Humberto Maturana
| Nombre completo | Humberto Maturana |
|---|---|
| Nombre nativo | Humberto Maturana |
| Descripción | Biólogo y epistemólogo chileno |
| Fecha de nacimiento | 14-09-1928 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 06-05-2021 |
| Nacionalidad | Chile |
| Ocupaciones | biólogo, filósofo, profesor universitario, escritor |
| Idiomas | español |
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Humberto Augusto Gastón Maturana Romesín nació en la capital chilena, en una ciudad que vibraba con cambios y desafíos, el 14 de septiembre de 1928, y falleció en la misma urbe el 6 de mayo de 2021. Este químico de la vida, conocido principalmente como Humberto Maturana, dejó una huella indeleble en la biología y en la reflexión sobre el conocimiento, al punto de ser reconocido con el Premio Nacional de Ciencias en 1994 y de forjar un legado que fusiona ciencia, educación y ética social. Su trayectoria cruzó fronteras y disciplinas, convirtiéndose en una referencia para quienes estudian la cognición y la organización de los sistemas vivos.
Humberto Augusto Gastón Maturana Romesín nació en la capital chilena, en una ciudad que vibraba con cambios y desafíos, el 14 de septiembre de 1928, y falleció en la misma urbe el 6 de mayo de 2021. Este químico de la vida, conocido principalmente como Humberto Maturana, dejó una huella indeleble en la biología y en la reflexión sobre el conocimiento, al punto de ser reconocido con el Premio Nacional de Ciencias en 1994 y de forjar un legado que fusiona ciencia, educación y ética social. Su trayectoria cruzó fronteras y disciplinas, convirtiéndose en una referencia para quienes estudian la cognición y la organización de los sistemas vivos.
Biografía
Maturana creció bajo el cuidado de su madre, Olga Romesín, trabajadora social de un sanatorio en Santiago, mientras su padre quedaba en segundo plano. Desde su más tierna infancia demostró un impulso por entender la vida y el origen de los seres que la habitan; su niñez transcurrió en soledad y, alrededor de los once años, la familia enfrentó la pérdida de su abuela, lo que marcó un cambio de hábitos y de visión del mundo. En un periodo marcado por la pobreza y la observación de realidades duras, fue ganando una postura crítica frente a lo trascendente y a la idea de una verdad única. En aquellas experiencias tempranas, dejó de vincularse de modo conventional a la fe y tocó preguntas que prefería resolver con la experimentación y la observación cotidiana, un rasgo que definiría su enfoque científico posterior.
La formación escolar de Humberto transcurrió en el Liceo Manuel de Salas, donde comenzó a clarificar su vocación por la biología y la comprensión de los fenómenos vivos. Su infancia estuvo acompañada por la ausencia de un modelo parental constante, lo que, según él, lo llevó a improvisar ciertas responsabilidades de paternidad cuando llegó a ejercer como profesor y maestro de investigación más adelante. Vivió durante una larga convalecencia causada por una tuberculosis pulmonar que lo mantuvo alejado de las aulas durante varios años, periodo en el que encontró refugio en la lectura y en la imaginación como herramientas para enfrentar la enfermedad. En esas circunstancias, llegó a adoptar nombres ficticios como recurso lúdico para distanciarse de la realidad clínica, un rasgo que él mismo explicó como una forma de vivir a través de las creaciones de su mente.
La superación de la tuberculosis se dio cerca del inicio de su andadura académica, cuando la llegada de un antibiótico adecuado cambió la historia de su enfermedad. Este giro marcó un antes y un después en su vida: a partir de ese momento, se planteó comprometerse con el estudio de la biología de forma más seria y encaminada a comprender la cognición y la organización de las redes vivas.
