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Abel Tasman

Nombre completo Abel Tasman
Nombre nativo Abel Janszoon Tasman
Descripción Marino, explorador y comerciante neerlandés
Fecha de nacimiento 30-11-1602
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 10-10-1659
Nacionalidad Provincias Unidas de los Países Bajos
Ocupaciones explorador, marino, autor, map drawer, navegante
Idiomas inglés, neerlandés
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Abel Janszoon Tasman es recordado como uno de los navegantes más destacables de la era clásica de la exploración neerlandesa. Nacido a comienzos del siglo XVII en Lutjegast, dentro de la provincia de Groninga, llevó a cabo dos grandes travesías por el Pacífico que ampliaron los horizontes europeos hacia el sur y el este. Su vida, transitada entre la mar y la empresa comercial, culminó en Batavia en 1659, dejando un legado que aún hoy da nombre a lugares, especies y coordenadas geográficas.

Abel Tasman — Imagen principal

Abel Janszoon Tasman es recordado como uno de los navegantes más destacables de la era clásica de la exploración neerlandesa. Nacido a comienzos del siglo XVII en Lutjegast, dentro de la provincia de Groninga, llevó a cabo dos grandes travesías por el Pacífico que ampliaron los horizontes europeos hacia el sur y el este. Su vida, transitada entre la mar y la empresa comercial, culminó en Batavia en 1659, dejando un legado que aún hoy da nombre a lugares, especies y coordenadas geográficas.

Biografía

Los primeros años de Tasman se envuelven en el misterio propio de la documentación de la época. Nacido en Lutjegast, demostró desde muy joven una habilidad para la escritura y una destreza que, más tarde, lo convertirían en un práctico navegante al servicio de la VOC. Contrajo matrimonio con Claesgie Meyndrix, con quien procreó una hija. Tras la muerte de su primera esposa, contrajo segundas nupcias en enero de 1632 con Joanna Tiercx.

Ya como marinero, emprendió hacia las Indias Orientales, donde iría ganando responsabilidades que consolidaron su carrera. En febrero de 1634 fue señalado como primer piloto, y para mayo de ese mismo año ya ejercía el cargo de maestre en la tripulación. En esa época, una incursión de menor envergadura le dejó al borde de la muerte, al sufrir un desembarco imprudente que terminó con la masacre de varios de sus compañeros a manos de la población de Ceram. Después de un periodo de operaciones marítimas que incluyeron acciones de contrabando y hostilidades, retornó a la Haya en 1637.

Posteriormente partió de nuevo hacia las Indias en 1638, esta vez al mando de una urca y acompañado por su esposa. En los años siguientes obtuvo la Junta de Segunda al mando en una pequeña flota de dos naves, al servicio de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, con la misión de localizar tierras situadas al este de Japón. El viaje, realizado en 1639, terminó sin hallazgos definitivos, y Tasman aceptó nuevas encargos para misiones comerciales hacia Japón y Camboya.

Primer viaje por el Pacífico (1642-1643)

En 1642 la VOC designó a Tasman para buscar las tierras descritas como Sur y Este Desconocidos, situadas presumiblemente en el Pacífico Sur. Partieron desde Batavia el 14 de agosto con dos pequeñas embarcaciones, Heemskerck y Zeehaen, y, sorprendentemente para la época, su ruta inicial los llevó hacia el Oeste, llegando a la isla Mauricio el 5 de septiembre después de un cruce rápido de 22 días. En su diario quedó constancia de cómo los cálculos de longitud podían fallar y cómo las estimaciones de distancia se alejaban de la realidad.

Tras reparaciones y aprovisionamientos, el viento les permitió zarpar el 4 de octubre; sin embargo, las condiciones contrarias obligaron a permanecer en Fort Frederik Hendrik durante unas semanas. A partir de allí continuaron con un rumbo sur, enfrentando mareas y vientos cambiantes que los llevaron a cruzar zonas poco exploradas, entre la costa occidental de la entonces desconocida Australia y las islas Kerguelen, a latitudes que oscilaban entre los 42 y 49 grados Sur. En ese tramo, la tripulación mantuvo la guardia alta ante la posibilidad de encontrar tierra.

