Vida Icónica VIDAICÓNICA

Plácido Domingo

Nombre completo Plácido Domingo
Nombre nativo José Plácido Domingo Embil
Descripción Tenor operístico y director de orquesta español
Fecha de nacimiento 21-01-1941
Lugar de nacimiento
Nacionalidad España
Ocupaciones cantante de ópera, director de orquesta, actor
Géneros ópera
Grupos Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Academia de las Artes Escénicas de España, Los Tres Tenores, Hermanos
Idiomas español
EsposasMarta Domingo
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José Plácido Domingo Embil nació en la capital de España, Madrid, el 21 de enero de 1941, en una familia vinculada de forma directa al mundo de la ópera y la zarzuela. Su linaje artístico se forjó con sus progenitores, dos voces dedicadas al repertorio lírico: su padre, un intérprete originario de Zaragoza llamado Plácido Domingo Ferrer, y su madre, la guipuzcoana Pepita Embil Etxaniz. A lo largo de su vida ha sido célebre por su versatilidad como cantante, director de orquesta, productor discográfico y compositor, y ha recibido reconocimientos de magnitud internacional. Su trayectoria ha dejado una huella indeleble en la música clásica y en la cultura popular hispana.

Plácido Domingo — Imagen principal

José Plácido Domingo Embil nació en la capital de España, Madrid, el 21 de enero de 1941, en una familia vinculada de forma directa al mundo de la ópera y la zarzuela. Su linaje artístico se forjó con sus progenitores, dos voces dedicadas al repertorio lírico: su padre, un intérprete originario de Zaragoza llamado Plácido Domingo Ferrer, y su madre, la guipuzcoana Pepita Embil Etxaniz. A lo largo de su vida ha sido célebre por su versatilidad como cantante, director de orquesta, productor discográfico y compositor, y ha recibido reconocimientos de magnitud internacional. Su trayectoria ha dejado una huella indeleble en la música clásica y en la cultura popular hispana.

Biografía

Desde pequeño, el talento de Domingo se forjó en un ambiente donde la música ocupaba un lugar central. Su apodo de la familia, El Granado, alude a su temprana inclinación por cantar la canción Granada, de Agustín Lara, y a su capacidad de despertar emociones a través de la voz. En 1949, cuando apenas contaba con ocho años, la familia se trasladó a la Ciudad de México para trabajar en el teatro musical y allí recibió las primeras lecciones de piano que marcarían el inicio de una doble vocación: la interpretación vocal y la dirección musical. En aquella época estudió en la Escuela Nacional de Artes y en el Conservatorio Nacional de Música, ampliando su formación con piano y dirección de orquesta. También tuvo una breve experiencia como futbolista, una afición que compartió durante su juventud y que no llegó a prevalecer frente a su verdadera pasión: la música.

En cuanto a su vida personal, contrajo matrimonio en 1957 con la pianista mexicana Ana María Guerra Cué, con quien llegó a tener a su primer hijo, José Plácido Domingo Guerra, nacido en 1958. El vínculo matrimonial entre Domingo y Ana María fue corto y la mujer falleció en 2006. En 1962 contrajo un segundo matrimonio, esta vez con la soprano Marta Ornelas, a quien conoció durante sus estudios en el conservatorio. Con ella tuvo a sus dos hijos, Plácido Jr. y Álvaro Maurizio, creciendo así una familia en la que la música seguía siendo el eje central. Posteriormente, la vida lo llevó a enfatizar su labor como director de escena y gestor artístico.

Inicios profesionales

El debut de Domingo en la escena operística se produjo el 12 de mayo de 1959, cuando encarnó el papel de Pascual en Marina, representada en el teatro Degollado de Guadalajara, México, iniciando así una trayectoria que combinaría repertorios de ópera y zarzuela. En esa misma etapa probó suerte en otros papeles, alternando entre barítono y tenor. Entre los roles que interpretó figura Borsa en Rigoletto y el Padre Confesor en Diálogos de Carmelitas, acumulando experiencias sobre escenarios diversos. En Monterrey, otra ciudad mexicana, debutó como tenor en La Traviata, dando paso a una etapa de aprendizaje y consolidación escénica al lado de sus progenitores, dedicándose también a la zarzuela con su familia de origen.

