Segundo de Chomón
| Nombre completo | Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruiz |
|---|---|
| Descripción | Cineasta español (1871-1929) |
| Fecha de nacimiento | 17-10-1871 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 02-05-1929 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | director de cine, actor, camarógrafo, guionista, animador, productor de cine, director de fotografía, editor de cine |
| Idiomas | español |
| Esposas | Julienne Mathieu |
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Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruiz, nacido en Teruel el 17 de octubre de 1871 y fallecido en París el 2 de mayo de 1929, fue un cineasta español que dejó una marca indeleble en la era muda. Conocido popularmente como Segundo de Chomón, destacó como director pionero y como técnico de trucajes, aportando una visión audaz de la imaginación visual y del coloreado artesanal que dinamizó las primeras películas en varios países. Su trayectoria lo situó entre las figuras más influyentes de su tiempo, capaz de convertir la fantasía en un lenguaje cinematográfico preciso y sorprendente.
Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruiz, nacido en Teruel el 17 de octubre de 1871 y fallecido en París el 2 de mayo de 1929, fue un cineasta español que dejó una marca indeleble en la era muda. Conocido popularmente como Segundo de Chomón, destacó como director pionero y como técnico de trucajes, aportando una visión audaz de la imaginación visual y del coloreado artesanal que dinamizó las primeras películas en varios países. Su trayectoria lo situó entre las figuras más influyentes de su tiempo, capaz de convertir la fantasía en un lenguaje cinematográfico preciso y sorprendente.
Vida y obra
Pionero del cine (1895-1905)
Chomón nació en una familia de origen humilde en la provincia de Teruel: su padre, Isaac Chomón Gil, ejercía como médico militar y provenía de Aranda de Duero, mientras que su madre, Luisa Ruiz Valero, nacida en Calamocha, impulsó en él la curiosidad por la mecánica y las artes. Aunque se suponía que seguiría una formación técnica, la curiosidad por los recursos visuales estuvo por delante, y sus primeros pasos lo vieron interesarse por la ingeniería y, más adelante, por el cine naciente. En los años finales del siglo XIX viaja a París, un lugar en el que el cinematógrafo de los hermanos Lumière le revela un mundo de posibilidades que lo entusiasma y que marcará su rumbo creativo. En esa época, la vida personal de Chomón se cruza con Julienne Mathieu, vedette de la escena parisina, con quien contrajo matrimonio y con quien colaboraría en proyectos futuros. Esta etapa de descubrimientos sentó las bases de una carrera caracterizada por la constante experimentación.
Tras cumplir servicio militar en Cuba entre 1897 y 1898, Chomón regresa a París y se involucra en el mundo de la coloración de cine. Junto a su esposa, que trabajaba en talleres de coloreado artesanal de bastidores, ideó plantillas de celuloide para facilitar la delineación del color cuadro por cuadro. Este método evolucionó con el tiempo y fue refinado por Pathé con el nombre de Pathécolor, sistema que permitía conseguir efectos cromáticos más precisos sin abandonar la producción artesanal. Un ejemplo de su uso aparece en documentales tempranos firmados por él mismo, que muestran cómo la coloración aportaba una dimensión nueva a las imágenes. Sus primeras innovaciones técnicas se convertirían en un referente en la historia de la técnica cinematográfica.
En 1902 se instala en Barcelona y abre un taller donde comercializa su propio sistema de coloreado. Allí fabrica su propia cámara y realiza pruebas donde el trucaje de maquetas y la superposición de imágenes permiten escenas fantásticas. Entre esas obras figura una película que se ha asociado a la idea de choque de trenes, que demuestra la utilización de objetos en primer plano y la manipulación de la escala para generar efectos sorprendentes. En paralelo, nace otra película anterior que ya comienza a mostrar su interés por la exploración de mundos imaginarios y realistas a la vez. La experimentación técnica y la narrativa visual se vuelven su sello de identidad.
Al año siguiente rueda relatos breves con temáticas fantásticas inspiradas en clásicos de la Editorial Calleja, donde la doble exposición y las superposiciones permiten construir escenas de gigantismo y desdoblamiento en obras como Pulgarcito y Gulliver en el país de los Gigantes, ambas estrenadas en 1903. Estas piezas muestran un dominio creciente de la máquina cinematográfica y una concepción narrativa que anticipa el uso del montaje como instrumento de plasticidad temporal. La destreza de Chomón en la manipulación de la imagen se consolidaba a pasos agigantados.
