Vida Icónica VIDAICÓNICA

Rafael Cansinos Assens

Nombre completo Rafael Cansinos Assens
Nombre nativo Rafael Cansinos Assens
Descripción Escritor español
Fecha de nacimiento 24-11-1882
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 06-07-1964
Nacionalidad España
Ocupaciones lingüista, poeta, traductor, escritor, crítico literario, novelista, hebraísta, German–Spanish translator
Géneros poesía
Idiomas español, francés, alemán, hebreo, ruso, italiano, árabe
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Rafael Cansinos Assens nació en Sevilla el 24 de noviembre de 1882 y dejó de existir en Madrid el 6 de julio de 1964. A lo largo de su vida desarrolló múltiples facetas: fue novelista, poeta, ensayista, crítico literario, hebraísta y traductor de amplia trayectoria. Vinculado de manera general al modernismo, dejó una huella decisiva al impulsar el movimiento ultraísta y actuar como faro para las generaciones que siguieron, especialmente en la constelación de la vanguardia hispana.

Rafael Cansinos Assens — Imagen principal

Rafael Cansinos Assens nació en Sevilla el 24 de noviembre de 1882 y dejó de existir en Madrid el 6 de julio de 1964. A lo largo de su vida desarrolló múltiples facetas: fue novelista, poeta, ensayista, crítico literario, hebraísta y traductor de amplia trayectoria. Vinculado de manera general al modernismo, dejó una huella decisiva al impulsar el movimiento ultraísta y actuar como faro para las generaciones que siguieron, especialmente en la constelación de la vanguardia hispana.

Biografía

En su infancia se forjó una identidad marcada por el origen andaluz y un destino que la vida madrileña iría sellando. A los quince años, tras el fallecimiento de su padre, la familia se traslada a la capital, donde las circunstancias económicas se vuelven un reto constante y la ciudad se convierte en escenario de su aprendizaje y de su impulso literario.

La educación que recibió fue profundamente cristiana, sostenida por su madre, una mujer de fe católica, y por las hermanas mayores, que terminaron abrazando la vida religiosa. Del otro costado de la casa, la línea paterna, Cansino, dejó en su memoria rastros ambiguos, ya que la historia familiar oscilaba entre lo teatral y lo discreto, con menciones de figuras conocidas del mundo escénico que, según la tradición familiar, conviven en el relato de sus antepasados.

Hacia la segunda década del siglo XX, el joven Cansinos volvió consciente de una raíz sefardí que anidaba en su apellido. Este descubrimiento lo llevó a rastrear la genealogía y a reconocer un linaje marcado por la expulsión de los judíos de España en 1492, un hecho que, lejos de aislarlo, lo impulsó a asumir una identidad judía que lo acompañaría con dificultades y decisiones a lo largo de toda su existencia.

Sus primeros pasos en el mundo de la creación comenzaron a asomar con un cuento publicado alrededor de 1898 en la revista El Arte, y pronto presentó colaboraciones en Vida Nueva, Revista Latina y Renacimiento, además de contribuir para El País. Un pariente le presentó a redactores de El Motín; sin embargo, el ambiente periodístico conservador de entonces contrastaba con su creciente pertenencia a la nueva sensibilidad literaria.

En 1901 un contacto con Pedro González-Blanco le abrió la puerta al modernismo, y pronto entabló amistad con Francisco Villaespesa, con quien compartió caminatas y tertulias que reunían a jóvenes innovadores en Madrid. A partir de entonces, Cansinos participó con regularidad en publicaciones como Helios (1903), Revista Latina y Renacimiento (1907). En ese periodo protagonizó una campaña filosefardí junto a distintos autores y políticos, con el objetivo de rescatar la memoria judía de España y en ese marco escribió salmos y frecuentó las tertulias del ambiente intelectual de la ciudad.