Juventud y formación superior
En 1950 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, una etapa en la que comenzó a gestionar y a cuestionar las formas tradicionales de enseñanza y de comprender la biología. Aunque no culminó la carrera, esa experiencia le permitió acercarse a la biología con un método riguroso y curioso, y se desempeñó como ayudante en cursos de Biología dirigidos por Gabriel Gasic. En 1954 recibió la oportunidad de ampliar horizontes en el exterior: se trasladó al University College de Londres para estudiar anatomía y neurofisiología, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. Al año siguiente, ya con veintisiete años, viajó a Londres y formó una familia junto a María Montañez, con quien tuvo al menos un hijo y con quien compartió una fase decisiva de su vida. María era entonces estudiante de medicina y luego profesional en psiquiatría; la pareja convivió durante dos décadas y dejó una marca en su desarrollo personal y profesional, especialmente en la manera en que Maturana entendía la responsabilidad afectiva como motor de la investigación y la docencia.
En 1958 obtuvo el doctorado en Biología en la Universidad de Harvard, un logro que consolidó su mirada internacional y le abrió puertas para orientar su carrera académica más allá de las fronteras sudamericanas. Ese mismo año, ingresó como investigador asociado en el Departamento de Ingeniería Eléctrica del Instituto Tecnológico de Massachusetts, una experiencia que le permitió cruzar disciplinas y colaborar con científicos de primer nivel. A su regreso a Chile, volvió a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile como ayudante de segundo grado en Biología, fortaleciendo su vínculo con la institución que había sido su punto de partida. En esa época nació su segundo hijo, Alejandro Maturana Montañez, quien más tarde se desempeñaría como ingeniero.
La vida personal de Humberto fue marcada por relaciones que aportaron a su visión del mundo. A partir de 1978 se vinculó con Beatriz Genzsch, quien compartió con él largas décadas de existencia y trabajo; su relación se extendió durante treinta y cinco años, hasta la desaparición de Beatriz en 2013. Años después, la vida lo llevó a residir con amigos y colaboradoras cercanas en distintos lugares de Chile, en un proceso de duelo y de búsqueda de nuevos espacios de reflexión y creación. En ese período también surgió el Instituto de Formación Matríztica, cuya fundación se asentó en la voluntad de acompañar transformaciones culturales y sociales desde la experiencia de la educación y el conocimiento.
Vida profesional
En 1958 Maturana dio un paso decisivo en su trayectoria cuando, junto a Jerome Lettvin, registró por primera vez la actividad de una célula direccional en un órgano sensorial. Este hallazgo —que agregaba una pieza clave a la comprensión de la percepción— los situó entre los nombres considerados para un galardón Nobel en Medicina y Fisiología, aunque finalmente no obtuvieron la distinción. De regreso en Chile, asumió en 1965 la cátedra de titularidad en el Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, donde inició un periodo de intensa colaboración con Francisco Varela. Entre ambos gestaron la idea fundacional de la autopoiesis, que describe la organización de los sistemas vivos como estructuras autogeneradoras, cerradas y autónomas, concepto que se convertiría en eje central de sus investigaciones y de la llamada biología del conocer.
La década de los ochenta marcó un giro político importante: Humberto participó en la creación de un movimiento político conocido como Independientes por el Consenso Democrático, que buscaba influir en la vida pública chilena desde una perspectiva científica y participativa. A nivel institucional, recibió reconocimientos que subrayaron su influencia académica y cultural: fue distinguido como Hijo Ilustre de la comuna de Ñuñoa y, más tarde, honrado con un doctorado honoris causa por una universidad de Bruselas, frente a una trayectoria marcada por la interdisciplinaridad. En el plano científico, desarrolló una línea de pensamiento sobre la evolución basada en procesos de interacción y deriva, proponiendo que las variaciones que emergen de la autopoiesis terminan condicionando el desarrollo de distintos linajes biológicos.
