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The Strokes

Nombre completo The Strokes
Descripción Grupo musical estadounidense
Géneros rock, indie rock, garage rock, Post punk revival, new wave
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The Strokes irrumpieron en la escena musical mundial a finales de los años 90 como una agrupación de rock independiente nacida en la Gran Manzana. Con un sonido que amalgamaba nostalgia de décadas pasadas y una energía cruda, la banda logró capturar la atención de públicos y críticos por igual. Su alineación estable en aquel momento incluía a Julian Casablancas como voz principal, Nick Valensi y Albert Hammond, Jr. a las guitarras, Nikolai Fraiture al bajo y Fabrizio Moretti en la batería. Su trayectoria comenzó en un contexto urbano vibrante y, con el paso de los años, fue tejiendo una influencia que reconfiguró la manera de entender el rock contemporáneo en América y más allá.

The Strokes — Imagen principal

The Strokes irrumpieron en la escena musical mundial a finales de los años 90 como una agrupación de rock independiente nacida en la Gran Manzana. Con un sonido que amalgamaba nostalgia de décadas pasadas y una energía cruda, la banda logró capturar la atención de públicos y críticos por igual. Su alineación estable en aquel momento incluía a Julian Casablancas como voz principal, Nick Valensi y Albert Hammond, Jr. a las guitarras, Nikolai Fraiture al bajo y Fabrizio Moretti en la batería. Su trayectoria comenzó en un contexto urbano vibrante y, con el paso de los años, fue tejiendo una influencia que reconfiguró la manera de entender el rock contemporáneo en América y más allá.

Historia

Inicios y The Modern Age EP (1998–2001)

Julian Casablancas y Nikolai Fraiture forjaron una amistad desde la infancia y, estando repartidos entre ciudades distintas, sus caminos convergieron en la ciudad de Nueva York cuando decidieron apostar por un proyecto común de música року. En Suiza, durante el tiempo que Casablancas estuvo en un instituto privado, surgió una primera conexión entre el cantante y Albert Hammond Jr., quien estudiaba en Nueva York y compartía la idea de formar una banda con colegas que también hablaban el mismo idioma. Con el paso del tiempo, aquella vecindad se convirtió en el lugar donde el destino uniría a los futuros Strokes. La convivencia entre los músicos se hizo real al mudarse a apartamentos contiguos en la misma calle de la ciudad, y en 1999 decidieron integrar un grupo que iba tomando forma entre ensayos y trabajos diurnos. En ese periodo, su presencia crecía en el emergente circuito del Lower East Side, un escenario que les permitió consolidar un repertorio reducido pero intenso, que incluía piezas como «Last Nite», «The Modern Age» y otras que acabarían transformándose para el registro definitivo. El impulso profesional llegó cuando un promotor llamado Ryan Gentles se interesó por ellos y dejó su empleo para encargarse de la representación de la banda, cimentando así la base de su carrera. Durante aquellos años, mezclaron jornadas laborales con ensayos exigentes, y el material fue tomando forma, creando un conjunto de canciones que superó la decena y que anticipaba un sonido que se distinguiría por su claridad rítmica y su melodía memorable.

Un encuentro decisivo fue el de Gordon Raphael, un productor de la escena neoyorquina, quien asistió a un de sus conciertos como teloneros de otra banda y terminó estableciendo una vía directa para la grabación. Raphael les ofreció grabar una maqueta y, tras varias conversaciones, el equipo de grabación quedó establecido. Así nació The Modern Age, un EP que, al ver la luz en 2001, desató una competencia feroz entre las discográficas por la promesa de una nueva ola de rock and roll. Las expectativas eran altas y la respuesta de la crítica y de la industria marcó un antes y un después para la banda, que comenzaba a consolidarse como una solución innovadora dentro de un panorama saturado de promesas no cumplidas.

La presentación de The Modern Age consolidó a The Strokes como una fuerza emergente y abrió las puertas a una atención mediática significativa, generando discusiones sobre si representaban un renacimiento del rock de guitarras o simplemente un fenómeno de moda. Este momento inicial, marcado por la mezcla de espectáculo en vivo y la búsqueda de identidad, fue crucial para que la banda se planteara un futuro con metas claras en el estudio y en las giras.

