Vida Icónica VIDAICÓNICA

Aleksandra Kolontái

Nombre completo Александра Михайловна Домонтович
Nombre nativo Александра Михайловна Коллонтай
Descripción Política comunista
Fecha de nacimiento 31-03-1872
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 09-03-1952
Nacionalidad Imperio ruso, Unión Soviética
Ocupaciones revolucionario, diplomático, activista por los derechos de las mujeres, escritor, teórico político, People's Commissar, sociólogo, político, feminista
Grupos Oposición Obrera
Idiomas ruso, alemán, francés, finés, sueco, noruego
EsposasVladimir Liudvigovich Kollontay, Pável Dybenko
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Aleksandra «Shura» Mijáilovna Kolontái nació en una familia de alto estatus en San Petersburgo, en una época de cambios políticos que agitaban a toda Europa. Su linaje combina raíces ucranianas y una fortuna familiar ligada a la industria maderera de Finlandia, lo que le brindó una visión de mundo heterogénea desde su más tierna infancia. Su padre, general al servicio del zar, fomentó en ella un interés por la historia y la política desde una perspectiva liberal, mientras que su madre, de origen campesino, enfrentó el dilema de la educación femenina con cierto recelo. Este marco le dio una mezcla de privilegios y tensiones familiares que influirían en su carácter decidido y crítico. La niña recibió instrucción personalizada y sumó a su formación una curiosidad intelectual que la distinguiría entre sus contemporáneas.

Aleksandra Kolontái — Imagen principal
Firma de Aleksandra Kolontái

Aleksandra «Shura» Mijáilovna Kolontái nació en una familia de alto estatus en San Petersburgo, en una época de cambios políticos que agitaban a toda Europa. Su linaje combina raíces ucranianas y una fortuna familiar ligada a la industria maderera de Finlandia, lo que le brindó una visión de mundo heterogénea desde su más tierna infancia. Su padre, general al servicio del zar, fomentó en ella un interés por la historia y la política desde una perspectiva liberal, mientras que su madre, de origen campesino, enfrentó el dilema de la educación femenina con cierto recelo. Este marco le dio una mezcla de privilegios y tensiones familiares que influirían en su carácter decidido y crítico. La niña recibió instrucción personalizada y sumó a su formación una curiosidad intelectual que la distinguiría entre sus contemporáneas.

Biografía

Con 19 años se vinculó sentimental y políticamente con Vladímir Lúdvigovich Kolontái, un joven de procedencia más modesta que enfrentó la reticencia de su familia; aquel encuentro terminó por delinear su futuro y su compromiso político. En 1896 ingresó al movimiento socialista, y varios años después, en 1899, se dio de alta en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, iniciando un recorrido que combinaría lucha social y aprendizaje político en el extranjero. En su andar, la joven activista viajó por Europa, involucrándose con círculos socialistas y forjando alianzas que irían consolidando su ideario de emancipación femenina y transformación social.

La experiencia revolucionaria de 1905 marcó un giro decisivo: Kolontái presenció la brutal represión contra la clase trabajadora frente al Palacio de Invierno y, a partir de entonces, se dedicó a difundir ideas, organizar asociaciones de trabajadoras y escribir artículos que denunciaban las condiciones de las mujeres trabajadoras. Este activismo dio lugar a un exilio forzado tras la publicación de un texto provocador sobre Finlandia y la ocupación rusa, acción que abrió puertas para que su voz traspasara fronteras y conectara con movimientos socialistas en Alemania, Gran Bretaña y Francia. En aquellos años, su labor se centró en la defensa de los derechos de la mujer y en la crítica a las estructuras patriarcales que la marginaban, sin desatender la cuestión de la participación política femenina en la vida pública.

Con la Revolución de 1917, Kolontái regresó a Rusia y fue elegida para el Comité Ejecutivo del Sóviet de Petrogrado, adheriéndose a la visión de Lenin sobre los soviets como instrumentos de ejercicio del poder y como un paso para superar la revolución burguesa mediante la revolución proletaria. Poco antes de la insurrección de octubre, formó parte del Comité Central del Partido y votó a favor de la acción que derrocó al gobierno anterior, para estructurar un Estado obrero que pudiera garantizar derechos sociales y libertades para la población trabajadora. Este periodo marcó su transición a un papel decisivo dentro de las nuevas instituciones gubernamentales.