En 1904 llega a la pantalla un sainete cómico rodado en Barcelona, El heredero de Casa Pruna, que inaugura en su país la vertiente de las persecuciones cómicas dentro del cine de pista y de empresa en el que la vida cotidiana se distorsiona por el juego de miradas y movimientos. Este periodo temprano de su carrera muestra una línea de trabajo que combina el humor con innovaciones técnicas, expresión de una visión que pronto se volvería internacional. La generación de un lenguaje propio ya empezaba a tomar forma.
Ya en 1905, Chomón empuja la frontera de la técnica con obras que exploran la cronología de la acción y la manipulación de la velocidad. Eclipse de sol demuestra el uso del truco fotograma a fotograma para comprimir el tiempo, y el cine cómico de la época amplía su abanico de recursos expresivos. En paralelo, su vínculo con productoras catalanas como Macaya y Marro y su labor con Hispano Films —en proyectos realistas o históricos— consolidan a Barcelona como un crisol de experimentación cinematográfica. La creación de un repertorio técnico variado se va afianzando en su trayectoria.
Durante esa década temprana, Chomón pasa por una fase de colaboración con productoras locales que buscaban realizar temas populares y de historia reciente. En ese marco, emerge la figura de realizadores como Gelabert y otros pioneros, y Chomón realiza piezas que enlazan el realismo con lo fantástico, abriendo paso a un cine español de alcance más general y popular. En este punto, su papel como creador de soluciones visuales resulta determinante para la modernización de la escena local y para la apertura de mercados internacionales. La visión de un innovador global ya se articulaba con claridad.
Francia y Pathé (1906-1909)
El talento de Chomón llama la atención de Pathé Frères, la mayor corporación cinematográfica de la época, y el artista vuelve a París para trabajar como operador y director de trucajes en proyectos de alto perfil. En este periodo desarrolla algunos de sus logros más recordados, siempre buscando superar la competencia que existía con los maestros del cine de fantasía. La Pathé confía en él para enriquecer sus producciones mediante efectos especiales y recursos de montaje que doten a las imágenes de una movilidad nueva. En ese cruce de influencias y desafíos nace una serie de creaciones clave que consolidan su prestigio internacional. La cooperación con Zecca y otros veteranos se convierte en una cantera de experiencias para sus avances técnicos.
Entre sus aportes de esa fase destacan los efectos en La gallina de los huevos de oro (1905) de Albert Capellani, El hijo del diablo (1906) de Charles-Lucien Lépine y trabajos en La pesca de perlas y Vida y pasión de Nuestro Señor Jesucristo, ambos de Ferdinand Zecca. En la última, por primera vez se percibe de forma marcada el uso consciente del travelling en interiores sobre una plataforma móvil, un giro decisivo frente a la tradición de filmar desde un carro o una estación fija. Posteriores proyectos exploran y perfeccionan esta y otras técnicas para lograr una puesta en escena más fluida y realista. El travelling interior y la sutileza de la puesta en escena se convierten en rasgos definitorios de su práctica.
En 1906 y 1907 la cinematografía de Chomón avanza gracias a títulos como La maison hantée (La casa encantada) y La balada de los espejos, que se sitúan entre las primeras animaciones basadas en el paso de manivela. En 1908 aparecen obras como Alarde equilibrista y El escultor moderno, seguidas de joyas de animación que experimentan con objetos, dibujos y arcilla en El castillo encantado y El sueño de un cocinero. En 1909, la serie se amplía con títulos que conectan con los movimientos vanguardistas parisinos de los Incoherentes y con las corrientes del dadaísmo y el surrealismo. La diversidad de técnicas en esas piezas demuestra su propensión a cruzar fronteras entre la fantasía y el experimento formal.
