Vida Icónica VIDAICÓNICA

Emilio Romero Gómez

Nombre completo Emilio Romero Gómez
Nombre nativo Emilio Romero Gómez
Descripción Periodista y escritor español
Fecha de nacimiento 21-07-1917
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 12-02-2003
Nacionalidad España
Ocupaciones escritor, periodista, político
Géneros dramaturgia
Idiomas español
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Emilio Romero Gómez nació en Arévalo, población de la provincia de Ávila, en 1917 y terminó sus días en Madrid en 2003. Su trayectoria le convirtió en una de las voces decisivas del periodismo español durante las décadas del franquismo. A lo largo de su vida asumió funciones directivas en diarios de gran peso, participó en la política del régimen y cultivó una extensa obra literaria que dejó una impronta en generaciones de lectores y profesionales de la prensa.

Emilio Romero Gómez — Imagen principal

Emilio Romero Gómez nació en Arévalo, población de la provincia de Ávila, en 1917 y terminó sus días en Madrid en 2003. Su trayectoria le convirtió en una de las voces decisivas del periodismo español durante las décadas del franquismo. A lo largo de su vida asumió funciones directivas en diarios de gran peso, participó en la política del régimen y cultivó una extensa obra literaria que dejó una impronta en generaciones de lectores y profesionales de la prensa.

Trayectoria

Periodismo

Formación y giro profesional: inició estudios en Magisterio y posteriormente se adentró en Derecho, pero la Guerra Civil interrumpió esos planes y, una vez concluido el conflicto, optó por dedicar su vocación a la comunicación escrita y oral.

Coincidencia con el aparato del régimen: su biografía periodística transcurrió dentro del marco del régimen de Franco, asumiendo roles de control informativo en distintos momentos de su carrera y, en determinados periodos, ejerciendo funciones de censor.

Dirección de cabeceras regionales: a los 23 años fue nombrado director del diario La Mañana, en Lérida, y poco después asumió la jefatura de Información en Alicante; en esa etapa fundó la revista Tabarca, dirigió una emisora local y colaboró como corresponsal para publicaciones literarias de prestigio.

Ascenso en la estructura periodística oficial: en 1945 asumió la jefatura de la Sección de Prensa Nacional y, poco después, lideró la Orientación Política de la Prensa Española. En 1946 se incorporó al equipo de Pueblo, diario vespertino de gran tirada, donde ejerció como primer editorialista político y, tres años después, pasó a dirigir la cabecera.

Al frente de Pueblo: durante veintidós años guio este rotativo madrileño de la tarde, consolidándolo como uno de los tres diarios más influyentes de su tiempo; junto con Arriba —ambos vinculados al Movimiento—, la prensa de la época se organizaba en torno a estas cabeceras.

Actividad parlamentaria: por su relevancia pública cumplió funciones como procurador en las Cortes franquistas, integrando el entramado institucional que acompañaba al poder durante la dictadura.

Legado en la redacción: en el diario donde trabajó dejó una huella marcada por su estilo polémico, conocido entre el público por las viñetas de un gallo que acompañaban a sus columnas, uno de los rasgos que identificaron su voz editorial ante la realidad nacional. Su defensa de los periodistas frente a las presiones del poder fue firme, a veces en pugna con ministros del régimen, siempre exigiéndoles una gran versatilidad profesional a cambio de su confianza.

Impulso a la formación periodística: desde la dirección de la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid, impulsó proyectos que buscaban dotar a la profesión de una base educativa sólida y, a la vez, sentó las bases para la futura Facultad de Ciencias de la Información, concebida como un hito para la enseñanza universitaria de la comunicación.

Transición y renovación institucional: en 1975 la Presidencia del Movimiento lo designó Delegado Nacional de Prensa y Radio; en ese marco promovió la creación de Suroeste, un diario sevillano que pretendía convertirse en un referente informativo en Andalucía. El proyecto, sin embargo, no logró sostenerse y terminó cancelándose en 1983 tras pérdidas continuadas y escasa difusión.

Proyectos periodísticos y cambios de rumbo: durante esa etapa también llevó a cabo la dirección de La Jaula, una experiencia breve que dio paso a La Imparcial—nuevo proyecto nacido en Madrid—y a la dirección de Informaciones a partir de septiembre de 1977, en medio de las tensiones propias de una España que caminaba hacia la apertura democrática.

