Vida Icónica VIDAICÓNICA

William Walton

Nombre completo William Turner Walton
Nombre nativo William Walton
Descripción English composer (1902–1983)
Fecha de nacimiento 29-03-1902
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 08-03-1983
Nacionalidad Reino Unido
Ocupaciones compositor de música clásica, director de orquesta, compositor de bandas sonoras, compositor de ópera, compositor
Géneros ópera, sinfonía
Idiomas inglés
EsposasSusana Walton
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William Turner Walton nació en Oldham, Lancashire, el 29 de marzo de 1902, y falleció en la isla de Ischia, Italia, el 8 de marzo de 1983. Su carrera artística abarcó la composición, la dirección de orquesta y la contribución a bandas sonoras y música coral ceremonial. Su lenguaje, cargado de energía rítmica, armonía atrevida y una mezcla de romanticismo con una orquestación brillante, dejó una huella original dentro de la música británica del siglo XX.

William Walton — Imagen principal

William Turner Walton nació en Oldham, Lancashire, el 29 de marzo de 1902, y falleció en la isla de Ischia, Italia, el 8 de marzo de 1983. Su carrera artística abarcó la composición, la dirección de orquesta y la contribución a bandas sonoras y música coral ceremonial. Su lenguaje, cargado de energía rítmica, armonía atrevida y una mezcla de romanticismo con una orquestación brillante, dejó una huella original dentro de la música británica del siglo XX.

Biografía

Primeros años y llegada de la fama

El entorno familiar de Walton tenía una profunda herencia musical que precedía su llegada a la madurez creativa, y desde muy joven mostró una inclinación natural por el sonido. A los diez años ingresó como corista en la catedral de Oxford, una experiencia que le permitió convivir con una actividad coral intensa y, posteriormente, recibió la oportunidad de estudiar a los dieciséis años en ese mismo templo. Este periodo temprano sentó las bases de su vocación, que se consolidaría a través de una mezcla de autoaprendizaje y tutoría de figuras relevantes de la escena litúrgica.

Durante su juventud, Walton se convirtió principalmente en autodidacta como compositor, alimentándose de las partituras que hallaba en la denominada Biblioteca Ellis. Aún así, recibió la orientación del organista de la catedral, lo que aportó disciplina y técnica a un proceso de exploración musical muy activo. En Oxfordo, Kingston, surgieron lazos importantes con dos jóvenes poetas, Sacheverell Sitwell y Siegfried Sassoon, cuya relación con la vida literaria británica condicionó, de forma decisiva, la difusión de sus primeras creaciones.

Entre sus primeros logros juveniles destaca la pieza coral A Litany, escrita con apenas quince años y que ya revelaba una tendencia hacia armonías inusuales y una voz principal que desafiaba a la tradición de la época. En ese momento, Walton mostraba una curiosa audacia armónica, especialmente en las inflexiones del acorde aumentado y la cadencia final de esa obra, anticipando un enfoque contemporáneo dentro de una estética que, todavía, respondía a una sensibilidad tonal de su tiempo.

En 1920 dejó la universidad sin obtener el doctorado, y se trasladó a Londres para instalarse como “hermano adoptivo” de la familia Sitwell. La casa de los Sitwell, con Sacheverell, Osbert y Edith, se convirtió en un centro de encuentros con las figuras más influyentes de la cultura británica de la época. Gracias a ese círculo, Walton entró en contacto con Constant Lambert y otros artistas relevantes, lo que le permitió entender mejor el terreno en el que iba a desarrollar su voz musical. En ese periodo, su vida creativa discurrió entre el refugio del hogar y los clubes de la capital, donde la improvisación y la experimentación convivían con la tradición.

La década de 1920 marcó un momento bisagra. Walton empezó a ganar notoriedad en 1923 con la recreación de un poema de Edith Sitwell, Façade, una obra que recibió una fuerte mirada desde la influencia del jazz. La crítica habló de él como un compositor moderno y audaz, aunque esa fama temprana provocó controversias en ciertos sectores. En Salzburgo, durante un festival organizado por la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea en 1923, su Cuarteto de cuerda recibió atención internacional, con la presencia de figuras destacadas como Alban Berg en la sala, lo que consolidó su proyección internacional desde temprano.

Durante los años veinte, Walton vivió con recursos modestos, tocando el piano en locales de jazz y ocupándose de la composición en el ático de los Sitwell. Su primera gran pieza orquestal, la obertura Portsmouth Point, se convirtió en un hito: mostró un ritmo vigoroso y sincopado, acompañado de una armonía avanzada que, sin embargo, mantenía una base tonal. Su siguiente gran logro, el Concierto para viola (1929), lo lanzó a la vanguardia de la música británica, aportando una melancolía agridulce que también ganó una gran popularidad entre el público y los intérpretes. Le siguieron proyectos de impacto igual de notable: la cantata Belshazzar's Feast (1931), la Sinfonía No. 1 (1935), la marcha de coronación Crown Imperial (1937) y el Concierto para violín y orquesta (1939). Estos títulos consolidaron su presencia en el repertorio, con una mezcla de fuerza dramática y sonoridades brillantes que encontraba su propio camino entre la tradición y la modernidad.

La Sinfonía No. 1 (1931-1935) nace de una relación sentimental turbulenta. Walton mantuvo una relación emotiva con Imma von Doernberg, quien finalmente lo dejó para unirse a Tibor Csato, un médico húngaro. La obra refleja esa intensidad afectiva y una energía que oscila entre lo violento y lo melancólico, con un primer movimiento elocuente y un scherzo agudo que se resuelve en una atmósfera de nostalgia. Aunque el último movimiento adopta un tono más elgariano y ceremonial, las secciones fugadas aluden a la influencia de Hindemith, y la música se caracteriza por una construcción temática rigurosa que da forma a una visión sinfónica sin par en su época. A pesar de todo, Walton dedicó la sinfonía completa a Imma, aludiendo a la complejidad de sus pasiones, que al final se conjugó con una nueva relación con Alicia Wimborne, fuente de la energía y la inspiración para el último movimiento.