Probablemente su obra más emblemática de la época en Pathé sea El hotel eléctrico (1908), una pieza de 140 metros que representa la cumbre del paso de manivela. En ese universo, la ciudad y la tecnología cohabitan con objetos que cobran vida y con una coreografía de movimientos que anticipa el cine futurista. El retrato de un hotel hiperautomatizado convierte a cada artefacto en protagonista, subrayando una visión tecnológica que se amalgama con la imaginación cinematográfica. La pieza culminante de su arte trucaje en esa fase es, sin duda, El hotel eléctrico.
Otra entrega importante de esa década es Una excursión incoherente (1909), que dialoga con las corrientes artísticas parisinas y con las primeras propuestas de los Incoherentes, preludio de las búsquedas del surrealismo. En 1909 también llega Excursion dans la lune, una paráfrasis de Viaje a la luna de Méliès que reinterpreta con la técnica de la casa francesa, aportando una nueva lectura a un relato ya clásico. La imaginación visual se despliega sin límites.
Bases para una industria cinematográfica española (1910-1912)
En 1910 regresa a Barcelona y se vincula con Joan Fuster Garí, un empresario de diversidad artística, para estructurar una empresa que aborda temáticas populares con un lenguaje propio. En esa etapa dirige un caudal de 37 cintas que exploran desde lo cómico hasta lo histórico, pasando por lo melodramático y lo fantástico. Sus rodajes de España comienzan a trazar un mapa de búsqueda de identidad cinematográfica para un país que estaba madurando su propio modelo industrial. La construcción de un cine nacional de alcance popular se vuelve una prioridad, y Chomón es pieza clave de ese proyecto.
Entre las producciones de esa época destacan adaptaciones de sainetes y zarzuelas que, para la primera mitad de la década, sientan las bases de un cine español orientado al gran público. Títulos como Los guapos del parque, Las carceleras y La tempranica muestran su capacidad para traducir la comedia y el folclor en lenguaje fílmico accesible. Al mismo tiempo, su relación con el sector productivo catalán, con Macaya y Marro entre las figuras emergentes, abre puertas a colaboraciones que fortalecen la industria local. La simbiosis entre técnica y narrativa popular se hace evidente.
En junio de 1910, Chomón asume una relación profesional con Pathé y se consolida como concesionario de la casa en España. Este acuerdo se traduce en una serie de títulos que exhiben una mezcla de ambición artística y vocación comercial, como Lucha fratricida o Nobleza Aragonesa, Los pobres de levita, y otros. Sin embargo, la ruptura con Socio Fuster en noviembre del mismo año le coloca frente a la necesidad de buscar nuevos horizontes, que lo conducen a la realización de documentales como Viaje a Burgos y La heroica Zaragoza, entre otros. La autonomía creativa se convierte en motor de su carrera.
La Pathé reconoce su talento y le ofrece una solución a su medida: un estudio-productora independiente llamado Ibérico, que le permite estructurar once proyectos entre agosto de 1910 y marzo de 1912. En ese taller-vecindario, Chomón imprime una evolución técnica notable: sus guiones se vuelven más complejos, las escaletas de montaje permiten una gradación de planos más sofisticada y emergen recursos como el raccord, el uso de flash-back y analepsis, o la prolepsis y montajes paralelos en persecuciones. La narrativa se enriquece a través de una planificación rigurosa.
Además de las producciones para Ibérico, esa etapa contempla su participación en El gusano solitario (Escamillo à le ver solitaire, 1912) junto al más destacado comediante francés de la época, André Deed, y una continuación de su relación con el humor cinematográfico europeo, que sería complicada por la Gran Guerra que alteraría para siempre la escena internacional. Su cine cómico, delirante y de recursos técnicos se erige como una de las vitrinas más notables de la época temprana del cine europeo. La risa y el truco se fusionan en su firma.
Italia y la Itala Films (1912-1923)
En primavera de 1912, Chomón acepta una propuesta de Itala Films, una destacada casa de Torino dirigida por Giovanni Pastrone, para colaborar como operador y diseñador de efectos. Su participación inicial se sitúa en Padre (1912), pero su protagonismo verdadero se despliega en Cabiria (1914), la gran superproducción donde asume la dirección de trucajes y la experiencia de cámara en un proyecto de alcance monumental. Su participación abarca desde las explosiones volcánicas, como la erupción del Etna, hasta el desarrollo de recursos complejos de iluminación y composición. La técnica del truco y la cámara se entrelazan en Cabiria.
