Vida Icónica VIDAICÓNICA

Francisco Pérez Bayer

Nombre completo Francesc Pérez Baier
Descripción Escritor español (1711-1794)
Fecha de nacimiento 11-11-1711
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 27-01-1794
Nacionalidad Corona de Aragón
Ocupaciones teólogo, escritor, numismático, bibliotecario
Grupos Real Academia de Buenas Letras de Barcelona
Idiomas español, latín
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Francisco Pérez Bayer y Benicassim nació en Valencia el 11 de noviembre de 1711 y su historia vital se forjó en una ciudad que en ese siglo era crisol de saberes y oficios. Su entorno familiar, marcado por vínculos agrarios y una notable orientación hacia la cultura, le permitió crecer en un ambiente donde la lectura y el estudio ocupaban un lugar destacado. A lo largo de su vida, este erudito singular combinó la filología, la numismática y el derecho en una trayectoria que dejó huella en la esfera educativa y en la administración cultural de su tiempo.

Francisco Pérez Bayer — Imagen principal

Francisco Pérez Bayer y Benicassim nació en Valencia el 11 de noviembre de 1711 y su historia vital se forjó en una ciudad que en ese siglo era crisol de saberes y oficios. Su entorno familiar, marcado por vínculos agrarios y una notable orientación hacia la cultura, le permitió crecer en un ambiente donde la lectura y el estudio ocupaban un lugar destacado. A lo largo de su vida, este erudito singular combinó la filología, la numismática y el derecho en una trayectoria que dejó huella en la esfera educativa y en la administración cultural de su tiempo.

Biografía

La campaña inicial de su vida se sitúa en Valencia, donde Francisco Pérez Bayer y Benicassim recibió el bautismo poco después del nacimiento, en una parroquia emblemática de la ciudad. Su padre era natural de Saldón y su madre procedía de Castellón; la familia mantenía extensas tierras en Benicassim, lo que aportaba a su linaje una base de recursos y presencia regional. Quedó huérfano en la infancia, por lo que su formación se trazó en lugares cercanos como Benicassim y la urbe levantina, alternando estudios entre la vida civil y la clerical. En la Universidad local cursó Teología y, después, completó estudios canónicos en Gandía, lo que asentó las primeras bases de su vocación intelectual.

Con vocación de jurista y afinidad por las lenguas, emprendió la ruta educativa hacia Salamanca para completar ambos grados de Derecho y Derecho Canónico, una decisión que le permitió integrarse posteriormente en la Academia Jurídica de aquella casa de estudios. En ese periodo surgieron las primeras señales de la versatilidad que lo caracterizaría: un académico que sabía enlazar la erudición con la gestión de archivos y con la práctica eclesiástica.

Ya en la década de 1730, su perfil fue tomando cuerpo con la llegada de responsabilidades relevantes. En 1738 regresó a Valencia para asumir la secretaría del arzobispo Mayoral, una posición de confianza que le abrió puertas a cargos docentes y a promociones académicas en la región. Pocas semanas después obtuvo una cátedra de hebreo en la Universidad de Salamanca, un hecho que consolidó su reputación como experto en lenguas antiguas y en la interpretación de textos sagrados.

En 1749 protagonizó un hito insoslayable junto al jesuita Andrés Marcos Burriel: ingresaron en la Comisión de Archivos con la tarea de catalogar y reorganizar fondos documentales, orientando su trabajo a los archivos de Toledo y de El Escorial. Bajo esa double dinastía de sabiduría y diligencia, Pérez Bayer avanzó en la sistematización de un patrimonio que sería clave para las políticas culturales de la Corona.

Con el cambio de gobierno que supuso la era de Fernando VI y la expulsión de la Compañía de Jesús, su influencia creció gracias al respaldo de nuevas figuras políticas como Ricardo Wall y Campomanes. Durante una beca en esa etapa viajó a Italia, donde cultivó su afición a las antigüedades y estableció contactos con destacadas figuras de la erudición hebrea, como Biagio Ugolino, además de cruzar la senda del futuro monarca Carlos III. De regreso a España, fue nombrado canónigo tesorero de la catedral de Toledo y se ocupó de ordenar y describir los manuscritos de la biblioteca de El Escorial, un trabajo que reforzó su dominio del acervo bibliográfico real.

A partir de entonces, la influencia de Pérez Bayer se hizo visible en la esfera de la educación y la cultura. Su nombramiento como preceptor de los infantes de la corte colocó su mirada en la política cultural, orientando esfuerzos hacia la reforma universitaria y la modernización de los Colegios Mayores. En ese marco, impulsó una red de apoyo a sus colaboradores y protegidos para ocupar puestos clave dentro de la administración académica y cultural, buscando alinear instituciones como la Universidad de Valencia, los estudios superiores y los archivos con los dictámenes de la administración central.

Entre las designaciones que consolidaron su estatura se cuentan la creación y dirección de los Reales Estudios de San Isidro, la figura de Cronista de Indias, y la rectora de la Universidad de Valencia, cargos que fortalecieron su presencia en la vida intelectual y educativa de la Monarquía. Su presencia pública se complementó con la afiliación a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia a partir de 1776, institución en la que se apoyó para promover proyectos culturales y científicos que respondieran a las necesidades de la sociedad valenciana y de la Corona.

La última fase de su vida se vio marcada por la consolidación de una red de apoyo que cruzaba el territorio peninsular y respondía a una visión de progreso basada en la institucionalización del saber. En esa línea, Francisco Pérez Bayer y Benicassim dejó una herencia centrada en la gestión documental, la educación superior y la promoción de iniciativas culturales que conectaran la tradición con las demandas administrativas de su tiempo.

Falleció en Valencia el 27 de enero de 1794, y su memoria quedó asociada a la figura del erudito práctico, capaz de traducir el legado de las bibliotecas en proyectos pedagógicos y administrativos. Su biografía, entrelazada con la historia de la España ilustrada, demuestra a la vez un compromiso con la memoria documental y una vocación de servicio público orientada a fortalecer las instituciones culturales y académicas que sostuvieron la modernización del reino.

Imágenes de Francisco Pérez Bayer