En el naciente Gobierno de Lenin, Kolontái asumió la responsabilidad de un organismo clave: el Comisariado del Pueblo para la Asistencia Pública. Desde ese cargo impulsó reformas encaminadas a equiparar a las mujeres con los hombres en derechos y oportunidades, desarticulando gradualmente las leyes que mantenían a la mujer en una posición de subordinación y negaban su ampliación de derechos. Bajo su impulso, se promovió la igualdad de género, se reconoció la autonomía familiar y se posibilitaron avances en materia de derechos civiles, laborales y reproductivos. En paralelo, colaboró en la consolidación de las nuevas estructuras para la protección social y educativa de las mujeres, promoviendo cambios significativos en la vida cotidiana de la población femenina. La revolución buscaba metas de igualdad real y liberación en múltiples frentes, y Kollontái se convirtió en una de las voces más visibles de esa agenda.

En 1918, participó en la organización del Primer Congreso Panruso de Mujeres Trabajadoras, que dio lugar al Zhenotdel, el Departamento de la Mujer, destinado a promover la participación femenina en la vida pública y a erradicar el analfabetismo. Este organismo creó su propia Revista, Kommunistka, y Kolontái formó parte de su Consejo Editorial. El proyecto buscaba sembrar las bases para una “mujer nueva” en el seno de la sociedad soviética, capacitada para actuar en pro de la emancipación y del desarrollo social. Desde aquella época su nombre quedó asociado a las históricas transformaciones sociales que redefinieron la vida de las mujeres en la Unión Soviética.

En 1921 se sumó a la Oposición Obrera, una corriente dentro del PCUS que abogaba por transferir la dirección de la economía a un Congreso de Productores y confiar la gestión de las empresas a sindicatos y a la elección de los administradores por parte de los trabajadores. Aunque esta línea fue disuelta por el Décimo Congreso del PCUS y no logró consolidarse, su influencia decayó conforme se fortalecían las políticas de la Nueva Política Económica y el liderazgo de Lenin. A partir de ese punto, su peso político se redujo y dio paso a una trayectoria centrada en la Diplomacia. La Oposición Obrera dejó una marca importante en su carrera, a pesar de su eventual marginación.

En 1922 dio un giro decisivo al servicio exterior, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en ocupar cargos diplomáticos relevantes. Inicialmente viajó como consejera a la misión comercial en Noruega; con el establecimiento de relaciones entre ambos países en 1924, Kolontái pasó a comandar la legación como encargada de negocios y, poco después, asumió el rango de ministra plenipotenciaria. Este periodo consolidó su reputación como figura de confianza para representar la imagen de la Unión Soviética en el extranjero. Su labor diplomática abrió nuevos caminos para las mujeres en la política internacional y permitió que su influencia se extendiera más allá de las fronteras soviéticas.

El 17 de septiembre de 1926 fue designada ministra plenipotenciaria ante México, sustituyendo a Stanislav Pestkovski. En México, trabajó para estrechar vínculos económicos y culturales, al tiempo que promovía una imagen positiva de la URSS. Durante este lapso, fomentó la exhibición de cine soviético, impulsando una iniciativa que traspasó fronteras y sorprendió a un mundo acostumbrado a restricciones culturales. En aquella etapa, forjó amistades con figuras relevantes de las artes y la cultura mexicana, fortaleciendo lazos entre ambos países. Esta misión se convirtió en una vitrina de la cooperación internacional y de la diplomacia cultural de la época.

Posteriormente regresó a Noruega y, en 1930, se trasladó a Suecia, país que la recibió hasta 1945. En Suecia, su labor adquirió una dimensión doble: por un lado, se relacionó con personalidades y movimientos feministas que valoraban su trayectoria; por otro, aportó una imagen favorable de la Unión Soviética durante un periodo de tensiones internacionales. En 1943 alcanzó el cargo de embajadora, una distinción probablemente inédita para una mujer en la historia de la diplomacia moderna, y se convirtió en referente para la representación soviética en tierras nórdicas. Aunque su papel político fuera erosionándose con el paso de los años, su figura simbolizó la presencia de la mujer en puestos de alta responsabilidad en el ámbito internacional. La etapa de su carrera fuera de la URSS dejó constancia de una faceta diplomática plenamente desarrollada, que convivió con su compromiso ideológico anterior.