Después de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial marcó un giro en la carrera de Walton. Fue liberado del servicio militar para dedicarse a la composición cinematográfica propagandística, creando música para filmes como The First of the Few (1942) y Henry V (1944), la adaptación de la obra de Shakespeare dirigida por Laurence Olivier. En los años 40, a menudo eclipsado por las nuevas generaciones de compositores más jóvenes, Walton sustituyó el silencio crítico por una intensa labor de escritura y consolidó una presencia que, aunque no siempre fue la preferida por algunos críticos, fue muy apreciada por el público. Después de escribir un segundo Cuarteto de cuerdas (1946), inició el proyecto de una ópera trágica en tres actos, Troilus y Cressida (1947-1954). Aunque la recepción de la ópera no fue unánime, este esfuerzo demostró su interés por explorar formas escénicas nuevas y desbordantes de emoción.

Con la posguerra, Walton retomó la escritura orquestal con una serie de piezas que se convirtieron en referentes de su época: el Concierto de chelo (1956), la Sinfonía No. 2 (1960) y, sobre todo, su obra maestra de ese periodo, Variations on a Theme by Hindemith (1963). En estos años, su estilo mostró una clara retirada de las corrientes vanguardistas que dominaban la escena, con un regreso a un tono más romántico y expresivo, aún lleno de una sobriedad estructural y una orquestación depurada que le dio un sello muy personal. A nivel honorífico, recibió el título de Sir en 1951 y, más tarde, la Orden del Mérito en 1967, reconocimiento a su destacada contribución a la música británica y al panorama internacional.

Otra faceta relevante de esa etapa fue El oso, una ópera cómica en un acto que encontró buena acogida en el Festival de Aldeburgh de 1967. Este éxito impulsó nuevos encargos, entre ellos trabajos para grandes orquestas como la Orquesta Filarmónica de Nueva York (Capriccio burlesco, 1968) y para la San Francisco Symphony (Improvisations on an Impromptu of Benjamin Britten, 1969). Paralelamente, Walton siguió explorando el repertorio vocal con ciclos de canciones estrenados por intérpretes de prestigio: Peter Pears presentó Anon. in love (1960) y Elisabeth Schwarzkopf llevó a escena A Song for the Lord Mayor's Table (1962).

En sus últimos años, la aposición creativa de Walton se volvió más exigente y, a veces, problemática. Intentó varias veces componer una tercera sinfonía para André Previn, pero el encargo quedó sin completar. Sus obras finales estuvieron marcadas por la reorquestación y la revisión de material anterior, así como por composiciones coral-litúrgicas. En 1949 decidió trasladarse a Italia, a la isla de Ischia, junto a su esposa argentina Susana Walton, autora del jardín de La Mortella. Allí encontró un entorno propicio para el retiro creativo y, a la vez, para la continuación de su vida pública y personal. Walton murió en esa isla en 1983.

Tras su fallecimiento, la obra de Walton ha ido ganando atención y resonancia, con interpretaciones sostenidas y grabaciones relevantes. A medida que la historia de la música de posguerra se reevalúa, su figura se revela cada vez más como la de un compositor de rasgos marcadamente individuales, capaz de forjar un idioma sonoro propio que, sin abandonar las raíces de su tiempo, mantiene una identidad muy clara y reconocible.

Catálogo de obras

  • Façade (adaptación de Edith Sitwell) — obra de cámara para voz y piano que consolidó su estilo vanguardista en los años veinte.
  • Portsmouth Point — obertura orquestal que subraya su vigoroso ritmo y su lenguaje armónico audaz.
  • Concierto para viola — pieza clave que lo situó en la vanguardia de la música británica de su tiempo.
  • Belshazzar's Feast — cantata orquestal de gran alcance coral y dramático lenguaje.
  • Sinfonía No. 1 — obra de madurez temprana que refleja la intensidad emocional y la construcción robusta.
  • Crown Imperial — marcha para la coronación, ejemplo de su habilidad para el ceremonial orquestal.
  • Concierto para violín y orquesta — otro pilar de su repertorio, con una orquestación clara y una línea melódica contundente.
  • Sinfonía No. 2 — continuación de su lenguaje sinfónico posterior a la guerra, de gran amplitud expresiva.
  • Variations on a Theme by Hindemith — obra clave de la posguerra que muestra su diálogo con tradiciones previas y su propia voz.
  • Troilus and Cressida — ópera trágica en tres actos que marcó un hito en su trayectoria escénica.
  • El oso — ópera cómica en un acto estrenada con notable recepción en Aldeburgh.
  • Capriccio burlesco — obra para orquesta dedicada a una de las grandes orquestas norteamericanas.
  • Improvisations on an Imromptu of Benjamin Britten — pieza para orquesta, objeto de encargo y de interpretación destacada.
  • Anónimas en amor (Anon. in love) — ciclo de canciones interpretado por destacados cantantes de la época.
  • A Song for the Lord Mayor's Table — otra colección de canciones, escrita para una ocasión ceremonial londinense.

Premios y distinciones

  • Sir — título de caballero otorgado en 1951 por sus contribuciones a la música británica.
  • Orden del Mérito — reconocimiento recibido en 1967 por su trayectoria y su impacto internacional.
  • Reconocimientos y distinciones varios en festivales y academias, que reflejan la admiración que su obra ha suscitado a lo largo de décadas.

Imágenes de William Walton