Cabiria introduce innovaciones como el efecto schüfftan, que permite capturar realismo por medio de maquetas y recortes de fotograma, logrando que la escena adquiera una profundidad perceptible que convencía al espectador de su verosimilitud. Chomón también perfecciona el travelling en interiores sobre rails, un recurso que realza la monumentalidad de decorados orientales y otros escenarios exóticos. Asimismo, desarrolla una iluminación de naturaleza expresionista que confiere relieve a rostros y texturas del decorado. El imaginario técnico se eleva gracias a la precisión de su labor.
Con la entrada de la Primera Guerra Mundial en 1914, la industria cinematográfica europea atraviesa una crisis de costes y mercados. Italia, aunque atrapada por el conflicto, continúa contando con su presencia en Itala Film, que se transforma ante la crisis en un entorno de hospital para la guerra. A pesar de ello, Chomón prosigue su labor junto a Pastrone en películas como El fuego (1915), Tigre real (1916) y La guerra y el sueño de Momi (1917), donde la animación de muñecos y el recurso del paso de manivela se integran de forma novedosa. También interviene en Hedda Gabler (1919), adaptación del drama de Ibsen que demuestra su flexibilidad para abordar textos literarios complejos. La continuidad creativa no se interrumpe pese a la turbulencia histórica.
Entre 1919 y 1921 se aparta temporalmente de Itala para emprender un nuevo camino como socio de Albertini Film, la productora de Luciano Albertini, centrada en proyectos de factura más independiente y con un giro hacia el cine de autoría más personal. Esta etapa subraya su capacidad de adaptarse a diversos proveedores de producción y de mantener viva su curiosidad técnica, incluso cuando las condiciones industriales se vuelven adversas. La versatilidad como rasgo de su personalidad profesional.
Últimos trabajos (1923-1929)
En 1923, Chomón se traslada a París para continuar su labor creativa, esta vez en colaboración con Ernest Zollinger, un ingeniero suizo que trabajaba en un sistema de color cinematográfico que abrió nuevas vías de exploración. Gracias a este enfoque, logró obtener la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Turín de Fotografía, Óptica y Cinematografía, un reconocimiento internacional que subraya la relevancia de su trabajo en el campo del color y la imagen. Posteriormente, participa en Napoleón (1927), una gran superproducción dirigida por Abel Gance, que marcaría un hito en el cine de ese periodo por su ambición técnica y narrativa. La madurez de un maestro que abrazó la modernidad.
En esa última fase de su vida, Chomón viaja a Marruecos para profundizar en las investigaciones del color y las posibilidades que ofrecen la percepción y la reproducción de la realidad a través de la óptica y la iluminación. Sin embargo, una enfermedad grave pone fin a su actividad poco después, dejando tras de sí un legado de innovación y una influencia duradera en generaciones de cineastas que siguieron su ejemplo. El color, la luz y el truco se funden en su memoria.
Trascendencia de su obra cinematográfica
Segundo de Chomón fue un artesano de la imagen que trabajó con una constancia de monje y una paciencia de minucioso laboratorio. Sus proyectos no eran grandes solo por su derroche de imaginación, sino por la exactitud con la que planificaba cada efecto, a veces tardando meses para lograr una duración breve en pantalla pero con una presencia duradera en el espectro visual del cine silente. Su nombre se asocia a la época dorada de los trucajes y la fantasía, un periodo que él supo convertir en un manifiesto técnico y artístico. La minuciosidad y la audacia de su método dejaron huella en la historia del cine mudo.
La magnitud de su impacto se ve en la relación sostenida con Pathé Frères y su capacidad para competir con el propio Georges Méliès, de quien la crítica suele compararlo por la calidad técnica y la creatividad. A través de la creación de herramientas para colorear, del desarrollo de trucajes utilizando maquetas y del uso consciente del travelling en interiores, Chomón creó un repertorio que enriqueció el vocabulario cinematográfico de su tiempo. Su trabajo en Cabiria y en la labor de Itala Films dejó lecciones duraderas sobre la integración de la fotografía, la construcción de mundos y la iluminación dramatizada. Una influencia que trasciende fronteras.