En 1905 quedó constancia de un importante manuscrito de juventud titulado Memorias incompletas, de 172 hojas, una obra que inició un camino literario esencial para su formación. Su importancia fue reconocida en el tiempo, y en 2014 la Fundación-Archivo Rafael Cansinos Assens denunciaba la pérdida de ese legado.

Con el estreno de El candelabro de los siete brazos (salmos), en 1914, inició una etapa de reconocible identidad creacionista dentro del modernismo hispano, y al mismo tiempo lideró la tertulia del Café Colonial, puente entre la tradición y la vanguardia. Con Vicente Huidobro compartió la vocación de la poesía creadora, y junto a otros innovadores creó el movimiento ultraísta. En los años siguientes, Cervantes y Grecia publicaron manifiestos que sintetizaban esa nueva dirección, y la revista Ultra, entre 1921 y 1922, dio a conocer el proyecto Ultra. En 1919 abandonó el periodismo para abrazar por completo la vida literaria, dirigiendo la revista Cervantes y aportando en Grecia, Ultra y Tableros, además de mantener vínculos con Guillermo de Torre, Adriano del Valle, Xavier Bóveda y, entre otros, Jorge Luis Borges.

La etapa editorial y crítica consolidó su figura como crítico ácido en revistas como La Correspondencia de España y La Libertad, en la que participó desde 1925 y hasta la Guerra Civil. Sus ensayos de crítica literaria, entre los que destacan Poetas y prosistas del novecientos y Los temas literarios y su interpretación, junto con los cuatro volúmenes de La nueva literatura, marcaron su posición en el panorama crítico de la época.

Durante la Guerra Civil su diario, redactado mayoritariamente en inglés y también en francés, alemán y árabe aljamiado, dio cuenta de una experiencia que enfrentó a la realidad de su voz literaria con la violencia del conflicto. Los diarios, que permanecen en gran parte inéditos, se asociaron a la obra de La novela de un literato, que abarca el inicio de la contienda. Al terminar la guerra, el régimen franquista lo depuró y le retiró el carné de prensa debido a su identidad y opciones, lo que lo empujó a un prolongado exilio interior y a dedicar casi todo su esfuerzo a la traducción para Editorial Aguilar.

En esa década y la siguiente, su firma fue la de baluartes de la traducción: acercó a los lectores las obras completas de Dostoievski, Schiller, Goethe, Balzac y Andréyev, además de editar biografías y estudios extensos sobre los autores. Entre sus logros, destacó la primera traducción directa al español de Las mil y una noches en tres volúmenes, en una edición bíblica de gran envergadura, acompañada de prólogos que trazaban la vida de los autores y la historia de sus traducciones. En los años cincuenta llegó Mahoma y el Corán, una biografía-ensayo y una edición fiel del Corán, que Aguilar publicó repetidamente hasta la década de 1960, y que hoy la fundación que lleva su nombre coordina su difusión. También realizó una Antología de poetas persas.

Con la desaparición de la comunidad judía en España tras la Guerra Civil, su relación con el judaísmo y sus publicaciones trasladaron su actividad a la Hebraica de Buenos Aires y a la impronta de su amigo César Tiempo. En esa época también escribió un ensayo sobre el antisemitismo, Soñadores del galut, conservado en una biblioteca nacional argentina, y la novela La novela de un literato, que se extendió entre 1982 y 1995 en una colección de diarios y memorias aún inédita y custodiada en la Fundación-Archivo Rafael Cansinos Assens. En 2002 la fundación publicó su novela póstuma Bohemia, mientras que otros títulos vieron la luz en 2006. En 2010 ingresó en el patronato de la Fundación el Ayuntamiento de Sevilla.