Durante su residencia en Suecia se mantuvo en contacto con figuras clave de la diplomacia y con líderes soviéticos, y su persona resultó útil para presentar una imagen de emancipación femenina alineada con las políticas de Stalin a partir de 1927, cuando publicó en Pravda un artículo crítico con la Oposición Unificada. Este vínculo formal con el régimen consolidó su estatus dentro de las filas del partido y marcó la compleja trayectoria de quien, a la vez, defendió la libertad de la mujer y aceptó las lealtades que el régimen exigía. Las relaciones con Sweden y su perfil público se vieron decisivamente influenciados por estas circunstancias.

En Suecia mantuvo una relación profesional y personal con Ada Nilsson, destacada feminista y médico, y sostuvo una correspondencia afectuosa que mostró la cordialidad entre figuras feministas y diplomáticas de la época. También formó parte de la delegación soviética ante la Sociedad de Naciones, hasta que la URSS fue expulsada en 1939. Durante la Segunda Guerra Mundial continuó defendiendo la cooperación entre la URSS y países neutrales, lo que permitió a Moscú mantener contactos diplomáticos en un contexto de gran complejidad internacional. A consecuencia de décadas de vida en el exterior, su influencia dentro del PCUS se debilitó, mientras que las purgas estalinistas afectaron a antiguos compañeros de la Oposición Obrera y a su propio exmarido, Pável Dybenko. Su historia personal se entrelazó de manera inseparable con la turbulencia política de la época.

Derechos de las mujeres

Kolontái defendió la creación de una organización específica de la mujer dentro de los partidos obreros, intentando fortalecer la estructura de la Oposición Obrera para contrarrestar enfoques exclusivamente leninistas. Su propuesta buscaba dotar a la mujer de una instancia autónoma capaz de impulsar políticas feministas en el marco del movimiento obrero y del estado socialista.

Propuso cambios legales que eliminaran la subordinación de la mujer al varón, apoyó plenamente el sufragio femenino y defendió la igualdad salarial por igual trabajo, así como la necesidad de divorcio, guarderías y hogares para menores. En su visión, la maternidad debía recibir protección social y apoyo público, de modo que la vida familiar se viera facilitada por servicios y derechos que permitieran a la mujer combinar su labor con la crianza. En sus escritos más conocidos, se exploraba la idea de una nueva orientación de las relaciones entre hombres y mujeres basada en la reciprocidad y el reconocimiento de la libertad individual. La emancipación era el centro de su marco teórico y práctico.

En su ensayo Orígenes de la familia, sostuvo que la sociedad comunista debía basarse en la igualdad de derechos y en el reconocimiento mutuo entre parejas, dejando atrás estructuras patriarcales que habían determinado las relaciones entre sexos. En otras obras, analizó la liberación sexual como un componente esencial de la mujer nueva, defendiendo una ética de amor y de autonomía que rompiera con la idea de matrimonio como mero contrato. A su juicio, la sexualidad femenina debía ser entendida y ejercida con plena libertad, sin renunciar a la propia identidad ni al placer. Con ello, cuestionó la idea de la prostitución como una vía de realización personal o socialmente aceptada, al plantear que el verdadero logro erótico sólo puede alcanzarse en un marco de respeto mutuo y plenitud personal. Su visión de la sexualidad y la maternidad buscaba consolidar a la mujer como sujeto activo de su vida y de la historia.

Honores

Honores soviéticos

Orden de Lenin

Orden de la Bandera Roja del Trabajo (dos veces)

Honores extranjeros

Orden del Águila Azteca (México)

Orden de San Olaf (Noruega)

Memoria

Un asteroide, denominado Kollontai, lleva su nombre: 2467 Kollontai, descubierto en 1966 por la astrónoma Liudmila Chernyj. distintas ciudades y avenidas de Rusia y de Europa han impulsado su memoria: calles de San Petersburgo, Novoshájtinsk, Dnipró, Mykoláiv y Járkov la conmemoran. Este legado trasciende generaciones y subraya la influencia de Kolontái en la historia de la lucha por la igualdad.