En 1994 recibió el Premio Nacional de Ciencias de Chile, un reconocimiento que destacó sus investigaciones sobre la percepción visual de vertebrados y su contribución a una epistemología orientada a la educación, la comunicación y la ecología. En la década siguiente, conoció a Ximena Dávila, una profesional que influyó notablemente en su obra y cuyo vínculo se fortaleció con proyectos de largo aliento. Juntos impulsaron iniciativas para ampliar el alcance social de la ciencia, y en 2000 fundaron un instituto dedicado a acompañar procesos de transformación cultural en comunidades y organizaciones.
La vida llevó su duelo a la escena pública cuando en 2013 perdió a Beatriz Genzsch, su compañera durante más de tres décadas. A partir de entonces, Maturana continuó su labor desde diversas parcelas de la vida, con proyectos historiográficos y pedagógicos que buscaban consolidar un modo de entender la humanidad como un fenómeno de convivencia, lenguaje y relación. En años recientes, se trabajó en la realización de un documental que recogiera su vida y obra, reflejo de un interés continuo por conservar su legado para futuras generaciones. Su deceso ocurrió en 2021, a los noventa y dos años, a raíz de complicaciones respiratorias causadas por una neumonía.
Obras
A lo largo de su trayectoria, Maturana publicó numerosos artículos científicos y colaboró en textos de diversa índole. Sus escritos abordaron, con amplitud, temas como la cognición, la biología, la educación y la epistemología, articulando una visión que conectó la ciencia con la ética y la política de la vida cotidiana.
Libros
- Obra temprana coautoría: un volumen pionero con Francisco Varela que introdujo la noción de organización biológica y la idea de que los seres vivos se constituyen como sistemas autogeneradores.
- Volumen sobre cognición: obra conjunta con Varela que profundizó en la realización de la cognición como fenómeno de vida y experiencia.
- Texto sobre el conocimiento humano: publicación que exploró las bases biológicas que sostienen el entendimiento y la relación entre mente y mundo.
- Obras 1990s: ensayos que vincularon emociones, lenguaje y educación con consideraciones políticas y ecológicas.
Otras publicaciones se centraron en la crítica de la objetividad y la exploración de la ética de la vida, así como en la revisión de qué significa comprender al ser humano desde una perspectiva biológica y cultural. Sus aportes inspiraron debates sobre educación, democracia y la responsabilidad social de la ciencia. A lo largo de su carrera, sus textos fueron necesarios para entender la complejidad de la interacción entre organismos y entornos, y para repensar la relación entre saber y vivir.
Libros sobre Humberto Maturana
- Conversaciones sobre educación: colección de diálogos que examinan la educación desde una óptica biológica y epistemológica, con análisis de su pensamiento pedagógico.
- Conversaciones entre psicoterapia y biología: compendio de entrevistas que exploran la relación entre procesos psicológicos y fundamentos biológicos de la conducta.
Vídeos
- Conferencias sobre biología de la cognición y el lenguaje: una serie de clases impartidas en un marco académico internacional, destinadas a activar el pensamiento sobre cómo pensamos y comunicamos.
- Los diálogos de Maturana: colección de charlas y talleres que recopilan su enfoque dialógico para comprender la realidad y la interacción humana.
- Talleres de Maturana: sesiones de trabajo organizadas por centros de terapia y formación, centradas en aplicar conceptos biológicos a las dinámicas familiares y sociales.
Premios y reconocimientos
- 1990: reconocimiento como Hijo Ilustre de la comuna de Ñuñoa, en Santiago de Chile.
- 1992: doctoría honoris causa otorgada por una notable universidad de Bruselas, en reconocimiento a su trayectoria científica y educativa.
- 1994: distinción nacional por sus aportes en ciencias biológicas y en la teoría del conocimiento vinculada a la educación y la ecología.
- Premio McCulloch: galardón concedido por una asociación americana de cibernética, por su influencia en el campo de las ciencias de la información y la comprensión de sistemas vivos.
- 2009: medalla dorada de la Universidad de Santiago de Chile y doctor honoris causa de la misma institución, como reconocimiento a su vida académica y a su impacto en la cultura científica del país.