Baldomero Sanín Cano
| Nombre completo | Baldomero Sanín Cano |
|---|---|
| Descripción | Escritor colombiano |
| Fecha de nacimiento | 27-06-1861 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 12-05-1957 |
| Nacionalidad | Colombia |
| Ocupaciones | lingüista, escritor, periodista, sociólogo, diplomático, político |
| Idiomas | español |
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.
Baldomero Vladislao Sanín Cano nació en Rionegro, en el antiguo Estado Soberano de Antioquia, el 27 de junio de 1861, en el seno de una familia de artesanos y docentes de clase media. Su camino intelectual y público se desarrolló entre el periodismo, la escritura y la diplomacia, bajo la etiqueta del Partido Liberal Colombiano. A lo largo de su vida, cultivó una mirada crítica sobre la cultura y la política, viajó entre Europa y América y dejó una obra que marcó la crítica y la vida intelectual de Colombia en el siglo XX.
Baldomero Vladislao Sanín Cano nació en Rionegro, en el antiguo Estado Soberano de Antioquia, el 27 de junio de 1861, en el seno de una familia de artesanos y docentes de clase media. Su camino intelectual y público se desarrolló entre el periodismo, la escritura y la diplomacia, bajo la etiqueta del Partido Liberal Colombiano. A lo largo de su vida, cultivó una mirada crítica sobre la cultura y la política, viajó entre Europa y América y dejó una obra que marcó la crítica y la vida intelectual de Colombia en el siglo XX.
Biografía
Sanín Cano vio la luz en una etapa convulsa para la región: poco después nació la Constitución de 1863, y él mismo recordaría aquellos años al vivir en el territorio durante las sesiones constituyentes, de las que guardó recuerdos que luego influyeron en su pensamiento. Su formación comenzó en la Normal de Rionegro, donde se tituló como maestro y dio inicio a una trayectoria educativa que, con el tiempo, combinaría docencia, escritura y labor diplomática. En los albores de su vida profesional, ya se mostró autodidacta, pues amplió su aprendizaje por cuenta propia y llegó a dominar ocho idiomas, habilidad que más tarde le permitió actuar como traductor de obras diversas.
En 1908 fue nombrado por el presidente Rafael Reyes como encargado de Hacienda y Tesoro, cargo que ejerció por un breve período. A partir de esa designación emprendió un itinerario que lo llevó primero a Londres y luego a otros escenarios, en un momento de intensos cambios geopolíticos. En la capital inglesa desarrolló labores de corresponsal de guerra, vinculadas a la Primera Guerra Mundial, experiencia que le otorgó una visión internacional de las crisis y los procesos de reconciliación que se abrirían en las décadas siguientes. Después de su paso por España, su trayectoria lo llevó a la Argentina, donde se integró como periodista para la redacción de La Nación de Buenos Aires, consolidando una presencia periodística que trascendería fronteras.
Con el paso de los años, su figura fue consolidándose como una voz influyente en la Academia Colombiana de la Lengua. Su labor le llevó a ocupar cargos diplomáticos en la Europa y a institutions culturales de renombre, lo que le permitió establecer una red de contactos con figuras destacadas de la literatura y el pensamiento. fortaleció una amistad de larga data con el novelista José Eustasio Rivera, autor de La Vorágine, entre otros vínculos con importantes escritores de su tiempo. Sus análisis de la obra de autores nacionales, como Rafael Pombo y Jorge Isaacs, lo situaron como uno de los pioneros de la crítica literaria en Colombia, labor que combinó con una constante defensa de la educación y del humanismo.
En el ámbito internacional, su presencia fue notable por su papel como embajador ante Argentina y por su relación con la prensa de diferentes países. En 1933, el presidente Enrique Olaya Herrera le encargó la representación diplomática de Colombia en Buenos Aires, cargo que mantuvo bajo los gobiernos siguientes de Alfonso López Pumarejo y Eduardo Santos, hasta que este último designó a Roberto Urdaneta para ese destino. Durante su desempeño en Argentina se observó, en los últimos años, una inclinación de ese país hacia el Eje, sin que Colombia adoptara la misma postura de neutralidad que mantuvo el gobierno de Santos.
