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Carlos de Montúfar

Nombre completo Carlos de Montúfar y Larrea-Zurbano
Descripción Militar ecuatoriano
Fecha de nacimiento 02-11-1780
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 31-07-1816
Nacionalidad Ecuador, Imperio Español
Ocupaciones militar, político
Idiomas español
HermanosRosa de Montúfar
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Carlos de Montúfar y Larrea-Zurbano nació en la ciudad de Quito el 2 de noviembre de 1780 y murió en Buga el 31 de julio de 1816. Perteneció a una familia noble criolla que influyó notablemente en los procesos que dieron forma al Ecuador independiente. Su vida transcurrió entre el mando militar, la acción política y una vocación de servicio que le valió el mote de El Caudillo entre sus contemporáneos, destacando como figura clave de la gesta libertadora.

Carlos de Montúfar — Imagen principal

Carlos de Montúfar y Larrea-Zurbano nació en la ciudad de Quito el 2 de noviembre de 1780 y murió en Buga el 31 de julio de 1816. Perteneció a una familia noble criolla que influyó notablemente en los procesos que dieron forma al Ecuador independiente. Su vida transcurrió entre el mando militar, la acción política y una vocación de servicio que le valió el mote de El Caudillo entre sus contemporáneos, destacando como figura clave de la gesta libertadora.

Formación y vínculo con Humboldt

Procedía de una estirpe acomodada: su padre fue Juan Pío de Montúfar y Larrea, II Marqués de Selva Alegre, y su madre, Teresa de Larrea y Villavicencio. Este linaje, profundamente involucrado en la vida pública de Quito, dejó entre sus descendientes una impronta marcada por la defensa de la autonomía local y la búsqueda de una estructura política que consolidara la independencia regional.

La educación cursó Filosofía y Humanidades en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, obteniendo su título en 1800. En aquellos años, una visita de los célebres geógrafos Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland sembró una amistad que acompañaría a Montúfar durante gran parte de su trayectoria. Este encuentro coincidió con un despertar de curiosidad intelectual que habría de dialogar con su vida militar y política.

El viaje que siguió a esas relaciones inspiró una singladura extraordinaria: acompañó a Humboldt en la travesía que llevó a la región andina, a Perú, a México, a Estados Unidos y a Cuba, para regresar luego a Europa. En París, compartieron la experiencia de la coronación de Napoleón I; tras ese episodio, Montúfar partió hacia España, mientras Humboldt continuó rumbo a Berlín. Durante la estancia, Montúfar dejó constancia en un diario que se inicia en Quito y concluye en Cajamarca, describiendo hitos como la ascensión al Chimborazo y visitas a lugares como Ingapirca y Cuenca.

Estudios y carrera militar en España

En 1805 emprendió la ruta hacia España con la finalidad de formarse militarmente en la Real Academia de Nobles. Su participación en la Guerra de la Independencia lo colocó en la primera línea de acción, tomando un rol destacado como Ayudante de Campo del general Castaños durante la Batalla de Bailén, un episodio señalado por su importancia estratégica en ese conflicto. También intervino en el sitio de Zaragoza y en la batalla de Somosierra, recibiendo reconocimiento por su desempeño ante la Junta Suprema Central.

Las circunstancias económicas y sus vínculos con Humboldt se reflejan en cartas que revelan su interés por ciertos objetivos comerciales. Entre ellas, una gestión de créditos y remesas que permitieron sostenerse durante la prueba de la guerra; en esa época, Montúfar estudió la posibilidad de introducir la quinua en España, un asunto que tenía relación con los intereses de su padre y con la economía de Quito. En ese marco, escribió a Humboldt pidiendo apoyo para superar las penurias y mantener su lucha en un periodo de gran inestabilidad.

Durante el curso de su experiencia en Europa, la vida de Montúfar estuvo rodeada de rumores y controversias que circulaban en el círculo internacional de la época. Aun así, su voluntad de servicio se consolidó a medida que fortalecía su compromiso con la causa independentista y la defensa de los intereses de su gente frente a la dominación colonial.