Durante estos años, la agrupación fue afinando su identidad sonora y visual, manteniéndose fiel a su estética cruda mientras consolidaba una base de fans leales que se extendía más allá de Nueva York. Aunque sus integrantes continuaron trabajando en otras ocupaciones de día, el compromiso con el proyecto musical se fue intensificando, lo que hizo posible que, poco después, ya se hablara de una grabación de larga duración que recogería el espíritu de su primera etapa y lo proyectaría hacia audiencias globales.

La historia de aquellos comienzos también incluyó la creciente presencia de un equipo de apoyo que creció junto a ellos: productores, managers y técnicos que entendieron que The Strokes no era un grupo efímero, sino una propuesta con potencial de trascender las fronteras de la escena independiente. En este tramo inicial, la banda empezó a dibujar el mapa de su futuro, un sendero que combinaría canciones memorables con una actitud desafiante frente a las corrientes dominantes del momento.

La esencia de sus primeros años residía en la reconversión de experiencias cotidianas en melodía y en la disciplina de trabajar de forma paralela a la música para sostener el proyecto mientras el material adquiría una forma definitiva. Con esas bases, The Strokes comenzó a dejar una huella en el corazón del indie rock y en la memoria de una generación que buscaba un sonido claro y directo.

La semilla de su siguiente capítulo se sembró en los debates sobre estilo y dirección artística, pero aquella primera etapa dejó claro que la banda estaba dispuesta a forjar un camino propio, independiente de modas transitorias y presiones externas. Con The Modern Age ya como tarjeta de presentación, el grupo se preparó para un salto más grande hacia la grabación de un álbum que definiría su identidad para los años siguientes.

La consolidación de su fórmula musical vino acompañada de un periodo de aprendizaje, de pruebas en el estudio y de presentaciones en el circuito de clubes de la Gran Manzana, que les permitió pulir su directo y refinar su presencia escénica, algo que sería decisivo para el éxito de Is This It y para la narrativa de una banda que, desde aquel momento, sería vista como un faro de una nueva generación de rock estadounidense.

Is This It (2001–2002)

El lanzamiento de Is This It marcó la llegada de The Strokes a un estadio mayor de reconocimiento internacional. Su debut en formato de larga duración, publicado en Estados Unidos por RCA tras una serie de retrasos que afectaron a la edición europea, fue acompañado por un episodio controvertido: la eliminación de una pista que contenía una línea polémica para ese momento, lo que llevó a que se optara por una alternativa titulada When It Started. Este ajuste, motivado por el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, convirtió el disco en un objeto de debates sobre política y cultura, pero no empañó su impacto. Las críticas iniciales se orientaron en torno a su mutuo respeto por la tradición rock y su capacidad para fusionar influencias de décadas pasadas con una sensibilidad contemporánea, lo que llevó a reseñas entusiastas de publicaciones especializadas y a una aceptación amplia del público.

El álbum recibió elogios abrumadores por su enfoque directo y su pulido acabado, con reseñas que destacaron su nivel de calidad y su claridad de propósito. En el recorrido que siguió a su estreno, The Strokes emprendió una gira global que los llevó, entre otros lugares, a Japón, Australia y Europa, consolidando una presencia en festivales y escenarios de gran magnitud. La ruta de promoción llevó a que en distintos momentos actuaran ante audiencias numerosas y que el grupo se presentara en grandes recintos, reforzando la idea de que estaban al frente de un renacimiento del rock con raíces sensibles a la New York de principios de siglo.

Entre las experiencias destacadas de ese periodo, destacan apariciones en programas de televisión de alto perfil y videoclips dirigidos por Romero Coppola que dieron forma a una imagen visual acorde con su sonido. El conjunto se convirtió en símbolo de una renovación del rock contemporáneo, con una propuesta que combinaba melodía melancólica y riffs afilados que invitaban a cantar y a recordar.

