Vida Icónica VIDAICÓNICA

Aphra Behn

Nombre completo Aphra Johnson
Nombre nativo Aphra Behn
Descripción Escritora y traductora británica
Fecha de nacimiento 10-07-1640
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 16-04-1689
Nacionalidad Reino de Inglaterra
Ocupaciones dramaturgo, traductor, poeta, escritor, novelista, activista por los derechos de las mujeres
Géneros epistolario, cuento amoroso
Idiomas inglés
ParejasWilliam Scott
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Aphra Behn emergió en la Inglaterra de la Restauración como una figura singular: poeta, dramaturga y la primera mujer que logró vivir de la escritura en el escenario británico. Su trayectoria abarca viajes que cruzaron océanos, intrigas políticas y una obra que desafió los moldes de su tiempo, anticipando la novela moderna y cuestionando las relaciones entre deseo, poder y libertad en una era convulsa y llena de cambios sociales.

Aphra Behn — Imagen principal

Aphra Behn emergió en la Inglaterra de la Restauración como una figura singular: poeta, dramaturga y la primera mujer que logró vivir de la escritura en el escenario británico. Su trayectoria abarca viajes que cruzaron océanos, intrigas políticas y una obra que desafió los moldes de su tiempo, anticipando la novela moderna y cuestionando las relaciones entre deseo, poder y libertad en una era convulsa y llena de cambios sociales.

Biografía

Nacida alrededor de 1640, en el pequeño pueblo de Wye, en Kent, Aphra Behn era la segunda hija de Bartolomeo Johnson, barbero de oficio, y de Elizabeth Denham. Aunque existe debate sobre el día exacto y el lugar de su bautismo, se sabe que recibió la designación religiosa el 14 de diciembre y que su infancia quedó marcada por una serie de desplazamientos que la llevaron a tierras lejanas. La familia terminó trasladándose cuando ella era aún una niña a la Guayana neerlandesa, situada en Surinam, una experiencia que formó su mirada sobre la diversidad humana y que, años después, resonaría en su novela más célebre, Oroonoko.

En Surinam la joven Behn vivió de cerca las dinámicas de las rebeliones de esclavos que sacudían la colonia y que influyeron en su imaginario literario. Estas vivencias, vistas con la distancia de la memoria literaria, le ofrecieron un material crítico que desembocaría en una de las obras fundacionales contra la esclavitud en el mundo anglosajón. A su regreso a Londres en 1658, con dieciocho primaveras cumplidas, se encontró en medio de la efervescencia cultural de la Restauración, cuando la vida social y la escena teatral exhibían una atmósfera de libertinaje y experimentación que le permitieron integrarse con notable facilidad al entorno de comerciantes, cortesanas y artistas.

La muerte temprana de su marido, apenas tres años después del matrimonio, la dejó en una situación precaria que la obligó a buscar nuevas vías de subsistencia. Nunca contrajo nupcias otra vez, pero mantuvo relaciones con hombres y con mujeres, una conducta que, en su tiempo, fue objeto de crítica y de chisme; sin embargo, esa misma trayectoria le abrió caminos para explorar la autonomía personal en una sociedad que esperaba de las mujeres un rol mucho más limitado.

La carrera literaria de Behn despegó con fuerza cuando, durante la guerra entre Inglaterra y las Provincias Unidas, trabajó en Amberes para la Corona bajo el seudónimo de Astrea, desempeñando funciones de espionaje en un marco de alto riesgo y pagado modestamente. A su regreso a Inglaterra, el destino económico se tornó adverso y acabó en prisión por deudas; pese a ello, a partir de 1670 logró sostenerse exclusivamente gracias a la producción literaria y a su creciente reputación como autora.

La Behn profesional se convirtió en una de las primeras figuras femeninas de la literatura inglesa capaz de ganarse la vida con su pluma. Su círculo la conectó con nombres de primer nivel, entre ellos John Dryden, y su obra tuvo una amplitud que abarcó comedias atrevidas, poemas, dramas y novelas. En esas páginas emergen con claridad temas de pasión, deseo y deseo de poder, tratados con una voz confesional que desbordaba los límites impuestos a la escritura femenina de la época.