Comisionado regio y defensor del Estado de Quito

En Cádiz fue designado por la Junta Suprema Central como comisionado regio para la Audiencia de Quito, con una autonomía considerable frente a las autoridades virreinales de Perú y Nueva Granada, con el objetivo de calmar los movimientos rebeldes y estabilizar la región frente a las tensiones que atravesaban el imperio español.

El 1 de marzo de 1810 zarpó a bordo de la goleta Carmen, acompañado por Antonio Villavicencio y José de Cos Iriberri, para encauzar la misión hacia la Audiencia de Santa Fe de Bogotá y la de Lima. Desembarcaron en La Guaira el 18 de abril y se dirigieron a Caracas, donde la revolución estallaba con fuerza y terminó desembocando en la declaración de independencia el 19 de abril. Montúfar intervino ante la Junta de Gobierno para contener la deriva hacia una ruptura total y, después de esa etapa, continuó rumbo a Cartagena y luego a Quito, defendiendo los derechos de Fernando VII frente al levantamiento colonial.

Al constatar que su padre había participado en los movimientos independentistas, decidió sumarse a la causa patriota y colaboró con la gestación del Estado de Quito, entidad que proclamó su independencia y redactó una Constitución propia bajo la autoridad del obispo José Cuero y Caicedo. Montúfar asumió la defensa militar de la nueva entidad y combatió contra las fuerzas de Montes, Aymerich y Sámano, demostrando un liderazgo decisivo en las primeras etapas de la contienda.

La Batalla de El Panecillo, ocurrida el 7 de noviembre de 1812, marcó un momento crucial: pese a la resistencia quiteña, la ciudad cayó a manos realistas al día siguiente. Ante esa derrota, Montúfar y el gobierno del Estado de Quito se retiraron hacia Ibarra; el 1 de diciembre las fuerzas patriotas fueron sujetas a una derrota definitiva en la batalla de Ibarra, y él logró escapar para esconderse en Cayambe y en el Valle de los Chillos, cerca de la capital. Fue detenido, juzgado por traición y deportado a España en 1814.

Al arribar a Panamá logró evadir la prisión y se reincorporó al Ejército Libertador en la Nueva Granada, donde recibió el grado de coronel y participó en la campaña militar en la región sur de lo que hoy es Colombia. Allí las fuerzas realistas, lideradas por Montes y Sámano, buscaban aplastar la rebelión, mientras Montúfar se integraba a la causa bolivariana como oficial de mayor rango, ejerciendo funciones de mando bajo el mando de Bolívar y sirviendo junto a Serviez en la campaña de Pasto. En esa expedición, a pesar de la adversidad, demostró una notable pericia táctica y una determinación que le permitió sostener el esfuerzo de las tropas patriotas, incluso cuando la retirada le obligó a proseguir a pie tras la pérdida de su caballo, sosteniendo el combate con la bayoneta.

Muerte

El 29 de junio de 1816 participó en la Batalla de la Cuchilla del Tambo, en la que las fuerzas independentistas fueron derrotadas por las tropas españolas. La derrota trajo consigo una oleada de capturas y ejecuciones de insurgentes; Montúfar fue capturado y condenado a muerte por el general Juan de Sámano. Su sentencia se ejecutó de forma violenta: recibió la pena de muerte por la espalda en la ciudad de Buga el 31 de julio de 1816, cerrando así una trayectoria marcadamente ligada a la lucha por la libertad de su tierra.

Sepultura

Con motivo del centenario de la Batalla de Pichincha, la Junta del Centenario gestionó la repatriación de sus restos. Llegaron a Quito desde Buga el 23 de mayo de 1922 y fueron depositados en la Catedral Metropolitana, lugar donde descansan hasta la actualidad como testimonio de la memoria colectiva y del esfuerzo de aquel periodo por consolidar la soberanía regional.

Imágenes de Carlos de Montúfar