Más allá de sus logros técnicos, su contribución también se sitúa en la construcción de una industria cinematográfica española con bases más firmes: un itinerario que atravesó Barcelona y, posteriormente, consolidó un repertorio de géneros que iban desde la comedia hasta el melodrama histórico. Sus enfoques de montaje, su dominio de la continuidad y su apertura a recursos de narrativa compleja prepararon el terreno para una filmografía nacional capaz de competir en el contexto europeo. La memoria de un innovador que estimuló la identidad cinematográfica española.
La obra de Chomón ha sido objeto de estudio y revisión en documentales y producciones posteriores, como la mirada crítica de Ramón Alòs en su documental El hombre que quiso ser Segundo (2015), que recorre las etapas de su trayectoria y propone nuevas lecturas sobre su aporte a la cinematografía mundial. Este interés contemporáneo subraya que su figura no pertenece solo al archivo del pasado, sino que continúa inspirando a quienes buscan la magia de la imagen en movimiento. La vigencia de su historia continúa.
Filmografía selecta
- 1902: Choque de trenes; Monserrat; La hada Primavera; Loie Fuller; Danse des Ouléd-Naïd.
- 1903: Pulgarcito; Gulliver en el país de los Gigantes; Los héroes del sitio de Zaragoza; Panorama de Tibidabo.
- 1904: El heredero de Casa Pruna; Barcelone, parc au crépuscule.
- 1905: Eclipse de sol; Los guapos del parque; Une nuit épouvantable; Ah! La barbe!; Plongeur fantastique; Le roi des dollars; La gallina de los huevos de oro (dirigida por Albert Capellani).
- 1906: Les roses magiques; L'antre de la sorcière; Le sorcier arabe; La maison hantée; La fée aux pigeons; La dernière sorcière; Le théâtre de Bob; El hijo del diablo (Lépine); La danse de las mariposas.
- 1907: La scarabée d'or; Le parapluie fantastique; Fantaisies endiablées; Armures mystérieuses; La boîte à cigares; Ali Baba et les quarante voleurs; La forge infernale; Les Kiriki, acrobates japonais; Le spectre rouge; Satan s'amuse; La maison ensorcelée; L'étang enchanté; Los huevos de Pascua; Los tulipanes; Le charmeur; Le Baîlleur; L'aspirateur; Métempsycose; Vida y pasión de Nuestro Señor Jesucristo; El pescador de perlas (Zecca).
- 1908: El hotel eléctrico; Alarde equilibrista; El escultor moderno; El castillo encantado; Mars; Cuisine magnétique; La Table magique; Transformation élastique; El teatro eléctrico de Bob; Les cocottes en papier; La Grenouille; Excursion dans la Lune; Creación de la serpentine; Les lunatiques; Papillons japonais; Les ombres chinoises; L'abeille et la rose; La légende du fantôme; La insaisissable pickpocket.
- 1909: El sueño de un cocinero; Una excursión incohérente; Les Jouets vivants; Le voleur invisible; Le petit poucet; Symphonie bizarre; Voyage au centre de la terre; Cauchemar et doux rêves; Excursion dans la lune; Voyage au planète Jupiter.
- 1910: Amor Gitano; La expiación; El puente de la muerte; Venganza de un carbonero; La fecha de Pepín; La fatalidad; El ejemplo; Pragmática real; Justicias del rey don Pedro; La manta del caballo; La hija del guardacostas; La gratitud de las flores; Flores y perlas; Los guapos; El puñao de rosas; Las carceleras; La tempranica; El pobre Valbuena; Lucha fratricida o Nobleza Aragonesa; Los pobres de levita; Los dulces de Arturo; Una farsa de Colás; Flema inglesa; Gerona: la Venecia española; La heroica Zaragoza.
- 1911: Pulgarcito; Burgos.
- 1912: El talismán del vagabundo; Soñar despierto; Métamorphoses; L'iris fantastique; Superstition andalouse; El gusano solitario (con André Deed); Padre (Itala Films, de Pastrone).
- 1914: Cabiria.
- 1915: El fuego.
- 1916: Tigre real.
- 1917: La guerra y el sueño de Momi.
- 1919: Hedda Gabler.
- 1927: El negro que tenía el alma blanca (España), de Benito Perojo; Napoleón (Francia), de Abel Gance.