La gran oportunidad internacional llegó en 1962, cuando se trasladó a la Ópera de Tel Aviv, la casa lírica nacional de Israel, donde permaneció alrededor de dos años y medio y ofreció unas 280 representaciones. Este periodo marcó un quiebre en su carrera: la voz de Domingo, gracias a la disciplina y el talento, consiguió abrirse camino en el circuito internacional, consolidando su presencia en escenarios de distintas geografías y culturas musicales. Sus siguientes años estuvieron orientados a la profundización técnica y a la exploración de un repertorio cada vez más amplio, que lo llevó a experimentar con diferentes lenguas y estilos interpretativos.

La vida personal de Domingo también dejó su huella a través de la experiencia familiar. Su segunda esposa, Marta Ornelas, dejó temporalmente de cantar para dedicarse al cuidado de sus hijos, Plácido Jr. y Álvaro Maurizio, y más tarde se orientó hacia la dirección de escena, una faceta que complementó su visión artística. Este periodo de cambios coincidió con su evolución profesional, a la vez que mantenía la atención en su labor pedagógica y en la creación de proyectos artísticos que luego delimitarían su identidad como gestor cultural.

Carrera internacional

En 1966 Domingo consiguió su primera gran aceptación en el ámbito anglosajón al interpretar el papel principal en el estreno en Estados Unidos de Don Rodrigo, obra de Alberto Ginastera, en la New York City Opera. Su proyección internacional dio un salto definitivo con su recital en Hamburgo en 1967, un hito que abrió las puertas del desembarco en el máximo escenario operístico de la época: el Metropolitan Opera de Nueva York. Su debut en la casa neoyorquina, el 28 de septiembre de 1968, fue en Adriana Lecouvreur, junto a Renata Tebaldi, y desde entonces se convirtió en una figura central para el coliseo más importante del mundo. A partir de ese momento, abrió la temporada en la Metropolitan Opera en más de veinte ocasiones, superando récords previos y consolidándose como una presencia constante que trascendía fronteras.

La trayectoria de Domingo se extendió por múltiples teatros: La Scala, Covent Garden, el Teatro Colón de Buenos Aires, y la Ópera de Viena, entre otros. Su primer paso por Viena fue en 1967 y su debut en La Scala se dio en 1969, marcando una ruta que lo situó entre los grandes de su tiempo. En el Teatro Colón de Buenos Aires debuta en 1972 con La fuerza del destino, de Verdi, y regresa en años posteriores para obras como La Fanciulla del West y Otello, compartiendo escenario con renombrados colegas. Sus apariciones en el escenario colombiano y europeo tejen una crónica de presencia constante en los escenarios más exigentes del orbe. En 1991, durante Otelo en la Ópera de Viena, recibió una ovación de ochenta y un minutos, un récord que superó a Pavarotti y que convirtió aquella noche en una de las más recordadas de la historia de la ópera. En aquella jornada, Domingo fue llamado a regresar al escenario un gran número de veces para agradecer el cariño del público.

A lo largo de su trayectoria, Domingo desarrolló un repertorio que abarcó obras en italiano, francés, alemán, español, inglés y ruso, destacando autores como Händel, Mozart, Ginastera y Mahler, entre otros. En su interpretación escénica se incluyeron papeles de peso que se contaron entre más de cien títulos, y cuando se contabilizan grabaciones y presentaciones, el número supera con amplitud las ciento cincuenta apariciones. Su presencia se hizo constante en festivales y teatros de renombre internacional, y su nombre se asoció a un repertorio que desbordó fronteras y estilos.