La vida madrileña de posguerra fue, en gran medida, nocturna: dormía a la mitad del día y comenzaba su trabajo al anochecer. El asesinato de su compañera de entonces, Josefina Megías Casado, en 1946, y la pérdida de su hermana Pilar en 1949 fueron golpes que reforzaron su dependencia de Braulia Galán, quien en 1950 se convirtió en su esposa y lo acompañó hasta el final. En 1958 nacía su hijo Rafael Manuel, que lidera en la actualidad la fundación que honra su memoria. Su viuda conservó un archivo de más de sesenta mil documentos, considerado una pieza central de la Edad de Plata de las letras españolas. Su biblioteca, junto a la de Juan Ramón Jiménez, se resguarda en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Puerto Rico.

Poco antes de su muerte culminó la traducción de las Obras completas de Balzac. Fue miembro correspondiente de la Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Academia Goethiana de São Paulo. En 1925 la Real Academia Española le concedió el premio Chirel y, al año siguiente, recibió las Palmas Académicas francesas.

Hoy, una calle de Sevilla lleva su nombre como homenaje a su trayectoria literaria y su compromiso con la cultura de la ciudad.

Sus traducciones

La labor traductora de Cansinos Assens abarcó etapas tempranas y un desarrollo sostenido que lo convirtió en un referente de la traducción literaria en español. A partir de 1914 se dio a conocer como traductor para diversas editoriales, entre ellas América, Renacimiento, Calleja, Fe, Mundo Latino, Hernando y La España Moderna, abarcando autores como Nordau, Dumas hijo, una antología del Talmud, Gorki, Pirandello, Maquiavelo, Claudio Flavio, Lombroso y Emerson.

Su primer encargo decantó hacia una publicación de referencia cuando llevó al español la obra de Pierre Benoît, La Atlántida, y, en esa misma década, estableció una colaboración reiterada con una editorial importante, traduciendo de forma directa y cotejando con ediciones extranjeras las obras completas de Goethe, Dostoievski y Balzac, además de seleccionar piezas de Schiller, Turguénev y Andréyev. Por otro lado, realizó para Aguilar las primeras versiones directas de Las mil y una noches y del Corán, ambas acompañadas de prólogos extensos que llevaban a cabo un riguroso estudio biográfico y textual. Muchas de estas traducciones se conservan en la actualidad y continúan siendo objeto de revisión por la Fundación que lleva su nombre.

El dominio de varios idiomas fue una constante en su labor: además del inglés, francés y alemán, manejaba el ruso y el árabe, y poseía conocimientos de hebreo, latín y griego clásico. En su tiempo se lo describió como un escritor español verdaderamente extraterritorial, capaz de atravesar barreras lingüísticas y culturales para acercar al lector las grandezas de la literatura universal.

Andalucía en su literatura

La aportación de Cansinos Assens a la literatura andaluza es inseparable de su condición de viajero entre tradiciones y lenguas. En su itinerario literario, Andalucía aparece no solo como lugar de origen, sino como marco de referencia para la interpretación de textos antiguos y modernos, y para el encuentro entre lo popular y lo erudito. Su mirada, crítica y afectiva a la vez, manifestó un vínculo profundo con la identidad andaluza, que se debate entre la memoria histórica y la modernidad de los tiempos en que vivió. A través de sus traducciones, ensayos y diarios se percibe una Andalucía abierta al mundo, capaz de dialogar con las tradiciones sefardíes, la cultura hebrea y las corrientes europeas que, por su origen, dialogan con la identidad de un autor que supo mirar más allá de las fronteras.

  • Obras destacadas: El candelabro de los siete brazos,Memorias incompletas ( Manuscrito), Balzac: Obras completas (traducción), Las mil y una noches (tres volúmenes, edición directa), Mahoma y el Corán (biografía y estudio).
  • Reconocimientos: premio Chirel de la Real Academia Española, Palmas Académicas francesas, correspondencia con academias de Sevilla y São Paulo, y una calle que lleva su nombre en Sevilla.
  • Legado: un archivo personal de más de sesenta mil documentos conservado por su viuda, y una biblioteca que comparte lugar con la de Juan Ramón Jiménez en la Universidad de Puerto Rico.

Imágenes de Rafael Cansinos Assens