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Guillermo Pérez Villalta

Nombre completo Guillermo Pérez Villalta
Descripción Pintor, escultor, grabador y diseñador español
Fecha de nacimiento 12-05-1945
Lugar de nacimiento
Nacionalidad España
Ocupaciones pintor, escultor, arquitecto
Idiomas español
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Guillermo Pérez Villalta, nacido en Tarifa el 12 de mayo de 1948, es un creador polifacético que ha transitado por la pintura, la escultura, la grabación y el diseño. Integrante de la nueva figuración madrileña y figura central del posmodernismo en España, su nombre aparece asiduamente asociado a una corriente que algunos historiadores sitúan dentro del neomanierismo. Sus trayectorias han dejado una huella indeleble tanto en la escena artística como en el imaginario visual de varias generaciones.

Guillermo Pérez Villalta — Imagen principal

Guillermo Pérez Villalta, nacido en Tarifa el 12 de mayo de 1948, es un creador polifacético que ha transitado por la pintura, la escultura, la grabación y el diseño. Integrante de la nueva figuración madrileña y figura central del posmodernismo en España, su nombre aparece asiduamente asociado a una corriente que algunos historiadores sitúan dentro del neomanierismo. Sus trayectorias han dejado una huella indeleble tanto en la escena artística como en el imaginario visual de varias generaciones.

Evolución

Hijo de Emilio Pérez Alarcón, militar, y de Joaquina Villalta Rivas, Guillermo experimentó desde niño la itinerancia debido a la profesión de su padre. El yo familiar se desplazó primero a La Línea de la Concepción, después a Málaga y, con nueve años, a Madrid. En 1966 inició estudios de Arquitectura, los dejó para dedicarse a la pintura, aunque la curiosidad por el diseño de edificios y espacios públicos nunca desapareció. Entre los proyectos que emergen de esa curiosidad destaca el Kursaal de Algeciras, una muestra de cómo la arquitectura dejó una impronta duradera en su escritura pictórica.

Desde 1968 en Madrid, en la década siguiente consolidó un estilo «manierista» de colores vivos y figuras deformes que se movían en contorsiones sugerentes. En esos años se le asoció a la llamada movida madrileña, un entramado cultural que dio voz a una juventud transformadora. A mediados de los ochenta, su paleta evolucionó hacia tonos más cálidos y, a la vez, más ásperos, con una ejecución menos intrincada que recordaba a maestros como Tiziano y ciertas estéticas del siglo XVII. En 1982 participó en la exposición «Otras Figuraciones» organizada en la Sala de Exposiciones de la Caja de Pensiones de Madrid. En los noventa se percibe un giro hacia formas más definidas, a la vez que exploró influencias orientales, rococós y patrones geométricos. En esa época fijó su residencia en Tarifa, recuperando así un domicilio infantil y reservando parte de sus espacios para la exhibición de su obra.

Durante la década de 1990, el artista dio señales de un alejamiento progresivo de ciertas abstracciones hacia una figuración más explícita y, posteriormente, extendió su investigación hacia estéticas de origen oriental, del rococó y del diseño geométrico. En ese periodo optó por fijar su vida entre la ciudad costera y el interior andaluz, abriéndole a su casa de Tarifa el papel de espacio expositivo para sus creaciones y proyectos personales.

En 2013 se suscribió un acuerdo con el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo por el que esa institución recibiría la totalidad de su obra en donación testamentaria, además de la casa de Tarifa, deseando el artista que parte de su producción se exhibiera allí mismo. Este gesto consolidó una relación orgánica entre su archivo y un museo regional, asegurando la continuidad de su legado a través de la donación y el depósito.

Características

Frente a corrientes de la modernidad centradas en la pureza de materiales y la abstracción formal, la obra de Pérez Villalta tiende a narrar historias con una carga simbólica rica. Entre los ejemplos más paradigmáticos de esa pulsión narrativa se encuentran «Grupo de personas en un atrio» (1975-76) y «Gente a la salida de un concierto de rock» (1979), ambas piezas conservadas en el Museo Reina Sofía y destacadas por su capacidad de convertir lo cotidiano en escena épica. Sus recaudos pictóricos no se limitan a una narración lineal; a menudo se hallan guiños mitológicos y religiosos que desbordan la convención, desafiando la mirada establecida en la época.

Entre otras obras clave figuran «La pintura como vellocino de oro» (1981-1982), «Sansón y Dalila o el triunfo de Venecia» (1981), «Historia Natural» (1987) y «Santuario» (1996). Su interés en lo mítico y lo sagrado, tratado con una audacia irreverente, lo distingue de la corriente dominante de su tiempo. En 1982 creó una baraja española en la que reemplazó las figuras habituales por dioses y santos desnudos, destacando el Rey de Oros como una fusión entre Cristo y Baco.

