Quizquiz
| Nombre completo | Quizquiz |
|---|---|
| Descripción | General |
| Fecha de nacimiento | 01-01-1500 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 01-01-1535 |
| Nacionalidad | Imperio incaico |
| Idiomas | español |
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Quisquis (también conocido como Quizquiz) es recordado como uno de los grandes generales del ejército incaico. Su vida transcurre en un periodo de transformations violentas: fue partícipe de las campañas del norte, acompañó a Huayna Cápac y Atahualpa, y se convirtió en figura clave durante la turbulenta guerra civil que llevó a la conquista española. Su accionar, en compañía de figuras como Chalcuchímac y Rumiñahui, marcó la resistencia inca frente a fuerzas foráneas en la primera fase de la caída del imperio.
Quisquis (también conocido como Quizquiz) es recordado como uno de los grandes generales del ejército incaico. Su vida transcurre en un periodo de transformations violentas: fue partícipe de las campañas del norte, acompañó a Huayna Cápac y Atahualpa, y se convirtió en figura clave durante la turbulenta guerra civil que llevó a la conquista española. Su accionar, en compañía de figuras como Chalcuchímac y Rumiñahui, marcó la resistencia inca frente a fuerzas foráneas en la primera fase de la caída del imperio.
Origen
Los relatos de los cronistas que entrevistaron a testigos de la época —entre ellos Garcilaso de la Vega, Agustín de Zárate y Francisco López de Gómara— ofrecen una visión detallada de su trayectoria. Su nombre en lengua quechua se interpreta como “langosta”, una designación que se dice surgió por el sonido que evocaba para ahuyentar a sus adversarios. Este origen etimológico quedó asociado a su figura por las crónicas que lo presentan como un líder implacable y audaz.
Biografía
Triunfos militares
Sus primeros años en el campo bélico se forjaron bajo el mando de Huayna Cápac, en campañas que buscaron asegurar las fronteras del extremo norte del dominio incaico. En esas operaciones mostró dotes superiores para la táctica y la disciplina, lo que le valió el ascenso a la jerarquía de general. A la muerte del Sapa Inca, tomó contacto directo con Atahualpa y se hizo cargo de las fuerzas que operaban desde Quito, oponiéndose a las tropas leales a Huáscar.
Durante la prolongada guerra civil, se alineó con Chalcuchímac y lideró maniobras contra las huascaristas. Su mayor triunfo llegó en la batalla de Quipaipán, donde logró doblegar a las fuerzas de Huáscar y capturar a su rival. Fuentes como la Suma y narración de losIncas mencionan que en ese periodo comandó un contingente considerable que superó en número a las tropas de Huáscar. En la propia toma de Cuzco, los ejércitos que acudían de las provincias del norte, compuestos por pastos, caranquis y cayambes, extraían la momia de Tupac Yupanqui y la quemaban en la plaza central, un gesto que generó tensiones entre las distintas comunidades y acrecentó la desunión dentro del imperio.
Consolidada la posición de Atahualpa en la región del Cuzco, recibió la noticia de la caída de Cajamarca y de la captura del señor inca en 1532. Decidió permanecer en la capital para completar la labor emprendida y envió a Chalcuchímac, con un ejército, para apoyar al prisionero, quedando a la espera de instrucciones que evitaran poner en peligro la seguridad del Inca cautivo.
Encuentro con los españoles
Quizquiz se encontraba en Cuzco cuando llegaron los conquistadores. Mantenerse en la capital fue su decisión, mientras Chalcuchímac se dirigía a Cajamarca para reunirse con los invasores que ya habían tomado a Atahualpa como rehén. Al confirmarse la captura de su aliado, el general atahualpista decidió atrincherarse en la ciudad para detener el avance hispano.
En la etapa de cobro del rescate, Atahualpa logró convencer a Francisco Pizarro para enviar tres intrépidos soldados a la capital con la misión de coordinar la recolección del oro. Los representantes españoles —Martín Bueno, Pedro Martín de Moguer y Pedro de Zárate— fueron recibidos por Quizquiz con una cortesía que no denotaba su mala conducta, aunque sabían que sus actos eran provocativos. Su presencia en el Tahuantinsuyo fue interpretada como una prueba de la compleja relación entre los españoles y el palacio incaico.
