Bernardino Nozaleda
| Nombre completo | Bernardino Nozaleda |
|---|---|
| Descripción | Arzobispo español |
| Fecha de nacimiento | 06-05-1844 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 07-10-1927 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | sacerdote católico |
| Idiomas | español |
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Bernardino Nozaleda y Villa nació en la aldea de Pruneda, dentro de la parroquia de San Andrés de Cuenya, en el municipio de Nava, Asturias, el 20 de mayo de 1844. Su infancia transcurrió entre el ambiente rural y las prácticas religiosas de la comunidad, experiencias que fueron sembrando en él una vocación profunda. A lo largo de su juventud, integró la vida eclesial con un deseo claro de servir a la Iglesia mediante la docencia y la misión, caminos que marcarían su trayectoria futura y su influencia en Asia y España.
Bernardino Nozaleda y Villa nació en la aldea de Pruneda, dentro de la parroquia de San Andrés de Cuenya, en el municipio de Nava, Asturias, el 20 de mayo de 1844. Su infancia transcurrió entre el ambiente rural y las prácticas religiosas de la comunidad, experiencias que fueron sembrando en él una vocación profunda. A lo largo de su juventud, integró la vida eclesial con un deseo claro de servir a la Iglesia mediante la docencia y la misión, caminos que marcarían su trayectoria futura y su influencia en Asia y España.
Biografía
Fue admitido en la Orden de Predicadores el 21 de octubre de 1860, cursando sus primeros años de formación en el Convento de Santo Domingo de Ocaña, Toledo. Allí se preparaba para las labores misioneras que la orden tenía en vistas hacia Asia, y en ese periodo inició sus estudios de Filosofía y Teología, fundamentos de una vida que uniría ciencia y espiritualidad. Al terminar la formación inicial, se le confiaron responsabilidades docentes que anticipaban una carrera centrada en la enseñanza y la reflexión teológica.
En esa fase formativa, su camino se abrió al ámbito académico dentro de la orden, y se le asignó la cátedra de Filosofía, una señal de la confianza en su capacidad para orientar a futuras generaciones de religiosos. Su talento para la enseñanza consolidó una reputación de rigor y claridad, cualidades que serían determinantes para los roles posteriores que desempeñaría en diferentes centros de formación.
Destinado a las misiones de los dominicos en Filipinas, llevó a cabo parte de su preparación en la Universidad de Santo Tomás de Manila, donde obtuvo los títulos de Doctor en Filosofía y en Derecho Canónico. Al concluir esta etapa, fue designado profesor de Disciplina Eclesiástica en esa misma institución. Su trayectoria educativa se entrelazó con cargos de mayor responsabilidad: fue prior del Convento de Santo Domingo, predicador general, vicerrector de la Universidad y, además, rector del Colegio de San Juan de Letrán, lugares que le permitieron influir en la formación de numerosos religiosos y clérigos.
Con el tiempo, recibió el nombramiento como Arzobispo de Manila por la autoridad del Papa León XIII. Tomó posesión en la villa de Oviedo el 13 de abril de 1890 y su llegada a Manila se hizo efectiva el 10 de febrero de 1891. Su gestión coincidió con un periodo complejo para Filipinas, y tras la salida de la soberanía española, el destino político de la Iglesia en la región se vio involucrado en nuevas dinámicas. En 1900 viajó a Roma para presentar su renuncia al cargo, la cual no fue aceptada hasta el 4 de febrero de 1902; poco después regresó a España para continuar su vida religiosa y docente en Europa.
El caso Nozaleda
La conclusión de la época colonial dejó a la vista una coyuntura política convulsa, en la que Nozaleda volvió a quedar en el centro de las tensiones. El 31 de diciembre de 1903, el gobierno conservador que encabezaba Antonio Maura notificó al rey la firma de un decreto para designar a Padre Nozaleda como Arzobispo de Valencia, un movimiento que desató una intensa polémica en la opinión pública y en el mundo periodístico.
En ese contexto, la prensa liberal dio paso a una campaña de descalificación que se convirtió en un asunto de primer plano en la agenda nacional. El diario El País lideró la crítica, al que se sumaron otros periódicos liberales de Madrid y provincia, cada uno articulando una narrativa contraria al nombramiento y a la preocupación política de la época. La polémica se extendió por mítines y disputas parlamentarias que reflejaban la polarización de la época.
Las acusaciones que fundamentaron la campaña se centraron en la idea de un supuesto antiespañolismo ligado a su trayectoria en Manila. Entre los argumentos se mencionó la pérdida de ciudadanía española al haber continuado como Arzobispo de Manila cuando la ciudad pasó a control estadounidense; también se aludió a posibles tratos ocultos con autoridades norteamericanas durante el asedio y la búsqueda de la entrega de la capital filipina; y se señaló su presión en dirección de políticas que habrían llevado al fusilamiento de Rizal y otros líderes independentistas.
- Se afirmó que su estatus de ciudadano español podría haber quedado en cuestión durante su etapa en Manila, al enfrentarse a la administración norteamericana.
- Se denunciaron supuestos tratos secretos con las autoridades de Estados Unidos durante el bloqueo de la capital filipina y la negociación de su entrega.
- Se le señaló como responsable de haber incitado o recomendado medidas severas contra Rizal y otros defensores de la independencia.
La magnitud de la campaña provocó una saturación mediática y provocó reacciones en distintos frentes, incluyendo debates en el Congreso y mítines en varias ciudades. Ante tal presión, Bernardino Nozaleda presentó una querella por difamación y, para defender su honor, publicó un escrito en el que exponía su versión de los hechos y respondía de forma detallada a cada imputación, tratando de restituir su reputación ante la opinión pública.
La postura del episcopado español no quedó al margen: bajo la voz del Cardenal y Arzobispo de Toledo, Ciriaco Sancha y Hervás, la jerarquía eclesiástica expresó su apoyo y defendió la integridad del clero frente a la campaña de descrédito, destacando el servicio que Nozaleda había prestado en Manila y su trayectoria académica y pastoral.
La resolución institucional llegó cuando Maura decidió retirar la designación, una decisión que ya había sido anunciada por Nozaleda al renunciar al cargo; en cambio, la Santa Sede optó por mantenerlo activo en el contexto de la Iglesia, otorgándole posteriormente el título de Arzobispo de Petra, con residencia en el Convento del Rosario de Madrid, donde concluyó su vida. En esa última etapa, Nozaleda realizó su mesura presencia en la vida eclesiástica española hasta su fallecimiento, ocurrido a finales de octubre de 1927.
Obras
- El hombre visto desde la perspectiva fisiológica — Manila, 1876.
- Patrocinio científico de Santo Tomás de Aquino — Manila, 1881.
- Temblores de tierra — Manila, 1885.
- Oración fúnebre en las exequias de Alfonso XII — Manila, 1886.
- Carta pastoral del Arzobispo de Manila — Manila, 1893.
- Carta pastoral del Arzobispo de Manila a sus diocesanos sobre la necesidad de orar — Manila, 1894.
- Defensa del Colegio de San José, de Manila — Manila, 1899.
- Pastorales y algunos escritos — Manila, 1900.
- Respuesta ante acusaciones infundadas — Madrid, 1904.