Vida Icónica VIDAICÓNICA

Sara Sotillo

Nombre completo Sara Sotillo
Descripción Dirigente magisterial y feminista panameña
Fecha de nacimiento 19-04-1900
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 16-12-1961
Nacionalidad Colombia
Ocupaciones sindicalista
Idiomas español
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Sara Sotillo Guillén emergió como una de las voces más influyentes en la educación y en el movimiento feminista de Panamá durante las primeras décadas del siglo XX. Nacida en una comunidad insular del Pacífico, su vida se forjó entre aulas, campañas de alfabetización y una constante defensa de los derechos de las mujeres. A lo largo de su trayectoria, combinó liderazgo con una visión pedagógica que impulsó cambios institucionales y políticas públicas relevantes. Este relato repasa sus orígenes, su labor y su legado.

Sara Sotillo — Imagen principal

Sara Sotillo Guillén emergió como una de las voces más influyentes en la educación y en el movimiento feminista de Panamá durante las primeras décadas del siglo XX. Nacida en una comunidad insular del Pacífico, su vida se forjó entre aulas, campañas de alfabetización y una constante defensa de los derechos de las mujeres. A lo largo de su trayectoria, combinó liderazgo con una visión pedagógica que impulsó cambios institucionales y políticas públicas relevantes. Este relato repasa sus orígenes, su labor y su legado.

Primeros años

El inicio de su historia se sitúa el 19 de abril de 1900 en San Miguel, una localidad del Archipiélago de las Perlas frente al Pacífico panameño. Sus progenitores, Braulio Sotillo y Bathilia Guillén, le entregaron una crianza junto a su hermano Francisco y su hermana María del Carmen, hasta que la familia decidió trasladarse a la Ciudad de Panamá cuando la estructura administrativa del país seguía desarrollándose y dependía de Colombia.

La formación básica transcurrió en la Escuela de las Hermanas Cristianas y en la Escuela Anexa a la Normal, para luego encaminarse hacia la Escuela Normal de Institutoras, donde obtuvo en 1919 el certificado de maestra de enseñanza primaria.

Sus primeros años como educadora comenzaron a los 19 años en la Escuela de Garachiné, en Darién, y tras dos años se incorporó a la Escuela Manuel José Hurtado, en la Ciudad de Panamá, donde desarrolló su oficio durante casi tres décadas.

Labor como feminista

En diciembre de 1922, junto a destacadas luchadoras como Clara González de Behringer, Enriqueta Morales, Elida Campodónico y Sara María Barrera, fundaron la primera Asociación Feminista de Panamá. Su propósito incluía promover la independencia económica de las mujeres y buscar la igualdad de derechos ante la ley, entre otros objetivos.

Un año después, participó como delegada en el Primer Congreso Feminista celebrado en Panamá, donde se acordó crear el Partido Nacional Feminista y la Escuela de Cultura Femenina. Esta última se instaló más tarde en la Escuela Manuel José Hurtado y se dirigió a mujeres mayores de 16 años, casadas o solteras, operando sin costo durante siete años y bajo la dirección de un grupo de educadoras lideradas por Sotillo.

Como integrante del Partido Nacional Feminista, ocupó la segunda vicepresidencia de su junta directiva y tomó parte activa en la defensa de derechos civiles y políticos para la mujer.

En 1925, la organización presentó ante la Asamblea Nacional un memorial reclamando mejoras sociales y políticas para las mujeres, documento que sirvió de base para las Leyes 43 y 52, las cuales reformaron aspectos jurídicos y civiles femeninos en el país.

Labor como dirigente magisterial

En 1944, junto a otros docentes, dio origen a la Asociación Magisterio Panameño Unido, una entidad que jugó un rol cardinal en la aprobación de la Ley Orgánica de Educación (Ley 47, del 24 de septiembre de 1946) y de la Ley de Escalafón (Ley 36, del 14 de septiembre de 1946), las cuales estabilizaron la carrera profesional docente.

También participó en la elaboración y aprobación de la Ley 11 del 26 de enero de 1951, que estableció una comisión mixta conformada por maestros y representantes del Ministerio de Educación para clasificar a los educadores por categorías y méritos.

En 1948, motivada por la necesidad de reducir el analfabetismo, dirigió la primera campaña de alfabetización para adultos. Para ello creó una serie de cuadernillos titulados ALAS, que circularon en diarios como Panamá América y La Estrella de Panamá. Para respaldar la iniciativa, buscó el apoyo de figuras políticas de la época, entre ellas Harmodio Arias Madrid y Tomás Gabriel Duque.

Un año después, se hizo cargo de la creación de la Barriada de Miraflores, la primera zona residencial dedicada a educadores en América Central, con el objetivo de mejorar sus condiciones de vivienda.

También fundó el Banco del Maestro, una institución que apoyó a muchos docentes y que con el tiempo se convirtió en la Cooperativa de Ahorro y Crédito del Magisterio Panameño Unido, facilitando servicios financieros a su colectivo.

Participó activamente en la movilización contra el Convenio Filós-Hines, en 1947, expresando rechazo a los acuerdos que afectaban la soberanía y las condiciones de trabajo de los panameños.

Sus luchas por los derechos de los maestros no estuvieron exentas de fricción con el aparato gubernamental, que obstaculizó su proceso de jubilación, prolongándolo por dos años; a pesar de ello, cuando la normativa permitía retirarse tras veintiocho años de servicio, Sotillo culminó casi treinta para hacer efectivo su retiro.

Vida personal

La figura de Sotillo nunca contrajo nupcias ni dejó descendencia, dedicando su existencia a la labor educativa y a la causa feminista. Descrita como una mujer de silueta delgada y estatura notable, de tez morena, labios finos y miradas intensas, era conocida por su elocuencia, su optimismo y su afición por la pintura. Con un salario de maestra de la época apenas alcanzaba para vivir con modestia, y rechazó ascensos políticos como legisladora o ministra de Educación para conservar su autonomía y serenidad en la defensa de sus ideales.

Su fallecimiento llegó el 16 de diciembre de 1961, y el sepelio se realizó tras una solemne eucaristía en la Iglesia de Cristo Rey de la Ciudad de Panamá. Sus colegas le brindaron un velatorio en la sede de la Asociación Magisterio Panameño Unido, y sus restos fueron conducidos al Cementerio Amador, bajo el acompañamiento de miles de personas.

Reconocimientos

  • Un centro educativo de enseñanza primaria recibió su nombre en el corregimiento de Parque Lefevre, en la Ciudad de Panamá.
  • En 2008, se inauguró un busto en el parque del corregimiento de Bethania, también en la capital.
  • En reconocimiento póstumo, el Gobierno de Panamá le otorgó la Orden Manuel José Hurtado, destinada a destacadas figuras del ámbito educativo.
  • En 2002, las autoridades emitieron una moneda con su rostro, un gesto que inmortalizó su imagen junto al Escudo de Panamá en una tirada de monedas de cinco centésimos, por generaciones.

Imágenes de Sara Sotillo