Vida Icónica VIDAICÓNICA

Álvaro de Mendaña

Nombre completo Álvaro de Mendaña
Descripción Explorador español
Fecha de nacimiento 01-10-1542
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 18-10-1595
Nacionalidad España
Ocupaciones explorador, marino, navegante
Idiomas español
EsposasIsabel Barreto
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Álvaro de Mendaña y Neyra (también conocido como Neira o Álvaro de Amendaña) nació en 1541 en San Román de Bembibre, un pueblo de la provincia de León. Su biografía se define por la mezcla entre herencia noble y espíritu de descubrimiento: provino de una familia con raíces en la casa Mendaña y la línea de Neyra, y desde joven se vinculó a la vida de marino y administrador de ultramar. Sus primeros años quedan envueltos en el misterio de los archivos, pero ciertos indicios lo señalan como gallego de origen probable en Congosto, dentro del Bierzo Alto. La curiosidad oceánica y el legado familiar lo empujaron hacia los mares del sur, donde más tarde desempeñaría un papel decisivo en la apertura de rutas hacia el Pacífico.

Álvaro de Mendaña — Imagen principal

Álvaro de Mendaña y Neyra (también conocido como Neira o Álvaro de Amendaña) nació en 1541 en San Román de Bembibre, un pueblo de la provincia de León. Su biografía se define por la mezcla entre herencia noble y espíritu de descubrimiento: provino de una familia con raíces en la casa Mendaña y la línea de Neyra, y desde joven se vinculó a la vida de marino y administrador de ultramar. Sus primeros años quedan envueltos en el misterio de los archivos, pero ciertos indicios lo señalan como gallego de origen probable en Congosto, dentro del Bierzo Alto. La curiosidad oceánica y el legado familiar lo empujaron hacia los mares del sur, donde más tarde desempeñaría un papel decisivo en la apertura de rutas hacia el Pacífico.

En el seno de su familia, Hernán Rodríguez y Isabel de Neyra figuran como sus progenitores, perteneciendo a linajes que cruzan de manera recurrente las alianzas de la nobleza castellana. Su ascendencia se entrelaza con la figura de Lope García de Castro, un primo lejano que dejó una marca decisiva en su vida al influir en su primer acceso a la navegación de alto nivel. A fines de la década de 1560, su nombre ya se asociaba a una identidad de marino y explorador que, aunque joven, poseía un claro destino de liderazgo en empresas de imposible alcance para la época. La relación familiar y las vinculaciones políticas abrieron para él una senda en la que combinaría la aventura con la planificación estratégica de asentamientos.

Primer viaje

La leyenda de tierras fabulosas hacia el oeste, mencionada por los quechuas y otros pueblos andinos, alimentó el deseo de hallar una ruta que condujera a riquezas semejantes a las descritas en las historias del Viejo Mundo. En ese contexto, y ante la ausencia de un virrey en el Perú, el presidente de la Audiencia de Lima asumió funciones de facto de autoridad virreinal y encargó a Mendaña la dirección de la expedición, desatando tensiones con otros aspirantes y alianzas rivales. La misión consistía en buscar y estudiar posibles tierras para fundar un establecimiento que sirviera como base de operaciones para la Corona y como punto estratégico frente a la piratería en el Pacífico.

Los buques elegidos para la empresa fueron dos gazeones de considerable tamaño, Los Reyes y Todos los Santos, y contaron con una tripulación de alrededor de ciento cincuenta hombres, entre marineros, soldados, religiosos y personas de servidumbre. A la cabeza navegaban Pedro Sarmiento de Gamboa y Pedro de Ortega Valencia, con Hernán Gallego como piloto mayor. Entre la tripulación viajaba la esposa de Mendaña, Isabel Barreto, que acompañaba a su marido en la empresa y que, con el tiempo, desempeñaría un rol decisivo. El objetivo explícito era encontrar la mítica Terra Australis Incognita, estudiar sus posibles riquezas y valorar la viabilidad de una colonia permanente. La orden era clara: fundar un establecimiento que extendiera el dominio español y asegurara una ruta de retorno segura para las futuras expediciones.

La expedición partió desde El Callao, puerto de Lima, el 20 de noviembre de 1567. Tras atravesar la franja del Pacífico, pasó por la vecindad de Nui, en Tuvalu, el 15 de enero de 1568, y desembarcó en la primera de las Islas Salomón, Santa Isabel, el 7 de febrero. Allí varios miembros se ocuparon de la construcción de un bergantín mientras otros exploraban las islas cercanas: Ramos, La Galera, Buena Vista y Flores, entre otras, y continuaron hacia San Dunas, San Germán, Guadalupe, Guadalcanal, San Jorge, San Nicolás y San Marcos, entre otros puntos de la región. El periplo se extendió más allá de la isla de Santa Isabel, permaneciendo en la zona durante meses para cartografiar y valorar recursos. Aunque no hallaron oro, el nombre de las Isla Salomón quedó asociado a su travesía. El retorno se llevó a cabo siguiendo la ruta de los galeones que conectaban Manila con la Nueva España, cruzando por la isla Wake y llegando de nuevo al Callao el 22 de julio de 1569. La memoria del viaje se conservaría en la cartografía y en los relatos de la época, marcando el inicio de una era de exploración española en el Pacífico sur.