El consejo de navegación decidió mantener a un vigía en lo alto del palo mayor y, para estimular a los marineros, ofreció una compensación simbólica si alguien lograba divisar tierra. El 24 de noviembre llegaron, tras más de 9.000 kilómetros de travesía, a una latitud aproximada de 42°25′ Sur y, pese a la adversidad, las señales de tierra parecieron cercanas. Aunque no se encontraron continentes en ese momento, siguieron hacia el este y luego hacia el sureste para ganar distancia de la ruta hacia el sur.

Con el paso de las jornadas, la expedición se aproximó a las costas que hoy conocemos como Tasmania y las aleadas tierras de Van Diemen. En la costa oeste de la isla, Tasman observó un perfil costero que bautizó como Tierra de Van Diemen, en honor al entonces gobernador general de las Indias Orientales Neerlandesas. Más al este, se adentraron en aguas que los llevaron a Storm Bay y a la bahía de Marion, y fue en estas latitudes donde intentaron desembarcar en tierra firme. Un intento en la bahía Norte quedó incompleto por el oleaje, pero se izó la bandera neerlandesa para reclamar la región el 3 de diciembre de 1642.

Después de explorar la costa y avanzar hacia el norte, el equipo descubrió una nueva tierra al noroeste de la isla Sur de Nueva Zelanda y, el 13 de diciembre, la avistó en tierras que llamaron Staten Landt, pensando que formaba parte de una isla mayor asociada a la Tierra del Estado. Navegaron a lo largo de la costa de la Isla Sur y coronaron la jornada navegando hacia el este. En un encuentro con pobladores maoríes en Waka, perdieron a cuatro hombres, y Tasman denominó la zona alrededor de ese encuentro como la Bahía de los Asesinos, hoy conocida como Golden Bay.

Al intentar continuar hacia el norte, la tripulación se topó con dificultades para hallar el estrecho de Cook, confundiéndolo con una ensenada. Tasman sostuvo la hipótesis de que Nueva Zelanda era una tierra única vinculada a la Terra Australis, no dos islas separadas. Dos hitos de aquel viaje se mantienen hasta hoy: el cabo Maria Van Diemen y las islas Three Kings, que conservan un tinte mítico en la memoria geográfica de Oceanía.

En la ruta de regreso a Batavia, el convoy transitó por Tonga y bordeó las Fiji, donde estuvieron a punto de naufragar ante arrecifes traicioneros. Tasman cartografió tramos de Vanua Levu y Cikobia antes de retomar el rumbo hacia el noroeste y cruzar de nuevo hacia Nueva Guinea. El regreso culminó en Batavia el 15 de junio de 1643, tras once meses de ausencia y la pérdida de diez hombres por enfermedad más las cuatro víctimas por enfrentamientos con maoríes. Su cuaderno de viaje concluye con una oración de agradecimiento por la seguridad del periplo.

Segundo viaje por el Pacífico (1644)

En 1644 la expedición de Tasman recibió instrucciones de confirmar la existencia de un pasaje marítimo entre Carpentaria y la Tierra de De Witt. Con una flota de tres naves —Limmen, Zeemeeuw y Braek— y una dotación de 111 marineros con provisiones para ocho meses, la salida tuvo lugar el 30 de diciembre desde Batavia.

Autores de la misión siguiente se apartaron de las rutas costeras más próximas a Nueva Guinea y, en vez de ello, se internaron por el Estrecho y cruzaron hacia la Tierra de Eendragt. A partir de ahí, Tasman trazó mapas detallados de las costas occidentales y septentrionales de Australia, incluyendo la desembocadura del Golfo de Carpentaria. A pesar de sus esfuerzos, no logró localizar un pasaje entre Australia y Nueva Guinea, y regresó a Batavia en agosto de 1644.

