Roger Scruton
| Nombre completo | Roger Vernon |
|---|---|
| Nombre nativo | Roger Scruton |
| Descripción | Filósofo y escritor conservador británico |
| Fecha de nacimiento | 27-02-1944 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 12-01-2020 |
| Nacionalidad | Reino Unido |
| Ocupaciones | filósofo, politólogo, profesor universitario, compositor, político, periodista, novelista, estético, escritor, músico |
| Géneros | ópera |
| Grupos | Academia Europea de Ciencias y Artes, Academia Británica, Real Sociedad de Literatura, Inner Temple |
| Idiomas | inglés |
| Esposas | Sophie Louise Jeffreys |
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Roger Vernon Scruton fue un filósofo y escritor británico cuyo trabajo abarcó la estética, la filosofía política y la crítica cultural, con especial interés en defender un conservadurismo tradicional en medio de los continuos debates sobre modernidad y valores sociales. Nacido en 1944 y fallecido en 2020, dejó una trayectoria marcada por la docencia universitaria, una intensa labor editorial y una aportación polémica pero influyente en el panorama intelectual contemporáneo.
Roger Vernon Scruton fue un filósofo y escritor británico cuyo trabajo abarcó la estética, la filosofía política y la crítica cultural, con especial interés en defender un conservadurismo tradicional en medio de los continuos debates sobre modernidad y valores sociales. Nacido en 1944 y fallecido en 2020, dejó una trayectoria marcada por la docencia universitaria, una intensa labor editorial y una aportación polémica pero influyente en el panorama intelectual contemporáneo.
Primeros años
Familia
En el seno de una familia con antecedentes docentes, Scruton vino al mundo en el pueblo de Buslingthorpe, en la provincia de Lincolnshire, el 27 de febrero de 1944. Su padre, John “Jack” Scruton, ejercía como profesor y desarrolló gran parte de su vida en el ámbito académico de Mánchester, mientras su madre, Beryl Claris Scruton (de soltera Haynes), cultivaba aficiones literarias que más tarde influirían en la formación de su hijo. Creció junto a dos hermanas y pasó su niñez entre Marlow y High Wycombe. La historia del apellido Scruton y los orígenes familiares ha sido objeto de curiosidad, pues el linaje se volvió tema de conversación en su infancia y juventud, con detalles que él mismo llegarían a mencionar en sus reflexiones personales. En ese hogar, a pesar de un trasfondo cristiano entre sus progenitores, se convivía con una sensación de secularidad y una búsqueda de un código de conducta que no dependía de dogmas religiosos estrictos.
Estudios
Desde joven, Scruton demostró una aptitud notable para las matemáticas y las ciencias, pero en el primer día que ideó su rumbo académico, el planteamiento cambió radicalmente: abandonó la ruta de las ciencias naturales para abrazar la filosofía. Ingresó en Jesus College, de Cambridge, donde residió entre 1962 y 1965 y luego entre 1967 y 1969. Durante el periodo de formación universitaria, tuvo una etapa de investigación en Peterhouse, también en Cambridge. Su vida universitaria incluyó estancias fuera de la Gran Bretaña, entre ellas una temporada en la Universidad de Pau y Pays de l’Adour, en Francia, donde conoció a Danielle Laffitte, quien sería su primera esposa. Tras completar su formación inicial, inició un doctorado en Jesus College y se convirtió en investigador en Peterhouse, época en la que, a través de su contacto con los acontecimientos de mayo de 1968 en París, comenzó a perfilar su giro ideológico hacia el conservadurismo. En esos años, vivía con sus padres y con su hermana, en una vivienda unifamiliar situada en High Wycombe, y su experiencia íntima en torno a la filosofía sentó las bases de su enfoque crítico posterior.
Carrera académica en la Universidad de Londres
Scruton culminó su doctorado en enero de 1973 con la tesis Art and imagination, a study in the philosophy of mind, bajo la supervisión de Michael Tanner y Elizabeth Anscombe. Este trabajo le aportó una base empírica para sus posteriores reflexiones sobre estética. La labor doctoral dio paso a la publicación de Art and Imagination (1974) y, posteriormente, The Aesthetics of Architecture (1979). A partir de 1971, impartió clases de filosofía en Birkbeck College, un centro de la University of London orientado a la educación de adultos y a la enseñanza nocturna, lo que le permitía mantener un perfil activo de investigación independiente. Durante 1974–1976 también exploró estudios de derecho en la misma ciudad, sin llegar a ejercer la profesión por la dificultad de compaginar un periodo de formación con el calendario escolar. En esa época, Danielle Laffitte, su pareja, trabajaba como profesora de francés, y la pareja compartía un piso en Harley Street. Se casaron en 1972 y se divorciaron en 1979.