De vuelta en Colombia, en 1941 fue nombrado rector de la Universidad del Cauca y comenzó una prolongada colaboración con el diario El Tiempo. Entre 1952 y 1955 retomó la rectoría de la misma casa de estudios, otorgando continuidad a su labor académica. Su vida pública alternó con la actividad periodística y la asesoría cultural, aportando a la consolidación de instituciones educativas y culturales en el país. Falleció en Bogotá el 12 de mayo de 1957, a pocas semanas de cumplir 96 años, víctima de un síncope cardíaco. En un dato que subraya el clima político de la época, su deceso se produjo apenas dos días después de la renuncia del presidente Gustavo Rojas Pinilla.
Activismo
Sanín Cano mantuvo un diálogo constante en la prensa sobre temas centrales como imperialismo, nacionalismo, el resurgimiento de regímenes totalitarios, y las tensiones derivadas de la diversidad cultural. En su visión, la exclusión de las mujeres tenía raíces profundas en el legado judeocristiano que ha fomentado el mito de la mujer pecadora, una idea que él enfrentó desde el análisis social y cultural. Su postura fue consistente con un enfoque liberal que buscaba ampliar la participación de la mujer en la vida pública y profesional.
En el año 1922 recibió el encargo de servir como embajador en España por parte del presidente Pedro Nel Ospina, y en el terreno de la reflexión pública fue articulando propuestas para la equidad de género. En 1927, presentó en sus escritos un ensayo-discurso que tituló Evaluación social de la mujer, donde sostuvo que la participación de las mujeres en la vida cívica y cultural de un país es un indicador de su desarrollo y de la calidad de su cultura. La afirmación fue expresada con un tono que buscaba provocar reflexión y diálogo entre las élites políticas y culturales.
En 1928 colaboró junto a la periodista y activista Georgina Fletcher para promover un proyecto de ley orientado a reconocer los derechos civiles de la mujer colombiana. Aunque la iniciativa presentó debate en el Congreso, no logró aprobarse en esa sesión debido a la falta de quórum, provocado por la retirada de una mayoría de senadores conservadores que se opusieron a la medida. En su ensayo Los irresistibles, cuestionó las objeciones que se esgrimían para frenar la agenda de igualdad, sosteniendo que la participación femenina en áreas como la administración pública, la medicina, la justicia y la educación eleva el nivel de la sociedad y permite a las mujeres decidir libremente sobre su formación y su futuro.
Gracias a su trayectoria en La Nación, en 1933 el presidente Enrique Olaya Herrera lo nombró embajador ante Argentina. Siguieron, poco después, los periodos de Alfonso López Pumarejo (1934-1938) y Eduardo Santos (1938-1940), hasta que fue sustituido por Roberto Urdaneta. Durante su labor en ese país, fue testigo de las alianzas políticas que se iban tejiendo en el mundo y de la tensión entre la neutralidad colombiana y las posturas de potencias vecinas.
Tras su retorno, su vida académica y su labor como periodista se fortalecieron. Sus publicaciones y su participación en instituciones culturales consolidaron su imagen como un intelectual comprometido con la defensa de la libertad de pensamiento y la mejora de las condiciones de vida de las mujeres y de las comunidades más desfavorecidas.
Homenajes
En el marco de los homenajes, su funeral reunió a los líderes de las corrientes políticas dominantes: Alberto Lleras Camargo, representando al liberalismo, y Guillermo León Valencia, en representación del conservadurismo. Sus restos descansan en el cementerio de Rionegro, donde la ciudad recuerda a una de sus figuras más influyentes del siglo XX.
Obras publicadas
- Administración Reyes (1904-1909) (1909)
- An Elementary Spanish Grammar (1918)
- A Key to An Elementary Spanish Grammar (1920)
- La civilización manual y otros ensayos (1925)
- Indagaciones e imágenes (1926)
- Crítica y arte (1932)
- Divagaciones filosóficas y apólogos literarios (1934)
- Ensayos (1942)
- Letras colombianas (1944)
- De mi vida y otras vidas (1949)
- Tipos, obras, ideas (1949)
- El humanismo y el progreso del hombre (1955)
- Pesadumbre de la belleza y otros ensayos y apólogos (1957)