En la década de los setenta, Domingo dejó huellas en teatros emblemáticos como La Scala, el Covent Garden y el Teatro Colón, mientras exploraba nuevos horizontes en Estados Unidos y Europa. Su relación con la ópera italiana y el repertorio belcantista se sostuvo al tiempo que abría cupos a obras de Wagner y de otros grandes del siglo XIX, lo que lo convirtió en una figura versátil capaz de sostener papeles de gran exigencia verbal y musical. En el ámbito de las giras y las apariciones televisivas, participó en proyectos de difusión cultural y en ceremonias de gran relieve internacional, que ampliaron la audiencia de la ópera entre el gran público.

Además de su intensa actividad en la escena operística, Domingo dejó un legado en la gestión artística: en 1990 formó, junto a sus colegas José Carreras y Luciano Pavarotti, el trío conocido como Los Tres Tenores, concebido para recaudar fondos a favor de la fundación contra la leucemia de Carreras. Este proyecto revolucionó la forma de presentar la ópera y llevó la voz lírica a nuevas audiencias, a través de grabaciones y conciertos que se extendieron a lo largo de las décadas siguientes. Paralelamente, dio inicio a iniciativas de apoyo a jóvenes cantantes, como la creación de concursos y plataformas de formación, que buscaron democratizar el acceso a la enseñanza y a la posibilidad de vivir de la música clásica.

A iniciativa de su relación con Cameron Mackintosh y José Tamayo, en 1992 se estrenó en Madrid el musical Los Miserables, que marcó un hito en la historia del teatro musical en la capital española. Más adelante, en 1993, dio origen a Operalia, un concurso internacional destinado a impulsar a jóvenes cantantes de ópera hacia escenarios de alto nivel, con una visión pedagógica que combinaría técnica, interpretación y proyección profesional.

Entre 1994 y 2011 ejerció como director artístico de la Ópera Nacional de Washington, con sede en el Kennedy Center, un periodo durante el cual consolidó la programación y fortaleció la presencia de la ópera en la capital estadounidense. En 1998 asumió la dirección artística de la Ópera de Los Ángeles, y en 2003 pasó a ser su director general, cargo que ejerció hasta 2019. En estas responsabilidades, Domingo llevó a cabo una gestión que combinó promesas artísticas con una visión de alcance internacional, buscando acercar la ópera a públicos cada vez más amplios y diversos.

En los primeros años del siglo XXI continuó dirigiendo orquestas y produciendo proyectos para grandes teatros. En 1992 dio la vuelta a la página con la inauguración de la Exposición Universal de Sevilla, dirigiendo y presentando un programa que celebraba la diversidad de la música y su capacidad de diálogo. En 2005 dirigió la Orquesta Sinfónica de Montreal en un concierto que dejó huella entre el público. El año 2002 lo encontró cantando y dirigiendo desde el césped del estadio del Real Madrid para conmemorar el centenario del club, una experiencia singular que conectó la pasión deportiva con la música en un acto público memorable. En junio de 2006, ofreció un memorable recital junto a nombres como Anna Netrebko y Rolando Villazón en el marco de la Copa del Mundo de fútbol, uniendo el deporte y la ópera en un festival de resonancias internacionales.

Además de sus actos artísticos, Domingo participó en programas de televisión y cine que dejaron constancia de su versatilidad como figura cultural. Entre sus apariciones destacan grabaciones de zarzuela, retransmisiones de Live at the Met y conciertos benéficos. En 2018 participó en un memorable evento denominado Chile en mi corazón, celebrado en el Estadio Nacional para conmemorar el 50 aniversario de su primera actuación en Chile, con la participación de diversas orquestas e intérpretes reconocidos. Su agenda de presentaciones continuó abriéndose camino por ciudades de Europa y América, manteniendo una presencia constante en escenarios de renombre mundial.

