesia en la sociedad. En ese contexto, su gestión se orientó a la defensa de la libertad religiosa y el diálogo entre las partes, sin abandonar la atención pastoral a las comunidades católicas.
Secretario de Estado
El 31 de agosto de 2013 recibió del Papa Francisco la responsabilidad de la Secretaría de Estado, la máxima oficina administrativa de la Santa Sede. Tomó posesión de su cargo el 15 de octubre del mismo año, y por circunstancias médicas no pudo estar presente en el inicio de su mandato. Su nombramiento lo situó como uno de los líderes más jóvenes de la Secretaría de Estado y, a la vez, como una figura clave para la dirección de la diplomacia vaticana en un momento de cambios globales. Es reconocido como el segundo secretario de Estado más joven tras Eugenio Pacelli y como uno de los representantes venecianos más prominentes en la historia de la Curia.
Cardenalato
El Papa Francisco lo elevó al estado cardinalicio en el consistorio del 22 de febrero de 2014, otorgándole el título de los santos Simón y Judas Tadeo en Torre Angela y asignándole la fecha de posesión canónica para el 11 de octubre de 2014. Desde entonces ha formado parte de varias Congregaciones, comisiones y consejos de la Curia Romana, participando de forma activa en la revisión y renovación de la estructura administrativa de la Iglesia. Entre los nombramientos de ese periodo se encuentra su incorporación al Consejo de Cardenales, que asesora al Papa sobre la organización de la Curia y la implementación de reformas.\n
En 2016 fue designado miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y desde 2022 se mantiene con mandato renovado en esa responsabilidad; también forma parte de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Estas asignaciones reflejan su influencia en áreas doctrinales, pastorales y misioneras de la Iglesia. A lo largo de 2020 fue incorporado al Consejo de Cardenales para asesorar al Papa en la gobernanza universal y en un eventual rediseño de la Curia según el proyecto Pastor bonus, y su labor se extendió a la Congregación para las Iglesias Orientales y a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, con designaciones ad aliud quinquennium.
En 2023 su presencia en diferentes cuerpos curiales se consolidó con la renovación de su mandato en el Consejo de Cardenales y su continuidad en otras comisiones, acompañado por un clima de debate sobre la dirección de la Iglesia en el siglo XXI. En 2024 fue confirmado como miembro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con mandato renovado, lo que consolidó su papel como una de las figuras centrales de la disciplina doctrinal y de la disciplina de la fe en la Iglesia universal.
En 2025 tras el fallecimiento del Papa Francisco, ocupó un papel destacado en la transición de la Curia. Según la Constitución apostólica Praedicate evangelium, sostuvo la continuidad de ciertos servicios institucionales y participó en el proceso provisional de gestión de la Santa Sede mientras se definían las nuevas responsabilidades en la sede papal.
Actuación como Secretario de Estado
El cargo que desempeñó durante los años de su gestión supuso un equilibrio entre la agenda pastoral de la Iglesia y las complejas dinámicas geopolíticas del mundo. Parolin afirmó que su tarea era exigente pero se hacía más manejable gracias a la colaboración cotidiana con el Papa Francisco, a quien describía abiertamente como una ayuda que facilita las cosas. Este enfoque práctico y directo marcó gran parte de su estilo de trabajo y de las decisiones diplomáticas que lideró.
En 2014 el Papa Francisco recibió reconocimientos públicos por la intervención vaticana en la apertura de un proceso de normalización entre Estados Unidos y Cuba. Parolin participó directamente en las primeros contactos y en las rondas de negociación, manteniéndose como un eslabón estratégico entre la Santa Sede y las delegaciones de ambas naciones. Esos esfuerzos dieron lugar a un acuerdo marco que, con el tiempo, fortaleció las conexiones bilaterales y sirvió de experiencia para futuras mediaciones pontificias. El Papa elogió la labor diplomática de Parolin y su compromiso con un enfoque práctico de la paz y la reconciliación entre pueblos.
En 2014–2015 se anunció públicamente su papel en distintos foros internacionales y su participación en iniciativas para promover la libertad religiosa y la cooperación intereclesial en distintas regiones del mundo. En ese periodo, también trató asuntos como la gestión de prisiones, la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de soluciones humanitarias para diversas comunidades amenazadas por conflictos o crisis humanitarias. Su visión de la diplomacia vaticana se enfocaba en puentes entre religiones, culturas y Estados, orientando las conversaciones hacia la dignidad de las personas y la búsqueda de acuerdos duraderos.
En 2015 habló sobre la necesidad de una respuesta coordinada frente a las crisis migratorias en Europa, señalando que la solidaridad y la responsabilidad compartida debían guiar las políticas de los Estados. Subrayó que la seguridad debe equilibrarse con la compasión, y que la cooperación internacional es fundamental para afrontar los retos de la movilidad humana sin abandonar los principios éticos de la justicia y la paz. Estas palabras reflejaron su crítica a enfoques puramente estrictos o cerrados ante la llegada de refugiados y migrantes.
