Robin George Collingwood
| Nombre completo | Robin George Collingwood |
|---|---|
| Descripción | Filósofo e historiador británico |
| Fecha de nacimiento | 22-02-1889 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 09-01-1943 |
| Nacionalidad | Reino Unido, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda |
| Ocupaciones | filósofo, historiador, arqueólogo, profesor universitario |
| Grupos | Instituto Arqueológico Alemán, Academia Británica |
| Idiomas | inglés |
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Robin George Collingwood nació en Cartmel Fell, en el condado de Lancashire, el 22 de febrero de 1889, y falleció en Coniston, Cumbria, el 9 de enero de 1943. Su labor fue la de un filósofo, historiador y arqueólogo británico cuyo pensamiento dejó una huella marcada en la filosofía de la historia y en la arqueología académica. Entre sus obras más influyentes se cuentan Los principios del arte y La idea de la historia, textos que siguen provocando debate y reflexión.
Robin George Collingwood nació en Cartmel Fell, en el condado de Lancashire, el 22 de febrero de 1889, y falleció en Coniston, Cumbria, el 9 de enero de 1943. Su labor fue la de un filósofo, historiador y arqueólogo británico cuyo pensamiento dejó una huella marcada en la filosofía de la historia y en la arqueología académica. Entre sus obras más influyentes se cuentan Los principios del arte y La idea de la historia, textos que siguen provocando debate y reflexión.
Biografía
Hijo de un académico vinculado a las artes—William Garson Collingwood, profesor de bellas artes en la universidad de Reading—y de una madre pianista, creció entre libros y partituras. Su educación formal se desarrolló en Rugby School y, posteriormente, en el University College de la Universidad de Oxford, donde mostró una aptitud notable para lenguas clásicas y filosofía. Albriciando prestigio, concluyó sus estudios con honores de primera clase en griego y latín en 1920, y obtuvo distinciones en historia antigua y filosofía en 1912.
Antes de completar su grado, fue nombrado fellow del Pembroke College de Oxford, una posición que ejerció durante quince años. Más tarde, pasó a impartir metafísica en el Magdalen College, también en Oxford, consolidando un itinerario académico que combinaría docencia y docencia especializada. Haverfield, historiador y arqueólogo célebre, lo marcó como discípulo, y Collingwood recibió allí la influencia de una generación que buscaba articular la historia con la arqueología.
Entre las influencias intelectuales que moldearon su modo de pensar figuran los idealistas italianos Benedetto Croce, Giovanni Gentile y Guido de Ruggiero, este último muy cercano a su vida. A la vez, abrazó líneas de pensamiento de grandes figuras como Georg Hegel, Immanuel Kant, Giambattista Vico, Francis Herbert Bradley y John A. Smith, sin perder la admiración por John Ruskin, maestro de su padre. Entre otros datos, se sabe que Collingwood fue el único discípulo de Haverfield que logró sobrevivir a la Primera Guerra Mundial, lo que marcó de manera profunda su trayectoria.
La salud de Collingwood atravesó varios episodios de deterioro progresivo; después de años de accidentes cerebrovasculares, su vida terminó en Coniston. Fue un anglicano practicante durante toda su existencia, y su fe formó parte de la trama personal que acompaño su labor intelectual y científica.
Filosofía de la historia
En la década de 1930 Collingwood estaba inmerso en la elaboración de dos obras centrales sobre la historia: una que describía el desarrollo de la idea de la historia y otra que ofrecía meditaciones filosóficas sobre su naturaleza. Aunque la enfermedad y el fallecimiento acortaron su proyecto, su alumno Thomas M. Knox organizó los manuscritos para su publicación en 1946 bajo el título La idea de la historia. Este libro, leído junto a La función de las leyes generales en la historia de Carl Hempel, situó a Collingwood entre las referencias más citadas de la filosofía de la historia en el mundo anglófono.