En la década de 1970 Scruton consolidó una relación tensa con el ambiente académico de izquierda que rodeaba a Birkbeck, donde era visto como la excepción conservadora en un entorno mayoritariamente crítico con sus posturas. En 1974 participó junto a otros pensadores como Hugh Fraser, Jonathan Aitken y John Casey en la fundación de un grupo conocido como Conservative Philosophy Group, cuyo objetivo era crear una base intelectual para el conservadurismo. Entre los asistentes a esas reuniones se encontraban figuras destacadas de la derecha británica y de la academia, y, antes de su llegada al poder, Margaret Thatcher participó en estos encuentros para debatir sobre la necesidad de una ideología que acompañara la acción política de su eventual liderazgo. A raíz de su editoriales y su postura, la trayectoria académica de Scruton en Birkbeck se vio sometida a una presión considerable; su tercer libro, The Meaning of Conservatism (1980), junto con su rol editorial en The Salisbury Review, generaron tensiones que, a ojos de algunos, empañaron su relación con la comunidad académica británica. En particular, su labor en The Salisbury Review provocó un deterioro de relaciones en Birkbeck y llevó a que algunos colegas de otras instituciones se mostraran reacios a colaborar con él. No obstante, siguió enseñando en Birkbeck hasta 1992, incluso mientras mantenía vínculos intelectuales con otros centros, y estableció amistades en otros ámbitos académicos, como G. A. Cohen de la University College London, con quien, pese a las fricciones iniciales, terminó entablando una relación de cooperación ý amistad.
The Salisbury Review
En 1982, Scruton asumió como editor fundador de The Salisbury Review, una revista que defendía una visión tradicionalista de la política frente a el auge del Thatcherismo y que funcionó como plataforma de debate para quienes buscaban consolidar una línea conservadora que no se limitara a la retórica electoral. Este medio contó con la participación de una red de conservadores vinculados a la Universidad de Cambridge y formó parte de un proyecto editorial ideológicamente afín a un sector de la derecha británica que pretendía contrarrestar las corrientes dominantes de la época. Escrita desde la paradoja de una revista conservadora, la labor de Scruton con The Salisbury Review se orientó a provocar discusión sobre temas como la Campaña para el Desarme Nuclear, el igualitarismo, el feminismo, la ayuda exterior, el multiculturalismo y el modernismo, temas centrales para la defensa de un orden público que, a su juicio, debía sostener la tradición frente a cambios acelerados. En muchos artículos, el propio Scruton debió emplear seudónimos para preservar su identidad de profesor universitario frente a ataques políticos y académicos.
La presencia de The Salisbury Review en la escena británica estuvo marcada por controversias significativas. En 1984, la revista publicó un artículo de Ray Honeyford, director de Bradford, que cuestionaba las ventajas de una educación multicultural; el episodio generó una oleada de críticas y el propio Honeyford tuvo que retirarse de su cargo y recibió protección policial durante un periodo. La comunidad científica británica denunció la revista por acusaciones de racismo científico, y el departamento de filosofía de la Universidad de Glasgow bloqueó una charla que Scruton debía ofrecer a su círculo de estudio. Este periodo de confrontación amplificó el debate sobre la libertad de expresión y la responsabilidad académica, y llevó a que Scruton sostuviera que la dirección de la revista culminó por completo con su carrera universitaria en el Reino Unido, a pesar de que más tarde fue reconocido por otros organismos. Más adelante, Scruton afirmó que, pese a las tensiones, había valido la pena “sacrificar” algunas rutas de ascenso académico para defender lo que consideraba la verdad intelectual. En 2002, él mismo describiría la influencia de esa etapa en su vida, señalando que había marcado un antes y un después en su carrera.
Escritos
Durante los años ochenta, Scruton se convirtió en una figura de intensa producción intelectual. Publicó una treintena de obras que abarcaban filosofía, teoría estética, crítica cultural y divulgación, además de una novela y dos óperas. Entre sus textos más discutidos figuran The Meaning of Conservatism (1980) y Sexual Desire (1986), así como The Aesthetics of Music (1997) y How to Be a Conservative (2014). Su labor como ensayista se extendió a colaboraciones para medios de alcance masivo, entre ellos importantes periódicos y revistas, donde exploró cuestiones de política, arte y sociedad con un estilo directo y controvertido. En paralelo, en 1987 fundó su propia editorial, The Claridge Press, que posteriormente fue adquirida por un grupo editorial internacional en 2002, ampliando así el alcance de sus ideas a lectores de diversas zonas geográficas. Sus columnas semanales para una de las cabeceras más influyentes de la época, The Times, entre 1983 y 1986, tocaron temas tan variados como música, vino y reparación de motos, pero también se volvieron momentos ásperos para la crónica pública, pues su tono provocador generó intensos debates sobre la libertad de expresión y la pertinencia de ciertas posturas culturales. Su primer artículo, conocido por su título provocador, —sin ser la única pieza de ese periodo— llamó la atención por defender que la “virtud de la irrelevancia” podría ser una manera de preservar la autonomía de la educación frente a presiones por hacerla cada vez más utilitaria. Este periodo de su carrera consolidó su imagen de pensador audaz y, para algunos, de polémico.