En el plano crítico, Is This It dejó una impresión duradera y abrió un camino que muchos otros grupos intentaron seguir, intentando capturar ese equilibrio entre lo clásico y lo moderno que The Strokes encarnaban con naturalidad. Con el tiempo, la obra fue reconocida como un hito del rock del cambio de siglo, y su influencia se ha hecho patente en numerosas bandas posteriores que aspiraron a traducir la energía de la década anterior a un marco más actualizado.

La consolidación de su identidad quedó patente en la recepción de su sonido, que muchos describieron como un retorno al espíritu de la música de guitarras, pero con un tratamiento contemporáneo que lograba resonar con una nueva generación de oyentes. El impacto de este primer álbum fue profundo, y la gira mundial expansionó la presencia de la agrupación más allá de su propia escena, situándolos como una referencia en los debates sobre el renacimiento del rock de la década de 2000.

Las grabaciones de esa etapa se acompañaron de un fuerte impulso visual y de una narrativa de juventud que, en conjunto, definieron la relación entre The Strokes y un público que buscaba emociones directas y honestas en la música popular. Con Is This It, la banda se convirtió en una especie de estandarte de una nueva manera de entender la música, una que priorizaba la accesibilidad sin perder la complejidad emocional de las composiciones.

La recepción crítica y popular fue amplia y, aunque hubo voces que pedían más experimentación, la mayoría coincidió en la consistencia y la claridad de su mensaje, así como en la capacidad para convertir cada tema en una experiencia memorable. Este fenómeno no solo impulsó a The Strokes a un estatus de ícono, sino que también sentó las bases para una trayectoria que continuaría expandiéndose con cada nueva entrega.

Tras la etapa de promoción intensa, la banda siguió explorando nuevos horizontes sonoros en colaboración con productores y en la experimentación de formatos, manteniendo siempre la idea de que la música debía ser una experiencia compartida y viva, algo que se vería reflejado en sus proyectos siguientes.

Is This It se convirtió en un referente de su época, y su resonancia se extendió más allá de las críticas, anclando a The Strokes como una pieza central en la conversación sobre el renacer del rock moderno. En ese sentido, el álbum no solo definió la banda, sino que también dejó una impronta indeleble en la historia de la música popular contemporánea.

Room on Fire (2002–2005)

Room on Fire continuó la línea iniciada por su predecesor, sosteniendo un pulso similar y manteniendo la estética de guitarras limpias y arreglos afilados. Aunque algunos analistas lo percibieron como una repetición de la fórmula anterior, la obra incorpora piezas destacadas como Reptilia, 12:51 y The End Has No End, junto a otras que mostraron un dominio mayor de la composición y una cohesión entre letras y melodía. En general, la crítica distinguió el álbum por su consistencia y su capacidad para equilibrar la familiaridad con desafíos sutiles a la madurez musical de la banda.

El álbum salió al mercado en octubre de 2003 y, desde sus primeros sencillos, dejó claras las señas de identidad que habían hecho famosa a la agrupación. El videoclip de 12:51, concebido con una estética que evocaba el mundo de Tron, consolidó una de las imágenes más reconocibles de la banda en ese momento, mientras que la producción de Roman Coppola aportó una mirada visual distintiva. Durante la gira de ese periodo, The Strokes compartió escenario con otros nombres relevantes y, en determinados conciertos, se permitieron sorpresas que reforzaron su presencia en vivo. Las colaboraciones y las versiones en vivo de temas míticos ampliaron el arsenal creativo de la banda, acercando a su público a versiones nuevas de canciones icónicas.

En el plano logístico, la banda exploró la idea de registrar un directo oficial llamado Live in London, una iniciativa que finalmente fue abandonada por problemas de calidad de grabación, pero que demostró su interés por ampliar la experiencia auditiva de sus fans. Ese afán por documentar su evolución dejó constancia de un grupo que no se conformaba con el éxito inmediato, sino que deseaba proyectar su crecimiento artístico a través de soportes distintos y disponibles para su audiencia.

En lo personal, ese periodo coincidió con hitos en la vida de los integrantes: el matrimonio de Julian Casablancas con su confidente y mánager, y el nacimiento de una hija de Nikolai Fraiture, hechos que, lejos de frenar la creatividad, se integraron a la narrativa de la banda como caprichos de la experiencia humana que alimentaba su música. Las giras y las campañas promocionales llevaron su música a escenarios de América y Europa, mientras que temas como Reptilia ganaban presencia en medios de videojuegos, extendiendo su impacto a otras plataformas culturales.