Durante la década de 1970, el renacer del movimiento feminista renovó el interés por sus escritos y su vida, y emergieron múltiples biografías y estudios que profundizaron en su figura. Se publicaron biografías de investigadoras y especialistas como Cathy Porter, Beatrice Farnsworth y Barbara Evans Clements, que ampliaron la comprensión del impacto de Kolontái en la teoría y la práctica feminista. En 1982, Rosa von Praunheim llevó a la pantalla gran parte de su vida en la película Red Love, y en 1994, una serie para televisión titulada A Wave of Passion: The Life of Alexandra Kollontai presentó su historia con la voz de Glenda Jackson. En el terreno cultural, Greta Garbo interpretó a una diplomática soviética de los años treinta con visiones poco convencionales sobre la sexualidad, en Ninotchka (1939), probablemente inspirada en Kollontái. En 2017, cuatro cantautores catalanes formaron Les Kol·lontai para conmemorar el centenario de la Revolución de Octubre. Estas expresiones culturales demuestran la vigencia de su biografía en la cultura contemporánea.

Repercusión en España

En España, sus obras fueron traducidas y difundidas con notable antelación; ya en 1928 apareció La bolchevique enamorada y en 1930 La juventud y la moral sexual, introducidas por editoriales que promovían debates sociales y culturales. Con la llegada de la II República, estas publicaciones adquirieron un protagonismo especial entre las corrientes revolucionarias y feministas, apareciendo títulos como La mujer nueva y la moral sexual, El comunismo y la familia y El amor y la moral sexual, todos ellos en editoriales de Barcelona y Madrid. Durante la dictadura franquista, su memoria fue silenciada, y solo tras el fallecimiento de Franco comenzaron a reeditarse sus obras, generando un renovado interés en un país que atravesaba un proceso de transición democrática y un fuerte impulso del movimiento feminista. La Biblioteca Nacional de España y otras instituciones recogieron estas reediciones, que se incrementaron a partir de 1975, con nuevas ediciones y trabajos introductorios que valorizaron textos abiertamente feministas. En este contexto, las investigaciones de Yolanda Marco y Carmen Parrondo aportaron marcos interpretativos que situaron a Kollontái como una precursora de la emancipación femenina. Un testimonio notable de estas reflexiones aparece en las palabras de la académica Alicia, quien indicó que la figura de Kollontái ha conservado plena vigencia en la discusión de la igualdad de género, revelando problemas que persisten en la actualidad. La recepción española de su obra se convirtió así en una pieza clave para entender el desarrollo del feminismo en nuestro país.

Algunas publicaciones

En alemán

  • Autobiografía de una comunista sexualmente emancipada. Guhl, Berlín 1989
  • He vivido muchas vidas… Notas autobiográficas. Dietz, Berlín (DDR) 1987
  • Mi vida en la diplomacia. Anotaciones de 1922 a 1945. Dietz, Berlín 2003
  • La nueva moral y la clase trabajadora. Verlag Frauenpolitik, Münster 1977
  • La situación de la mujer en el desarrollo social. 14 conferencias. Verlag Neue Kritik, Frankfurt/M. 1977
  • Wasilissa Malygina. Relatos sobre “caminos del amor” en el primer Sowiet-Rusia. Verlag Roter Stern, Frankfurt/M. 1974
  • Wege der Liebe. Tres relatos. Der Morgenbuch-Verlag, Berlín 1992
  • Der weite Weg. Relatos, ensayos, comentarios. Verlag Neue Kritik, Frankfurt/M. 1979

En castellano

  • Autobiografía de una mujer emancipada y otros textos sobre el amor, Horas y Horas, Madrid, 2015
  • Autobiografía de una mujer emancipada - La juventud comunista y la moral sexual - El comunismo y la familia - Plataforma de la oposición obrera (3ª edición), Fontamara, Barcelona, 1978
  • Catorce conferencias en la Universidad Sverdlov de Leningrado, Cienflores, Madrid, 2018
  • El amor de las abejas obreras, Alba, Barcelona, 2008
  • El amor y la mujer nueva, Cienflores, Madrid, 2017
  • La bolchevique enamorada, Txalaparta, Tafalla, 2008
  • La mujer nueva y la moral sexual - El amor y la moral sexual - Las relaciones entre los sexos y la lucha social - El amor en la sociedad comunista - El comunismo y la familia - Hermanas, Ayuso, Madrid, 1976
  • Las relaciones sexuales y la lucha de clases, En Lucha, n/d, 2011
  • Mujer y lucha de clases, Viejo Topo, Barcelona, 2016

Imágenes de Aleksandra Kolontái