Víctor Manuel
| Nombre completo | Víctor Manuel San José Sánchez |
|---|---|
| Nombre nativo | Víctor Manuel |
| Descripción | Cantautor, productor musical y cinematográfico español |
| Fecha de nacimiento | 07-07-1947 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | cantautor, cantante, actor de cine, compositor, realizador de televisión |
| Géneros | pop |
| Idiomas | español |
| Esposas | Ana Belén |
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Con una trayectoria que abarca la canción, la producción musical y el cine, Víctor Manuel San José Sánchez nació en Mieres el 7 de julio de 1947 y ha sido una de las voces más representativas de la transición española hacia la democracia, junto a su esposa, la actriz y cantante Ana Belén. Su obra se ha forjado en una mezcla de poesía musical y compromiso social, capaz de mirar la vida rural, la libertad, el amor y la justicia desde una óptica poética y militante.
Con una trayectoria que abarca la canción, la producción musical y el cine, Víctor Manuel San José Sánchez nació en Mieres el 7 de julio de 1947 y ha sido una de las voces más representativas de la transición española hacia la democracia, junto a su esposa, la actriz y cantante Ana Belén. Su obra se ha forjado en una mezcla de poesía musical y compromiso social, capaz de mirar la vida rural, la libertad, el amor y la justicia desde una óptica poética y militante.
Biografía
Orígenes e inicios profesionales
El futuro cantautor vino al mundo en una familia de clase trabajadora: su padre, Jesús, se ganaba la vida en el ferrocarril, mientras que su madre, Felicita, gestionaba asuntos mercantiles. Sus primeros referentes fueron sus abuelos, Víctor y Ángel, muy presentes en su niñez; el segundo de ellos, tristemente, fue fusilado en Oviedo poco después de la contienda civil. La música apareció en su vida como una vocación temprana: a los diez años ya manejaba la armónica y soñaba con imitar a Joselito. Posteriormente recibió una guitarra como regalo de Reyes y, a los doce, escribió su primera canción, Tendré tu amor. Su juventud transcurrió entre concursos locales y un deseo persistente de componer.
En 1963 dio sus primeros pasos en escenarios locales al presentarse al Primer Concurso de yo me llamo en el Teatro Capitol de Mieres. Con el seudónimo San José, llegó a la final; sin embargo, un resfriado le impidió actuar. Tras abandonar los estudios, se unió a la orquesta Bossa Nova como cantante, una experiencia que le permitió financiarse con la actuación y, de paso, adquirir experiencia escénica. Paralelamente, fue seleccionado para formar parte del equipo juvenil de fútbol del Caudal Deportivo, aunque la música terminó por imponerse frente al balón, sin que dejara de ser un aficionado al deporte.
En 1964 dio el salto a Madrid para ampliar su formación musical: estudió solfeo y piano con el maestro Nicolás y perfeccionó su voz con Abanades. Allí participó en varios concursos y se presentó en el Circo de los hermanos Gascar, además de actuar en homenajes a grandes maestros como Antonio Molina. También formó parte del programa Salto a la fama y, durante dieciocho meses, cada domingo deleitó al público en el espacio La nueva ola musical conducido por Bobby Deglané.
En 1965 logró grabar sus primeros sencillos, impulsados por el apoyo de la poetisa Fina Calderón, quien colaboró como autora en buena parte de esas canciones. Entre sus composiciones figuraron piezas como Ninnete o Un gran hombre, algunas de las cuales durante años estuvieron vinculadas a su mirada sobre la dictadura y la realidad social de la época. A partir de esa etapa comenzó a forjarse la imagen de un cantautor que no solo interpretaba sino que también escribía su propio repertorio.
Primeros éxitos
Ya en 1967, tras presentar sus canciones en festivales regionales, consiguió subir a los escenarios con algunas victorias relevantes. En el Festival do Miño, su tema Lazos azules y rosas –interpretado por Paco Ruano– obtuvo el primer premio, y una trayectoria paralela se consolidó en Vegadeo con Nada es igual, interpretada por Cholo Juvacho. Su presencia se extendió también al Festival del Atlántico, donde dio voz a Un sombrero de paja, unas gafas de sol. Estas experiencias le permitieron empezar a verse como un compositor más que como intérprete, un giro que marcaría su rumbo.