Oroonoko, publicada en 1688, representa el vértice de su aportación literaria y es para muchos la primera novela antiesclavista en lengua inglesa. El relato presenta la historia de un heredero de un reino africano llamado Coramantien y de su esposa Imoinda, quienes son reducidos a la condición de esclavos; tras su separación, Oroonoko lidera una rebelión que culmina en su captura y una muerte que aparece como una crítica contundente a la crueldad y a las nociones de civilización que justifica la esclavitud. Behn, con este texto, desafía las ideas de los pueblos “no civilizados” que dominaban el imaginario europeo y se la considera, además, precursora del realismo que más tarde desarrollaría Daniel Defoe. Su influencia se extiende a la tragedia Oroonoko de Thomas Southerne, estrenada años después, y a una de las primeras novelas epistolares de la lengua inglesa, Love Letters Between a Nobleman and His Sister (1683).

Entre sus relatos en prosa destacan The Fair Jilt y Agnes de Castro, ambas publicadas en 1688, siendo Agnes de Castro un tratamiento literario de la muerte trágica de Inés de Castro, amante de un monarca portugués. En el ámbito de la poesía, su universo se hace visible en colecciones como Poems on Several Occasions (1684) y Miscellany (1685). Behn llevó a cabo traducciones pane lucrando desde el francés y el latín hacia el inglés, ampliando así la circulación de ideas y estilos entre tradiciones literarias."

Legado y recepción de Behn fue complejo en su época: su actitud desenfadada ante la sexualidad y su defensa de la libertad personal le valieron encendidos elogios por su audacia, así como acusaciones de libertinaje por parte de sectores conservadores. A lo largo de los siglos, su figura ha sido revalorada como un emblema de la independencia intelectual femenina. Fue sepultada en la Abadía de Westminster, y su memoria fue invocada por Virginia Woolf en su ensayo Una habitación propia, quien afirmó que las mujeres debían contar con el derecho de expresar sus ideas sin trabas, y que Behn les mostró ese camino de libertad.

Comparaciones y controversias no tardaron en aparecer: durante mucho tiempo Behn fue contraponida a modelos de poetisas y novelistas más recatadas, como Katherine Philips, cuya vida y obra se presentaban como un referente distinto dentro de la tradición femenina del siglo XVII. Sin embargo, la crítica contemporánea ha consolidado su estatus como una de las precursoras de la novela inglesa, y su influencia atraviesa no solo el teatro, sino también la narrativa de largo aliento y la reflexión sobre la colisión entre deseo privado y responsabilidades públicas.

Obra

  • The Forc’d Marriage (1670).
  • Las Cortesanas Fingidas.
  • The Rover, primera parte (1677) y segunda (1681).
  • La madeja (1677), segunda parte (1681).
  • La heredera (1682).
  • Oroonoko o El esclavo real (1688).
  • Golpe de suerte (1686).
  • El Emperador de la Luna (1687).
  • Poems on Several Occasions (1684).
  • Miscellany (1685).
  • Las fábulas del deseo y otros poemas.
  • Love Letters Between a Nobleman and His Sister (1683), novela epistolar en tres volúmenes.
  • The Fair Jilt (1688).
  • Agnes de Castro (1688).

Aphra Behn como personaje

En la ficción moderna Behn aparece como figura de presencia recurrente, a veces retratada como una pistolera y una compañera de viaje de personajes audaces, en relatos que cruzan ríos y puertos y exponen el encuentro entre la aventura y la crítica social. Este tratamiento literario refuerza la imagen de una mujer que rompe esquemas y desafía las convenciones de su tiempo.

Relevancia crítica en la tradición literaria posterior está estrechamente ligada a la reflexión sobre la libertad de pensamiento femenino; Virginia Woolf, en particular, la recuerda como preludio de una autonomía intelectual que sería central en su ensayo Una habitación propia, destacando que Behn abrió un camino para que las voces femeninas hablen con plena independencia.