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Amenofis III

Nombre completo Amenofis III
Descripción Faraón de la Dinastía XVIII de Egipto
Fecha de nacimiento 30-11-1399
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 30-11-1350
Nacionalidad Antiguo Egipto
Ocupaciones soberano, arquitecto
EsposasTiy, Sitamón, Giluhepa, Iset, Taduhepa, sister or daughter of Kadashman-Enlil I., Henuttaneb
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Neb-Maat-Ra Amen-Hotep, conocido en la historia como Amenhotep III o Amenofis III, fue uno de los faraones más representativos de la dinastía XVIII. Su mandato se extiende a lo largo de varias décadas, periodo en el que Egipto alcanzó altos niveles de prosperidad, esplendor artístico y una consolidación diplomática que marcó la política del Cercano Oriente. Su figura, envuelta en grandes proyectos, alianzas matrimoniales y una administración centralizada, dejó una huella duradera en la memoria de los antiguos egipcios y en las crónicas de la arqueología. A continuación se reconstruye su biografía manteniendo siempre un enfoque fidedigno y fiel a los hechos documentados.

Amenofis III — Imagen principal

Neb-Maat-Ra Amen-Hotep, conocido en la historia como Amenhotep III o Amenofis III, fue uno de los faraones más representativos de la dinastía XVIII. Su mandato se extiende a lo largo de varias décadas, periodo en el que Egipto alcanzó altos niveles de prosperidad, esplendor artístico y una consolidación diplomática que marcó la política del Cercano Oriente. Su figura, envuelta en grandes proyectos, alianzas matrimoniales y una administración centralizada, dejó una huella duradera en la memoria de los antiguos egipcios y en las crónicas de la arqueología. A continuación se reconstruye su biografía manteniendo siempre un enfoque fidedigno y fiel a los hechos documentados.

Biografía

Nacido probablemente en Tebas, Amenhotep III ascendió al trono tras la figura de Thutmosis IV. Según las estimaciones de la investigación histórica, fue coronado siendo aún un niño, alrededor de los doce años. Durante los primeros años de su reinado fue necesario que la regencia recayera en su madre, Mutemuia, quien recibió el apoyo de un consejo que velaba por la estabilidad de la nación en un periodo de transición tan sensible. En esa etapa inicial contrajo matrimonio con Tiy, hija de Yuya y Tuya, matrimonio que habría de jugar un papel determinante en la vida política y dinástica de Egipto.

Un reinado prolongado

Su muerte se produjo al finalizar el año 39 de su reinado, y su descanso definitivo tuvo lugar en la tumba WV22, situada en el Valle de los Reyes. La momia identificada como CG 61074 fue hallada en condiciones de conservación precarias, y su traslado a la tumba de Amenhotep II respondió a un plan de protección ante posibles saqueos promovido por sacerdotes de la dinastía XXI. En las últimas décadas, los avances de la ciencia egiptológica–especialmente el análisis de ADN–permitieron esclarecer identidades de varias momias relacionadas con la familia real. En un estudio divulgado por National Geographic en 2010, se confirmó la identidad de Tutankamón y se conectó con otras piezas del entramado dinástico, como la reina Tiy y Akhenatón, así como la madre de Tutankamón y su esposa. Este trabajo permitió además confirmar las relaciones entre Tiy y Yuya, y entre Tuya y Giluhepa a partir de las pruebas de ADN.

Una cuestión de co-regencia ha sido objeto de debate entre los especialistas. El hallazgo de titulaturas conjuntas de Amenhotep III y Amenhotep IV en cuatro columnas de la tumba n.º -28- del visir Amenhotep Huy, en Asasif, fue clave para entender que ambos monarcas coexistieron en un periodo de tiempo. Se estima que reinaron de forma conjunta durante al menos dos años, con Amenhotep III encarnando la figura de un dios viviente asociado al disco solar, y Amenhotep IV, conocido como Akhenatón, desempeñando el rol de rey y primer profeta del cenáculo anterior. Este entendimiento sugiere un periodo de convivencia de al menos nueve años más, en el que la dinastía XVIII dejó de ser una simple sucesión para convertirse en un mosaico de acuerdos dinásticos y reformas religiosas.