Acontecimientos especiales

Entre los hitos de su vida pública sobresale el 19 de septiembre de 1985, cuando un devastador terremoto sacudió la Ciudad de México. Domingo se involucró de inmediato en las labores de rescate y, durante el año siguiente, organizó conciertos benéficos para apoyar a las víctimas. Uno de los momentos más emblemáticos fue el concierto celebrado el 23 de agosto de 1986, en el Anfiteatro Gibson de Los Ángeles, acompañado por figuras de la talla de Frank Sinatra, Julie Andrews y John Denver, entre otros. Este compromiso social se consolidó como una de las facetas más destacadas de su labor pública y solidaria. En 2007 recibió un honor destacable en la capital mexicana: una estatua, fundida con llaves donadas por la gente, que lo reconocía por su labor en favor de las víctimas del terremoto de 1985 y del huracán Paulina, con la construcción de un modelo de vivienda denominado Plácido para familias vulnerables que fue desarrollado con la ayuda de una empresa colaboradora. Su aporte social no se limitó a donaciones: construyó iniciativas habitacionales que llevaron refugio a comunidades afectadas, tendiendo puentes entre el mundo artístico y las necesidades reales de la gente. En 2010 recibió el título de Huésped distinguido de la Ciudad de México, y en 2011 el Congreso del Estado de Guerrero le otorgó la presea Sentimientos de la Nación, una distinción de gran relevancia para reconocer su labor humanitaria en situaciones de desastre. En años posteriores, la ciudad de Chilpancingo le concedió la Orden al Mérito, y la figura de Domingo se convirtió en un símbolo de responsabilidad social a través de su esfuerzo para generar impacto positivo en comunidades afectadas por desastres naturales. En reconocimiento a su trayectoria y a sus iniciativas sociales, recibió la Orden Mexicana del Águila Azteca, el máximo galardón que concede el gobierno mexicano a extranjeros de prestigio que han contribuido al país desde fuera de sus fronteras. Este conjunto de iniciativas y reconocimientos consolidó su legado como figura de alto perfil, no solo en el ámbito musical, sino también en el compromiso cívico y humano.

Denuncias por acoso sexual

En 2019, la Associated Press dio a conocer testimonios de varias mujeres que afirmaron haber sido víctimas de acoso sexual por parte del cantante, narraciones que señalaban un comportamiento coercitivo y una utilización de la posición de poder para exigir conductas inapropiadas. Ante esas acusaciones, Domingo sostuvo que sus interacciones y relaciones habían sido siempre consensuadas y que las normas contemporáneas de conducta no se ajustaban a las que regían en su época. Diversos teatros tomaron medidas ante la situación: algunas comunidades cancelaron funciones programadas, mientras otras instituciones mantuvieron sus programas. Varias colegas y artistas reconocidas expresaron su apoyo a Domingo, defendiendo su profesionalidad y sinceridad ante las numerosas acusaciones. En 2019, numerosas voces se alzaron para señalar conductas inapropiadas que presuntamente afectaron a jóvenes cantantes, y los debates sobre el tema continuaron durante los años siguientes, manteniéndose en el centro de atención mediática y artística. Domingo ofreció disculpas públicas por el dolor causado a las víctimas y, tras una investigación institucional, surgieron conclusiones que señalan el daño causado por las conductas denunciadas. En una entrevista posterior, el tenor afirmó que los cargos eran falsos y que dedicaría su vida a demostrar su inocencia, manteniendo, al mismo tiempo, su compromiso con la música y la difusión cultural.

Repertorio

La carrera de Domingo ha abarcado un abanico extenso de lenguas y estilos, consolidando un repertorio que atraviesa desde el barroco hasta la contemporaneidad. Sus interpretaciones en italiano, francés, alemán, español, inglés y ruso le han permitido enfrentarse a obras de Händel y Mozart, así como a compositores del siglo XX como Ginastera, Mahler y Tan Dun. En la escena, ha dado vida a más de un centenar de personajes distintos, y las grabaciones elevan esa cifra por encima de los ciento cincuenta títulos. Su presencia ha permitido explorar tanto las obras de cámara como los grandes zestes de ópera, con especial énfasis en roles como Otello, Don Carlo, Aida, Tosca y Parsifal, entre otros. Su voz y su interpretación han dejado una marca en la historia de la lírica, con incursiones en Wagner y repertorios de influencia germánica, así como en la tradición italiana de Verdi y Puccini.

