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Robert Koldewey

Nombre completo Robert Koldewey
Nombre nativo Robert Koldewey
Descripción Arqueólogo y arquitecto alemán
Fecha de nacimiento 10-09-1855
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 04-02-1925
Nacionalidad Ducado de Brunswick, Reich alemán
Ocupaciones arqueólogo, historiador de la arquitectura, arquitecto, asiriólogo
Grupos Instituto Arqueológico Alemán
Idiomas alemán
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Robert Johann Koldewey emergió en la escena de la arqueología y la arquitectura alemana como un investigador metódico y un dibujante de ruinas. Su nombre quedó asociado a la primera fase de exploraciones sistemáticas en la antigua Babilonia, llevadas a cabo a comienzos del siglo XX en lo que hoy es parte de Irak. Sus intervenciones entre 1899 y 1914 dejaron huellas de una ciudad milenaria y fortalecieron la disciplina en su país mediante una organización institucional dedicada a su estudio. Tras su desaparición, nació una sociedad para conservar y promover sus aportes a la memoria arquitectónica.

Robert Koldewey — Imagen principal

Robert Johann Koldewey emergió en la escena de la arqueología y la arquitectura alemana como un investigador metódico y un dibujante de ruinas. Su nombre quedó asociado a la primera fase de exploraciones sistemáticas en la antigua Babilonia, llevadas a cabo a comienzos del siglo XX en lo que hoy es parte de Irak. Sus intervenciones entre 1899 y 1914 dejaron huellas de una ciudad milenaria y fortalecieron la disciplina en su país mediante una organización institucional dedicada a su estudio. Tras su desaparición, nació una sociedad para conservar y promover sus aportes a la memoria arquitectónica.

Antecedentes familiares

Sus orígenes familiares se inscriben en un contexto de servicio público y vocación de exploración. El padre, Hermann Koldeway, trabajaba en la aduana, y la madre, Doris, completaba el hogar con su apoyo. Un tío destacado, Carl Koldeway (1837-1908), llegó a ser explorador y dirigió el ámbito naval en Hamburgo, lo que marcó un ambiente de curiosidad y aventura para la futura figura central de la exploración.

La trayectoria temprana de Koldewey transcurrió en Braunschweig, donde recibió educación en un gimnasio y, en 1869, se trasladó con su familia a Altona-Hamburgo para continuar sus estudios en el Christianeum. Allí culminó el abitur en 1875, un hito que abrió las puertas a un itinerario académico multifacético y autodidacta en gran medida.

Con un historial de aprendizaje autodidacta en el campo de la arqueología clásica, Koldewey coexistía con estudios formales de arquitectura y de historia del arte en Berlín y Viena, aunque abandonó esas universidades sin obtener un título superior. En 1882 aceptó participar en la excavación de Assus, en la región de la actual Turquía, donde comenzó a asimilar métodos de excavación y la habilidad de documentar con precisión los restos antiguos.

Arqueología

Francis H. Bacon, vinculado al Instituto Arqueológico de América, introdujo a Koldewey en la disciplina durante los trabajos en Assus en 1882-1883, marcando un giro clave en su trayectoria. Posteriormente participó en campañas para el Instituto Arqueológico Alemán en yacimientos de origen griego y mesopotámico, como Lesbos (1885-1886) y Lagash (1887).

Entre 1890 y 1894 trabajó con el experto Felix von Luschan en la excavación de una ciudad helénica en Sicilia, ampliando su experiencia en contextos culturales diversos y consolidando una red de colaboraciones que impulsarían su enfoque metodológico. En estas primeras décadas, Koldewey fue forjando una visión de la arqueología orientada a la recuperación estructural y a la interpretación de contextos históricos a través de la arquitectura y la urbanística antigua.