En 1968, con el dinero obtenido en aquellas participaciones, continuó explorando la composición con piezas de marcado carácter personal, tales como El cobarde, El mendigo, El tren de madera o La romería. Decidió presentarlas ante los medios, aunque el público fue reducido en aquel momento. Fue entonces cuando la editorial Canciones del Mundo, a través de Juan Canal, dio con AAugusto Algueró, quien, a su vez, gestionó un contrato con Philips. Así, Víctor Manuel dio un salto decisivo hacia la grabación y la difusión de su música.
Con un sencillo grabado aún para Belter, surgió la versión de El tren de madera y El cobarde. En el Festival del Atlántico volvió a demostrar su presencia, pero la canción El cobarde fue considerada antimilitarista por las autoridades de Canarias, lo que desató un revuelo que terminó con su descalificación en la votación, aunque el público mostró un gran interés. Un compañero de Los Sabandeños logró impedir que fuese detenido mientras su momento de mayor exposición pública empezaba a imponerse. Paralelamente inició su servicio militar en Valladolid, en la aviación, alcanzando el rango de cabo.
En 1969, ya como artista con un halo de consolidación, grabó en Barcelona un sencillo con El mendigo y La romería, lo que marcó su gran impulso comercial. El fin del servicio militar, el 20 de octubre, coincidió con el lanzamiento de nuevas caras musicales: Paxarinos y El abuelo Víctor, canciones que, junto a la recordada La romería, consolidaron su obra. Aquel año hizo su primera aparición televisiva en un programa de gran alcance y participó en el III Festival de Villancicos Nuevos de Pamplona, donde presentó En el portalín de piedra, un tema que, junto a Ya se escuchan las panderetas, sería difundido en un nuevo sencillo.
Primeros éxitos y proyección internacional
El éxito se consolidó con su primer disco largo, Víctor Manuel, una recopilación de sus sencillos que llegó a la cima de venta. Su nombre comenzó a sonar como posible candidato para representar a España en Eurovisión 1970. A finales de ese año emprendió una gira por Europa con la Embajada Artística de TVE y RNE, interpretando piezas como La planta 14, cuyas letras provocaron debates entre autoridades y artistas. Este episodio contribuyó a un contexto de censura que posteriormente influiría en su decisión de alejarse de Eurovisión y, en parte, de la televisión pública.
Tras abandonar Belter, en 1970 editó su primer disco para Philips, Quiero abrazarte tanto, que dio título al álbum y mostró un repertorio más directo y sensible, con temas como Carmina y María Coraje, que le abrieron la puerta a una gira por Latinoamérica, logrando un debut en México. En paralelo, su relación con Ana Belén comenzaba a fortalecerse, marcando el inicio de una historia artística y sentimental que convertiría a la pareja en una referencia del cine y la música de la época.
La censura y el exilio
El año siguiente, 1971, vio la edición de su tercer álbum, Dame la mano, una obra que reveló tensiones con la censura y llevó a revisar gran parte de sus canciones para adaptarlas al marco político vigente. Temas como Por eso estoy aquí dejaron entrever su postura ideológica de izquierda, lo que generó nuevas presiones. En esa misma etapa emprendió una gira por el norte de España junto a Julio Iglesias, y la vida personal dio un giro al aparecer Ana Belén en La Coruña, iniciando una relación sentimental que se hizo pública tras el verano. Más tarde protagonizaron juntos la película Morbo, dirigida por Gonzalo Suárez.
En 1972 escribió Ravos, una comedia musical pensada para ser interpretada por la pareja, pero la censura no la aprobó y siguieron las dificultades para adaptar su obra a las reglas del régimen. Paralelamente, rodó el musical Al diablo, con amor y la banda sonora apareció en disco. El 13 de junio se casaron civilmente en Gibraltar. Su trifulca con la censura continuó en distintos frentes: las autoridades los criticaron y, en un periodo de fuertes tensiones, la pareja vivió una fase de exilio y sanciones.
Durante ese periodo él viajó a Brasil para participar en el Festival Internacional de Río de Janeiro, interpretando Qué pena junto a Nino Bravo. En Ciudad de México presentó la obra Ravos en cartel y publicó un disco fronterizo con temas como No quiero ser militar; la situación política deterioraba su carrera en España y meses después se retiró de la cartelera de México. En España, una producción de Al diablo, con amor fue retirada de cartel después de un ataque de la ultraderecha en Madrid.
En 1973, tras lograr un acercamiento con las autoridades, volvieron a España y __fueron __ interrogados en la Dirección General de Seguridad. En ese momento, la pareja reorientó su carrera hacia proyectos menos susceptibles de censura, grabando un disco con canciones asturianas adaptadas a su estilo, titulado Verde, producido por Juan Carlos Calderón, y facilitando, a la vez, la producción del primer disco de Ana, Tierra.
