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Shirin Ebadi

Nombre completo Shirin Ebadi
Nombre nativo شیرين عبادى
Descripción Abogada y activista de derechos humanos iraní
Fecha de nacimiento 21-06-1947
Lugar de nacimiento
Nacionalidad Irán
Ocupaciones juez, escritor, activista por los derechos humanos, activista por la paz, abogado, activista por los derechos de las mujeres, político, jurista
Grupos Iniciativa de Mujeres Nobel
Idiomas persa
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Shirin Ebadi, nacida en Hamadán en 1947, ha emergido como una de las voces más destacadas a favor de los derechos humanos y la participación cívica. Abogada de profesión, su trayectoria ha combinado labor judicial, enseñanza y activismo social, con un énfasis constante en la equidad, la libertad y la protección de los sectores más vulnerables. Su labor trascendió las fronteras y convirtió su nombre en un referente mundial de justicia basada en principios democráticos.

Shirin Ebadi — Imagen principal
Firma de Shirin Ebadi

Shirin Ebadi, nacida en Hamadán en 1947, ha emergido como una de las voces más destacadas a favor de los derechos humanos y la participación cívica. Abogada de profesión, su trayectoria ha combinado labor judicial, enseñanza y activismo social, con un énfasis constante en la equidad, la libertad y la protección de los sectores más vulnerables. Su labor trascendió las fronteras y convirtió su nombre en un referente mundial de justicia basada en principios democráticos.

Biografía

Procedente de una familia que valoraba la educación, Shirin Ebadi creció en Hamadán y años después se trasladó a Teherán junto a sus padres. Su padre, Mohammad Ali Ebadi, fue catedrático de Derecho Comercial, ejerció como notario público y dejó obras escritas que circulan entre los estudiosos. Su madre dedicó sus esfuerzos a la educación de sus tres hijas y de su hermano. Con una formación temprana sólida, Ebadi ingresó a la Universidad de Teherán y obtuvo el título en Derecho en 1968. Al año siguiente, se convirtió en una de las primeras mujeres en ejercer como jueza en Irán. En 1971 completó una maestría en Derecho Privado con honores. En 1975 logró la primera presidencia femenina de un tribunal iraní.

Con la revolución islámica de 1979, se impuso una prohibición que impidió a las mujeres desempeñar funciones judiciales, obligando a Ebadi a abandonar la toga y a asumir labores administrativas dentro del mismo órgano que había dirigido. Más tarde fue designada como secretaria del mismo tribunal y, ante la oposición a estas limitaciones, recibió un ascenso como consejera en el Ministerio de Justicia. Descontenta, solicitó su jubilación anticipada, la cual fue concedida tras un largo proceso de lucha intelectual y administrativa.

El prolongado cierre del Colegio de Abogados de Irán durante años por las autoridades revolucionarias impidió que Ebadi obtuviera la licencia para ejercer la abogacía hasta 1992, año en que pudo abrir su propio despacho. Mientras tanto, escribió varios libros y publicó numerosos artículos en distintas publicaciones iraníes, alimentando un pensamiento crítico que más tarde la haría destacarse como defensora de derechos humanos.

Con el tiempo acumuló experiencia como abogada en juicios por asesinato y divorcio, y dio el salto a defensas con implicaciones políticas a escala nacional. Entre sus causas más significativas se encuentra el litigio por el asesinato del matrimonio Foruhar y la defensa del estudiante Ezzatollah Ebrahimnejad, muerto durante el asalto de las milicias basiyíes a la residencia de estudiantes de Teherán en 1999. En ese proceso, Ebadi fue acusada de haber hecho llegar al presidente Jatamí indicios de la responsabilidad de agentes gubernamentales, lo que le costó tres semanas de detención en 2000; sin embargo, la condena a cinco años de prisión y la retirada de su licencia fueron revocadas.

La labor de Ebadi la condujo también a asesorar a personalidades destacadas de la cultura y la política iraníes, como Habibollah Peymán, Abbás Maarufí y Faraŷ Sarkuhí. Asimismo, tomó a su cargo casos de gran resonancia social y política en Irán, incluido el ámbito de la defensa de los derechos de la infancia ante situaciones de maltrato y vulneración.

En paralelo a su ejercicio profesional, Ebadi cofundó dos organizaciones no gubernamentales: la Asociación de Defensa de los Derechos de la Infancia en 1995, de la que fue responsable de manera destacada durante cinco años, y el Centro de Defensores de los Derechos Humanos, creado en 2001 para ofrecer defensa legal gratuita a personas perseguidas por motivos de conciencia y políticos, apoyar a las familias de presos y denunciar violaciones de derechos humanos en Irán.

Premio Nobel de la Paz

El 10 de octubre de 2003, el Comité Noruego del Nobel otorgó a Shirin Ebadi el Premio Nobel de la Paz por su labor en pro de la democracia y de los derechos humanos, con especial énfasis en la defensa de las mujeres y la niñez. El comité elogió su sensatez profesional y su valentía, subrayando que Ebadi no se ha dejado amedrentar por amenazas a su seguridad. La elección sorprendió a muchos observadores, que esperaban a otros candidatos, y desató debates sobre el alcance político del galardón. Ebadi presentó al Comité un libro titulado Democracia, derechos humanos e islam en Irán moderno: perspectivas psicológicas, sociales y culturales, en el que traza un mapa de continuidad histórica que va desde la Antigüedad persa —con Ciro y Darío— hasta la época contemporánea de la nacionalización del petróleo bajo Mohammad Mosaddeq.