La revisión de la expedición, en la que se promovió a Tasman como comandante y se aumentó de manera sustancial su salario con efecto retroactivo, dejó un sabor agridulce en el Consejo. El gobernador-general van Diemen sostuvo que, si se trataba de avanzar, debían haber seguido con más resolución la exploración de la costa y el contacto con su población. Aun así, reconocieron que Tasman había trazado una labor cartográfica de gran extensión, circunavegando una inmensa franja costera y aportando datos que facilitaron la idea de una Tierra Sur Desconocida de gran magnitud.

La evaluación oficial señaló que, pese a la discoura derrota de no hallar un estrecho, el viaje aportó una visión de una extensión costera de miles de leguas y dejó constancia de una región que no volvieron a explorar en las décadas siguientes. Este conjunto de hallazgos hizo que Tasmania y Nueva Zelanda quedaran prácticamente fuera del radar europeo durante un siglo, reforzando la percepción de que el Pacífico sur era un territorio sin explotar, al menos hasta las expediciones de otros conquistadores.

Últimos años

Concluida su etapa de exploración, Tasman fue nombrado miembro del Consejo de Justicia de Batavia. En el primer tramo de 1647 fue llamado a presentar una misión ante el monarca de Siam y recibió el reconocimiento como un funcionario de máxima prioridad entre los holandeses en ese reino. Posteriormente se le confió la dirección de una flota de ocho barcos, compuesta por 900 soldados y 250 marineros, que partió hacia Filipinas en mayo de 1648 con la intención de interceptar un galeón español cargado de plata.

La coyuntura internacional, marcada por la Paz de Westfalia, no encontró eco inmediato en el Sudeste Asiático, y el plan de apoyar al rey de Siam terminó ajustándose a necesidades diferentes. A su regreso, Tasman enfrentó una sanción: fue depuesto por un acto violento cometido mientras se hallaba bajo efectos del alcohol, tras haber maltratado a uno de sus marineros. Readaptado en enero de 1651, abandonó poco después el servicio para dedicarse al comercio en Batavia.

Tasman dejó Batavia en 1659 tras una larga vida de navegación y gestión. Falleció en la plaza de Batavia, siendo aún un hombre adinerado, y dejó como esposa a Jannetje y a su hija Claesgen, fruto de su primer matrimonio. En 1661 la viuda recibió autorización para contraer segundas nupcias con Jan Meyndert Springer.

Reconocimientos

La senda de Tasman ha quedado impresa en la memoria geográfica y natural de varios territorios y especies. En este apartado se enumeran algunas de las conmemoraciones más duraderas. La fauna que lleva su nombre no es escasa: entre los ejemplos destacan dos marsupiales emblemáticos de Oceanía, cuyo honor persiste en la nomenclatura popular. El demonio de Tasmania y el tigre de Tasmania son referencias vivas de su legado biogeográfico.

  • El demonio de Tasmania aparece como un icono de la fauna australiana y figura entre las especies que llevan el apellido Tasman.
  • El tigre de Tasmania completa la dupla de nombres que cala hondo en el imaginario natural de la región.

En el ámbito botánico, un género de plantas recibe su nombre para honrar su trayectoria de descubrimientos: Tasmannia exemplifica esta conexión entre exploración y flora.

  • El demonio de Tasmania es también una pieza de la memoria colectiva y de la fauna regional.
  • El tigre de Tasmania figura como otra denominación que mantiene viva la memoria del explorador.
  • El género Tasmannia agrupa plantas de la región australiana y simboliza la estrecha relación entre exploración y biología.

En el plano geográfico aparecen numerosas huellas de su impacto: la isla Tasmania —anteriormente conocida como Tierra de Van Diemen—, sus penínsulas y puentes que hoy remiten a rutas y denominaciones modernas; asimismo, numerosos lugares reciben su nombre en Nueva Zelanda y Australia. Entre los hitos se citan glaciares, lagos, ríos y formaciones que llevan su impronta, junto a parques nacionales y áreas de conservación.

La memoria de Tasman también se ha preservado en la cultura popular y en la memoria educativa de generaciones. En 1985, las autoridades australianas emitieron un sello postal con su retrato para reconocer su papel histórico. el asteroide (6594) Tasman recibió su nombre en su honor, consolidando la marca de su influencia en la astronomía menor.

Imágenes de Abel Tasman