Ruta del primer viaje

  • El Callao, puerto de Lima, 20 de noviembre de 1567
  • Isla de Jesús (hoy Nui, Tuvalu), 15 de enero de 1568
  • Islas Salomón: Santa Isabel, 7 de febrero
  • Conjunto de islas entre Santa Isabel y Guadalcanal: Ramos, San Jorge, Flores, San Dunas, San Germán, Guadalupe, Makira, Choiseul, entre otras
  • Guadalcanal y Makira, exploraciones prolongadas
  • Retorno hacia el Pacífico occidental, ruta similar a la de los galeones de Manila
  • Wake, isla remota, como punto de cruce
  • El Callao, 22 de julio de 1569

Segundo viaje

Para una nueva expedición, Mendaña aspiró a repetir y ampliar la empresa de sus primeros años, con la firme convicción de colonizar las islas Salomón y evitar que plagas de piratería o bases hostiles perturbaran las rutas entre Asia y América. A pesar de contar con la aprobación real, encontró el rechazo de las autoridades coloniales que evaluaban los resultados de la primera empresa y de los enemigos de su tío, que había fallecido. Fue García Hurtado de Mendoza, IV Marqués de Cañete, quien consiguió hace posible la nueva expedición, gracias a la influencia decisiva de Isabel de Barreto, esposa de Mendaña. Se planteó como una misión privada, con el virrey aportando una fuerza militar y Mendaña movilizando a mercaderes y colonos para poblar las islas. El objetivo tenía un componente defensivo: asegurar una colonia que impidiera que los piratas ingleses obtuvieran refugio y bases desde las cuales hostigar Filipinas o la costa americana.

La segunda campaña reunió a unas cuatrocientas personas, entre ellas mujeres, parejas, sirvientes y voluntarios dispuestos a asentarse. Acompañaba al jefe la esposa de Mendaña, Isabel Barreto, y también sus cuñados. El piloto mayor de aquella expedición fue el portugués Pedro Fernández de Quirós, conocido por su pericia en la navegación oceánica. El conjunto de barcos lo formaban cuatro naves: la San Gerónimo, capitaneada por Quirós; la Santa Ysabel, almirante, que desapareció el 7 de septiembre de 1595; la San Felipe, una pequeña embarcación de la que desapareció el 10 de diciembre de 1595; y la Santa Catalina, fragata que desapareció el 19 de diciembre de 1595. Este cuarteto de naves simbolizó la modernidad de las compañías marítimas de la época y la mezcla de sueños de dominación territorial con el desgaste de la empresa.

La salida se produjo desde El Callao, tomando ruta hacia Paita, y pronto se adentraron en la región de las Marquesas, que designaron en memoria del virrey con el nombre de Marquesas de Mendoza. Allí exploraron varias islas, entre ellas Fatu Hiva, Hiva Oa, Tahuata y Moho Tani, con el itinerario ajustado a las condiciones de la travesía. Prosiguieron después hacia las Cook y, finalmente, hacia Tuvalu, antes de bordear el archipiélago de Santa Cruz. En ese tramo, el volcán Tinakula entró en actividad, y la Santa Ysabel desapareció de pronto. Posteriormente arribaron a Santa Cruz, donde se estableció una colonia que, sin embargo, se vio afectada por el clima y las epidemias. La muerte de Mendaña, ocurrida el 18 de octubre de 1595, marcó un giro decisivo en la empresa, y dejó a su esposa, Isabel Barreto, al frente de las operaciones. Bajo su mandato se intentó conservar la colonia, pero las tensiones entre soldados y población indígena estallaron en una revuelta, lo que obligó a buscar refugio en las Filipinas. En el camino, la San Felipe y la Santa Catalina fueron perdidas, y sólo la San Gerónimo, guiada por Quirós, logró regresar a Manila.

Ruta del segundo viaje

  • Paita, Perú, 16 de junio de 1595
  • Islas Marquesas (llamadas Marquesas de Mendoza), 21 de julio al 5 de agosto
  • Islas Magdalena (Fatu Hiva), Dominica (Hiva Oa), Santa Cristina (Tahuata) y San Pedro (Moho Tani)
  • Islas Puka Puka (Cook Islands), 20 de agosto
  • Niulakita (Tuvalu), 29 de agosto
  • Islas Salomón: Tinakula (desaparición de la Santa Ysabel, 7 de septiembre), La Huerta y Recifes (grupo Swallow)
  • Islas Santa Cruz: Ndende o Nendo (Santa Cruz actual), 8 de septiembre al 18 de noviembre; el 18 de octubre muere Mendaña
  • Guam, 1 de enero de 1596; solo llega la San Gerónimo
  • Manila, 11 de febrero

Homenajes

El legado de Álvaro de Mendaña queda vivo en la ciudad de Ponferrada (León) gracias al Instituto de Enseñanza Secundaria que lleva su nombre. El centro educativo, que ofrece enseñanza secundaria, bachillerato y formación profesional básica, fue designado formalmente mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado el 19 de febrero de 1975, en reconocimiento a su figura y a su aporte a la historia de la exploración. La denominación oficial del instituto garantiza la memoria de un navegante que se convirtió en símbolo de la aventura científica y de la expansión hispánica hacia el Pacífico.

En la capital de las Islas Salomón, Honiara, se erigió un monumento en honor a sus esfuerzos, y la calle principal de la urbe recibió el nombre de Mendana Avenue, en recuerdo de sus gestas y de las huellas que dejó en el archipiélago. La vía se ha convertido en un emblema urbano que conecta la historia de la navegación con la vida contemporánea de la región, recordando el papel de Mendaña como pionero de la presencia española en el Pacífico Sur.

Imágenes de Álvaro de Mendaña