Raúl Alberto Lastiri
| Nombre completo | Raúl Alberto Lastiri |
|---|---|
| Nombre nativo | Raúl Alberto Lastiri |
| Descripción | Presidente interino de Argentina |
| Fecha de nacimiento | 11-09-1916 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 11-12-1978 |
| Nacionalidad | Argentina |
| Ocupaciones | político |
| Grupos | Dolce vita |
| Idiomas | español |
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.
Raúl Alberto Lastiri nace en la gran Buenos Aires, en un entorno popular y trabajoso, y desde joven despliega una trayectoria que lo aproximó a los resortes del poder. Su vida pública se extiende entre cargos administrativos, funciones diplomáticas y alianzas políticas que culminan en un episodio de alta relevancia durante el proceso del tercer peronismo. Su figura, marcada por la cercanía a figuras clave del movimiento y por su papel en momentos de crisis, dejó una estela de controversias y decisiones difíciles de medir en su tiempo.
Raúl Alberto Lastiri nace en la gran Buenos Aires, en un entorno popular y trabajoso, y desde joven despliega una trayectoria que lo aproximó a los resortes del poder. Su vida pública se extiende entre cargos administrativos, funciones diplomáticas y alianzas políticas que culminan en un episodio de alta relevancia durante el proceso del tercer peronismo. Su figura, marcada por la cercanía a figuras clave del movimiento y por su papel en momentos de crisis, dejó una estela de controversias y decisiones difíciles de medir en su tiempo.
Biografía
Procedente del barrio de Parque Patricios, Lastiri fue hijo de José María Lastiri y María Ferrari. Su primera etapa profesional transcurrió en la empresa petrolera estatal, donde ingreso como empleado y forjó contactos que luego serían decisivos para su trayectoria. En el marco de una dictadura, ocupó una plaza como secretario privado del director general de Radiodifusión, lo que le permitió acercarse al mundo de los medios de comunicación y a personalidades del periodismo y las artes, con derivas que, años después, él mismo relató con matices sobre su intervención en la transmisión de acontecimientos como el 17 de octubre.
En 1943 contrajo matrimonio con Amelia Concepción Martino Posterivo, con quien procreó tres hijos: Raúl Oscar, María Victoria y María Viviana Lastiri Martino. La pareja atravesó su crisis a principios de los años setenta, con la separación como señal de un cambiado en las circunstancias personales de Lastiri, que convivían con un escenario político en ebullición y reacomodos familiares.
Cuando Juan Domingo Perón asumió la Presidencia, Lastiri pasó a ocupar puestos de confianza dentro de la estructura estatal de comunicaciones. Se desempeñó como secretario privado del Administrador Nacional de Correos y Telégrafos y, desde 1949, del ministro de Comunicaciones, Oscar Nicolini. En ese período formó parte del consejo directivo de la Mutualidad de Previsión Social de la cartera hasta 1951, fortaleciendo una red de vínculos que luego se transformaría en base de su influencia.
Su labor en el Servicio Exterior de la Nación lo llevó a representar al país ante Estados Unidos, Paraguay y Chile. En Chile, entre mayo y septiembre de 1955, con rango de secretario de embajada, ejerció como cónsul en Santiago de Chile, una etapa que le permitió ampliar horizontes y consolidar relaciones en el ámbito diplomático de la región.
La caída de Perón, tras la Revolución Libertadora, lo sorprendió en territorio nacional y terminó con un periodo de detención de un mes en la Penitenciaría de la avenida Las Heras, en la capital. A partir de ese momento transitó nuevos roles: fue colaborador de la Revista Jurídica “La Ley”, vinculada a Jerónimo Remorino, y luego se dedicó a la actividad en la industria de la construcción, diversificando su experiencia profesional y su red de contactos.
En su círculo de afinidades surgieron lazos con actores que proponían el retorno del peronismo al poder. Entre ellos emergió José López Rega, figura central del entorno de Perón y de la futura alianza con la logia ANAEL, así como su hija Norma López Rega, 30 años menor que él. Este vínculo terminó por situarlo en el centro de la estrategia política del momento y le dio acceso al núcleo de confianza del exiliado líder en distintas fases del retorno a la actividad pública.
La relación con López Rega le llevó a integrarse al mundo periodístico-político de la revista Las Bases, en la que Lastiri ocupó tareas de cobro de avisos y Norma López Rega asumió funciones editoriales y políticas. En ese entorno se consolidó como pareja de Norma, lo que le abrieron puertas para convertirse en asesor cercano de Perón en el exilio. En su tiempo de Madrid, cuando el exilio organizaba gestiones, Lastiri fungió como asistente de Perón, asumiendo tareas de coordinación de comunicaciones por télex y manteniendo contacto con dirigentes peronistas.
Con el retorno a la vida electoral, López Rega impulsó su nombre para la lista de Diputados Nacionales dentro del Frejuli, y tras la victoria de esa alianza fue elegido presidente de la Cámara de Diputados. Su mandato en ese cargo se extendió hasta la renuncia conjunta de Héctor Cámpora y del vicepresidente Vicente Solano Lima, momento en el que su trayectoria dio un giro decisivo hacia un papel mucho más destacado dentro del movimiento. En el ámbito de las denuncias, a Lastiri se le atribuyeron vínculos con la logia masónica P2, señalamientos que se citan en diversas crónicas de la época y que han sido objeto de debates históricos.