Excavación de Babilonia

Con el respaldo de la Deutsche Orient-Gesellschaft, Koldewey asumió la dirección de las obras en Babilonia desde 1899 hasta 1914, aplicando técnicas que se percibían como vanguardia para la época. El yacimiento ya había sido señalado como sitio histórico por el británico Claudius James Rich, pero fue bajo la tutela alemana que se organizó una campaña de alcance y duración sin precedentes.

Durante quince años, más de 200 trabajadores laboraron de forma continua, lo que permitió avanzar con una cadencia prácticamente anual. En 1899, la revelación de la calle procesional central marcó un momento simbólico para el mundo moderno, que por primera vez contemplaba la escala de la ciudad. Junto a ella, emergieron los muros exteriores e interiores y las cimentaciones de la Etemenanki, un templo rodeado de misterio y, según la tradición, ligado a la famosa Torre de Babel.

En este marco, Koldewey y su equipo desenterraron también los palacios atribuidos a Nabucodonosor II, entre otros vestigios monumentales. El proyecto recibió la colaboración de especialistas como Walter Andrae, quien posteriormente elaboró maquetas para el Vorderasiatisches Museum de Berlín, una iniciativa que convirtió las excavaciones en un referente museográfico. La experiencia en Babilonia se convirtió en símbolo de la capacidad de investigación alemana y, a la vez, en un motor de comunicación pública sobre el pasado mesopotámico.

Jardines Colgantes de Babilonia

Durante las labores en la Ciudadela Sur, Koldewey localizó un sótano con catorce amplias salas que conservaban techos de piedra en intrincados arcos. Los textos antiguos mencionan que la piedra se utilizó en muy contadas zonas de la ciudad, y entre ellas se cita el muro norte de la Ciudadela del Norte y los Jardines Colgantes.

A partir de ese hallazgo, continuó la exploración y reconoció varios elementos descritos por el historiador griego Diodoro Sículo, lo que reforzó su convicción de estar frente a los jardines. Sin embargo, el tema sigue generando debate entre la comunidad científica contemporánea, que señala posibles discrepancias entre la localización hallada y la ubicación descrita por fuentes antiguas. En la lectura de las ruinas, el conjunto de salas abovedadas parecía más bien un almacén, especialmente cuando aparecieron tablillas cuneiformes con listados de provisiones y raciones.

Legado

Entre las aportaciones más destacadas se cuenta, en noviembre de 1900, la identificación de un templo dedicado a Marduk y su consorte Serpanitu, cuyo complejo recibió el nombre de Esagila y que quedó parcialmente soterrado bajo escombros hasta ser inspeccionado en 1910. En 1902 llevó a cabo una breve intervención en Borsippa, delimitando su zona sagrada y sus límites rituales, lo que permitió trazar una imagen más clara de ese culto local.

La campaña de 1913 lo condujo a la reconstitución y reconocimiento de la estructura del zigurát denominado Etemenanki, un componente central de la historia bíblica y de las interpretaciones sobre la Torre de Babel. Asimismo participó en el hallazgo de la Puerta de Ishtar en las ruinas de Babilonia y en la toma de notas que sustentaran posteriores exposiciones. Los Jardines Colgantes, ya señalados como una de las Siete Maravillas, figuran entre los logros emblemáticos de esa etapa investigativa.

A partir de 1914, Koldewey volcó su experiencia en la literatura especializada, publicando The excavations at Babylon, una crónica que compendia las vivencias y metodologías empleadas durante la empresa. Su muerte llegó en 1925, y fue velado en el cementerio del barrio berlinés de Lichterfelde, cercano a la plaza de Thuner Platz, dejando un testimonio duradero de la labor arqueológica alemana en el corazón de Mesopotamia.

Obra

  • Neandreia (1891).
  • Los templos de Babilonia y de Borsippa según los resultados de las excavaciones (1911).
  • Babilonia resucitada, resultado de las excavaciones alemanas (1914).
  • La puerta de Ishtar en Babilonia (1918).

Imágenes de Robert Koldewey