El repertorio de Room on Fire también dejó claro que la banda mantenía un enfoque serio respecto a las letras y a la interpretación de cada tema, demostrando que la madurez se acompaña de una mayor precisión en la voz, el ritmo y la atmósfera general de las canciones. Con ello, The Strokes reforzaba su capacidad para combinar emoción directa con una estética pulida y una ejecución sobria que invita a la reflexión tanto en el estudio como en el escenario.

La década que siguió ofreció nuevas oportunidades para la banda, que siguió explorando su panorama musical sin abandonar las raíces que les dieron origen. Room on Fire, entonces, se convirtió en un puente entre el debut y el desarrollo posterior, consolidando una voz que ya era inequívocamente reconocible y respetada en el circuito del rock independiente mundial.

este segundo disco afianzó la identidad sonora de la agrupación, subrayando que su talento residía en la capacidad de traducir experiencias cotidianas en música poderosa y evocadora, sin perder la frescura ni la honestidad que habían marcado su debut. Con una base de admiradores cada vez más amplia, The Strokes demostró que podía sostener el interés a través de una propuesta que, si bien conservaba su esencia, ya mostraba señales de evolución.

Room on Fire dejó una impresión duradera en la crítica y en el público, y sigue siendo un hito en la trayectoria de la banda por su equilibrio entre consistencia y crecimiento artístico. En el conjunto de su discografía, representa un eslabón clave que facilita la transición hacia proyectos que buscarían ir más allá sin renunciar a la identidad que habían construido con tanto esfuerzo.

La fase de Room on Fire también reveló una dinámica de grupo más madura, en la que los conflictos y las tensiones propias de la consolidación dieron paso a una mayor claridad en las metas y en la forma de trabajar juntos. En ese sentido, el álbum no solo confirmó su estatus, sino que abrió la puerta a una etapa futura de experimentación y renovación dentro de la página más reciente de su historia.

First Impressions of Earth (2005–2008)

First Impressions of Earth supuso un giro que algunos vieron como un pulido más directo de su propuesta, mientras otros señalaron que la banda se alejaba en cierta medida de las texturas que habían definido sus obras anteriores. El sencillo Juicebox, lanzado de manera exclusiva en la tienda de música digital, anticipó una entrega que, si bien recibió elogios por su contribución al desarrollo del sonido, generó debates sobre si el grupo mantenía su espíritu de experimentación o se inclinaba hacia una versión más conservadora de su estilo. El álbum, publicado en enero de 2006, logró situarse en la cima de las listas británicas y obtuvo una recepción mixta entre la crítica, que debatía el equilibrio entre innovación y familiaridad. La reacción inicial subrayó la madurez compositiva, a la vez que señalaba una suavización percibida en la sonoridad general.

La gira de promoción de ese trabajo llevó a The Strokes por múltiples ciudades de América y Europa, con una programación intensiva que incluyó presentaciones de alto perfil. El público respondió con entusiasmo, y la banda ofreció actuaciones memorables en grandes recintos y festivales, marcando una etapa de consolidación de su presencia en escenarios prestigiosos. En paralelo, hicieron historia al presentar un estudio propio en Hell’s Kitchen, un paso que simbolizaba su independencia creativa y su deseo de controlar más aspectos de su proceso de grabación. La autogestión creativa fue un rasgo distintivo de esa era, que les permitió experimentar con un ambiente de trabajo más cerrado y personal.

El registro fue acompañado por una serie de sencillos que generaron un repertorio destacable, incluyendo temas que mostraban una mayor atención a las letras y a la construcción emocional de las canciones. El grupo también realizó apariciones en televisión y siguió cultivando una identidad visual sólida gracias a videoclips producidos por figuras destacadas de la industria, fortaleciendo su imagen pública. La crítica observó que, aunque el álbum no alcanzó el grado de maravilla que había supuesto Is This It, exhibía un progreso técnico y una madurez artística que justificaba su lugar en la trayectoria de la banda.

