Vida Icónica VIDAICÓNICA

Gregorio Marañón

Nombre completo Gregorio Marañón y Posadillo
Nombre nativo Gregorio Marañón
Descripción Médico internista, científico, historiador, político, escritor y pensador español
Fecha de nacimiento 19-05-1887
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 27-03-1960
Nacionalidad España
Ocupaciones médico, historiador, escritor, filósofo, profesor universitario, endocrinólogo, político
Grupos Real Academia Española, Real Academia de la Historia, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Academia Brasileña de Letras, Unión Ibero-Americana, Real Academia Gallega, Real Academia Nacional de Medicina, Real Academia de Medicina de Cataluña
Idiomas español
EsposasMaría de los Dolores Moya
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Gregorio Marañón y Posadillo nació en la capital española y vivió entre la libertad del pensamiento y el compromiso público. Su trayectoria cruzó la medicina, la historia y la reflexión social, marcando hitos en la endocrinología y en el desarrollo historiográfico de España. Integrante de la generación del 14, su obra trascendió fronteras y convirtió su nombre en un referente international. Su vida combinó la labor clínica, la escritura, la acción política y la defensa de un liberalismo que buscaba soluciones humanas a las grandes problemáticas de su tiempo.

Gregorio Marañón — Imagen principal
Firma de Gregorio Marañón

Gregorio Marañón y Posadillo nació en la capital española y vivió entre la libertad del pensamiento y el compromiso público. Su trayectoria cruzó la medicina, la historia y la reflexión social, marcando hitos en la endocrinología y en el desarrollo historiográfico de España. Integrante de la generación del 14, su obra trascendió fronteras y convirtió su nombre en un referente international. Su vida combinó la labor clínica, la escritura, la acción política y la defensa de un liberalismo que buscaba soluciones humanas a las grandes problemáticas de su tiempo.

Biografía

Madrid fue el escenario de su llegada el 19 de mayo de 1887, hijo de Manuel Marañón y Gómez-Acebo, nacido en Santander, y de Maria del Carmen Posadillo Vernacci, procedente de Cádiz. Fue el cuarto de siete hermanos y uno de sus mellizos murió al nacer; desde niño se vinculó con figuras destacadas de la cultura de su entorno, entre ellas Benito Pérez Galdós, José María de Pereda y Marcelino Menéndez Pelayo, cuyo alcance dejó huella en su formación.

Inició sus estudios de medicina en la Facultad de San Carlos de Madrid durante el curso 1902-03, bajo la tutela de maestros de reputación como Ramón y Cajal, San Martín, Manuel Alonso Sañudo, Juan Madinaveitia y Olóriz. Aún estudiante, publicó sus primeros artículos en la Revista Clínica de Madrid, adelantando su vocación investigadora. En 1909 recibió el Premio Martínez Molina otorgado por la Real Academia Nacional de Medicina, y un año después obtuvo el Premio Extraordinario de licenciatura, con una beca para estudiar en Alemania gracias al Ministerio de Instrucción Pública.

De regreso, consolidó una trayectoria que conjugaba clínica y ciencia. Sus trabajos tempranos abordaron la quemoterapia y la etiología de procesos endocrinos como la enfermedad de Addison, demostrando un interés que fusionaba experiencia clínica con investigación teórica. En 1911 presentó la tesis doctoral titulada La sangre en los estados tiroideos, galardonada con el Premio Extraordinario de Doctorado, lo que marcó un hito en su carrera académica.

En 1911 contrajo matrimonio con María de los Dolores Moya y Gastón de Iriarte, hija del periodista Miguel Moya, con quien procreó cuatro hijos: María del Carmen, María de Belén, María Isabel y Gregorio Marañón Moya, quien recibió el título de Marqués de Marañón en el marco de la linaje familiar que se consolidaba a su alrededor. Este periodo también consolidó su papel como figura pública de estatura creciente, entre la medicina y la sociedad intelectual de la época.

A partir de 1917, Marañón dio curso a su labor de escritor y ensayista sobre temas sociales y políticos, sin desatender su interés por la medicina y la investigación. Sus viajes por España amplió su visión del país y su figura, retratada por pintores de renombre como Sorolla, contribuyó a forjar una presencia pública de amplias dimensiones y reconocimiento internacional.

En 1919 fue nombrado consejero de Sanidad y, un año después, Consejero de Instrucción Pública. En 1922 ingresó como académico numerario de la Real Academia de Medicina; ese año acompañó al monarca Alfonso XIII en el emblemático viaje a Las Hurdes y dejó constancia de esa experiencia en un manuscrito conocido como Viajes.

Dentro de las corrientes culturales de la España de su tiempo, Marañón se situó entre los defensores de un liberalismo que encontraba su eje en la libertad individual y la libertad de pensamiento. Su cercanía intelectual con Miguel de Unamuno lo llevó a enfrentarse con la dictadura de Primo de Rivera, lo que desembocó en la destitución como director del Hospital del Rey. Con ello quedó fijada una trayectoria marcada por la tensión entre el compromiso cívico y la vida institucional.

Entre las líneas de su actividad se destacó su participación en la promoción de la eugenesia en España durante los años 20 y principios de los 30. Fue ponente y figura clave del Primer Curso Eugénico Español, inaugurado en la Universidad Central de Madrid en 1928, encuentro que enfrentó la oposición de la Iglesia y que fue suspendido por un decreto del régimen en marzo de ese año.