Para Collingwood, la historia pretendía ser una ciencia, entendida como cualquier sistema organizado de conocimiento. Sin embargo, diferenciaba la historia de las ciencias naturales porque sus inquietudes se orientaban hacia las dinámicas humanas y los asuntos sociales, en contraste con el mundo natural. En su marco, la historia se ocupa de la mente de las personas, de sus ideas y motivaciones, lo que llevó a su célebre aproximación metodológica: la reconstrucción contemplativa o imaginación histórica, que busca revivir procesos mentales a partir de evidencias disponibles en fuentes.
Según su visión, la comprensión histórica requiere que el investigador no se limite a describir hechos observables desde el presente, sino que intente captar lo que pasaba por la mente de actores históricos cuando se tomaban decisiones. En su ética epistemológica, la historia se entiende como un estudio de la conciencia histórica, un intento de aproximarse al pensamiento del pasado mediante una reconstrucción razonada a partir de pruebas empíricas.
Collingwood insistía en que la tarea del historiador consiste en «reconstruir» el pasado a través de un ejercicio de imaginación guiado por fuentes, de modo que pueda acercarse al pensamiento que movió a los actores históricos. En su opinión, cada pensamiento, aunque compartido por más de una persona, conserva una singularidad que debe ser respetada por la interpretación.
Con esta base, rechazó la llamada «historia de tijeras y engrudo», que consiste en desechar informaciones que contradicen la visión personal del investigador o que no se ajustan a su comprensión del mundo. En lugar de ello, afirmó que incluso datos que parecen desafiar la coherencia deben ser analizados con detenimiento para entender el contexto histórico que los originó y las razones que llevaron a expresarlos así.
Las tesis de Collingwood sobre el pensamiento histórico han generado debates extensos. Autores como William Dray, Willem van Der Dussen y Anthony Russell han examinado críticamente sus planteamientos, y también otros investigadores como Heikki Saari y Peter Johnson han aportado perspectivas contemporáneas. En conjunto, su marco teórico ha sido fundamental para el desarrollo de la filosofía de la historia en el siglo XX y sigue siendo referente en talleres académicos y debates universitarios.
Estética
En Los principios del arte Collingwood sostiene, siguiendo las ideas de Croce, que las obras artísticas deben entenderse principalmente como expresiones de emoción. Considera el arte como una función inevitable de la mente humana y la concibe como una empresa colectiva: los artistas desempeñan un papel clave en clarificar y comunicar lo que siente su comunidad. En su ensayo Expressionism in Art distingue entre la expresión y la emoción para aclarar ambigüedades del lenguaje artístico.
Desarrolla luego una postura conocida como expresivismo estético, que se distingue de otras corrientes que también se llaman expresivistas, al tiempo que se mantiene en diálogo con la tradición de Croce. Este enfoque subraya que el significado de una obra reside en la experiencia y la vida interior que la obra transmite, más que en una mera reproducción de objetos o de gestos externos.
Filosofía política
En el plano político Collingwood defendía lo que él calificaba como liberalismo en un sentido continental. En su Autobiografía confiesa haber mantenido una identidad política marcada por principios democráticos y liberales, y añade que veía en la crítica socialista una valiosa aportación para señalar las limitaciones del liberalismo económico dominante, especialmente del laissez-faire. Esta lectura interior de su posición lo llevó a sostener que la intervención crítica de corrientes socialistas había contribuido al enriquecimiento de las ideas liberales al señalar sus fallas.
Arqueología
Además de su labor filosófica, Collingwood ejerció como historiador práctico y arqueólogo de rigor. En su época fue reconocido como una autoridad en la Britania romana, y su vida transcurría entre las aulas de Oxford y las excavaciones que realizaba durante las vacaciones. Empezó trabajando en el Muro de Adriano y, desde su domicilio en Coniston, participó de manera activa en los trabajos de campo que definieron su fama.
Una de sus propuestas más discutidas fue la de interpretar el Muro de Adriano como un paseo elevado de centinelas y no meramente una plataforma de combate. A ello se sumó la hipótesis de que el sistema defensivo romano abarcaba una serie de fuertes a lo largo de la costa de Cumberland, ideas que alimentaron un férreo debate entre arqueólogos de su tiempo. En la década de 1930 participó en la Peregrinación del Muro, contribuyendo a la novena edición de un manual práctico para ese recorrido histórico.