La resonancia de First Impressions of Earth afectó la dinámica interna del grupo: a finales de 2005 y en 2006, la banda llevó a cabo una gira extensa y, a la vez, comenzó a plantearse dedicar más tiempo a proyectos fuera del conjunto. Este periodo evidenció un deseo de explorar caminos paralelos, lo que, en última instancia, influyó en su calendario de grabación y en la forma en que encararon los siguientes años. La conversación entre estilos se hizo más marcada, con entrevistas que reflexionaban sobre el futuro y sobre la posibilidad de nuevos enfoques sonoros.

Ya en 2007, la banda anunció una pausa temporal para permitir que cada miembro siguiera sus proyectos personales. Este descanso, descrito de distintas maneras por el equipo de gestión, fue presentado como una necesidad para recomponer energías y recargar ideas, sin que ello significara el fin de la agrupación. Durante esa etapa, Casablancas colaboró con otros artistas como segundas voces y Hammond continuó con su proyecto solista, mientras la banda evaluaba su siguiente paso. La pausa creativa fue, en realidad, una oportunidad para que cada integrante volviera a sus raíces musicales y aportara experiencias nuevas que enriquecerían su regreso.

Con el tiempo, la noticia de nuevos proyectos inició una conversación sobre la posibilidad de continuar colaborando en el futuro bajo una nueva identidad sonora. En paralelo, la comunidad de fans siguió esperando noticias sobre futuros lanzamientos y posibles giras, manteniendo vivo el interés y la esperanza de escuchar material fresco. El equilibrio entre descanso y expectativa marcó la última parte de esa etapa de la banda, que preparaba el terreno para lo que vendría a continuación.

Angles (2010–2012)

Angles supuso el retorno de The Strokes con una propuesta que nadie podría medir en términos de permanencia idéntica, pero sí por su intención de renacer desde bases más simples y directas. El grupo se inspiró en artistas como Thin Lizzy, A-ha y Elvis Costello, y afirmó que su objetivo era volver a lo esencial sin perder el impulso innovador que los había caracterizado. El proceso de grabación tuvo lugar en estudios situados en Nueva York, bajo la mirada de Joe Chiccarelli como productor y de Gus Oberg como ingeniero, situando el disco dentro de un marco de colaboración entre talentos experimentados y una banda que volvía a la actividad con una mentalidad de renovación. La conversación entre generaciones se hizo presente en entrevistas que destacaron la necesidad de mantener la comunicación entre los integrantes para avanzar con honestidad y claridad.

El lanzamiento mundial se produjo a mediados de 2011 y dio paso a una gira global que acompañó la salida del álbum, consolidando la reaparición de la banda en la escena internacional. Uno de los hitos fue la confirmación de su presencia en festivales de renombre como el Festival Internacional de Benicàssim, en España, donde compartirían escenario con otros nombres destacados, entre ellos artistas de la escena contemporánea. El regreso a la actividad fue recibido con expectación por parte de la prensa y del público, que aguardaba un nuevo capítulo de la trayectoria de The Strokes.

El primer sencillo, Under Cover of Darkness, se estrenó de forma casi inmediata en plataformas de descarga y estuvo disponible para compra online, marcando un retorno marcado por una producción más cuidadosa y una estructura de canciones que reforzaba la sensación de un regreso a la forma clásica de la banda pero con una mirada actual. La reacción crítica elogió el intento de reacoplar la energía fresca del grupo con una simplicidad que resultó atractiva para oyentes nuevos y veteranos por igual.

La entrevista posterior reveló una visión compartida sobre el título Angles: la música, dijeron, es una entidad que se nutre de distintas aportaciones de cada miembro y que, por lo tanto, el resultado sonoro refleja esa diversidad de voces. Con ese planteamiento, Angles fue presentado como un esfuerzo por recuperar la senda de la banda hacia un sonido más directo y, a la vez, más deliberado. La crítica resaltó el enfoque contemporáneo sin abandonar el alma de su primer periodo.