Presidencia interina
Llegada al poder
La controversia política de aquel entonces llevó a que José López Rega indujera una maniobra para modificar la línea de sucesión presidencial. Con la influencia del ministro de Bienestar Social y una decisión discutible sobre el encargo de una misión a Argelia, el presidente provisional del Senado, Alejandro Díaz Bialet, fue apartándolo de la jugada bajo un pretexto de ocupación, y, en paralelo, Lastiri, por ser titular de la Cámara de Diputados, quedó en posición de asumir de forma provisional la Presidencia. Este acto le dio la facultad para convocar a nuevas elecciones y encauzar el proceso que terminó entregando el poder a Juan Domingo Perón para un tercer mandato.
En ese tramo, Lastiri ejerció la función de puente entre las estructuras de poder y las corrientes que defendían un retorno institucional a Iberoamérica, manteniendo a la vez una mirada pragmática hacia las tensiones que despertaba la situación en el país. Su intervención fue la antesala de una fase de gobernabilidad improvisada, en la que se buscó consolidar un liderazgo capaz de atravesar la crisis y de generar un marco electoral que rehiciera la legitimidad del movimiento.
Gestión presidencial
Durante el breve periodo que Lastiri ostentó la investidura, la orientación política del gobierno peronista transitó hacia posiciones de mayor énfasis en la derecha del espectro, en un contexto marcado por las presiones internas y por el desafío de contener la acción de grupos armados. En un episodio significativo, tras un asalto del Ejército Revolucionario del Pueblo al área de Sanidad en la capital, Lastiri decretó la ilegalización de esa organización, que pasó a denominarse en la nomenclatura de la época como ODI, en un marco en el que el propio Perón aún no había logrado consolidar su liderazgo de forma plena, pese a haber obtenido la victoria electoral de septiembre de 1973.
En el gabinete de entonces, Alberto Juan Vignes relevó a Juan Carlos Puig en la Cancillería, mientras que el cargo de Interior fue ocupado por Benito Llambí tras la salida de Esteban Righi, un cambio que respondió en parte a las tensiones entre montoneros y sectores conservadores dentro del propio movimiento. Aunque el país buscaba una dirección política nueva, la orientación exterior siguió teniendo un sesgo tercermundista, con medidas que pretendían mantener lazos con naciones del Sur global y apoyar una economía que priorizaba la intervención estatal en áreas estratégicas.
En agosto de 1973, Argentina otorgó a Cuba un préstamo de gran magnitud para financiar maquinaria y vehículos, un gesto que subrayó su perfil de país aliado de enfoques socialistas en el marco de la cooperación Sur-Sur. El ministro de Economía, José Ber Gelbard, continuó promoviendo políticas de nacionalización de depósitos y anunció un Plan Trienal orientado al desarrollo estructural, un programa que ofrecía una proyección de crecimiento y consolidación de la economía.
El 10 de agosto de 1973, con motivo de la conmemoración de la Fuerza Aérea Argentina, el grupo de autoridades, entre las que se hallaban el Presidente y su entorno, viajó a la Base Marambio en la Antártida. Allí se destacó la presencia de la esposa de Lastiri, Norma López Rega, junto a Isabel Perón, ministros, jefes de las fuerzas armadas y legisladores, en una muestra de la visión de soberanía y apoyo institucional al régimen, según los registros de la época. En paralelo, Lastiri suspendió las políticas de amnistía que ya había impulsado Cámpora, en un gesto que reflejaba la complejidad de la coyuntura y la intención de endurecer la seguridad interna.
En septiembre de 1973, se produjo un hecho de alto impacto cuando el secretario general de la Confederación General del Trabajo, José Ignacio Rucci, fue asesinado. Inicialmente se negó la autoría, pero se confirmó posteriormente la implicación de sectores vinculados a Montoneros. En ese mismo mes, el ERP intensificó sus acciones, y el régimen argentino utilizó la coyuntura para justificar medidas de control y la clausura de periódicos, como parte de la estrategia de seguridad y contención de la subversión.
Durante su gestión, se anunció la planificación de un Plan Trienal para el periodo 1974-1976, que describía la trayectoria de Lastiri en la función pública y en la actividad privada. Diversas crónicas, como las de La Nación, lo describían como una figura “equilibrada” y “mesurada” dentro de un marco político complejo, en el que se buscaba la estabilidad frente a la turbulencia social y las tensiones internas del movimiento.
Pospresidencia
Tras ceder el mando a Perón, Lastiri regresó a la Presidencia de la Cámara de Diputados y continuó su influencia en el engranaje del gobierno. En mayo de 1974 viajó a la Unión Soviética en una misión económica y política en la que participó junto a Ítalo Luder y José Ber Gelbard, una experiencia que reforzó su imagen de artífice de una agenda de cooperación internacional y de equilibrio entre la realidad interna y las alianzas estratégicas. A mediados de 1975 decidió apartarse de diversas responsabilidades orgánicas del peronismo, cuando presentó su renuncia a la vicepresidencia del Partido Justicialista.
En 1976, Lastiri concedió una entrevista a la revista Gente en la que mostró detalles de su vida privada, su casa, las corbatas y la cama de lujo que poseía, un retrato que contrastaba con la grave crisis que atravesaba el país y que generó una crítica considerable. Este gesto fue interpretado como una señal de distanciamiento respecto a la realidad social que afectaba a miles de argentinos y desató polémicas sobre su percepción del poder y la ostentación en tiempos de tensiones profundas.
Después del golpe militar de 1976, Lastiri fue detenido por las fuerzas castrenses y su caída culminó con su muerte, ocurrida en prisión en 1978, tras padecer un linfoma. Su muerte cerró un capítulo controvertido de la historia argentina, en el que su figura fue objeto de debate sobre su responsabilidad en la dinámica política que precedió a una de las etapas más oscuras del país.