Activismo en Europa Central
Entre 1979 y 1989, Scruton asumió un papel activo en la defensa de disidentes en Checoslovaquia durante la era comunista. A través de la Fundación para la Educación Jan Hus, estableció vínculos entre académicos de la región y colegas de Occidente, con el objetivo de sostener una red de educación clandestina que facilitara la comunicación y el intercambio de ideas. En esa tarea colaboró en la organización de conferencias, la circulación de bibliografía prohibida y, en algunos casos, la gestión de planes para que jóvenes estudiantes checos podrían obtener títulos en teología en instituciones británicas, con respuestas positivas de algunas facultades. Este esfuerzo incluía la traducción de obras censuradas, la impresión de textos de circulación restringida y la realización de exámenes en entornos seguros, incluso ocultos detrás de barreras administrativas o diplomáticas. En un momento temprano, Scruton fue detenido en Brno en 1985 y, poco después, expulsado de Checoslovaquia. Una testigo dissidente, Bronislava Müllerová, relató el momento de la frontera como una escena de silueta, con un espacio interpuesto entre dos puntos de control, y describió el cruce como un episodio de enorme simplicidad y determinación. El 17 de junio de 1985, fue incluido en un listado de personas no deseadas por el régimen. Scruton también indicó haber sido seguido en visitas a Polonia y Hungría, lo que arrojó luz sobre el espíritu de cooperación entre la comunidad disidente y las redes académicas occidentales que promovían un cambio político desde la educación y la cultura. En la memoria pública, este periodo aparece como uno de los capítulos más decididos de su vida pública, respaldando su convicción de que la libertad intelectual debe trascender las fronteras estatales cuando las dictaduras intentan ahogarla.
Reconocimientos y legado
La trayectoria de Scruton recibió reconocimientos a lo largo de los años. En 1998, Václav Havel le entregó la Medalla al Mérito de la República Checa, condecoración que subrayó su papel como defensor de la libertad intelectual y la cooperación entre culturas durante la época de la Guerra Fría. En 2016, recibió la distinción de caballero por contribuciones notables a la filosofía, a la enseñanza y a la educación pública, un reconocimiento que consolidó su estatus dentro de la comunidad académica y cultural británica. Fue miembro de la Academia Británica y de la Real Sociedad de Literatura, entre otras distinciones, lo que refleja su influencia en distintos ámbitos del saber y la cultura. A pesar de las controversias que rodearon su figura, su reconocimiento institucional y su obra siguen siendo referencia en debates sobre ética, forma y tradición, así como en la discusión sobre la relación entre libertad individual y estructuras sociales.
Últimos años y legado intelectual
En las últimas décadas, Scruton continuó produciendo ensayos, libros y conferencias, manteniendo una presencia constante en foros culturales y académicos. Su pensamiento enfatizó la importancia de la continuidad cultural, la crítica al relativismo y la defensa de una visión de la cultura que reconoce el valor de la experiencia, la tradición y la responsabilidad cívica. Aunque su reputación polarizó opiniones —algunos celebraron su claridad doctrinal y su valentía intelectual, mientras otros cuestionaron su interpretación de ciertos temas sociales— nadie pudo negar la consistencia de su proyecto: examinar críticamente la modernidad desde una ética de la responsabilidad y un sentido de comunidad que se sustenta en prácticas estéticas y políticas conservadoras. Su fallecimiento, ocurrido a los 75 años debido a un cáncer detectado seis meses antes, dejó un vacío en el debate público que se manifestó tanto en la academia como en el mundo editorial y cultural.
Hitos y memoria
Condecorado y distinguido por diversas instituciones, Scruton dejó una impronta que trasciende los límites de su generación. Su obra continúa siendo leída y debatida, no solo como colección de ideas, sino como un testimonio de las tensiones entre tradición y cambio en la cultura contemporánea. En su trayectoria figuran también aportaciones artísticas, como la creación de novelas y óperas, así como una extensa producción de ensayos que exploraron la belleza, la música, la literatura y la religión desde una óptica filosófica. A la par, su papel como comentarista público y su compromiso con redes culturales que buscaban sostener la libertad de pensamiento en contextos adversos consolidaron su estatus de figura crucial para entender las corrientes conservadoras británicas y europeas del siglo XX y comienzos del XXI.
La figura de Scruton representa, en clave británica, una defensa sostenida de la tradición frente a las presiones de la modernidad. Su legado está marcado por una combinación de rigurosa reflexión estética, crítica política y una vocación pedagógica que buscaba, a través de la enseñanza y la publicación, sostener un marco de valores que él entendía como indispensables para una vida social rica y coherente. En su vida, la tensión entre convicción y controversia dio forma a un cuerpo de ideas que continúa motivando debates sobre qué significa vivir con responsabilidad, belleza y sentido común en un mundo cambiante.