En retrospectiva, Angles fue percibido como una especie de puente entre la era más cruda de sus inicios y una madurez que se abriría camino en proyectos futuros. Los integrantes señalaron que habían pasado por una fase de intensa experimentación y que ese disco representaba un resumen de esas exploraciones, con una mentalidad de retorno a lo básico y una confianza renovada en la convivencia creativa. La banda buscó claridad y cohesión para consolidar una identidad que pudiera sostenerse en el tiempo y en escenarios cada vez más exigentes.

La respuesta de los fans fue variada, pero en general Angles consolidó la reputación de The Strokes como una agrupación capaz de reinventarse sin abandonar las lecciones de su pasado. En esa línea, el grupo dejó ver que preparaba nuevas ideas y que, a pesar de los desafíos, estaba decidido a seguir adelante con procesos de grabación y producción más detallados. El espíritu de exploración continuó guiando a la banda mientras se acercaba a un nuevo ciclo creativo.

El equipo de la banda compartió actualizaciones sobre el progreso de las grabaciones con un ritmo deliberado, y la propia figura de Casablancas apareció comunicando avances a través de redes y entrevistas, manteniendo la expectativa alta entre los seguidores. Con la culminación de ese capítulo, Angles se integró en la narrativa como un intento valiente de sostener la relevancia de la banda en un ecosistema musical cambiante. Un retorno marcado por la madurez que, sin renunciar a la esencia, buscó un enfoque más refinado.

El 22 de marzo de 2011, Angles vio la luz, marcando la reaparición de The Strokes en un escenario global que se preparaba para ampliar su alcance. Su recepción fue variada, pero dejó claro que la banda estaba dispuesta a afrontar nuevas dinámicas de producción, distribución y promoción que quedaron asentadas en la trayectoria posterior. La recepción crítica favoreció la valoración de Angles como un paso necesario en la evolución de un grupo que no temía ajustar su maquinaria para seguir vigente.

Con Angles la banda mostró que, pese al tiempo transcurrido, seguía conservando el ingenio para convertir ideas en canciones con identidad propia, y que el proceso creativo podía convivir con una mayor claridad de objetivos. En ese sentido, Angles quedó registrado como un hito que, aun en su modestia, reforzó la idea de que The Strokes no estaban dispuestos a repetir fórmulas, sino a convertir su experiencia en una base para avanzar.

Comedown Machine (2012–2016)

Comedown Machine emergió como una propuesta que continuó la exploración de un sonido limpio y directo, mientras incorporaba texturas contemporáneas y estructuras que invitaban a la escucha atenta. Un adelanto denominado One Way Trigger apareció en la página oficial de la banda y sirvió como señal de que una nueva entrega estaba en marcha. La experiencia de descargarlas de forma gratuita, seguida de un correo con información del álbum, creó una suerte de juego promocional que generó intriga y participación de los fans. El disco completo se lanzó en marzo de 2013 en Estados Unidos y poco después en otros territorios, en un marco de expectativa por una obra que prometía un reencuentro con el espíritu del grupo sin perder la modernidad que lo caracterizaba. La recepción en general fue positiva, con críticas que destacaron una producción cuidada y una última década de experiencia que se transparentaba en las canciones.

El sencillo oficial All the Time, acompañado de un tema B titulado Fast Animals, marcó la etapa de promoción y dio paso a un videoclip cuyo lenguaje visual buscó sincronizarse con la atmósfera de la música. Más allá de la crítica, el periodo mostró a una banda capaz de mantener su presencia en la escena a través de un ciclo de lanzamientos que, si bien no siempre recibió aplausos unánimes, sí consolidó su continuidad. La persistencia fue una constante a lo largo de este periodo, que confirmó que The Strokes seguían siendo una fuerza activa y en busca de renovar su propuesta.

En 2013, la banda anunció la intención de regresar a la actividad en 2014 con nuevas presentaciones y, poco después, la posibilidad de encarar proyectos de envergadura. Ese plan se vio truncado por diversos factores, pero el grupo continuó su camino con idas y vueltas, manteniendo la esperanza de que el ciclo prometido pudiera retomarse en un futuro próximo. La promesa de volver a escena se mantuvo como un faro para los aficionados, que esperaban nuevas canciones y más momentos en vivo.

