Vida Icónica VIDAICÓNICA

Hernán Pérez del Pulgar

Nombre completo Hernán Pérez del Pulgar
Descripción Militar español
Fecha de nacimiento 30-11-1450
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 30-11-1530
Nacionalidad España
Ocupaciones militar
Idiomas español
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Hernán Pérez del Pulgar y García Osorio emergió como una figura decisiva en la fase final de la Edad Media española, destacando tanto en el campo de batalla como en los círculos de poder cortesano. Nacido en una ciudad de Castilla que conserva su memoria, su vida transcurrió entre asedios, alianzas y gestos simbólicos que dejaron una huella duradera en la historia de Granada y del reino. Su trayectoria, marcada por actos de valor y estrategia, se convirtió en leyenda y ejemplo para generaciones posteriores, incluso fuera de su tiempo. En esta biografía reconstruimos su trayectoria a partir de los hechos verificables y de la memoria histórica que ha quedado recogida en documentos y tradiciones.

Hernán Pérez del Pulgar — Imagen principal

Hernán Pérez del Pulgar y García Osorio emergió como una figura decisiva en la fase final de la Edad Media española, destacando tanto en el campo de batalla como en los círculos de poder cortesano. Nacido en una ciudad de Castilla que conserva su memoria, su vida transcurrió entre asedios, alianzas y gestos simbólicos que dejaron una huella duradera en la historia de Granada y del reino. Su trayectoria, marcada por actos de valor y estrategia, se convirtió en leyenda y ejemplo para generaciones posteriores, incluso fuera de su tiempo. En esta biografía reconstruimos su trayectoria a partir de los hechos verificables y de la memoria histórica que ha quedado recogida en documentos y tradiciones.

Orígenes, infancia y primeros años

Ciudad Real acogió al joven Hernán el 27 de julio de 1451, en una vivienda que hoy se conserva como memoria de la época. Sus padres, Rodrigo Pérez del Pulgar y Poblete, junto con Constanza García Osorio y Cárdenas, lo criaron en un ambiente cercano a los círculos de la nobleza castellana. El bautismo tuvo lugar en la iglesia de Santa María la Mayor, mientras que el registro bautismal quedó conservado en la parroquia de La Merced, cerquita de la casa familiar. Aunque la infancia y la adolescencia no dejaron un rastro exhaustivo, se sabe que desde joven mostró una notable habilidad con las armas y el manejo de la caballería. En sus primeros años participó como escudero en la contienda contra Portugal, un conflicto que apoyaba a Juana la Beltraneja frente a Isabel la Católica.

De raíces señoriales, su linaje paterno trenzaba con las antiguas familias de la región, y sus parientes forjaron una identidad de caballeros y señores reconocidos por las cortes y la nobleza. En contraposición, conviene señalar que no debe confundirse a este Hernán con otro historiador contemporáneo de apellido similar, ya que se trata de figuras distintas con trayectorias paralelas en la historia de Castilla.

La Guerra de Granada y la consolidación de su nombre

Durante la Guerra de Granada, la reputación de Hernán se forjó por su temple en el campo de batalla y su capacidad para maniobrar en condiciones adversas. En 1481 recibió el título de gentilhombre y, de manera inmediata, el cargo de continuo de la Casa Real, reconocimiento que lo situó entre los dirigentes de la guerra y la administración de la Corona. En 1482, cuando las fuerzas cristianas sitiaban Alhama de Granada, su valor quedó demostrado en una acción audaz: logró abrirse camino hasta Antequera para solicitar ayuda y evitar la caída de una posición estratégica central en el reino nazarí.

Tras consolidar su prestigio, la Corona le otorgó en 1486 la capitanía general de Alhama, una distinción que reflejaba su capacidad para coordinar operaciones y liderar a las tropas en un teatro de operaciones implacable. Poco después, llevó a cabo la toma del castillo de Salar, situado en la ruta entre Loja y Granada, enfrentando a una fuerza relativamente reducida que, sin embargo, desplegó una acción decisiva para asegurar el control de un paso clave en el corazón del reino vecino. Este triunfo le valió el reconocimiento de la ciudad de Granada, que pidió la creación del marquesado de Salar en su honor y, con el tiempo, le fue concedida la Grandeza de España, en un gesto que trascendió su siglo y que, sin duda, convirtió su figura en símbolo de la lucha de la Corona contra el reino nazarí.

La carrera militar de Pulgar continuó con su participación en la toma de Vélez-Málaga y en la batalla de Bentomiz, donde la aldea y las fortalezas fueron testigos de su pericia táctica. Fue nombrado emisario del trono castellano en las negociaciones de rendición de Málaga y, posteriormente, tomó Baza y dio muerte a Aben-Zaid, comandante del ejército granadino. Por estas hazañas recibió el título de caballero por parte del rey Fernando el Católico y la designación de un escudo nobiliario conocido como “El de los Pulgares”, un emblema que llevaba un león coronado en un campo de gules sobre azul, con una lanza en sus garras y una balda blanca en la punta que contenía la inscripción “Ave María”. El escudo quedaba flanqueado por once castillos para conmemorar la derrota de los once alcaides granadinos que había ido derribando Pulgar a lo largo de su campaña, junto con el lema “Tal debe el hombre ser como quiere parecer”.