En 2018 Parolin participó en un encuentro destacado que reunió a distintos líderes políticos y culturales de la alta esfera internacional, marcando un hito por la presencia de un representante de la Santa Sede en un marco de debate global sobre temas de interés común. Esa participación indicó la apertura de la Santa Sede a diálogos más amplios con actores no religiosos y a una mayor visibilidad de su voz en foros que trascienden el ámbito estrictamente eclesiástico.
En su empeño por normalizar relaciones con China, el cardenal trabajó para superar décadas de desencuentro y avanzar hacia una comprensión mutua entre la Santa Sede y el gobierno chino. Este esfuerzo fue objeto de críticas y de debates intensos dentro de la Iglesia, con algunas voces que cuestionaban la vía elegida. Aun así, Parolin defendió la estrategia de diálogo y participación, manteniendo que era esencial buscar un marco estable para la vida de la Iglesia en China, respetando la autoridad de Roma y reconociendo los intereses del Estado. En septiembre de 2018 se anunció un acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos, que fue evaluado periódicamente para garantizar su continuidad y su adecuación a la realidad eclesial y civil de China. A su vez, afirmó que la diplomacia de la Santa Sede no se limitaba a esperar, sino que proponía soluciones para promover la libertad religiosa y la convivencia entre comunidades en tierras distintas.
En cuanto a otros escenarios internacionales, Parolin participó en diversas misiones para expresar la voz de la Santa Sede ante conflictos regionales y para promover iniciativas de paz. Su intervención estuvo marcada por llamadas a la prudencia, a la observancia del derecho internacional y al compromiso con los principios éticos que rigen la cooperación entre Estados y comunidades religiosas. asumió responsabilidades de alto nivel en la planificación de respuestas a crisis humanitarias y a emergencias internacionales, buscando un marco común para la protección de civiles y defensores de la libertad religiosa.
En el marco de la paz y la seguridad, su intervención abarcó también temas de defensa y convivencia civil. En medio de tensiones regionales, sostuvo que las decisiones deben convivir con principios de justicia, y que la acción armada, cuando sea inevitable, debe hacerse en el marco del derecho internacional y bajo el paraguas de las Naciones Unidas. Este enfoque fue reiterado en varias ocasiones como parte de su visión diplomática para evitar la escalada de conflictos y promover salidas dialogadas que respeten la dignidad humana.
En 2022 ante la invasión de Ucrania, su voz llamó a la prudencia y a la búsqueda de vías de mediación que eviten la extensión de la violencia, destacando que la buena voluntad y la negociación siguen siendo posibles incluso en situaciones extremadamente graves. En esa coyuntura, el Papa Francisco elevó oraciones y pidió la paz, y Parolin expuso que la diplomacia debe seguir abierta al diálogo y a la cooperación internacional para poner fin a la confrontación y proteger a los inocentes.
En 2023–2024 participó en foros globales sobre cambio climático y liderazgo religioso, leyendo la declaración papal en escenarios internacionales de gran relevancia y sosteniendo encuentros con autoridades de distintos países para coordinar acciones de cooperación, ayuda humanitaria y promoción de la justicia ambiental. Su presencia en estas cumbres reflejó la aspiración vaticana de que los temas éticos y morales fundamenten las decisiones políticas de alto nivel.
En 2024–2025 su gestión continuó en un periodo de transición, con la expectativa de una nueva orientación para la Curia Romana. Las observaciones de analistas sobre su papel en un eventual proceso de renovación institucional mostraron que Parolin era visto como un actor decisivo para preservar la continuidad institucional de la Santa Sede y para asegurar que el cariz diplomático y doctrinal de la Iglesia permanezca centrado en la búsqueda de la paz, la dignidad humana y la promoción de la justicia a escala global.
Opiniones y líneas doctrinales
Celibato
En una entrevista concedida a un diario regional, sugirió la posibilidad de revisar o debatir el tema del celibato para el clero latino, señalando que no se trata de un dogma y que, dentro de la tradición eclesial, es posible dialogar sobre cambios que sirvan a la unidad de la Iglesia y a la voluntad de Dios. Estas palabras provocaron un debate público sobre la necesidad de estudiar tradiciones para adaptarlas a las realidades contemporáneas, sin perder la fidelidad a la fe.
En un discurso inaugural en la Gregoriana, subrayó que el celibato debe ser entendido como un don que debe aceptarse y cultivarse con alegría y perseverancia, y que una modificación de la disciplina no debe convertirse en un reemplazo para la vida pastoral sino en una vía que responda a las vocaciones y al servicio de la comunidad.
Democratización de la Iglesia
Sobre la cuestión de la democracia interna en la Iglesia, afirmó que se debe avanzar hacia una mayor participación de la gente en la vida eclesial, incluso si la Iglesia históricamente se ha descrito como una estructura jerárquica. Calificó este movimiento como un objetivo del pontificado actual, insistiendo en que escuchar y dialogar con el pueblo creyente forma parte de la misión pastoral de la Iglesia en los tiempos modernos.
Eutanasia
En relación con la legislación de distintos países sobre la eutanasia, criticó la tendencia a facilitar el tránsito hacia la muerte, interpretándola como una manifestación de hybris humana ante la vida. Reconoció, sin embargo, que la objeción de conciencia puede ser legítima en ciertos marcos legales, cuando se protege la dignidad de las personas y se respeta la conciencia de quienes deben aplicar la normativa moral de la Iglesia.
Matrimonio entre personas del mismo sexo
En 2015, a raíz de la aprobación de un referéndum que expandió los derechos matrimoniales en Irlanda, expresó su pesar ante lo que interpretó como una pérdida para la dignidad humana. Advirtió que la reflexión teológica debe acompañar cualquier cambio social significativo, sosteniendo que la Iglesia tiene la tarea de discernir ante los desafíos culturales sin perder su coherencia doctrinal.
Bendición de parejas homosexuales
En los años siguientes enfatizó la necesidad de coordinaciones entre las Iglesias locales y la Santa Sede para deliberar sobre cuestiones litúrgicas y disciplinarias que afectan a la Iglesia Universal. Subrayó que decisiones de alcance universal no pueden ser tomadas a nivel local sin un proceso de consulta y armonización con la Santa Sede, manteniendo un tono de cautela ante reformas que requieran una revisión profunda de la disciplina de la Iglesia.
Israel y Palestina
Respecto a la cuestión palestino-israelí, sostuvo una postura tradicional de la Iglesia en apoyo a la solución de dos Estados. Criticó propuestas que implicasen desplazamientos de población o cambios unilaterales en el estatus de la región, defendiendo el derecho de los habitantes a permanecer en sus lugares de origen. Sobre el conflicto israelo-palestino, llamó a la prudencia y a buscar caminos de entendimiento que reduzcan la violencia y favorezcan la seguridad y la dignidad de todas las personas presentes en la zona.
Referente a la guerra de Ucrania, reiteró la necesidad de un alto al fuego y de vías diplomáticas para evitar una escalada mayor. Expresó que la autoridad internacional debe buscar soluciones que protejan a los civiles y que permitan una salida negociada, al tiempo que afirmó que la cooperación internacional debe enfatizar el respeto del derecho internacional y la protección de quienes se ven afectados por el conflicto.
Masonería
En una entrevista del año 2025, un ex Gran Maestro de una de las fraternidades masónicas afirmó haber mantenido lazos de amistad con Parolin y haber trabajado en proyectos conjuntos. Esta afirmación generó controversia y llevó a debates sobre la relación entre la Iglesia y la masonería. Las reacciones variaron, y algunos definieron las declaraciones como sorprendentes, mientras otros destacaron la complejidad de las relaciones entre instituciones religiosas y sociedades iniciáticas. Es importante subrayar que estas afirmaciones no han sido confirmadas como parte de una posición oficial de la Santa Sede.
Caso Juan Pablo I
Sobre las teorías conspirativas que rodean la muerte del Papa Juan Pablo I, Parolin sostuvo que tales narrativas son construcciones de ficción y no hechos verificables. Señaló que las circunstancias y el contexto histórico de aquel pontificado provocaron una amplia variedad de interpretaciones, pero insistió en la necesidad de distinguir entre hechos documentados y conjeturas que circulan sin respaldo probatorio.
Condecoraciones y distinciones
Condecoraciones italianas
- Gran Cruz de la Orden al Mérito de la República Italiana (2005).
- Ciudadano honorario de Acquapendente por sus servicios a la fe en esa ciudad histórica, 2014.
Condecoraciones extranjeras
- Orden de la Estrella de la República de Rumania (Oficial) — 2004.
- Cruce de Comendador con Estrella de la Orden al Mérito de Hungría — 2007.
- Gran Cruz de la Orden del Príncipe Danilo I — 2017.
- Gran Cruz de la Orden de Cristo de Portugal — 2016.
- Gran Cruz de la Orden de Manuel Amador Guerrero de Panamá — 2023.
- Comendador de la Legión de Honor de Francia — 2021.
- Gran Cruz de la Orden de la Estrella de Gabón — 2022.
- Banda Especial de la Orden Mexicana del Águila Azteca — 2014.
- Orden de la Estrella de Serbia — 2015.
- Gran Cruz de la Orden de Bulgaria — 2016.
Otras distinciones incluyen reconocimientos de distintas academias y órdenes internacionales, que reflejan su actividad diplomática y su peso institucional a lo largo de la vida pública de la Iglesia. Su carrera ha sido objeto de diversas condecoraciones que celebran su labor en favor de la paz, la cooperación internacional y la defensa de la dignidad humana en contextos complejos.