Actividad radiofónica: hacia la última fase de su vida, combinó su presencia en la escena noticiosa con la radio, primero en La Linterna de la COPE (de 1987 a 1991) y luego en el programa de tertulias Las cosas como son, emitido por la Radio Nacional de España.

Literatura

Vibrante contour literario: su obra abarcó casi todos los géneros, desde la novela y el ensayo hasta el teatro, así como conferencias y crónicas periodísticas. Sus novelas, entre las que se cuentan varias constancias de su tiempo, obtuvieron reconocimientos importantes y consolidaron su posición como creador multifacético.

Obras y dramaturgia: entre sus novelas caben títulos como La paz empieza nunca, Todos morían en Casa Manchada, Verde doncella, Las ratas suben a la ciudad, Las personas decentes me asustan, Lola, su novio y yo y Tres chicas y un forastero; estas obras figuraron entre las más premiadas de su generación. cultivó el teatro con un conjunto de piezas originales estrenadas en la capital y otras ciudades.

Concurso y prosa ensayística: también cultivó el ensayo histórico y la crónica crítica, desarrollando obras como Cartas a un príncipe, Cartas a un Rey, Cartas malditas, Así está España, Tragicomedia de España y Retratos de época; estas dos últimas obras vieron la luz en la mitad de la década de los ochenta y se consideraron referencias para el análisis de la historia reciente de España.

Teatro y adaptaciones: además de crear textos originales para el escenario, llevó a escena adaptaciones de dramaturgos célebres. Entre sus iniciativas destaca la versión de Galileo de Brecht y La muerte de Danton de Büchner, trabajos que mostraron su interés por llevar al público contemporáneo piezas de la tradición teatral europea a espacios españoles.

Relación con el 23-F

Relación con ese episodio: circulan conjeturas sobre si Romero habría tenido conocimiento previo del intento de golpe de Estado del 23 de febrero, a raíz de un artículo publicado en ABC en el que criticaba al entonces presidente Adolfo Suárez y proponía a Alfonso Armada como posible candidato a la jefatura del Gobierno; el propio Romero mantuvo un diálogo telefónico con un personaje estrechamente vinculado a la derecha radical en la fecha clave. Aun así, no existen registros judiciales que le atribuyan responsabilidad ni condena en relación con el 23-F.

Estilo

Carácter y estilo: se le reconocía por una agilidad mental notable, acompañada de una palabra precisa, contundente y mordaz. Esa ligereza de manejo le permitía atravesar contradicciones de un sistema complejo, caracterizado por una ideología en ocasiones poco cohesionada, y convertirlas en materia de análisis periodístico y crítico.

Última obra y mirada crítica: su novela final, Un desnudo de la Historia, publicada en 1992, fue descrita por él como un balance entre información, crítica y confesión, una síntesis de medio siglo de vida española a través de la lupa de un cronista acostumbrado a mirar sin moderación. En esa trayectoria, su pluma frecuentó la exposición de contradicciones del poder y la economía, a veces denunciando abusos de banqueros cuando se cruzaban con los principios fundacionales de ciertas corrientes políticas; actos que luego tendrían un descenso del interés por el tema en su pluma.

Premios y reconocimientos

Reconocimientos literarios y periodísticos: a lo largo de su trayectoria recibió distinciones de gran relevancia en el mundo de las letras y el periodismo. Su obra obtuvo el Premio Planeta en 1957 por una obra matemática de reflexión social, y en 1963 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura por Cartas a un Príncipe; en 1987 recibió el Premio Ateneo de Sevilla por una novela que se inscribe dentro de su proyecto narrativo, Tres chicas y un forastero. También recibió el Premio Espejo de España por su ensayo histórico Tragicomedia de España y, en una etapa anterior, el Premio Francisco Franco de Periodismo en 1955, junto a otros reconocimientos periodísticos como el Mariano de Cavia, el Luca de Tena, el Jaime Balmes, el Mariano José de Larra y el César González Ruano.

Honor a su ciudad natal: la villa de Arévalo le dedicó una avenida y erigió una escultura en la Plaza del Real para conmemorar su figura; el municipio de Benidorm también le rindió tributo con una calle nombrada en su honor, reflejando su influencia en la vida cultural y periodística del país.

Familia

Vida personal y descendencia: contrajo matrimonio con María Josefa Montalvo y juntos formaron una familia numerosa. De esa unión nacieron tres hijos: la periodista taurina Mariví Romero, Emilio Romero y Maria José Romero, todos ellos vinculados a distintos ámbitos de la comunicación y la cultura.