Maestro de la guerra psicológica, Pulgar mostró una habilidad singular para desmoralizar al enemigo a través de acciones simbólicas y estrategias de sorpresa. En 1490, cuando Boabdil asediaba Salobreña y el agua de la ciudad se agotaba, aceptó la orden de rendición solo de forma simbólica, y, en una demostración de resistencia y voluntad, hizo que el último cántaro de agua desapareciera ante la vista de los sitiadores, manteniendo la moral de sus tropas y la esperanza de que la ciudad podría resistir. En la siguiente maniobra, organizó una infiltración nocturna en la propia Granada, enviando a un reducido grupo de caballeros y escudero para atravesar la urbe y alcanzar la mezquita principal, donde elaboró un cartel que, junto con el símbolo del Ave María, proclamaba la toma de posesión en nombre de los reyes y del compromiso de liberar a la Virgen María. Aunque no pudieron incendiar la mezquita como se proponían en un principio, la acción provocó una gran confusión entre las fuerzas granadinas, lo que facilitó la retirada hacia el Genil y, posteriormente, hacia el campamento real de Santa Fe. Esta hazaña le valió la concesión de un nuevo castillo en su escudo y el derecho a ser enterrado en la futura catedral de Granada, que se alzaría sobre la antigua mezquita.

Últimos años, vida en la corte y legado

A finales de su vida, Pulgar vivió experiencias que lo llevaron de la acción militar al mundo de la escritura y la memoria histórica. En 1506 murió su primera esposa, Francisca Montes de Isla, con la que había dejado una hija llamada María, quien contrajo matrimonio con el regidor granadino Rodrigo de Bazán. Tras la rendición de Granada en 1492, se trasladó a Sevilla, donde ejerció como historiador y contrajo segundas nupcias con Elvira de Sandoval, viuda del caballero genovés Marco Catanio, quien poseía tierras en el Aljarafe y le dio un hijo, Fernando Pérez del Pulgar y Sandoval. Más adelante, y ya viudo, se unió en matrimonio con Elvira Pérez del Arca, con quien no tuvo descendencia. En esos años recibió un encargo del emperador Carlos I para escribir la Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitán, que recogía las campañas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Nápoles. En 1524 Carlos I le volvió a llamar para dirigir la guerra contra Francia en la frontera pirenaica, a pesar de su avanzada edad.

La culminación de su vida se produjo en 1526, cuando cedió su cargo de regidor de Loja y el privilegio de ocupar el coro de la Iglesia Mayor a su hijo Rodrigo de Sandoval, reconocimiento que los Reyes Católicos le habían otorgado en vida. Murió unos años después, el 11 de agosto de 1531, en Granada, a la edad de ochenta años, y fue sepultado en una capilla de la Iglesia del Sagrario de la catedral granadina. En años recientes, esa capilla ha cambiado de dedicación y, desde 2021, está destinada a la Adoración Perpetua, de modo que la figura histórica de Hernán Pérez del Pulgar ha quedado cubierto por un nuevo ritual devocional y su sepultura permanece velada para el visitante común.

La figura de Pulgar se convirtió en mito y símbolo de la resistencia cristiana, hasta el punto de inspirar romances y episodios literarios. Lope de Vega le dedicó la obra El cerco de Santa Fe, y Francisco Martínez de la Rosa lo situó en su novela histórica Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hazañas. En 2019, Marta Castro y Roberto García Peñuelas llevaron su biografía al formato del cómic, con la obra Hernán Pérez del Pulgar. El de las Hazañas, publicada por Editorial Serendipia. En 2021, el compositor Francisco J. Rosal Nadales compuso Hazañas, un poema sinfónico que celebraba al personaje, la ciudad de su nacimiento y la época que le dio forma. Estas creaciones contemporáneas consolidan su estatus como figura de referencia en la memoria cultural de España.

Hoy, en Ciudad Real se continúa honrando su memoria: es considerado Hijo Ilustre de la ciudad, se le dedica una calle, un instituto de educación secundaria y, además, se conserva la casa que la tradición sitúa como su lugar de origen, convertida en museo y archivo municipal. La biografía de Pulgar, así, discurre entre la historia de las campañas militares y el mérito cívico, sosteniéndose gracias a documentos, testimonios y la voluntad de las generaciones que le han ido rindiendo homenaje a lo largo de los siglos.

Imágenes de Hernán Pérez del Pulgar