Las autoridades y los medios oficiales iraníes mostraron recelo ante la concesión, calificando el premio a Ebadi como un acto con fines políticos de Occidente y expresando reservas sobre su mérito. También se generó controversia por su asistencia a la ceremonia en Oslo sin cubrirse el cabello, lo que provocó críticas en el ámbito nacional y provocó debates sobre la libertad de elección y las normas culturales en el Irán contemporáneo.

Amenazas y retos

Con el reconocimiento internacional llegaron nuevas oportunidades para Ebadi: conferencias, cursos y premios en diversos países, junto a la continuidad de su defensa de personas acusadas de delitos políticos en Irán. En la primavera de 2008 advirtió sobre presiones dirigidas a desalentarla de participar en actos en el extranjero y de apoyar a la comunidad bahaí, pero en junio de ese año asumió la defensa de cinco representantes de dicha comunidad detenidos recientemente.

En agosto de 2008, la agencia estatal IRNA publicó un artículo que la acusaba de pertenecer a la fe bahaí, de ser aliada de Occidente, de defender a homosexuales y de cuestionar el sistema penal islámico; además, afirmaba que su hija había abrazado el bahaísmo, lo que, en la visión oficial, equivale a apostasía. El Centro de Defensores de Derechos Humanos, dirigido por Ebadi, fue clausurado por la policía en diciembre de 2008, desatando condenas internacionales. Poco después, su domicilio y su despacho fueron objeto de acoso por parte de manifestantes afines al gobierno.

Elecciones de 2009 y activismo político

Durante las polémicas elecciones presidenciales de junio de 2009, Ebadi se encontraba fuera de Irán. Frente a las sospechas de fraude y a la represión de las protestas, se pronunció a favor de la realización de nuevas elecciones. En su condición de activista en exilio, denunció ante organismos internacionales la grave crisis de derechos humanos en Irán y exhortó a varios gobiernos a boicotear al nuevo gabinete de Mahmud Ahmadineyad. Ante la falta de respuestas, Ebadi acusó a gobiernos occidentales de mostrar indiferencia ante la situación en Irán.

Represalias

En noviembre de 2009 Ebadi informó desde Londres de la confiscación por parte de las autoridades iraníes de varias de sus distinciones, entre ellas la medalla y el diploma del Nobel, la insignia de la Legión de Honor y un anillo recibido de una asociación de periodistas alemana. El ministro de Asuntos Exteriores de Noruega expresó su consternación, mientras Irán negó la confiscación y acusó a Noruega de inmiscuirse en asuntos internos. En marzo de 2010, la abogada Nasrín Sotudé comunicó ante medios que Irán habría embargado bienes y posesiones de Ebadi por un monto cercano a las 500 millones de flechas stand (aproximadamente 500.000 dólares), citando deudas fiscales y de discursos pronunciados en el extranjero.

En diciembre de 2009, la hermana de Ebadi fue detenida, un acto que la Premio Nobel describió como represalia. También denunció un hostigamiento sostenido por parte de los servicios secretos para desincentivar su militancia pro derechos humanos. En mayo de 2010, un programa de la televisión estatal difundió acusaciones y confesiones maritales de su esposo, hecho que su hija denunció como una confesión forzada por las autoridades. La emisión coincidió con el despido de su marido de una empresa estatal.

Premios y distinciones

  • 1996, Premio Official Espectador de Human Rights Watch.
  • 2001, Premio Rafto de derechos humanos de Noruega.
  • 2003, Premio Nobel de la Paz.
  • 2004, Doctor honoris causa por la Universidad de Maryland, College Park.
  • 2004, Doctor honoris causa por la Universidad de Toronto.
  • 2004, Doctor honoris causa por la Universidad Simon Fraser.
  • 2004, Doctor honoris causa por la Universidad de Akureyri.
  • 2005, Doctor honoris causa por la Universidad Católica Australiana.
  • 2005, Doctor honoris causa por la Universidad de San Francisco.
  • 2005, Doctor honoris causa por la Universidad Concordia.
  • 2005, Doctor honoris causa por la Universidad de York.
  • 2005, Doctor honoris causa por la Universidad Jean Moulin de Lyon.
  • 2005, Premio Construcción de la paz ciudadana, UCI.
  • 2006, Legión de Honor.
  • 2007, Doctor honoris causa por la Universidad Loyola Chicago.
  • 2007, Doctor honoris causa por la Universidad The New School.
  • 2009, Doctor honoris causa por la Universidad de Marquette.
  • 2010, Doctor honoris causa por la Universidad Europea de Madrid.
  • 2018, Doctor honoris causa por la Universidad de Lérida.
  • 2018, Premio especial a una vida de Optimismo y Compromiso otorgado por la revista Anoche Tuve un Sueño.