Carmen Laffón
| Nombre completo | Carmen Laffón |
|---|---|
| Descripción | Pintora y escultora española |
| Fecha de nacimiento | 01-01-1934 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 07-11-2021 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | pintor, escultor |
| Grupos | Real Academia de Bellas Artes de San Fernando |
| Idiomas | español |
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Carmen Laffón de la Escosura emergió como una voz singular en la pintura y la escultura figurativas de España. Nacida en Sevilla en 1934 y fallecida en Sanlúcar de Barrameda en 2021, su trayectoria se desplegó con un pulso calmado que contrasta con los vaivenes de la historia reciente. Su lenguaje, cálido y sobrio, privilegia la contemplación de la naturaleza, el paisaje cotidiano y la intimidad de las personas, dejando una herencia que trasciende géneros y generaciones.
Carmen Laffón de la Escosura emergió como una voz singular en la pintura y la escultura figurativas de España. Nacida en Sevilla en 1934 y fallecida en Sanlúcar de Barrameda en 2021, su trayectoria se desplegó con un pulso calmado que contrasta con los vaivenes de la historia reciente. Su lenguaje, cálido y sobrio, privilegia la contemplación de la naturaleza, el paisaje cotidiano y la intimidad de las personas, dejando una herencia que trasciende géneros y generaciones.
Biografía
Sevilla fue la ciudad que la vio nacer en 1934, en un periodo marcado por la convulsión social que definió la época. Sus padres, cuyo vínculo nació en el marco intelectual de la Residencia de Estudiantes de Madrid, cultivaron en ella una curiosidad por el saber y el arte que acompañaría toda su vida. En 2000, se convirtió en la primera mujer en acceder a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; su ingreso se coronó con un discurso de recepción en el que Visión de un paisaje —título que alude a su relación con territorios como Sanlúcar y Doñana— sirvió para trazar un mapa emocional y creativo de su trayectoria.
Estilo artístico
La luz y la quietud componen el eje de su lenguaje, que desde la segunda mitad del siglo XX articuló una figuración serena frente a la avalancha de la abstracción dominante. Nacida en tiempos de conflicto, Laffón supo convertir la experiencia histórica en un corpus artístico que prioriza lo sensorial y lo íntimo, permitiendo que la mirada del espectador se detenga en cada gesto, en cada contorno que la pintura revela con claridad contenida.
Su quehacer no se circunscribió a una única técnica; abarcó grafito, pastel y óleo, y más tarde se aventuró en la escultura. En todos los soportes, su voz siguió manifestando una experiencia interior que dialoga con el exterior. Las obras parecen conversar con el observador, dejando entrever pensamientos y emociones que se perciben al mirar a los ojos de los retratos, o al recorrer los horizontes de sus paisajes.
Una de las claves de su obra fue la preferencia por lo cotidiano, por los gestos simples y los ambientes apaciguados. Esta elección se tradujo en una constancia formal que respeta la legibilidad de las formas y la naturalidad de la composición, incluso cuando la atmósfera se suaviza o el color se hace más luminoso. En conjunto, su producción comunica una sensación de quietud atemporal que invita a detenerse y contemplar.
Trayectoria artística
Formación y camino inicial. Su primera aproximación a la pintura la realizó a las doce años bajo la tutela de Manuel González Santos, un amigo de la familia y docente de desarrollo que le abrió las puertas de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla a los quince. Tras completar su ciclo en Sevilla, se trasladó a Madrid para culminar sus estudios en la escuela correspondiente y, en 1954, emprendió un viaje de fin de estudios a París, donde quedó impactada por la mirada de Marc Chagall. Al año siguiente, recibió una beca del Ministerio de Educación para ampliar su formación en Roma, y curiosamente también descubrió influencias de Viena y Holanda que ampliarían su discurso plástico.
Primeros años de consolidación. De vuelta a Sevilla en 1956, continuó su labor creativa en la casa de verano de la familia, ubicada en La Jara frente al Coto de Doñana, un entorno que terminaría por absorber su atención y convertirse en el polo central de su actividad artística. En 1958 presentó sus dos primeras exposiciones individuales, una en el Ateneo de Madrid y otra en Sevilla, signo inequívoco de una trayectoria expositiva que iba tomando forma. Durante los años siguientes residió en Madrid (1960-1962), y en 1961 conoció a Juana Mordó, figura decisiva para su carrera: la acercó al circuito de galerías y le abrió puertas de visibilidad. La relación con Mordó se mantendría a lo largo de los años, cuando ella creó su propia galería y consolidó a varios de los protagonistas de la pintura española de la época.