Como artista, se distingue por su fidelidad a la tradición y por una ornamentación exuberante que, para él, expresa una belleza necesaria para vivir. Aunque su obra a veces provoque, mantiene prácticas de producción que son técnicas y artesanales: bocetos múltiples, un pulido proceso de ejecución y una dotación de oficio que resiste la tentación de la rapidez. Sus referencias son amplias: respeta a maestros antiguos y se declara admirador de figuras como Giorgio de Chirico, Marcel Duchamp y Dalí.

Obras

En la contemporaneidad de la exposición, uno de sus encargos destacados fue la ornamentación de un techo del Pabellón de Andalucía durante la Expo 92, donde integró símbolos del zodíaco y de Hércules, fusionando literatura, astrología y mitos en un lenguaje pictórico propio. Además de la pintura, ha realizado encargos de ilustración para diversos libros, entre los que destacan Faetón de un conde y Odisea de Homero, así como Los viajes de Gulliver de Swift. En 2006 apareció un volumen titulado Idea, que recogía bocetos de años anteriores para revisar su archivo creativo.

Desde los años setenta, la producción de Pérez Villalta ha ido diversificándose notablemente: trabaja con aguafuerte, serigrafía y litografía, y ha diseñado escenografías para teatro, además de cerámica, mobiliario y textiles, como pañuelos y tapices. También realiza joyas, esculturas de bronce y, en una curiosa conexión entre dibujo y monumento, un boceto suyo inspiró un monumento ecuestre para el tejado del Ayuntamiento de Granada, concebido en bronce por Ramiro Megías.

A partir de la década de 2000, Pérez Villalta se presentó como un «artífice» más que como un pintor, organizando una gran muestra no pictórica llamada Artífice, que recorrió distintas ciudades de Andalucía entre 2006 y 2007. Su itinerario expositivo culminó en 2008 en el Museo ICO de Madrid, consolidando la idea de un archivo vivo que trasciende la práctica pictórica tradicional.

La obra de Pérez Villalta está presente en numerosas colecciones públicas y privadas: el Museo Reina Sofía en Madrid, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, la Fundación Juan March de Palma de Mallorca, la Fundación Suñol en Barcelona y el PATIO HERRERIANO de Valladolid. En Sevilla, el CAAC conserva un importante conjunto de piezas gracias a un acuerdo de donación y depósito suscrito en 2013, que fortaleció la relación entre el artista y la institución andaluza.

Premios y reconocimientos

En 1985 recibió uno de los galardones nacionales más relevantes en artes plásticas: el Premio Nacional de Artes Plásticas.

En 2021 fue distinguido con el Premio Nacional de Arte Gráfico 2020, otorgado por unanimidad y con el reconocimiento de que su obra gráfica encapsula su universo artístico y, a la vez, extrae de las técnicas tradicionales nuevas cualidades que enriquecen el lenguaje gráfico. Este reconocimiento subraya la consistencia de su trayectoria, especialmente en el terreno de la gráfica, donde conviven técnica y creatividad en un continuo de experimentación.

La trayectoria de Guillermo Pérez Villalta se caracteriza por una curiosidad insaciable y una voluntad de experimentar con formatos y soportes, sin perder la brújula de una sensibilidad que busca lo ornamental y lo narrativo como motor de la belleza. Su legado invita a entender la pintura y el arte contemporáneo desde una mirada que valora la memoria, la invención y el oficio como componentes inseparables de la creación.

Obras destacadas y hitos

  • Grupo de personas en un atrio (1975-76) — un episodio clave de su lenguaje narrativo.
  • Gente a la salida de un concierto de rock (1979) — escena social convertida en pintura.
  • La pintura como vellocino de oro (1981-1982) — una de las exploraciones míticas más célebres.
  • Sansón y Dalila o el triunfo de Venecia (1981) — ambición iconográfica y teatralidad.
  • Historia Natural (1987) — una síntesis entre lo clásico y lo contemporáneo.
  • Santuario (1996) — simbolismo y espiritualidad en clave pictórica.
  • El Rey de Oros — figura que fusiona Cristo y Baco dentro de la baraja española diseñada por el artista.
  • Decoración del techo del Pabellón de Andalucía en la Expo 92 con motivos zodiacales y heroísmos mitológicos.
  • Ilustraciones para obras clásicas como Faetón, Odisea y Los viajes de Gulliver.
  • La edición de Idea (2006), que compila bocetos antiguos y actuales para repensar su archivo visual.

La trayectoria de Guillermo Pérez Villalta ha articulado una visión del arte que dialoga con la tradición y la modernidad, en la que lo ornamental no es mero adorno sino motor de una experiencia estética capaz de sostenerse por su oficio, su curiosidad y su constante cuestionamiento de las categorías artísticas. Su nombre continúa siendo una referencia clave para entender el tránsito del arte español desde los años setenta hasta la actualidad, con una voz inequívoca y reconocible en cada periodo de su amplia producción.