Política exterior

En el momento de su acceso al trono, Egipto disfrutaba de una hegemonía amplia y consolidada, resultado de la estrategia de los faraones anteriores. Su dominio oriental se extendía desde el Mediterráneo hasta las orillas del Éufrates, incluyendo a Líbano y Jordania al noreste, y la península del Sinaí al este. En el sur, Nubia y una franja del actual Sudán formaban parte de su esfera de influencia. En conjunto, Egipto se erigía como la potencia dominante de la región, y la paz que se mantenía favorecía el intercambio comercial como motor de riqueza y cohesión entre los pueblos aliados y vasallos.

El análisis de las relaciones exteriores en el marco de los reinados de Amenhotep III y Akhenatón revela un mapa de contactos con reyes y príncipes de territorios limítrofes, articulado en cinco zonas geográficas claramente diferenciadas. Estas áreas comprendían un corredor sirio-palestino, la península de Anatolia, la Mesopotamia, Nubia Meridional y Septentrional, así como el Mediterráneo Oriental, Grecia y las islas del Egeo. La correspondencia del faraón con potencias extranjeras y vasallos—carpaje de 344 tablillas que se han conservado en la llamada Oficina de la Correspondencia del Faraón en Amarna—Ilustra con claridad las alianzas y tratos que sostuvieron la influencia egipcia en estas regiones. En la práctica, el Levante fue la zona de mayor control e influencia, manteniendo acuerdos con Mitani y Babilonia, mientras que en campañas militares se registró la campaña contra Kush en el año quinto de su reinado. En paralelo, el faraón promovió la construcción y la restauración de templos en Nubia para afianzar su soberanía y la legitimidad de su liderazgo en todo el territorio.

Política interior

La primera fase del gobierno de Amenhotep III se caracterizó por la seguridad interna y la consolidación de un aparato estatal estable. Durante los primeros años se reabreieron canteras de gran importancia como las de El Bersha y Tura, dando inicio a una etapa de obras públicas que fortalecían la economía y la circulación de recursos. Entre los años 1 y 11 de su reinado se acuñaron cinco convertidores de piedra en forma de escarabeos, cada uno conmemorando acontecimientos que el monarca consideraba relevantes para su legado. Entre estos destacan el escarabeo que celebra el matrimonio con Tiy, el de la caza de toros salvajes, el de la caza de leones, la llegada de la hija de un rey mitaniano, Giluepa, y la inauguración de un lago para la Gran Esposa Real Tiy. Para sostener su poder y administrar el imperio, el rey contó con la asesoría de dos figuras centrales: el visir del Alto Egipto y el arquitecto Amenhotep, hijo de Hapu, junto a la influencia decisiva de la primera Gran Esposa Real, Tiy. No obstante, el relato interno estuvo marcado por la creciente influencia del clero de Amón, que, gracias a las donaciones de Thutmose III, había alcanzado un poder considerable y llevó a una pugna con el propio monarca. En ese contexto, Thutmose IV había impulsado un giro simbólico hacia el culto del disco solar, Atón, una línea que Amenhotep III continuó con un reparto político y cosmético que lo llevó a trasladar su corte fuera de Tebas, levantando un palacio en Malkata y otro en El Fayum. Con la muerte de sus consejeros y la llegada de una corregencia con su hijo, este último pasó a encabezar una etapa de confrontación directa con el clero amoniano, una lucha que encontró apoyo en la reina Tiy y que presagiaba cambios trascendentales en el siglo siguiente.