Combate contra los españoles
Con la muerte de Atahualpa en 1533, quedó claro que la autoridad suprema del imperio debía estar representada por un Inca único. Pizarro, por su parte, parecía apuntar a la misma solución: un heredero del linaje de Huayna Cápac. En ese contexto, Quizquiz aspiró a proponer a Paullu Inca como candidato, o bien a sostener a Túpac Hualpa como figura central, mientras las tropas hispanas se encaminaron hacia la retaguardia del territorio para recuperar Quito.
La operación española dejó a la capital expuesta y obligó a las filas atahualpistas a retirarse hacia la periferia. Los españoles ocuparon tres puntos estratégicos en el corazón del Tahuantinsuyo, y Quizquiz ordenó un avance buscando la confrontación directa con la guarnición que custodiaba Quito. En su marcha, la lluvia convirtió los ríos en torrentes, y la retirada de las fuerzas enemigas se facilitó al derribar puentes que cortaban las rutas de abastecimiento.
Aun con varios éxitos incipientes frente a destacamentos de Hernando de Soto, las fuerzas de Quizquiz terminaron cediendo terreno ante la maquinaria bélica de los españoles. Hubo reacomodos en las filas, y el jefe se vio obligado a refugiarse en las sierras de Paruro, donde reagrupó a sus hombres para volver a la carga. Sin embargo, la coalición de Pizarro y Manco Inca resultó ser superior.
Sin rendirse, Quizquiz continuó su retirada hacia el norte, buscando apud Quito, y se enfrentó a un nuevo choque en Jauja. Allí, Gabriel de Rojas y Córdoba, al mando de una indulgente columna de cuarenta españoles y miles de aliados, ofreció una resistencia feroz que obligó a nuestro general a retroceder a Huánuco Pampa. La campaña, ya medida por el cansancio y las pérdidas, dejó a Quizquiz con la decisión de intentar una nueva fase de la lucha.
Las noticias que llegaban desde las fronteras nortinas mostraban a una población que guardaba rencores hacia Cuzco y que esperaba la llegada de los “libertadores” para terminar con la dominación inca. Con una marcha extraordinaria, organizada a través de rutas difíciles, consiguió atravesar tierras peligrosas y reunir a miles de hombres en un intento por reunir fuerzas suficientes para una gran ofensiva más allá de Quito, donde esperaba hallar apoyos y alianzas que pudieran revertir el curso de la guerra.
Últimas batallas
Cuando alcanzó Quito para organizar una defensa firme, se topó con la presencia de cuerpos españoles que ya habían llegado desde San Miguel, comandados por Sebastián de Belalcázar. En la frescura de la confrontación, se sumaron las columnas de Diego de Almagro y Pedro de Alvarado, que venían desde distintas direcciones y que reforzaban el duelo entre españoles y fuerzas leales a Atahualpa. Quizquiz consiguió deshacer la confluencia entre Almagro y Alvarado, pero la ofensiva de Alvarado se impuso y logró capturar a Socta Urco, capitán de la vanguardia.
Muerte
Con la derrota en la campaña norteña, Quizquiz y Huayna Palcón se retiraron hacia la selva para estudiar una estrategia de guerrillas que permitiera reconquistar parte del territorio perdido. Huayna Palcón, sin embargo, parecía abogar por una posible negociación con los españoles. En la discusión abierta que siguió, Huayna Palcón asestó una estocada fatal con una lanza, dejando a Quizquiz muerto a orillas de Quito. Las crónicas señalan que su fallecimiento ocurrió en un poblado llamado Tiamcambe, cuando sus propios partidarios buscaban la paz y él insistía en seguir la lucha. Así terminó la vida de uno de los líderes más ambiciosos y estudiados de la época, cuya memoria quedó vinculada a la resistencia y a la tragedia de la caída del mundo incaico.