Los años siguientes vieron a The Strokes participar en grandes festivales y realizar actuaciones destacadas, que reforzaron su presencia en Estados Unidos y en Europa. Aunque las noticias sobre posibles grabaciones se volvieron más dispersas, la banda siguió aportando material nuevo y mantuvo una presencia constante en la conversación musical, recordando a todos que su voz seguía siendo una referencia dentro del rock alternativo. Una página de continuidad en la historia de la banda, que no dejó de explorar y de buscar la próxima oportunidad de sorprender a su audiencia.

Comedown Machine finalizó la etapa de aquel periodo con una mezcla de satisfacción y la conciencia de que el grupo podía reinventarse una vez más, sin traicionar su identidad. se trató de un capítulo que subrayó la capacidad de The Strokes para sostener la relevancia al tiempo que se mantuvo fiel a su esencia, brindando una visión de futuro que aún estaba por escribirse.

La fase de Comedown Machine dejó clara la voluntad de la banda de continuar operando con un foco claro: entregas que, sin replicar viejos éxitos, ofrecieran una experiencia sonora coherente y contemporánea para los oyentes.

Future Present Past EP (2016–2018)

Future Present Past llegó como un EP de corta duración que la banda lanzó el 2 de junio de 2016 bajo el sello Cult Records, la compañía creada por Casablancas. Este material, que contiene tres temas inéditos y un remix de Fabrizio Moretti, evidencia una visión conceptual en la que cada canción representa una frontera temporal distinta: Drag Queen alude al porvenir, OBLIVIUS se asienta en el presente y Threat Of Joy remite al pasado. El lanzamiento se apoyó en una presencia mediática que buscó conectar con una audiencia madura que había crecido junto a la banda y que esperaba trabajos que mantuvieran su experiencia estética. La propuesta se comunicó con un enfoque minimalista y una identidad sonora que combinaba guitarras limpias, ritmos marcados y una voz que, si bien conservaba su sello, sonaba más contenida y precisa.

La canción OB LIVIUS encontró un canal de difusión en la radio Culture Void, conducida por Casablancas, y, poco después, Cult Records difundió Drag Queen y luego Threat Of Joy, reforzando la idea de una estrategia de lanzamiento sincronizada entre medios y plataformas digitales. El video lírico de Drag Queen fue un ejemplo de su enfoque creativo: una sucesión de imágenes intensas que remiten a una visión futurista de los años 80. La estética de ese clip fue parte de la narrativa visual que acompañó al EP, consolidando la firma estética de la banda.

El equipo de producción acompañó el estreno con una presentación de Threat Of Joy, un videoclip que marcó la primera aparición de todos los integrantes en un video desde Taken For a Fool, y que, a la vez, funcionó como una declaración de intención de regresar con fuerza a la escena. Este periodo también generó polémica por la crítica a la censura de ciertos contenidos visuales, lo que llevó a que la banda comentara con ironía la necesidad de adaptar su discurso para caber en espacios autorizados, manteniendo su voz crítica a través de una alternativa creativa. La respuesta del público fue mayoritariamente positiva, con fans que apreciaron la propuesta de un regreso que mantenía el pulso de su sonido característico.

En 2017, la gira sudamericana demostró que The Strokes continuaba siendo una fuerza destacada en vivo, con presentaciones en Colombia, Brasil, Argentina y Chile, donde su música se conectó con públicos amplios y diversos. Este periodo dejó claro que la banda podía sostener su atractivo a nivel internacional y que el repertorio tenía la capacidad de adaptarse a entornos culturales variados. El alcance global se consolidó gracias a la presencia en festivales y a la capacidad de traer a la vida su material más reciente para esas audiencias.

En 2018, The Strokes retomaron la conversación sobre su próximo paso creativo, con rumores de nuevas canciones y una posible continuación de su ciclo de lanzamientos tras el EP, que había ofrecido una mirada clara a su evolución y al modo en que pretendían relacionarse con una audiencia ya experimentada. La expectativa por un regreso completo siguió en aumento, impulsada por la trayectoria de un grupo que había dejado claro que su creatividad no tenía fecha de caducidad.