Éxito masivo
Ya en 1974, lanzó Todos tenemos un precio, un trabajo que contenía piezas como Qué pena y La alemana y que, pese a la censura, fue posible distribuir en una coyuntura de apertura política. Junto a Ana Belén celebraron su primer recital conjunto el 18 de agosto en Gijón, consolidando su presencia en directo. Al año siguiente, acudió a la televisión de nuevo gracias a la invitación de José María Íñigo al programa Hoy, 14:15, y la editorial Héctor Vázquez-Azpiri inició la biografía de Víctor para la colección Los Juglares, publicando también un álbum de carácter urgente para apoyar la huelga de actores de ese año, Cómicos.
El 20 de diciembre participó en el IX Festival de Villancicos Nuevos de Pamplona junto a artistas como Amancio Prada, Luis Eduardo Aute y Rosa León. Interpretó tres canciones que no estaban permitidas y fue detenido durante la noche, lo que evidenció la tensión entre censura y libertad artística que marcó gran parte de su trayectoria.
En 1976 difundió dos trabajos discográficos: un directo grabado en el Teatro Monumental y un segundo álbum con un marcado contenido político, Canto para todos, que incluía tanto canciones cantadas en asturiano como piezas de carácter más político, con temas como Camaradas y Al compañero Orlando Martínez, además de piezas en asturiano como Danza del cuélebre, Xiringüelu y Yeren dos guajes. En esa misma época, recibió varios ataques anónimos y, durante una estancia en Cuba, un grupo de extrema derecha hizo estallar una bomba en su casa de Torrelodones.
El año siguiente supuso experiencias intensas: su hijo David nació el 13 de noviembre, y su actividad de coordinación musical para el PCE se intensificó, con participaciones numerosas y una gira que lo llevó a diferentes escenarios del país. En esa etapa también consolidó colaboraciones y proyectos con otros artistas, reforzando su identidad como creador comprometido y abierto a alianzas que trascendían la música.
Productor cinematográfico
En 1987 inició una etapa nueva centrada en el cine, con la película Divinas palabras y la fundación de su propia casa productora de discos, Ion Música, que más adelante vendería su catálogo a una nueva discográfica, BMG Ariola. En esa temporada, Víctor y Ana realizaron una gira que, pese a su éxito de público, resultó financieramente onerosa.
El año siguiente dio paso a un nuevo disco, Qué te puedo dar, grabado en Bolonia y producido por Roberto Costa, buscando una renovación de su sonido. La canción La madre destacaba por su mirada cruda sobre el mundo de la droga, narrada desde la experiencia de una madre, mientras que Como los monos de Gibraltar abordaba la historia de un transexual; esa alternativa temática reforzó su perfil de artista inconformista. En esa época recibió la Manzana de Oro, la máxima distinción del Centro Asturiano de Madrid. También compartió escenario con Rafael Alberti en Cádiz a finales de agosto.
La labor cinematográfica continuó con títulos como Bajarse al moro de Fernando Colomo y El vuelo de la paloma de José Luis García Sánchez, que se presentaron en secciones destacadas de festivales internacionales. Su interés por fusionar música y cine consolidó su estatus como creador polifacético y generó alianzas que ampliarían su influencia.
Colaborando con otros artistas
En 1994, la pareja lanzó uno de sus proyectos más exitosos, Mucho más que dos, grabado en el Palacio de Deportes de Gijón con invitados de renombre como Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Manolo Tena, Juan Echanove, Miguel Ríos y Antonio Flores. En esa producción versionaron temas de sus invitados y estrenaron piezas propias, entre ellas Yo también nací en el 53 y Contamíname, que obtuvieron reconocimiento y premios. Posteriormente llevaron a cabo dos giras que los acercaron, por España y Latinoamérica, hasta Nueva York.
Un año después invitaron a Pablo Milanés a sumarse a una gira conjunta titulada En blanco y negro, que presentó tres canciones nuevas: En blanco y negro, con letra de Sabina y música de Pablo y Víctor; Imágenes en blanco y negro, de Pedro Guerra; y Dos colores: blanco y negro, de Jorge Drexler. intercambiaron voces en dúo y versionaron Un ramito de violetas, de Cecilia. El resultado fue un disco homónimo que recogía esa experiencia compartida y dejó constancia de la inquietud de la pareja por colaborar con otros creadores de la escena iberoamericana.