Hombre austero, humanista y liberal, Marañón es recordado como uno de los intelectuales españoles más brillantes del siglo XX; su prosa y su método fueron elogiados por críticos como Pedro Laín Entralgo, y su figura pública absorbía tanto el quehacer médico como el de la crítica social y la presencia política. Fue médico de la casa real y, a lo largo de su vida, mantuvo una postura crítica frente a la autoridad, defendiendo la libertad y la autonomía de la ciencia frente a las imposiciones del poder.

En los años de la Segunda República, participó activamente como fundador, junto a Ortega y Gasset y Pérez de Ayala, de la Agrupación al Servicio de la República; sin embargo, pronto cuestionó la capacidad de la República para aunar a todos los españoles y, como parlamentario de las Cortes, se le ha descrito como poco activo en el desempeño de su escaño. Esta etapa dejó una marca en su interpretación de la política, más orientada a principios que a una disciplina partidista rígida.

En 1932 recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de La Sorbona. Tres años después fue ingresado como miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, consolidando su reconocimiento académico en ámbitos diversos.

La tarde del 17 de julio de 1936, un día antes del estallido de la Guerra Civil, salió de Madrid con su esposa rumbo a Lisboa, buscando refugio; su estancia inicial fue en la Legación Polaca de la capital española y, hacia mediados de diciembre, partió hacia París. Después de varias etapas en Latinoamérica, regresó a España en otoño de 1942 y retomó la labor médica en la Beneficencia Provincial de Madrid en 1944, mientras que en 1946 volvió a ocupar su cátedra de Endocrinología. En 1953 fue elegido como numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, reconocimiento a su aportación a las ciencias y las letras.

Trayectoria

Tras su salida temporal de Madrid —hacia principios de 1937—, Marañón explicó en una reunión de intelectuales franceses su variación de prioridades en relación con la España republicana del periodo. Su artículo Liberalismo y comunismo, publicado en la Revue de Paris a finales de 1937, marcó un giro claro en su lectura de la situación política y de las alianzas que sostuvieron el régimen republicano.

Desde diciembre de 1936 hasta la caída de la década siguiente, vivió en el exilio de facto, manteniendo una presencia crítica desde el extranjero. Al regresar, el régimen franquista utilizó su figura para proyectar una imagen externa más favorable, pero su legado debe ser leído dentro de un marco de defensa de la libertad individual y de la apertura intelectual, más allá de cualquier etiqueta partidista.

Según varios historiadores, la mayor aportación política de Marañón consistió en hacer visible una bandera liberal de libertad en una etapa marcada por la represión, entendiendo el liberalismo como una actitud que trasciende afiliaciones y se centra en la dignidad de la persona. En sus escritos y entrevistas de la época, dejó claro que la defensa de la libertad intelectual era una pieza central de su ideario.

Después de la movilización estudiantil de 1956, encabezó junto a Ramón Menéndez Pidal los primeros manifiestos que denunciaban desde el interior la situación política y reclamaban el regreso de los exiliados, consolidando así su papel como voz crítica guiada por principios liberales y humanistas.

Contribuciones y obras

En el ámbito médico, Marañón emergió como uno de los pioneros de la endocrinología en España. Durante su primer año de licenciatura publicó varios trabajos en la revista citada, destacando un estudio sobre la insuficiencia poliglandular endocrina, y en 1910 presentó investigaciones sobre la enfermedad de Addison que consolidaron su interés por la especialidad. Su vocación investigadora se fue intensificando y, a lo largo de los años, consolidó un acervo bibliográfico notable en endocrinología, con una obra de síntesis publicada en 1930 y más de treinta artículos en revistas especializadas, muchos de ellos firmados de forma individual, en un contexto de interrupciones políticas y sociales que condicionaron su actividad.

En el terreno de la ética médica, defendió de forma constante una visión que armonizaba la fe católica con un criterio práctico de la medicina, oponiéndose a métodos anticonceptivos artificiales y a la educación sexual estatal para la infancia, sosteniendo que tales responsabilidades correspondían a los progenitores. Su postura ética buscó equilibrar la responsabilidad social con la conciencia personal y moral del profesional de la salud.

Al margen de sus líneas clínicas, Marañón se dejó llevar por la influencia de las corrientes eugenésicas que marcaban la época, participando en la organización de eventos de esa naturaleza y defendiendo que la mejora de las condiciones de vida infantiles debía enfocarse desde la educación y la responsabilidad individual, sin contravenir la ética religiosa que profesa.

En el campo de la divulgación médica, escribió uno de los primeros tratados de medicina interna en España, desarrollado junto a otro colega, y firmó la obra Manual de diagnóstico etiológico (1946), que se convirtió en una de las guías de referencia más difundidas en el mundo médico por su enfoque práctico y por las aportaciones clínicas innovadoras que incorporó, destacando la facilidad para interpretar la etiología de las enfermedades.

Además de su labor clínica, Marañón exploró temáticas diversas en la frontera entre ciencia, historia y pensamiento social, procurando una mirada amplia que conectaba la investigación con el debate público y la educación de las generaciones futuras. Su dedicación total a la medicina, la literatura y la historia dejó una herencia intelectual que siguió siendo fuente de estudio y de inspiración para generaciones posteriores de médicos e historiadores.

  • Endocrinología como campo de vanguardia y su consolidación en España.
  • Manual de diagnóstico etiológico como referente práctico para la medicina clínica.
  • Viajes y otras crónicas que conectaron la experiencia médica con la realidad social de España.
  • Agrupación al Servicio de la República como ejemplo de compromiso liberal y plural.