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Ricardo Gutiérrez Abascal

Nombre completo Ricardo Gutiérrez Abascal
Descripción Crítico de arte español
Fecha de nacimiento 30-11-1882
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 01-01-1963
Nacionalidad España
Ocupaciones crítico de arte, escritor
Idiomas español
EsposasPilar de Zubiaurre
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Ricardo Gutiérrez Abascal, figura destacada de la cultura española del siglo XX, ejerció como crítico de arte, historiador y museólogo bajo el alias Juan de la Encina. Nacido a inicios de la década de 1880 en Bilbao y fallecido en la capital mexicana en 1963, su trayectoria ofreció una mirada plural sobre el arte, la colección y la difusión cultural, cruzando fronteras y generando redes entre instituciones y pensadores de su tiempo. Su vida conectó la Península con el exilio, y su labor dejó una huella duradera en museos, revistas y universidades.

Ricardo Gutiérrez Abascal — Imagen principal

Ricardo Gutiérrez Abascal, figura destacada de la cultura española del siglo XX, ejerció como crítico de arte, historiador y museólogo bajo el alias Juan de la Encina. Nacido a inicios de la década de 1880 en Bilbao y fallecido en la capital mexicana en 1963, su trayectoria ofreció una mirada plural sobre el arte, la colección y la difusión cultural, cruzando fronteras y generando redes entre instituciones y pensadores de su tiempo. Su vida conectó la Península con el exilio, y su labor dejó una huella duradera en museos, revistas y universidades.

Biografía

El origen del maestro se sitúa en Bilbao, donde recibió las primeras influencias artísticas y culturales que marcarían su visión. Su formación se extendió hacia Alemania, país que aportó a su pensamiento una disciplina crítica y un enfoque metodológico que luego trasladaría a su quehacer hispano. En sus inicios periodísticos, colaboró con la revista Hermes, impulsando una mirada aguda sobre la pintura y el arte contemporáneo, y asumió la responsabilidad de participar como organizador en una gran exhibición internacional de pintura y arquitectura en la década de 1910, además de gestionar compras para el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Como periodista de arte, mantuvo una presencia constante en la prensa madrileña, escribiendo para diarios de gran circulación y estableciendo un puente entre la crítica y el público. Entre sus colaboraciones más recurrentes se cuentan publicaciones de gran renombre en la escena española, donde fue una voz influyente hasta el inicio de la década de los años treinta. En paralelo, su correspondencia con destacados críticos y filósofos de la época forma un legado documental que se conserva en instituciones culturales y bibliotecas de renombre, como la Biblioteca Nacional y otros archivos vinculados al mundo del arte.

En el terreno personal, contrajo matrimonio en 1922 con la escritora y figura de la cultura vasca Pilar de Zubiaurre, unión que estrechó lazos entre dos familias vinculadas a la escena artística y literaria de aquella época. Su esposa, hermana de pintores reconocidos, fortaleció su cercanía con las vanguardias y el milieu artístico del Norte de España, nutriendo su red de amistades y colaboraciones en torno a la creación y la crítica.

Para el año 1931 asumió la dirección del Museo de Arte Moderno de Madrid, una etapa en la que la colección se enriqueció con adquisiciones significativas y se consolidó como un eje de la modernidad en la capital. Durante su gestión, la institución integró obras de múltiples voces de la plástica española y europea, reforzando su perfil como espacio de diálogo entre tradiciones y innovaciones. Su labor en este periodo fue decisiva para situar al museo como una pieza activa del escenario cultural nacional.

Gutiérrez Abascal estuvo entre los fundadores de una influyente plataforma cultural: el 11 de febrero de 1933 nace la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, conformada por un abanico de figuras de distinta procedencia intelectual. Entre los socios más destacados figuran Gregorio Marañón, Concha Espina, Federico García Lorca, Ramón del Valle-Inclán y Antonio Machado, entre otros. Este proyecto buscó fomentar el intercambio de ideas y la comprensión entre diferentes tradiciones culturales, generando un espacio de debate y cooperación entre artistas e intelectuales de renombre.