Future Present Past se posicionó como una muestra de la madurez de The Strokes, que supo convertir un formato breve en una declaración de intenciones. En esa línea, el EP dejó constancia de una banda que sabía escuchar el presente, observar el pasado y atreverse a imaginar un porvenir.

The New Abnormal (2018–2021)

The New Abnormal representó la reaparición más ambiciosa de la banda en años recientes, con un enfoque que combinaba la experiencia acumulada con una mirada crítica al mundo contemporáneo. A lo largo de 2016 y 2017, algunos integrantes mencionaron en entrevistas que seguían trabajando en nuevos conceptos, y se habló de ciertas colaboraciones con figuras conocidas del ámbito musical, incluido un posible contacto con importantes productores. Sin embargo, las declaraciones públicas en ese periodo llegaron a matizarse, indicando que, aunque existía interés, las ideas estaban en evolución y no se había fijado una fecha definitiva de grabación. La dinámica interna apuntaba a una reconstrucción creativa que mantuviera la honestidad y la comunión entre los miembros, factores que habían sido decisivos para su anterior éxito.

En 2019, el grupo volvió a pisar escenarios para un recital benéfico en Los Ángeles, donde introdujo una nueva canción, The Adults Are Talking, y confirmó una orientación de gira mundial para recuperar el contacto con su público después de un periodo de inactividad. Esa época también estuvo marcada por la mención de un posible sexto álbum y por la idea de que, pese a las complicaciones logísticas, el grupo seguía comprometido con la creación de material nuevo y de calidad. La promesa de nuevas canciones se convirtió en una constante en entrevistas y presentaciones, alimentando la expectativa entre seguidores y críticos por igual.

La víspera de 2020 trajo un giro político y social: The Strokes actuaron en un acto de apoyo a una campaña electoral, donde Casablancas anunció formalmente el título del sexto disco, The New Abnormal, y dejó entrever que su lanzamiento estaba preparado para el mes de abril. Poco después, el grupo lanzó el sencillo At the Door, seguido de Bad Decisions y Brooklyn Bridge to Chorus, mientras se afinaba la producción del álbum. El disco se lanzó en todo el mundo el 10 de abril de 2020, y la banda reapareció en la pantalla de Saturday Night Live para presentar dos de sus canciones, consolidando así su regreso al centro de la escena mediática. La reinserción mediática fue clave para restablecer su presencia entre nuevas audiencias y rememorar a los fans de décadas anteriores.

El 21 de junio de 2021, The Strokes difundió un video en apoyo de una candidata a la alcaldía de Nueva York, con un anticipo de una nueva canción, Starting Again, coescrita con Gregg Alexander, lo que reforzó la idea de que el grupo continúa vinculado a causas culturales y políticas a través de su música. La continuidad creativa se manifestó en esa operación de comunicación y en el compromiso de seguir aportando material que invite a la reflexión.

Discografía

Discos de estudio

  • Is This It (2001)
  • Room on Fire (2003)
  • First Impressions of Earth (2006)
  • Angles (2011)
  • Comedown Machine (2013)
  • The New Abnormal (2020)

EP

  • The Modern Age (2001)
  • Future Present Past (2016)

Galardones

Premios y reconocimientos destacados

2002

  • Ganadores – Premios ASCAP Pop por su proyección en el pop para la música de cine y televisión
  • Ganadores – Premios británicos a la mejor banda internacional
  • Ganadores – Meteor Ireland Music Awards a la Mejor Álbum Internacional
  • Nominados – Premios NME a Mejor Álbum y a Banda del Año

2003

  • Nominados – NME Awards a Mejor Banda Internacional

2006

  • Ganadores – NME Awards a Mejor Banda Internacional
  • Nominados – MTV Europe Music Awards a Mejor Actuación en Vivo

2007

  • Nominados – NME Awards a Mejor Banda Internacional

2009

  • Ganados – NME como Mejor Disco de la Década por Is This It

2021

  • Ganados – Grammy a Mejor álbum de rock por The New Abnormal

Imágenes de The Strokes