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Raimon Casellas

Nombre completo Raimon Casellas
Descripción Autor español
Fecha de nacimiento 07-01-1855
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 02-11-1910
Nacionalidad España
Ocupaciones historiador del arte, historiador, crítico de arte, escritor
Grupos Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge
Idiomas español, catalán
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Raimon Casellas Dou nació en la ciudad de Barcelona en 1855 y su vida, casi una crónica de la transición entre el siglo XIX y el XX, estuvo dedicada a la crítica de arte, a la narrativa y al periodismo. Su mirada tensaba la realidad estética de su tiempo, buscando abrir paso a expresiones modernas y cuestionando lo conservador. A lo largo de su trayectoria dejó un legado que conectó la pluma con la plástica y que definió, para varias generaciones, la sensibilidad modernista en Cataluña.

Raimon Casellas — Imagen principal

Raimon Casellas Dou nació en la ciudad de Barcelona en 1855 y su vida, casi una crónica de la transición entre el siglo XIX y el XX, estuvo dedicada a la crítica de arte, a la narrativa y al periodismo. Su mirada tensaba la realidad estética de su tiempo, buscando abrir paso a expresiones modernas y cuestionando lo conservador. A lo largo de su trayectoria dejó un legado que conectó la pluma con la plástica y que definió, para varias generaciones, la sensibilidad modernista en Cataluña.

Trayectoria

La infancia de Casellas estuvo marcada por la ausencia temprana de su padre y, poco después, por la muerte de la madre y del abuelo. Con apenas diecisiete años se convirtió en heredero universal de la familia y, al no poder compaginarlo con sus estudios, dejó la formación académica para hacerse cargo del negocio familiar: una tienda de tintorería. En medio de una Barcelona en pleno cambio estratégico, estas circunstancias forjaron una personalidad que más tarde buscaría en el arte un lenguaje propio y contundente.

En 1884 contrajo matrimonio con Rafaela Escobar Manrique, procedente de Murcia, y su vida afectiva se integró a un contexto de deseo por ampliar horizontes culturales. La unión con Rafaela no sólo consolidó un proyecto personal, sino que le ofreció un refugio para sostenerse ante un entorno profesional cada vez más exigente y competitivo. Desde ese episodio, Casellas concentraría su energía en el trabajo crítico y literario, sin abandonar la dirección de su propio destino.

Sus primeros versos se gestaron en español, consecuencia de la participación en tertulias donde esa lengua dominaba la conversación. En 1887 ingresó en el Ateneo de Barcelona, una institución que le ofreció un escenario para discutir ideas y acercarse a un público lector. En marzo de 1891 inició una labor crítica estable en la revista L'Avenç, donde su estilo rompía con lo establecido y mostraba una actitud audaz frente a las tradiciones literarias y artísticas. Poco después, el 17 de marzo de 1892, publicó su primera crítica en La Vanguardia y abandonó L'Avenç, comenzando una década de intensa colaboración con ese diario que definió gran parte de su influencia.

A partir de 1893 Casellas incrementó sus publicaciones en La Vanguardia, consolidando su reputación de crítico desafiante y perspicaz. Sus colegas, entre ellos el José Yxart y Joan Sardà i Lloret, se encargaron de reconocer la seriedad y el alcance de su pensamiento crítico. En paralelo, su vínculo con la Junta de Museos de Arte de Barcelona desde 1892 lo llevó a involucrarse en proyectos de recuperación y catalogación del patrimonio medieval catalán, un esfuerzo que completó al liquidar el negocio familiar en 1893 para dedicarse plenamente al arte y la escritura.

Un viaje a París en 1893, acompañado por Santiago Rusiñol y Ramón Casas, marcó un antes y un después: esa experiencia le abrió los ojos a las corrientes vanguardistas y consolidó su autoridad como uno de los críticos más influyentes de Catalunya. Su tesis consistía en oponer resistencia a la pintura de historia, al costumbrismo y a lo académico, que él decía carecer de emoción suficiente. En su lugar abogó por la vitalidad del impresionismo y del luminismo, y difundió conceptos como el prerrafaelismo y el parnasianismo en el marco catalán, ampliando así el radar de los lectores hacia ideas europeas emergentes.

En 1899 Casellas enfocó gran parte de su labor en la creación de su única novela, Els sots feréstechs, un trabajo que muchos críticos señalan como la primera novela modernista de la literatura catalana. Aunque el género parecía poco propicio para expresar la intensidad subjetiva del modernismo, su apuesta editorial y estética marcó un hito. Dos años después, aceptó la invitación de Enric Prat de la Riba para incorporarse a La Veu de Catalunya, diario vinculado a la Liga Regionalista, lo que dio a su obra un eco político y periodístico que potenció su presencia pública. La novela encontró su lugar en la propia revista y, ya como volumen editorial en 1901, abrió paso a su ciclo narrativo posterior: Les multituds (1906) y Llibre d'històries (1909).

La vida de Casellas estuvo marcada por la confrontación entre renovación y tradición, un pulso que se intensificó durante los años de la Semana Trágica. En 1909, una patrulla del somatén confundió a Casellas con un objeto de ataque, lo que terminó por dejarle una marca emocional profunda. Además de ese episodio, las disputas políticas con Enric Prat de la Riba y la percepción de una generación más joven que reclamaba el protagonismo profesional le llevaron a atravesar una grave crisis. El pesar, las diferencias y la sensación de obsolescencia lo condujeron a un desenlace trágico: el 2 de noviembre de 1910, a la altura de San Juan de las Abadesas, decidió terminar con su vida al arrojarse ante un tren, en una tarde que quedaría grabada en la memoria de la cultura catalana.

Tras su muerte, la obra crítica de Casellas continuó resonando; muchas de sus palabras sobre estética y arte se recogieron póstumamente en volúmenes como Etapes estètiques, publicados en 1916 y 1918. Sus escritos mantuvieron su función formativa: sirvieron de espejo para las generaciones de jóvenes modernistas, como Santiago Rusiñol o Ramón Casas, y lograron reducir la influencia dominante de las corrientes académicas en la pintura y en la crítica de su tiempo.

Obras

Narrativa

  • Corrida de caballo (1901)
  • Les multituds (1906)
  • Llibre d'històries (1909)

Ensayo

  • El dibuixant païsista Lluís Rigalt (1900)
  • Etapes estètiques I (1916)
  • Etapes estètiques II (1918)

Imágenes de Raimon Casellas