Inmersión educativa y reconocimiento. En 1967 nació la iniciativa educativa de El Taller, surgida junto a Teresa Duclós y José Soto, que acercó a Laffón al mundo de la enseñanza de las artes. Más tarde, en 1975, ingresó a la Cátedra de Dibujo del Natural en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, función que desempeñó hasta 1981. Su arte fue reconocido con el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1982, un hito que consolidó su figura entre las grandes figuras de la pintura española de la época.
Compromiso institucional y llega a la academia. En 1991 asumió la presidencia del jurado del Premio Durán de pintura, compartiendo mesa con colegas como Antonio Manuel Campoy; el galardón de ese año recayó en Santos Hu, representante del Realismo Onírico. En 1998 dio un paso más en su vínculo con la institucionalidad artística al ser aceptada como académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; tres años después, en 2000, pronunció su discurso de ingreso, centrado en la relación entre su trayectoria y sus dos lugares fundantes: Sanlúcar y el Coto de Doñana. Su biografía se nutrió también de influencias y afinidades con el mundo del arte contemporáneo internacional, entre ellas la admiración por la obra de Mark Rothko.
Madurez y nuevas perspectivas. A partir de las décadas de los noventa, Laffón amplió su ámbito de exploración hacia la escultura, sin renunciar a la pintura. En 2007, la cripta del claustro del Monasterio de Silos recibió la exposición La Viña, un proyecto que nacía del cuidado que la artista tenía por una viña de su residencia y que conectaba con la memoria del paisaje y la vendimia. La muestra combinó un óleo homenaje, dibujos a gran formato y una escayola, que luego fue adquirida por un importante museo madrileño, junto con dieciocho cestas de bronce que evocaban las faenas de la vendimia.
Una retrospectiva exhaustiva, realizada en el Museo Reina Sofía en 1992, consolidó el alcance de su trayectoria, abarcando desde el retrato y la naturaleza muerta hasta sus paisajes más depurados. A lo largo de los años siguientes, la artista consolidó su reconocimiento internacional y continuó alimentando su curiosidad artística, explorando nuevas etapas y formatos sin perder la identidad que le daba su mirada particular sobre la realidad.
Museos
La colección de la artista está presente en numerosas instituciones públicas y privadas, que atesoran su legado a lo largo de distintos soportes.
- Banco de España
- Banco de Santander
- Museo de Arte Abstracto de Cuenca
- Colección Arte del siglo XX. Donación Eusebio Sempere, Alicante
- Fundación Juan March
- Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
- Fundación Aena
- Caja de Burgos
- Fundación Casa de la Moneda. Madrid
- MUICO. Museo Colecciones ICO, Madrid
- Museo Provincial de Jaén
- Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Sevilla
- Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear
Exposiciones
Entre las muestras más significativas que documentan su itinerario, destacan las siguientes.
- Ateneo de Madrid, 1958
- Sala Biosca, Madrid, 1961
- Galería La Pasarela, Sevilla, 1966
- Galería Juana Mordó, Madrid, 1967
- Galería Juana de Aizpuru, Sevilla, 1978
- Galería Maese Nicolás León, 1980
- Museo Nacional Reina Sofía, Madrid, 1992
- Fundación Focus, exposición retrospectiva, 1995
- Casa de la Moneda, Madrid, 2000
- Museo del Prado, exposición Doce artistas, mayo-junio de 2007
Premios y reconocimientos
Entre los reconocimientos oficiales que atestiguan su mérito se cuentan los siguientes.
- Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio
- 1982, Premio Nacional de Artes Plásticas
- 1999, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes
- 2013, Hija Predilecta de Andalucía
- Premio Manuel Clavero
- Premio Tomás Francisco Prieto de la Fundación Casa de la Moneda
- Doctora honoris causa por la Universidad de Jaén (2022)