Vida Icónica VIDAICÓNICA

Susan Sontag

Nombre completo Susan Sontag
Nombre nativo Susan Sontag
Descripción Profesora, directora de cine, guionista y escritora estadounidense
Fecha de nacimiento 16-01-1933
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 28-12-2004
Nacionalidad Estados Unidos
Ocupaciones escritor, director de cine, guionista, catedrático, ensayista, novelista, filósofo, crítico literario, periodista, activista por los derechos de las mujeres, crítico de cine, director de teatro, activista por los derechos humanos, historiador, periodista de opinión
Géneros ensayo
Grupos Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Phi Beta Kappa, PEN America
Idiomas inglés
ParejasAnnie Leibovitz, María Irene Fornés, Nicole Stéphane, Joseph Brodsky
EsposasPhilip Rieff
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Susan Sontag, nacida con el nombre de Susan Rosenblatt, emergió como una de las voces más influyentes de la cultura estadounidense del siglo XX. Nacida en Nueva York el 16 de enero de 1933 y desaparecida allí mismo el 28 de diciembre de 2004, su trayectoria abarcó la ficción, la filosofía y el ensayo, así como la docencia, la dirección cinematográfica y la escritura de guiones. Su voz crítica atravesó la literatura y las artes, proponiendo enfoques audaces sobre la sociedad de masas, el arte y la política, siempre con una mirada vigorizante y, a la vez, controversial.

Susan Sontag — Imagen principal

Susan Sontag, nacida con el nombre de Susan Rosenblatt, emergió como una de las voces más influyentes de la cultura estadounidense del siglo XX. Nacida en Nueva York el 16 de enero de 1933 y desaparecida allí mismo el 28 de diciembre de 2004, su trayectoria abarcó la ficción, la filosofía y el ensayo, así como la docencia, la dirección cinematográfica y la escritura de guiones. Su voz crítica atravesó la literatura y las artes, proponiendo enfoques audaces sobre la sociedad de masas, el arte y la política, siempre con una mirada vigorizante y, a la vez, controversial.

Biografía

Hija de Jack Rosenblatt y Mildred Jacobsen, ambos judíos de origen estadounidense, la vida de Sontag estuvo marcada desde muy joven por la fragilidad de sus primeras figuras paternas. El padre, dedicado al comercio de pieles en China, falleció de tuberculosis cuando la autora tenía apenas cinco años, un hecho que dejaría una huella profunda en su visión de la vulnerabilidad humana. Siete años más tarde, la madre contrajo matrimonio con Nathan Sontag, y a partir de ese periodo las dos niñas adoptaron el apellido de su padrastro, signo de una nueva identidad familiar.

Se crió entre Tucson, Arizona, y Los Ángeles, lugares que alimentaron una experiencia azarosa y cosmopolita a la vez. En North Hollywood High School terminó la secundaria a los 15 años, un logro que anticipaba su acelerada trayectoria académica. Su formación superior transcurrió en instituciones de renombre internacional: Berkeley, Oxford, Chicago, París y Harvard, varias de las cuales también la vieron ejercer como docente. Este itinerario académico reseñó su carácter de intelectual itinerante, capaz de fundir debates filosóficos con observaciones culturales agudas.

En Chicago, a la edad de 17 años, contrajo matrimonio con Philip Rieff tras un noviazgo breve; la pareja dio la bienvenida a un hijo, David Rieff, que más adelante trabajaría como editor de la propia Sontag en una editorial reconocida. Su relación matrimonial persiguió un arco de ocho años y culminó en un divorcio en 1958. A partir de entonces, las relaciones afectivas de Sontag fueron públicas y con frecuencia objeto de atención crítica, manteniéndose entre parejas y amistades que hubieran de influir notablemente en su obra, entre ellas la Harriet Sohmers Zwerling, la dramaturga María Irene Fornés y el poeta Joseph Brodsky.

Durante la década de 1970, comprometida también con el mundo escénico y cinematográfico, sostuvo una relación con la actriz y productora francesa Nicole Stéphane, a quien dedica su libro fundamental de ensayos Sobre la fotografía (1977). En años recientes de su vida, Sontag compartió su intimidad con la fotógrafa Annie Leibovitz, consolidando un histórico vínculo entre pensamiento y arte visual. Este ciclo afectivo y profesional se integró a la construcción de una figura que desbordó fronteras disciplinarias.