Además de óperas, Domingo ha explorado la zarzuela y el repertorio lírico hispano, participando en grabaciones y producciones que han llevado su arte a una audiencia más amplia. Su interés por el repertorio barocco, con debuts de Bajazet, ha ampliado su repertorio hacia un mundo de estilos menos convencionales para la voz de tenor, demostrando su versatilidad y curiosidad artística. En el ámbito de la dirección y la interpretación, ha trabajado con directores de renombre y ha hecho incursiones en nuevas obras que han contado con la colaboración de cineastas y coreógrafos, ampliando la relación entre la ópera y otras manifestaciones culturales. Su trayectoria ha sido un proceso de crecimiento continuo, en el que ha buscado fusionar la tradición con la innovación para entregar al público una experiencia integral y emotiva.

Discografía y grabaciones

Domingo ha dejado una huella sonora que supera la centena de grabaciones, principalmente de óperas enteras, en las que su presencia como tenor ha sido protagonista. Entre los trabajos que la crítica ha destacado se cuentan interpretaciones de La Traviata, Carmen, Il Trovatore y Otello, junto a otros repertorios de Wagner y Verdi que han trascendido generaciones. Su discografía incluye recopilaciones de recitales y proyectos de estudio que muestran la amplitud de su voz y su capacidad para sostener pasajes de gran dificultad técnica. También figuran grabaciones de zarzuela y obras de concierto, así como DVDs y videos que conservan momentos clave de su carrera, desde títulos de repertorio clásico hasta selecciones históricas que han quedado registradas para el público actual.

Entre los álbumes y proyectos destacados figura un conjunto de grabaciones que reúnen arias de tenor escritas por Verdi, incluyendo versiones en varias lenguas para adaptarse a distintas producciones y audiencias. En su repertorio religioso han confluido obras como Ave María y Sacred Songs, grabadas con orquestas y coros de renombre, subrayando su sensibilidad para el canto sacro. En el terreno de la zarzuela y el repertorio español, constan grabaciones que celebran piezas como Doña Francisquita, con interpretaciones que muestran el sabor tradicional y la precisión de su técnica vocal. su labor como productor discográfico ha facilitado la circulación de numerosos proyectos que exploran la riqueza de la voz de tenor a través de distintos formatos y colaboraciones.

Premios, distinciones y honores (selección)

  • Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1991), compartido con destacadas figuras de la lírica y el canto, en reconocimiento a su aportación cultural de alcance internacional.
  • Gran-Cruz de la Orden del Infante D. Enrique de Portugal (1998), en atención a su trayectoria artística y su impacto cultural en el ámbito iberoamericano.
  • Premio Kennedy Center (2000), por su contribución al patrimonio cultural estadounidense y mundial.
  • Gran-Cruz de la Orden del Mérito Civil de España (2002), por su servicio a la cultura y la difusión de las artes.
  • Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos (2002), reconocimiento a su labor social y artística de alcance global.
  • Premio Ella (2002), por su destacado desempeño en el ámbito de la interpretación femenina y masculina.
  • Caballero-Comendador Honorario de la Excelentísima Orden del Imperio Británico (2002), en reconocimiento a su aporte cultural internacional.
  • Comendador de la Orden Nacional de la Legión de Honor de Francia (2002), por su trayectoria artística.
  • Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid (2006), en reconocimiento a su influencia en la cultura regional.
  • Dos Premios Brit por carrera y crítica por la grabación de Tristán e Isolda, otorgados en una gala celebrada en el Royal Albert Hall, con la Royal Opera House de Londres, dirección de Antonio Pappano (2006).
  • Premio Austriaco de Teatro Musical en Salzburgo por su trayectoria (2020).
  • Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood desde 1993, consolidando su presencia en el imaginario de la cultura popular.