Descendencia

La genealogía de Amenhotep III es notable por la cantidad de enlaces matrimoniales y por las alianzas que se forjaron mediante los descendientes. Entre las esposas reales, tres destacan por su estatura dinástica: la probable prima Tiy, una mujer de fuerte carácter político; la princesa mitaniana Giluepa, símbolo de la alianza entre Mitanni y Egipto; y Satamón, la primogénita de Amenhotep III y Tiy, a quien casó el faraón al culminar su Jubileo número treinta. Este episodio no es único en la historia egipcia, pues el rey se unió posteriormente a otras dos hijas suyas que no alcanzaron el rango de Gran Esposa Real. También figura la princesa Taduhepa de Mitanni, sobrina de Giluepa, mujer que en otros relatos ha sido vinculada con Nefertiti por algunas tradiciones, aunque la identificación no es concluyente.

  • Hijos nacidos de Tiy: Satamón, Akenatón (conocido antes como Amenhotep), Henuttaneb e Iset. Estas princesas también contrajeron matrimonio con el gobernante en distintos jubileos, ostentando el rango de esposas secundarias además de su estatus real.
  • Satamón. Fue la primogénita y acabó casándose con su propio padre hacia el final del trigésimo año de reinado, como parte de las ceremonias jubilares.
  • Akenatón. Originalmente llamado Amenhotep, terminaría por sucederle y adoptaría una postura de ruptura con las tradiciones anteriores, repudiando al dios Amón y promoviendo un culto centrado en el disco solar, Atón.
  • Henuttaneb e Iset. Otras princesas que, en otros jubileos, se convirtieron en esposas de su padre, ocupando un estatus secundario dentro de la dinastía.
  • Nebetta y Baketatón. Sus trayectorias personales presentan una mayor opacidad; se sabe que Baketatón permaneció en Tebas junto a Tiy hasta su fallecimiento, sin llegar a ocupar posiciones de mayor prominencia.
  • Satamón. La primogénita mencionada anteriormente, que se convirtió en una figura clave por su relación con el rey durante el Jubileo y la forma en que se constituyó la alianza matrimonial.
  • Hijo nacido de Giluhepa. Este linaje no está completamente documentado; aparece la mención de un posible heredero varón llamado Thutmose, cuyo parentesco exacto con Tiy no está confirmado por los registros, si bien el nombre sugiere un vínculo dinástico con la realeza mitaniana.
  • ¿Thutmose? El hijo varón mayor que podría haber sido concebido fuera de Tiy, lo que explicaría por qué no recibió el título de Thutmosis como otros herederos. Su identidad exacta permanece en discusión entre los egiptólogos.
  • Tutankatón. El joven príncipe figura en la genealogía como hijo de Satamón, y se ha propuesto que la momia KV35YL pertenece a su madre real, la Gran Esposa Real Tiy. Las investigaciones apuntan a una vinculación con la bisabuela de Tutankamón, lo que explicaría la continuidad de la dinastía a través de la línea femenina y la estrecha relación entre Satamón y Tiy. El nombre Tutankatón, que significa “imagen viviente de Atón”, remite directamente a la devoción solar de la época y a la identidad de su padre como el dios Aten viviente.

Proceso de divinización

El proceso de divinización de Amenhotep III se inscribe en la tradición real de elevar al monarca a un estadio semidivino, un fenómeno que se entrelaza con la imagen del faraón como mediador entre el cosmos y la nación. En ese marco, la figura de Neb-Maat-Ra se asociaba con una presencia divina en la tierra, y el régimen de su reinado fue una semilla de las transformaciones religiosas que su hijo, Akhenatón, llevaría a un extremo radical. Aunque Amenhotep III no impulsó una ruptura total con las religiones anteriores, sí consolidó un proyecto de monumentalidad y protección del legado dinástico a través de obras culturales, templos y prosperidad material que reforzaron la autoridad del poder real. Este legado resultó decisivo para entender la transición que, en la siguiente generación, dio paso a nuevos conceptos de culto y devoción que acarrearon la revolución religiosa que caracterizó el siglo XVIII. En la práctica, la cohabitación de divinidades y cultos en el reino refleja la compleja dinámica entre la legitimidad heredada y los cambios que emergen de las generaciones siguientes, un tema que continúa inspirando a los egiptólogos en la actualidad.

Imágenes de Amenofis III