La muerte la sorprendió el 28 de diciembre de 2004 en el Memorial Sloan Kettering de Nueva York, a los 71 años, por complicaciones derivadas de un síndrome mielodisplásico que degeneró en una leucemia mieloide aguda. Se señala como origen probable la radioterapia recibida décadas antes para tratar un cáncer de mama avanzado, lesión que dejó una impronta física y simbólica en su biografía. Fue enterrada en el Cementerio de Montparnasse de París, escenario de exilio, memoria y retorno de muchas grandes voces de su generación.

Su hijo David Rieff llevó al papel de la memoria familiar una mirada íntima sobre la enfermedad y la muerte de su madre, en una narración que persigue comprender el dolor y la fragilidad humana desde la distancia de la literatura. Este testimonio póstumo funcionó como un puente entre la experiencia personal y la reflexión ética sobre la vida y la finitud, ampliando el alcance de su legado para las generaciones posteriores.

Trayectoria

Entre 1955 y 1957, Sontag dio inicio a un doctorado en filosofía en Harvard, periodo en el que también colaboró con su esposo en la edición de un estudio crítico sobre Freud. Al poco tiempo, en 1957, viajó a París para proseguir su formación en la prestigiosa Sorbona, experiencia que le permitió ampliar horizontes y convivir con contextos intelectuales diversas. Al regresar a Nueva York, exploró la enseñanza universitaria como profesora de filosofía en el City College y en el Sarah Lawrence College. Más tarde se incorporó a la Universidad de Columbia, integrando el Departamento de Religión durante un periodo de cuatro años y fortaleciendo su perfil de crítica cultural con un enfoque interdisciplinario.

En la década de 1960, su voz adquirió un impulso periodístico y divulgativo: colaboró de forma regular con Harper’s, The New York Review of Books y The Partisan Review, publicaciones que servirían como plataforma para sus ensayos sobre cultura, arte y sociedad. Muchos la reconocieron como una de las intelectuales más influyentes de su tiempo, capaz de articular una distancia crítica frente a la realidad humana, su representación cultural y la manera en que la interpretación modela la experiencia diaria. En 1968 apareció Contra la interpretación, obra que se convirtió en un símbolo generacional y en una invitación a repensar la forma de entender la cultura moderna.

Con la publicación de Estilos radicales (1969), Sontag llevó su análisis hacia el terreno de la cultura de masas, abordando temas que desbordaban la esfera literaria para incursionar en cuestiones como la farmacodependencia y la pornografía, y explicando cómo estas dinámicas reconfiguran las percepciones y las prácticas sociales. Su enfoque dejó claro que el ensayo estadounidense podía ser un instrumento analítico para entender fenómenos contemporáneos y complejos, sin perder su protagonismo crítico.

Su curiosidad cruzó también el terreno audiovisual: participó como guionista y directora en varias obras cinematográficas realizadas en Suecia, entre las que destacan Duelo de caníbales (1969) y Hermano Carl (1971). En Israel realizó Tierras prometidas (1973), un documental centrado en las tropas israelíes desplegadas en los Altos del Golán. Estas obras muestran su interés por explorar la realidad social desde una perspectiva visual y ética, ampliando su radio de acción más allá de la página escrita.

A mitad de los años 70, Sontag consolidó su tratamiento teórico de la imagen con Sobre la fotografía (1977). En esta obra defendió la autonomía de la fotografía como arte, cuestionando la costumbre de acompañar imágenes con ilustraciones y destacando a fotógrafos poco conocidos, como Diane Arbus, como parte de una búsqueda por entender la mirada y su efecto en la interpretación de la realidad. Este libro se erigió como una respuesta audaz a la jerarquía de las artes visuales y a la vez como una defensa del valor estético de la imagen.

En la misma línea de exploración, Sontag se vinculó de manera activa al cine, dirigiendo cuatro largometrajes: Duet for Cannibals (1969), Brother Carl (1971), Promised Lands (1974) y Unguided Tour / Letter from Venice (1983). Aunque estas producciones tuvieron circulación limitada en su tiempo, su recuperación en 2019 dejó al descubierto la coherencia de una obra que buscaba interrogar las convenciones de la representación y proponer otras formas de ver el mundo. Su labor cinematográfica completó, junto a la escritura, un mapa de la creativo crítico de su siglo.