Con la Guerra Civil y el agravamiento de la situación política, su vida dio un giro decisivo: en 1939 decidió emprender el exilio hacia México. Allí encontró nuevas oportunidades para enseñar y difundir su visión del arte. Su labor docente se convirtió en un eje central de su actividad: impartió docencia en la Escuela de Artes Plásticas, se integró a la Casa de España en México y ejerció como catedrático de Historia del Arte en una de las instituciones más prestigiosas del país, la UNAM. Su presencia dejó una impronta en estudiantes y colegas, que recordaron su rigor, su paciencia pedagógica y su capacidad para conectar conceptos históricos con prácticas visuales contemporáneas.

La vida mexicana le ofreció un escenario fértil para continuar su labor educativa y crítica. En las décadas siguientes, participó en un programa intenso de conferencias y cursos que se extendieron por varias instituciones académicas, consolidando un puente entre las tradiciones europeas y el desarrollo de la historiografía del arte en América. Su figura se convirtió en un referente para quienes buscaban comprender las complejidades de la pintura occidental, desde el siglo XVIII hasta las corrientes modernas que marcaron el siglo XX, y su aporte se distinguió por su claridad expositiva y su capacidad de contextualizar las imágenes dentro de marcos históricos amplios.

La metodología de enseñanza que desplegó en México combinó conferencias magistrales con cursos especializados, abordando temas como las teorías de los estilos, la historia de la pintura en los siglos XVIII y XIX y, de manera específica, la evolución de las técnicas y los géneros en el Renacimiento. su cooperación con varias instituciones permitió diversificar la oferta educativa: cursos en la UNAM, en el Colegio de México y en otras universidades donde impartió seminarios y talleres, siempre con un enfoque integrador que conectaba la teoría con la práctica visual y con el análisis crítico de obras bellas. En este periodo dejó constancia de su interés por hacer accesible la historia del arte a estudiantes de distintas procedencias, consolidando una didáctica que aún hoy se cita como ejemplo de investigación y docencia.

La causa de su vida estuvo, en buena medida, ligada a la difusión cultural y a la construcción de redes entre España y México. A lo largo de su estancia en México, continuó publicando ensayos y realizando estudios que ampliaron la comprensión de la historia del arte y de su influencia en la cultura hispánica. Su legado pedagógico, además, se hizo visible en programas de capacitación, seminarios y charlas que se extendieron a lo largo de varios años, contribuyendo a forjar una nueva generación de docentes y críticos dispuestos a cuestionar los enfoques establecidos y a experimentar con nuevas lecturas de la pintura y su historia.

La vida de este intelectual terminó en la Ciudad de México en 1963, donde había bendecido su vida profesional con una trayectoria que cruzó continentes y generaciones. Su muerte marcó el cierre de una etapa, pero dejó abiertas rutas de investigación y enseñanza que siguieron inspirando a jóvenes críticos y docentes en México y más allá.

Antes de su definitivo arraigo en tierras mexicanas, recibió en Barcelona una invitación del gobierno de México para trasladarse a aquel país, remitida al inicio de la década de 1940. Llegó en octubre de ese año y se incorporó a La Casa de España en México, desde donde promovió encuentros y ciclos de conferencias para ampliar la presencia cultural española. En la Universidad Nacional, su intervención se hizo notable con una serie de charlas centradas en Goya y su mundo histórico y poético, además de un curso sobre la historia de la pintura del siglo XIX. En otros centros universitarios mantuvo una agenda similar: dio clases sobre teoría de los estilos, historia de la pintura en los siglos XVIII y XIX y una visión general sobre el arte del Renacimiento, con especial atención a su contexto y su recepción en distintas culturas. En el marco de estas actividades, colaboró con El Colegio de México y llevó a cabo cursos en la Universidad de Guanajuato y en la Universidad de Guadalajara, ampliando así su impacto educativo y cultural en el país anfitrión.

Selección de obras

  • Nemesio Mogrobejo (1910).
  • El arte de Ignacio Zuloaga (1916).
  • La trama del arte vasco (1919).
  • Los Maestros del Arte Moderno (1920).
  • Julio Antonio (1920).
  • Guiard y Regoyos (1921).
  • Crítica al margen (1924).
  • Victorio Macho (1926).
  • Goya en zig-zag (1928).
  • El mundo histórico y poético de Goya (1939).
  • La nueva plástica (1940).
  • El paisajista José María Velasco (1943).
  • Domenico Greco (1944).
  • Velázquez: pintor del Rey Nuestro Señor (1944).
  • Historia de la pintura en Occidente, 6 vols. (1945-).
  • Retablo de la Pintura Moderna (1953).
  • Van Gogh. Historia de un alma en pena (1961).

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