Harold Clayton Urey
| Nombre completo | Harold Clayton Urey |
|---|---|
| Nombre nativo | Harold Clayton Urey |
| Descripción | Científico y profesor estadounidense |
| Fecha de nacimiento | 29-04-1893 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 05-01-1981 |
| Nacionalidad | Estados Unidos |
| Ocupaciones | astrónomo, químico, fisicoquímico, físico, profesor universitario, escritor |
| Grupos | Royal Society, Real Academia de las Ciencias de Suecia, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Indian National Science Academy, Sociedad Filosófica Estadounidense, American Astronomical Society, Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, Sociedad Estadounidense de Física, Century Association, Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos |
| Idiomas | inglés |
| Esposas | Frieda Urey |
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Harold Clayton Urey nació en Walkerton, una localidad de Indiana, y su trayectoria científica se extendió hasta La Jolla, California, donde cerró su vida en 1981. Su nombre quedó ligado a la exploración de los isótopos y a un enfoque experimental que lo convirtió en una figura clave de la química moderna. Su Nobel de Química en 1934 abrió el camino a nuevas técnicas de separación de isotopos y alimentó una visión amplia sobre la evolución desde la física de átomos y moléculas.
Harold Clayton Urey nació en Walkerton, una localidad de Indiana, y su trayectoria científica se extendió hasta La Jolla, California, donde cerró su vida en 1981. Su nombre quedó ligado a la exploración de los isótopos y a un enfoque experimental que lo convirtió en una figura clave de la química moderna. Su Nobel de Química en 1934 abrió el camino a nuevas técnicas de separación de isotopos y alimentó una visión amplia sobre la evolución desde la física de átomos y moléculas.
Biografía
El progenitor de Urey fue el reverendo Samuel Clayton Urey y su madre, Cora Rebecca Riensehl. Crecer en ese entorno le otorgó una base de valores y curiosidad que lo impulsó hacia las ciencias naturales. Tras un periodo de aprendizaje práctico, obtuvo un título en zoología en la Universidad de Montana en 1917, y pronto dejó la academia para incorporarse a la industria química, trabajando en la firma Barrett con sede en Filadelfia.
Con la Primera Guerra Mundial en curso, dirigió su actividad investigadora en proyectos de la época y, tras la contienda, decidió ampliar su formación. Se matriculó en la Universidad de California, donde defendió su doctorado en 1923 y, entre 1923 y 1924, amplió su formación en la Universidad de Copenhague estudiando física atómica bajo la guía de Niels Bohr en un programa que conectaba el Instituto para la Física Teórica de la ciudad con la investigación atómica de la nación escandinava.
Entre 1919 y 1957 desarrolló su labor docente en distintas instituciones: primero en la Universidad de Montana, luego en la Universidad Johns Hopkins (1924-1929) y, ya en la década de 1930, en la Universidad de Columbia (1934-1945). Su equipo de investigación incluía a colegas como Rudolph Schoenheimer, David Rittenberg y Thomas Ivan Taylor. También mantuvo vínculos con la Universidad de Chicago, donde impartió química en el Instituto de Estudios Nucleares, y participó en actividades académicas en la Universidad de Oxford.
En 1958 aceptó una posición en la Universidad de California en San Diego, aumentando su influencia como profesor y mentor de generaciones enteras de científicos. Su vida profesional fue un puente entre la enseñanza rigurosa y la búsqueda de respuestas a preguntas fundamentales sobre la materia, el origen de la vida y la historia del cosmos, siempre desde una perspectiva experimental y colaborativa.
Falleció en La Jolla, California el 5 de enero de 1981 y fue trasladado a su Indiana natal, a un cementerio de la localidad de Fairfield en el condado de DeKalb, para su descanso final. Su pérdida dejó un vacío en la comunidad científica, pero su legado siguió guiando a quienes investigan la estructura de la materia y su papel en el desarrollo del planeta.
Investigaciones científicas
Los enfoques iniciales de Urey se orientaron al aislamiento de isótopos pesados de varios elementos, entre ellos hidrógeno (conocido como deuterio), oxígeno, nitrógeno, carbono y azufre. Este trabajo le valió, en 1934, el Premio Nobel de Química, reconocimiento que destacaba tanto la obtención del deuterio como el desarrollo de métodos para aislar el agua pesada (óxido de deuterio, D-2O).
Durante la Segunda Guerra Mundial dirigió en la Universidad de Columbia un programa orientado a la separación de U-235 frente al U-238, además de impulsar la producción de agua pesada como materia prima para ciertos procesos. Estas investigaciones se conectaron con el avance de proyectos bélicos y, más allá de las aplicaciones militares, promovieron un debate sobre el control de la energía atómica en el mundo posbélico. En esa etapa, su labor se convirtió en una pieza central para entender la viabilidad de tecnologías nucleares seguras y reguladas.
Más allá de la física nuclear, Urey llevó la curiosidad hacia la geofísica, indagando sobre el origen del sistema solar y explorando preguntas sobre la paleontología. Este enfoque transversal refleja una mentalidad que conectaba la física con la historia del planeta y las misteriosas piezas del universo, procurando explicaciones que unieran teoría y evidencia empírica en disciplinas diversas.
En colaboración con el físico Arthur Edward Ruark, coescribió textos que se convirtieron en referencias, como Átomos, moléculas y cuantos (1930) y Los planetas: su origen y desarrollo (1952). Sus obras, dirigidas a aclarar conceptos complejos para audiencias amplias, facilitaron la enseñanza de la física moderna y consolidaron un enfoque pedagógico que integraba conceptos teóricos y experimentales.
Entre los galardones que recibió figuran la Medalla Davy (1940) otorgada por la Royal Society por su aislamiento del deuterio y por su labor en la exploración de otros isótopos, seguido de distinciones que consolidaron su prestigio. En los años siguientes, se le otorgaron la Medalla de Oro de la Real Sociedad Astronómica (1966) y la Medalla Priestley (1973) de la American Chemical Society, pruebas de un legado que atravesó fronteras disciplinarias y generaciones de científicos.
Reconocimientos
- El cráter lunar Urey lleva su nombre como homenaje a su contribución a la ciencia.
- El asteroide (4716) Urey también honra su memoria y su influencia en la exploración científica.