Últimos años de vida

Durante la década de 1970 se enfrentó a un diagnóstico de cáncer, que atravesó con un temple notable y una lucidez que dejó registro en sus textos. En ese periodo surgió La enfermedad y sus metáforas, una reflexión que desbrozó el lenguaje de la enfermedad para revelar cómo las metáforas pueden intensificar el dolor y la estigmatización de quien padece. Diez años más tarde, amplió esa exploración con El sida y sus metáforas, extendiendo el análisis a una epidemia que marcó a la sociedad global en las décadas siguientes. Su tesis central fue la crítica a las narrativas que enmascaran el sufrimiento real y el peso social que recae sobre quien transita la enfermedad.

En el tramo final de su vida, Sontag fue reconocida con la membresía en la Academia Estadounidense de las Letras, y entre 1987 y 1989 lideró Pen American Center, una organización dedicada a la defensa de la libertad de expresión y la cultura literaria. En los años 90 viajó a Sarajevo durante el asedio, dirigiendo representaciones de Esperando a Godot para apoyar a las víctimas del conflicto y fue nombrada Ciudadana Honoraria de Sarajevo por su compromiso con la dignidad humana. Estas acciones expresaron su convicción de que la literatura y el arte pueden y deben intervenir en las tragedias humanas, incluso en territorios devastados por la violencia.

Con el inicio del siglo XXI, su pensamiento siguió desafiando consensos y abriendo debates sobre intervención militar, política exterior y el papel de la cultura en la vida social. En distintos momentos, su voz crítica cuestionó las intervenciones estadounidenses en el Medio Oriente y se preguntó si acontecimientos como el 11 de septiembre exigían una relectura de la política exterior. Estas posturas le valieron oposición y controversia, pero también resonancia entre quienes defendían un conocimiento independiente de las narrativas oficiales.

Hacia la década de 2010, los diarios personales de Sontag, editados por su hijo David Rieff, fueron publicados en español y ofrecieron una mirada íntima a su proceso de pensamiento y a su forma de enfrentarse a la escritura. En una nota de 1947, la autora esbozó una serie de convicciones sobre la libertad, la ética y la organización social, que continuarían guiando su labor crítica durante años. Ese gesto de autodescubrimiento se convirtió en un testimonio de la radicalidad con la que abordaba la realidad y la posibilidad de pensar de manera autónoma.

Obra narrativa

En el terreno de la ficción, Sontag dejó una antología de obras que revelan su mirada aguda sobre la condición humana y las tensiones de la vida contemporánea. Entre sus textos se cuentan El benefactor (1963), una novela que presenta una dinámica de poder y responsabilidad; Yo, etcétera (1978), una novela de exploración íntima de la identidad y la subjetividad; The Way We Live Now (1991), una novela coral que retrata la vorágine de la vida pública y la moralidad social; El amante del volcán (1992), que entrelaza historia y deseo en un marco histórico; En América (2000), una mirada crítica a la cultura estadounidense; Tierra prometida (1974), y Giro turístico sin guía (1984), que expanden su alcance narrativo hacia geografías y perspectivas múltiples. Estas obras, junto con su labor teatral como directora de montajes como Jacques y su señor y Esperando a Godot, evidencian una preocupación constante por el poder de la representación y el efecto de la imaginación en la experiencia humana. En el año 2003, completó una nueva entrega titulada Ante el dolor de los demás, que continuó su indagación sobre la responsabilidad moral ante el sufrimiento ajeno.

Sobre su método de escritura, Sontag aceptaba la escritura como una experiencia que parece recibirla, en la que el texto es menos una creación voluntaria que un proceso que se deja fluir. Ella misma describía la palabra como un fenómeno personal y, a la vez, compartido; un acto que nace de lo interior y se expande hacia lo universal, atravesando lo individual para dialogar con otros mundos y otros lectores. Su concepción de la escritura integraba lo personal con lo transcultural, lo que convirtió su obra en un puente entre intimidad y universalidad, entre análisis y emoción.

Obras publicadas

  • El benefactor, 1963; traducciones posteriores y reediciones en ediciones comerciales y académicas
  • Estuche de muerte, 1967; versión en diferentes países y colecciones
  • El amante del volcán, 1992; edición ampliada en años subsiguientes
  • En América, 1999; edición en español y otras lenguas
  • Yo, etcétera, 1977; traducción y reimpresiones
  • Declaración. Cuentos reunidos (edición inglesa de Benjamin Taylor); edición española por Aurelio Major y otros; Barcelona: Literatura Random House. 2018. ISBN 978-84-397-3403-1