Otros reconocimientos

  • Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda de Chile (2010).
  • Caballero-Gran-Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica (España, 2011).
  • Orden de las Artes y las Letras de España (2011).
  • Insignia de Oro y Brillantes del Real Madrid Club de Fútbol (2011).
  • Premio Wolf de las Artes (2012).
  • Praemium Imperiale (2013), uno de los galardones más prestigiosos para las artes.
  • Hijo Adoptivo de Sevilla (2017).
  • Gran-Cruz de la Orden de la Instrucción Pública de Portugal (2018).
  • Desde 1993, una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, símbolo de su impacto audiovisual y popular.

Doctores honoris causa

  • Royal Northern College of Music (1982).
  • Philadelphia College of Performing Arts (1982).
  • Universidad de Oklahoma City (1984).
  • Universidad Complutense de Madrid (1989).
  • Universidad de Nueva York (1990).
  • Georgetown University (1992).
  • Washington College (2000).
  • Universidad Anáhuac en México (2001).
  • Universidad de Música Fryderyk Chopin de Varsovia (2003).
  • Universidad de Oxford (2003).
  • Universidad Alfonso X el Sabio de Madrid (2011).
  • Universidad Europea de Madrid (2013).
  • Universidad de Murcia (2014).
  • Universidad de Salamanca (2015).

Premios Grammy

  • 1983: Mejor grabación de ópera por Verdi: La Traviata.
  • 1984: Mejor grabación de ópera por Bizet: Carmen.
  • 1984: Mejor interpretación latina por Always In My Heart.
  • 1988: Mejor grabación de ópera por Wagner: Lohengrin.
  • 1990: Mejor interpretación vocal clásica, junto a Carreras y Pavarotti, por Los Tres Tenores.
  • 1992: Mejor grabación de ópera por Die Frau ohne Schatten.
  • 1999: Mejor interpretación de música mexicano-americana por 100 años de mariachi.

Premios Emmy

Ha recibido dos premios Emmy por especiales de televisión realizados en Estados Unidos, y ha sido nominado en otras ocasiones por trabajos de alto perfil que integraron la ópera y la difusión cultural en pantalla chica.

Actividad profesional

En el ámbito de la gestión, Domingo formó Los Tres Tenores en 1990, un proyecto nacido en Roma para apoyar a una fundación dedicada a la lucha contra la leucemia de José Carreras. Este trío, integrado además por Carreras y Pavarotti, celebró giras y grabaciones que recorrieron el mundo en diferentes mundiales, con la participación de un director de orquesta destacado y un conjunto de coros y solistas que ampliaron la experiencia operística a niveles de gran alcance popular. En los años siguientes, la vida artística de Domingo se orientó hacia la dirección y la producción de musicales y óperas, con proyectos en importantes teatros y festivales alrededor del mundo. En 1992, bajo la égida de Cameron Mackintosh y José Tamayo, se estrenó en Madrid el musical Los Miserables, y en 1993 fundó Operalia, un certamen que buscaba impulsar a jóvenes cantantes de ópera a la escena internacional.

Entre 1994 y 2011 ejerció como director artístico de la Ópera Nacional de Washington, puesta en el Kennedy Center, y en 1998 asumió la dirección artística de la Ópera de Los Ángeles, cargo que le llevó a convertirse en director general en 2003, posición que mantuvo hasta 2019. Además de su labor directiva, continuó dirigiendo óperas y orquestas a lo largo de la primera década del siglo, participando en proyectos de gran trascendencia para la difusión de la lírica. En la década de 2000 llevó a cabo iniciativas de colaboración con orquestas y festivales, y en 2006 participó en un proyecto conjunto con la soprano Anna Netrebko y el tenor Rolando Villazón para un evento mundial.

El legado artístico de Domingo también incluye una notable actividad pedagógica y de difusión cultural fuera de los escenarios, con conciertos, grabaciones y proyectos educativos que buscaron acercar la ópera a audiencias cada vez más amplias. En la década de 2010 participó en eventos y giras internacionales que llevaron su voz y su experiencia a ciudades como Berlín, Budapest, Colonia, Madrid, Milán, Moscú y Viena, entre otras, manteniendo su presencia como figura destacada de la música clásica y un referente para generaciones de cantantes que lo han seguido.

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