Su expedición más controversial en Cumbria fue la excavación de una zanja circular cercana a Penrith, popularmente vinculada a la Leyenda del Rey Arturo, a la que llamó la Mesa Redonda del Rey Arturo. Aunque la salud le impidió avanzar en segundas campañas, el trabajo fue continuado por otros especialistas, lo que dio lugar a debates entre científicos de distintas generaciones. Luego, Grace Simpson, hija de un arqueólogo, revisó parte de las conclusiones y otorgó un giro favorable a varias de las intuiciones de Collingwood.
Con el objetivo de sistematizar su labor, Collingwood inició la compilación de un corpus de inscripciones romanas de Gran Bretaña, recorriendo el ámbito insular para observar, dibujar y registrar estas fuentes. Sus esfuerzos dieron lugar a cerca de 900 bocetos de inscripciones que terminaron publicándose en 1965, gracias a la labor de su alumno R. P. Wright.
Entre sus contribuciones arqueológicas de vida destacan dos obras que marcaron su época. La primera, La arqueología de la Bretaña romana, presentó un manual detallado sobre yacimientos, ciudades, templos, inscripciones y objetos, y recibió elogios por su organización metodológica. Más trascendente para la historia de Britannia fue su aporte al primer volumen de la serie Oxford History of England en el que consolidó la visión arqueológica de la románica Britania y las ocupaciones inglesas, un planteamiento que influyó en generaciones de investigadores.
Los comentarios de contemporáneos como Mortimer Wheeler y otros críticos resaltaron que Collingwood, al enfatizar una aproximación basada en preguntas y respuestas, dio una dirección estratégica para la arqueología británica. Su énfasis en la necesidad de regresar a las fuentes y de comprender el pasado desde su propio marco filosófico ha sido citado como un antecedente de las normativas modernas de protección y preservación patrimonial.
Otras obras
Fuera de sus aportes a la filosofía y a la arqueología, Collingwood llevó a cabo trabajos de viaje y divulgación. Publicó un volumen de viajes titulado Bitácora del primer oficial de un viaje a Grecia (1940), un relato que recoge una travesía en yate por el Mediterráneo con varios de sus discípulos. Su amistad con Arthur Ransome y su interés por la navegación también se reflejaron en su influencia sobre la serie juvenil Las Andorinas y las Amazonas, un vínculo que demuestra cómo su experiencia práctica alimentó su imaginación narrativa.
Obra publicada en vida
- Religion and Philosophy (1916)
- A Philosophy of Progress, en The Realist, 1:1, abril de 1929
- Roman Britain (1923, edición revisada en 1932)
- Speculum Mentis; or The Map of Knowledge (1924)
- Outlines of a Philosophy of Art (1925)
- The Archaeology of Roman Britain (1930)
- An Essay on Philosophic Method (1933, edición revisada 2005)
- Roman Britain and the English Settlements (con J. N. L. Myres, 1936; segunda edición en 1937)
- The Principles of Art (1938)
- An Autobiography (1939)
- The First Mate's Log of a Voyage to Greece (1940)
- An Essay on Metaphysics (1940, edición revisada 1998)
- The New Leviathan (1942, edición revisada 1992)
Obra póstuma
- The Idea of Nature (1945)
- The Idea of History (1946, edición revisada 1993)
- Essays in the Philosophy of Art (1964)
- Essays in the Philosophy of History (1965)
- Essays in Political Philosophy (1989)
- The Principles of History and Other Writings in Philosophy of History (2001)
- The Philosophy of Enchantment: Studies in Folktale, Cultural Criticism, and Anthropology (2005)
Traducciones
- Collingwood, Robin (1952) [1946]. Idea de la historia (trad. O'Gorman y Hernández Campos). Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.
- Collingwood, Robin (2005). Historia, Metafísica y Política. Ensayos e Interpretaciones. Sevilla: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla.